Lección 4 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Mateo 28:19, 20
28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 
28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Enseña a tu clase a:


Bosquejo de la lección:

  1. Saber: Comprender las palabras finales de Cristo
    1. ¿Por qué las palabras de despedida de Cristo a sus discípulos, en Mateo 28:18 al 20, son tan importantes para la iglesia actual?
    2. ¿Qué dos aspectos de la testificación de los discípulos la hizo tan efectiva?
  2. Sentir: Experimentar el impacto del poder del Espíritu Santo
    1. ¿Cómo te sentirías si fueras parte de un pequeño grupo de creyentes del Nuevo Testamento cuyo Maestro acaba de ascender al cielo, dejándolos con la abrumadora tarea de alcanzar al mundo con el mensaje de su amor?
    2. ¿Qué les dio tanta confianza a estos discípulos? ¿Qué nos da confianza de que la tarea puede ser completada en nuestros días?
    3. ¿Qué lugar tienen el Espíritu Santo y los ángeles en la ganancia de al­mas? ¿Qué lugar tenemos nosotros?
  3. Hacer: Cumplir la misión de Cristo
    1. ¿Qué significa para ti la Gran Comisión, dada en Mateo 28:18 al 20?
    2. ¿En qué formas prácticas has intentado compartir el amor de Jesús con otros?

Resumen: La testificación y vivir una vida abnegada, bendiciendo a otros, es el fruto de una experiencia íntima con Jesús. El cristianismo es más amplio que un débil intento de salvarnos a nosotros mismos. Tiene que ver con permitir que Jesús nos redima y nos envíe como embajadores de su gracia a fin de alcanzar a otros con el amor que transformó nuestras vidas. Cuando experimentamos ese amor, experimentamos el verdadero reavivamiento.

Ciclo de aprendizaje

Pasaje destacado: Mateo 28:18-20
Concepto clave para el crecimiento espiritual: El cristianismo au­téntico del Nuevo Testamento siempre se manifiesta en vidas de testimonio y servicio. Cuando conocemos a Cristo, anhelamos compartirlo. El reavivamien­to se acompaña con actividades de testificación. Esto fue cierto en el libro de los Hechos, y es cierto en la iglesia actual.

{ 1: ¡Motiva! }

  1. Solo para los maestros: El foco de esta lección es que todo reaviva­miento genuino se manifestará en testificación. La testificación no es solo el fruto del reavivamiento; también es el centro de por qué ocurre el reavivamiento. Ayuda a tu clase a comprender que cuanto más estamos involucrados en el servicio de Cristo tanto más nos acercamos a él.

Actividad inicial: Si es posible, haz copias de la siguiente declaración de El camino a Cristo, página 80, para todos tus alumnos. Lean juntos la declara­ción, y luego respondan las preguntas que siguen más abajo.
"Si trabajas como Cristo quiere que sus discípulos trabajen y ganen almas para él, sentirás la necesidad de una experiencia más profunda y de un cono­cimiento más grande de las cosas divinas, y tendrás hambre y sed de justicia. Abogarás con Dios y tu fe se robustecerá, y tu alma beberá en abundancia de la Fuente de la salud. El encontrar oposición y pruebas te llevará a la Biblia y a la oración. Crecerás en la gracia y en el conocimiento de Cristo, y adquirirás una rica experiencia" (CC 79).

  1. ¿Qué nos dice esta declaración de Elena de White acerca de la relación entre nuestra propia vida espiritual y el compartir nuestra fe?
  2. ¿De qué maneras el testificar contribuye a nuestro crecimiento espiritual?

{ 2: ¡Explora! }

  1. Solo para los maestros: Enfatiza la importancia de las últimas palabras de una persona. Mateo 28:18 al 20 es la comisión de despedida que dio Cristo a sus discípulos. Pregunta a tu clase si recibieron alguna vez una carta de alguien que sabía que estaba a punto de morir, o si alguien recuerda la noche final de un hijo antes de irse a la universidad o de casarse, o de viajar al extranjero. ¿Cómo fueron esos momentos?

Comentario de la Biblia

I. Las palabras finales de Cristo
(Repasa, con tu clase, Mat. 28:18-20.)

Nuestro pasaje comienza con una promesa de poder. Jesús dice: "Toda po­testad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto [...]". La palabra "potestad" es exousía, en griego. Es el mismo poder que Jesús utilizó sobre las fuerzas del mal en todo su ministerio. Sobre la base de la autoridad o poder, de Cristo, y por medio de ese poder, se envía a los discípulos. La Gran Comisión está acompa­ñada por una gran promesa. No van con sus propias fuerzas; van con las de él.
La comisión "Id" incluye a cada creyente. El Señor no llama a los calificados, sino a todos los creyentes, y los califica. La prioridad es hacer discípulos en todas las naciones. El cristianismo fue la primera religión realmente internacio­nal. Las palabras de Jesús eliminan las fronteras nacionales. Los seguidores de Cristo son miembros de su iglesia, que abarca a personas de "toda nación, tribu, lengua y pueblo" (Apoc. 14:6). Su misión es alcanzar al mundo con el mensaje de Jesús. A los que consagran su vida a él, les promete su presencia. Declara: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28:20). Aunque Cristo ya no estaba presente físicamente con sus discípulos, él estaba más cerca de ellos, por medio del ministerio de su Espíritu Santo, que si nunca se hubiese ido. La promesa de su presencia sostendría a su iglesia que testificaría, hasta el día en que él regresara.
Considera: Cuando compartimos la Palabra de Dios con otros, lo hacemos con la autoridad de Jesucristo. Participamos con él en su misión a un mundo perdido. ¿Cómo te hace sentir esto?

