Lección 10 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Filipenses 2:12-16
12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas,

Enseña a tu clase a:


Bosquejo de la lección:

Imagínate el estado de desesperación del hombre paralítico junto al es­tanque de Betesda. Fue inválido durante 38 años. Pinta en tu mente a este hombre miserable y sin esperanza. Escucha la pregunta de Jesús: "¿Quieres ser sano?" Observa a este hombre débil, demacrado y deses­perado, que se aferra por fe de la promesa de Cristo, y ahora salta y corre a contar la historia. Describe cómo te habrías sentido si hubieras sido ese hombre.

Resumen: La vida de los discípulos testifica de la realidad de la lucha que existe en la vida cristiana. Los cambios no ocurren sin una batalla espiritual. La reforma ocurre cuando, por fe, aceptamos la victoria de Cristo como nuestra, y elegimos entregar a Cristo nuestros hábitos y actitudes tan distintos de los de él.


Ciclo de aprendizaje
Pasaje destacado: Filipenses 2:12-16
Concepto clave para el crecimiento espiritual: El crecimiento en nuestra vida espiritual ocurre cuando cooperamos con Dios. Él no hará la obra por nosotros sin nuestra cooperación, y ciertamente no podemos hacerla sin la de él. Él no violará nuestra libertad de elección, pero nuestra elección sola no tiene consigo el poder para cambiarnos. Al elegir ceder a los impulsos de su Espíritu y entregar nuestra vida a él, él nos dará el poder para cambiar.
{ 1: ¡Motiva! }
• Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a cap­tar este concepto vital para el crecimiento espiritual. Dios da poder a nuestras elecciones para cambiar. El cambio no viene solamente porque con más fuerza tratemos de hacerlo. La reforma del carácter no vendrá meramente por causa de que trabajemos con diligencia en el tema. La transformación del carácter ocurre cuando unimos nuestra voluntad débil y vacilante a su poder inmutable y todopoderoso.

  • Un pastor amigo mío me contó una vez la historia de la batalla que tuvo su padre con el hábito de mascar tabaco. Cuando su padre se estaba convirtiendo al cristianismo, anhelaba tener la victoria sobre este vicio. Fue una lucha real. Mi amigo recuerda que, cuando era muchacho, veía a su padre levantarse a la mañana y comenzar a mascar: "Cuando Papá se daba cuenta, escupía el tabaco que tenía en sus manos, hacía con ello una bola, y la tiraba tan lejos como podía en el campo de maíz, diciendo: 'Ya no más' ". Luego, cerca de mediodía, decía mi amigo, veía a su padre caminando por entre las hileras de maíz buscando su tabaco. ¿Crees que Dios le permitiría encontrarlo? Por supuesto, ¡Dios se lo permitía! Dios respeta nuestra libertad de elección.
    ¿Has dicho alguna vez: "Ya no más. Se acabó. No lo haré más", y luego te sorprendes haciendo lo mismo unas horas o días más tarde? El problema no es el poder de Dios para reformar nuestra vida y darnos la victoria; es acerca de nuestras elecciones. Cuando queramos la victoria sobre algún pecado que acecha tanto como Dios quiere darnos la victoria, la tendremos.
    Analiza con tu clase: ¿Has luchado alguna vez con un hábito o actitud durante semanas, y finalmente, por la gracia de Dios, venciste? Describe tu lucha y tu victoria final sobre ese hábito/actitud. ¿Qué te ayudó más para lograr la victoria?


