Lección 4 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Amós 3:8.
8 Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

  1. Saber: El poder de la Palabra divina
    1. ¿Cuál es el principal objetivo de la Palabra de Dios: informar, instruir, advertir, animar o capacitar?
    2. ¿Cómo sabemos que Dios habló en lo pasado por medio de su Palabra y que hoy todavía lo hace?
    3. ¿Por qué Dios revela el futuro?
  2. Sentir: Dios habló, y ¿qué significa eso para mí?
    1. ¿Por qué es tan importante escuchar la voz profética de Dios?
    2. ¿De qué manera podemos hablar de una conducta equivocada sin pro­nunciar un juicio sobre ella?
  3. Hacer: La importancia de la Palabra profética
    1. ¿De qué modo podemos condenar el pecado con el espíritu apropiado y, al mismo tiempo, animar a la gente a hacer lo que es recto?
    2. ¿De qué manera puedes defender a los miembros de tu comunidad que son oprimidos, abusados, pobres, o no tienen defensa?
    3. ¿Cómo puede tu iglesia apoyar en la actualidad un ministerio profético?

Resumen: La Palabra profética de Dios no solo contiene información acerca del pasado y del futuro, sino también nos ayuda a tomar decisiones correctas en el presente.


Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El Dios de Amós es un Dios de justicia y rectitud. Este énfasis es muy vital en nuestra sociedad moderna, tan llena de sentimentalismo, y que proclama que si algo te hace sentir bien es bueno. Aunque las emociones desempeñan un papel impor­tante en nuestra existencia, es necesario que nuestra vida sea controlada por principios divinos que garanticen que nuestras relaciones con otros gozarán de verdadera libertad y se desarrollarán dentro de los límites correctos.

{ 1: ¡Motiva! }

Texto destacado: Amós 4:12.

Solo para los maestros: Es necesario, en el mundo actual, resaltar nuevamente la justicia de Dios, pues, a menudo, es un producto olvidado. Debe­mos enfatizar el hecho de que el amor y la verdad de Dios serían incompletos sin la justicia. Dios revela su plan de restablecer la justicia en última instancia (Amós 3:7) a fin de que la vida sin pecado pueda florecer de nuevo.
Análisis abierto: Vivimos en un mundo corrompido, en el que reinan la violencia, el poder y el dinero. Muchos niños, mujeres y hombres inocentes sufren de un modo tremendo, y son explotados y abusados. La violencia do­méstica se cobra muchas víctimas. Los sobornos silencian la justicia. Cuando se llevan a cabo crímenes y acciones terroristas, queremos actuar, pero la ven­ganza no nos corresponde. ¿De qué forma podemos, como individuos o co­munidad de fe, estar más involucrados en proteger a los débiles, y establecer relaciones armoniosas y pacíficas en nuestra sociedad, en el lugar de trabajo y en nuestros vecindarios? Cada uno de nosotros es vulnerable; no obstante, ¿somos totalmente impotentes frente a los poderosos? ¿Por qué desquitarse por mano propia no es un acto de justicia?

Preguntas para dialogar:

  1. ¿Por qué es tan importante que Dios anuncie sus planes por adelantado? ¿Por qué él revela sus juicios?
  2. En un mundo de información conflictiva y discusiones que descarrían, ¿de qué modo podemos saber con seguridad cuáles son los principales pasos que Dios dará antes de la segunda venida de Cristo?

{ 2: ¡Explora! }

Amós, un profeta del siglo VIII antes de Cristo, era de la aldea de Tecoa, a unos diez kilómetros (seis millas) de Belén y 18 kilómetros (once millas) de Jerusalén. Aunque era del Reino del Sur (Judá), Dios lo envió al Reino del Norte (Israel) para entregar su mensaje: un llamando al pueblo para que abandonara su conducta ¡mpía. El Re¡no del Norte era totalmente depravado. La ¡mpjedad saturaba de tal manera a la Nación que Dios tuvo que enviar al profeta Oseas como refuerzo para lograr que el Reino del Norte despertara y viera el juicio inminente que estaba a las puertas: el ejército asmo que avanzaba. Sin la protección y la ayuda de Dios, Samaría sería vencida.
• Solo para los maestros: Usa el siguiente estudio para ayudar a tu clase a examinar la diferencia entre el juicio de Dios sobre el reino de Israel y sobre las naciones vecinas.