II. La promesa de poder que hizo Cristo
(Repasa, con tu clase, Hech. 1:8; 2:38, 39.)

La palabra "poder" utilizada en Hechos 1:8 es dúnamls, de donde se deriva "dinamita" y "dinámica". Este es el poder del Espíritu Santo, que viene sobre los que entregan su vida a Jesús, como promete Hechos 2:38 y 39. Es el poder para vencer las fuerzas del infierno y proclamar el evangelio hasta los confines de la Tierra. El don del Espíritu Santo es esencial a fin de recibir poder para testificar. El reavivamiento relatado en Hechos ocurrió cuando los discípulos comprometieron su vida para alcanzar al mundo con el evangelio. Cuando la iglesia obedece su mandato de proclamar las buenas nuevas de su gracia al mundo, el Espíritu cae con poder pentecostal y es fortalecida para realizar la tarea que él le asignó.
De acuerdo con Hechos 2, la promesa del Espíritu Santo no fue solo para la iglesia del Nuevo Testamento, sino para su pueblo hasta el fin del tiempo. En su sermón del día de Pentecostés, Pedro aseguró a los conversos recién bautizados que "para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hech. 2:39). La promesa del Espíritu Santo es para cada generación de creyentes. Se la necesita especialmente en la iglesia de los últimos días para terminar la obra de Dios sobre la Tierra. Sin el derramamiento del Espíritu Santo, la tarea de proclamar el evangelio hasta los confines de la Tierra es imposible. Pero, gracias al poder de Jesús, manifestado en su Espíritu, lo imposible llega a ser posible (Mat. 19:26). Nuestra mayor necesidad es el derramamiento del Espíritu Santo; pero Dios no derramará su Espíritu para testificar sobre una iglesia que tiene poco interés en hacerlo.
Considera: Justo antes de ascender al cielo, Jesús prometió enviar el más rico don del Cielo sobre su iglesia terrenal: el don del Espíritu Santo. Cuando testificamos por Jesús, testificamos con el poder del Espíritu Santo. ¿Por qué, entonces, a veces somos tan impotentes en nuestra testificación?


III. Los encuentros con el Cristo divino
(Repasa, con tu clase, Hech. 8-10.)


Cuando analicen la sección del jueves sobre la experiencia de Felipe y el etío­pe, recuerda a tu clase el milagroso poder de acción de Dios, como se describe en Hechos 8 al 10. El Espíritu Santo abrió puertas a tres grupos de personas en un tiempo muy corto. En Hechos 8, el continente africano se abre al evangelio. El tesorero de Etiopía recibe a Cristo cuando el Espíritu Santo guía a Felipe hacia él. En Hechos 9, Saulo se convierte. Tanto su nombre como su vida cambian. Pablo proclama el evangelio por toda Asia Menor, y las iglesias se levantan por todo el mundo mediterráneo. En Hechos 10, Dios les da sueños a Cornelio y a Pedro con el fin de prepararlos para su encuentro divino. Cornelio, un oficial del ejército romano, acepta a Cristo y sin duda influyó sobre sus asociados romanos. Recuerda a tu clase que, cuando aprovechamos las oportunidades que Cristo provee, él abrirá puertas que ni siquiera podemos imaginar.
Considera: Dios prepara gente para nuestra testificación antes de que lle­guemos a ella. ¿Cuáles son algunas maneras en las que Dios prepara a la gente para recibir su Palabra?


{ 3: ¡Aplica! }


• Solo para los maestros: Usa las siguientes preguntas para enfatizar la necesidad de que cada creyente esté activamente involucrado en la testificación.
Preguntas para reflexionar:

    1. ¿Por qué no es posible el reavivamiento sin un compromiso por testificar?
    2. ¿Qué lugar tiene el reavivamiento en la testificación? ¿Qué lugar tiene la testificación en el reavivamiento?

Preguntas de aplicación:

  1. ¿Qué actividades de testificación podemos lanzar como clase?
  2. ¿Qué cosas hacemos cada semana o cada mes?

Actividad de testificación: Analicen con la clase diversos proyectos de testificación/misión en los que pueden participar juntos. Aquí van algunas po­sibilidades.

  1. Preparen una lista de miembros que se retiraron o que no vienen habi- tualmente. Comiencen a orar por ellos, y dediquen un sábado por mes para visitarlos.
  2. Hagan una lista de personas que están en un hospital o en un hogar de ancianos, y visítenlos.
  3. Dediquen un sábado en el trimestre para repartir publicaciones en el vecindario de la iglesia.
  4. ¿Qué otras cosas pueden planificar? Hagan una lista de ellas, y luego elijan algunas para realizar como clase.

{ 4: ¡Crea! }

• Solo para los maestros: El punto clave de esta lección es que sin la testificación no puede haber reavivamiento. El Espíritu Santo da poder a nuestra testificación a fin de que podamos alcanzar a otros con el evangelio. Orar por un reavivamiento incluye orar por personas perdidas, y hacer todo lo posible con el propósito de alcanzarlas para Jesús.


Preguntas para reflexionar:

  1. ¿De qué modo tu experiencia con Cristo ha profundizado tu deseo de testificar a otros de su amor?
  2. Piensa en una ocasión en la que estuviste activamente involucrado en tu servicio a Cristo. ¿Te sentías más cerca de Jesús entonces? Si fue así, ¿por qué? Si no fue así, ¿por qué no?
  3. Es posible llegar a estar tan involucrados que quedemos exhaustos, y descuidemos la oración y el estudio de la Biblia. ¿Cómo podemos impedir que eso ocurra?