    { 2: ¡Explora! }

    Comentario de la Biblia


    I. Trabajen con lo que Dios da
    (Repasa, con tu clase, FU. 2:12, 13.)

    La salvación es solo por gracia y siempre por gracia (Efe. 2:8). Cristo es nuestra Justicia y nuestra Redención. Él es nuestro Salvador y Libertador. Él es nuestro Cordero inmolado, nuestro Señor resucitado, nuestro Sacerdote viviente y nuestro Rey venidero. Él inició el plan de salvación en la eternidad pasada, consumó el plan de salvación en la cruz y completará el plan de salvación en su pronto retorno.
    Jesús nos convence de pecado, nos atrae a sí mismo, pone en nuestros corazones el deseo de responder a su gracia, nos salva y nos sostiene con su gracia. Aunque la salvación es toda de él, esta verdad no significa que no tene­mos un papel que desempeñar en recibir su gracia y en ser transformados por ella. Como el apóstol Pablo tan poderosamente lo afirma: "Trabajad con temor y temblor por vuestra salvación" (Fil. 2:12, BJ)). La palabra griega usada aquí significa "llevar a conclusión" o "llevar a cabo" (NVI). En otras palabras, Pablo dice: "No se detengan a mitad de camino en la vida cristiana. Permitan que
    Cristo concluya lo que comenzó en ustedes". Como se indica: "Las Escrituras enseñan que cada uno debe cooperar con la voluntad y el poder de Dios. Cada uno debe esforzarse para 'entrar' (Luc. 13:24), despojarse 'del viejo hombre' (Col. 3:9), dejar 'todo peso' y correr 'con paciencia' (Heb. 12:1), resistir 'al diablo' (Sant. 4:7) y perseverar 'hasta el fin' (Mat. 24:13). La salvación no se alcanza por medio de las obras, pero debemos ocuparnos de ella; proviene únicamente de la mediación de Cristo, pero se adquiere mediante la cooperación personal con Cristo" (CBA 7:164).
    Pablo no termina el pasaje con "ocupaos en vuestra salvación". Sigue aña­diendo esta verdad espiritual vital: "porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2:13). La palabra griega para "hacer" es energéin. Obviamente, nuestra palabra energía se deriva de ella. William Barclay, en su Daily Bible Study Series, hace este comentario perspicaz acerca de esta palabra singular. "Hay dos cosas importantes acerca de ese verbo; siempre se usa para la acción de Dios;y siempre se usa para una acción efectiva. Todo el proceso de salvación es la acción de Dios. La acción de Dios no puede frustrarse, ni puede quedar concluida a medias; debe ser completamente efectiva" (Letters to Phillipians, p. 51).
    Al cooperar con Dios y permitirle completar en nosotros la obra que él comenzó, como lo hizo en la vida de Santiago, Juan, Pedro, el pródigo, y en el hombre que estaba junto al estanque de Betesda, Jesús obrará cambios asombrosos en nuestra vida. Día tras día llegaremos a ser más semejantes a él, y de eso se trata la reforma.
    Considera: La reforma ocurre, no porque nos esforzamos más, sino porque experimentamos la maravillosa gracia de Dios. ¿Cómo podemos permitir que Dios actúe en nosotros para hacer "su buena voluntad"?


    { 3: ¡Aplica! }
    • Solo para los maestros: Ayuda a tu clase a comprender lo que sig­nifica cooperar con Dios en vencer. Explica claramente de qué manera nuestras elecciones nos ponen en contacto con el infinito poder de Cristo.


    Preguntas para reflexionar:

    1. ¿Qué significa ocuparte de tu propia salvación? ¿Cómo cooperamos con Cristo en el plan de salvación?
    2. Repasa la historia del hijo pródigo. ¿Qué lecciones podemos aprender acerca de cooperar con Cristo y ceder a los impulsos del Espíritu Santo?
    3. ¿Qué significa que él obra en nosotros "el querer como el hacer por su buena voluntad" (Fil. 2:13)? Lee Hebreos 12:1 y 2, y Filipenses 1:6. ¿Qué pro­mesa nos hace Cristo acerca de lo que hará en nuestra vida si se lo permitimos?

    { 4: ¡Crea! }
    • Solo para los maestros: Elena de White escribió la cita que sigue hace más de cien años. Compártela con tu clase e invítala a reunirse de a dos o de a tres y responder las preguntas que están más abajo. Si es posible, haz copias de la cita para cada uno.
    "En el cambio que se produce cuando el alma se entrega a Cristo hay la más completa sensación de libertad. La expulsión del pecado es obra del alma misma. Por cierto, no tenemos poder para librarnos a nosotros mismos del dominio de Satanás; pero, cuando deseamos ser libertados del pecado, y en nuestra gran necesidad clamamos por un poder exterior y superior a nosotros, las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu Santo y obedecen los dictados de la voluntad, en cumplimiento de la voluntad de Dios" (DTG 431, 432).


    Preguntas:

    1. ¿Qué significa que "la expulsión del pecado es obra del alma misma"?
    2. ¿Cómo, realmente, ocurre la reforma, o cambio, en nuestra vida? Describe la cooperación con Dios en vencer el pecado, una cooperación que esta declaración detalla explícitamente