Comentario de la Biblia

I. Corrupción en Israel
(Repasa, con tu clase, Amós 3:7.)

Los habitantes de Israel necesitaban hacer cambios dramáticos en sus vidas. En su amor y justicia, Dios reveló a Amós y a Oseas sus secretos (Amós 3:7), y sus planes para ayudar al pueblo a volverse a él. La esperanza era que, cuando recibieran la información completa acerca de la destrucción de su país natal, buscaran a Dios. Su vida política, social y religiosa era un caos y una descomposición total.
La historia de Israel es oscura. Ni uno de los veinte reyes del Reino del Norte siguió a Dios. Todos ellos -desde el primero, Jeroboam, hasta el último, Oseas- fueron impíos. Hicieron cosas que estaban mal a los ojos de Dios. No hubo una sola excepción. Solo prevalecían conspiraciones, revueltas, explotación, violencia, terror, corrupción, tragedia y desesperanza. Para ilustrar esto, podemos mencionar que siete de los reyes de Israel fueron asesinados, uno se suicidó y otro fue "muer­to por Dios". La Biblia usa al rey Acab y a su esposa Jezabel como un símbolo del mal en Israel. Ni uno de ellos fue un gobernante que temía a Dios; ninguno se arrepintió o se reformó. Condujeron al pueblo a la destrucción. Fueron líderes de la ruina. ¡Qué situación fea y lamentable! No es extraño que Dios necesitara enviarles una "medicina fuerte" para sacudir a esa nación obstinada y detener su iniquidad generalizada. Sin embargo, la historia muestra la triste realidad de que ni siquiera las voces de los profetas ayudaron.
Considera: ¿Qué lecciones puede aprender tu congregación contemporá­nea de las luchas, victorias y fracasos de la iglesia del Antiguo Testamento? ¿Qué puede aplicarse especialmente a nosotros hoy?

II.Dios desenmascara y descubre la realidad
(Repasa, con tu clase, Amós 4:4-11.)

Los capítulos 1 y 2 presentan una serie de juicios contra las naciones. Amós comienza con las naciones que rodeaban a Israel: comienza con Aram (Damasco) y Filistea (más sus ciudades, tales como Gaza, Asdod, Ascalón, Ecrón); luego pasa a Tiro; después se vuelve a las naciones emparentadas de Edom, Amón y Moab; y termina con la nación hermana de Judá. La gente de Israel todavía podía sentirse cómoda porque los juicios divinos estaban dirigidos contra otros pueblos y naciones. Entonces, el profeta se vuelve hacia Israel y se dirige a sus pecados. Con palabras elocuentes y precisas, en el resto del libro habla contra Israel.
En el capítulo 3, Dios plantea siete preguntas retóricas (vers. 3-6). Pero, primero, advierte al pueblo que, aun cuando él lo sacó de Egipto, lo castigará por sus pecados (vers. 2). Como "no saben hacer lo recto" (vers. 10), Dios les advierte que "un enemigo invadirá la tierra" (vers. 11, NVI). Y, en un lenguaje colorido, Dios muestra que este juicio está pendiente y es inevitable debido a la corrupción moral de Israel. No podrían escapar del juicio, y los altares de Bet-el (el centro de la falsa adoración en Israel) serían destruidos.
Cinco veces, en el capítulo 4, Dios clama y se queja de que, aunque usó la medida máxima de castigo para evitar que hicieran el mal, ellos permanecieron obstinadamente en pecado. Las palabras de Dios usadas por el profeta fueron: "Mas no os volvisteis a mí" (Amós 4:6, 8, 9, 10, 11).

Pregunta para dialogar:

Nuestro Dios es un Dios de relaciones. Anhela desarrollar una estrecha relación con su pueblo. ¿De qué maneras podemos cultivar esa relación e, inver­samente, cómo la destruimos? Pide a tu clase que comparta formas prácticas en las que se puede edificar una relación con Dios y con los demás.


III. ¡Prepárate para encontrarte con tu Dios!
(Repasa, con tu clase, Amós 4:12.)


Al final, Dios confrontará a Israel porque él es su Creador (Amós 4:13), y su pueblo es responsable ante él. Es responsable de sus decisiones. Así, Dios le dice a su pueblo: "Prepárate para venir al encuentro de tu Dios" (Amós 4:12). Encontrarse con su Dios significa, en este contexto, estar listo para los juicios inminentes. En el capítulo 5, lo llama al arrepentimiento genuino, a regresar a él, a buscarlo, y vivir. Y era necesario que el pueblo pusiera ese arrepentimiento en práctica, que cambiara su estilo de vida, porque había vuelto "en ajenjo el juicio, y [habían echado] la justicia [...] por tierra" (Amós 5:7). En lugar de ello, Israel necesitaba hacer que corriera "el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo" (Amós 5:24).
Considera: Muchos textos bíblicos explican la segunda venida de Cristo como un día de esperanza máxima y restauración final. Considera la hermosa descripción de este evento glorioso en 1 Tesalonicenses 4:14 al 18, y Tito 2:11 al 14. ¿Cómo se describe en estos textos, y qué esperanza te da?

{ 3: ¡Aplica! }

  1. Solo para los maestros: Dirige a la clase las siguientes preguntas, a fin de evaluar cómo relacionan la conducta, la justificación por la fe y la justicia.

Preguntas de aplicación:

  1. ¿De qué modo se combina el cambio de conducta con las demandas de la justicia reflejadas en la doctrina de la justificación por la fe? ¿Por qué nuestras acciones justas no son una base para nuestra salvación? ¿De qué forma esta realización revela que somos salvados por la gracia en Cristo Jesús? ¿Por qué no ganamos nuestro acceso al cielo por nuestras buenas obras, y por qué no ganamos la salvación por nuestros logros? (Recuerda que no hacemos lo recto para ser salvos, sino porque somos salvados.)
  2. ¿Qué significa permitir que "corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo"? ¿Cómo lo hacemos en nuestras vidas? ¿De qué manera puedes ayudar a tu iglesia a hacer cosas que son correctas y justas?
  3. ¿Cómo entra la declaración de "hacer justicia" (de Miq. 6:8) en todo el cuadro de hacer lo correcto? ¿Con qué la vincula estrechamente Miqueas?

{ 4: ¡Crea! }

  1. Solo para los maestros: Aun cuando Amós no usa la palabra dis­ciplina, no es difícil ver que esto es lo que realmente quiere enfatizar ante el pueblo de Dios. ¿Cómo puedes practicar la disciplina en tu vida sin ser legalista ni juzgar a otros?

Actividades:

  1. Divide a tu clase en unidades pequeñas de tres o cuatro, y pídeles que hablen sobre el modo en que cada uno puede estar listo para la segunda venida de Jesús. ¿Cómo nos está preparando Dios para el cielo, y qué necesitamos hacer nosotros a fin de estar listos para este gran evento en la historia de la humanidad? Estudien juntos, en esos grupos pequeños, Judas 24 y 25, y com­partan sus conclusiones.
  2. La misión de Juan el Bautista fue preparar a la gente para la primera venida de Jesús (Luc. 1:16, 17). ¿De qué manera lo hizo? ¿Cuáles fueron los detalles específicos de su misión? Analiza con tu clase la forma en que podemos ayudar a otros a estar listos para encontrarse cara a cara con Dios, y soportarlo. ¿Cómo podemos mantenernos en pie en el Día del Juicio (Apoc. 6:17; Isa. 25:9)?