Lección 5 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Hechos 5:28-32
5:28 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.
5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. 
5:30 El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. 
5:31 A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. 
5:32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Enseña a tu clase a


Bosquejo de la lección:

  1. Saber: Comprender el poder transformador del Espíritu Santo
    1. ¿Cuál es la mayor evidencia de una vida llena del Espíritu?
    2. ¿Cómo puedes saber si estás realmente lleno del Espíritu Santo?
    3. ¿Cómo demostraron las vidas de Pedro y de Pablo los frutos de un rea­vivamiento genuino?
  2. Sentir: Desear agradar a él en todas las cosas
    1. A veces, ¿por qué encuentras tan difícil vivir una vida de obediencia que esté en armonía con la voluntad de Dios?
    2. Lee Hechos 5:28 al 32 en voz alta en la clase. ¿Qué les dicen estos versículos, personalmente, acerca de una vida llena del Espíritu Santo?
  3. Hacer: Obedecer con el poder del Espíritu
    1. ¿Por qué tan a menudo vivimos una vida sin el Espíritu, cuando Cristo nos ofrece tan libremente el don de su Espíritu Santo?
    2. ¿Dónde te encuentras en tu experiencia espiritual? ¿Qué situación de Pedro describe tu experiencia mejor: su reacción frente a Cristo an­tes de la cruz, después de la resurrección, o después de Pentecostés? Describe las tres reacciones de Pedro, y aplícalas a tu propia vida.
    3. ¿De qué manera la experiencia de Cristo, registrada en Filipenses 2:5 al 11, te da un modelo para vivir una vida de obediencia llena del Espíritu?
    4. ¿Te dice algo la experiencia de Jesús acerca del costo de la obediencia en nuestra propia vida?

Resumen: El reavivamiento siempre conduce a la obediencia. El derrama­miento del Espíritu Santo resulta en el fruto del Espíritu, que se manifiesta en la vida. El Espíritu testifica de Jesús y nos lleva a procurar agradarlo en todas las cosas. Podemos ir a Jesús así como somos, pero no seguimos como so­mos después de que el poder transformador del Espíritu Santo nos reaviva y cambia nuestros corazones.


Ciclo de aprendizaje


Pasaje destacado: Filipenses 2:5-8
Concepto clave para el crecimiento espiritual: El poder del Espí­ritu Santo se revela en vidas transformadas. Nuestras emociones o nuestros sentimientos no certifican que un reavivamiento sea genuino. La verdadera evidencia son los cambios positivos en nuestra vida.


{ 1: ¡Motiva! }

Solo para los maestros: Enfatiza los ejemplos de Pedro, Esteban, Pablo y, especialmente, Jesús, de una vida llena del Espíritu, que procura hacer la voluntad de Dios. El punto principal de esta lección es que el poder del Espíritu Santo, manifestado en un reavivamiento, conduce a la obediencia a la voluntad de Dios.
Una mujer que asistía a una reunión evangelizadora visitó la Iglesia Adventista del Séptimo Día por primera vez. Unos pocos días más tarde, le comentó al evangelista que, aunque creía todas las verdades nuevas que estaba aprendiendo en las reuniones, no volvería a la iglesia. Cuando le preguntó por qué, ella dijo algo así: "Bueno, pastor, en nuestra iglesia, el Espíritu Santo se derrama todas las semanas. La gente habla en lenguas. Tiene visiones y profetiza. Yo quiero ver y sentir el poder del Espíritu Santo en acción, y no lo vi allí".
Esta dama ciertamente estaba en lo correcto al esperar asistir a un culto lleno del Espíritu, pero su percepción de las formas en las que el Espíritu Santo se manifiesta realmente era equivocada. En esta lección, nos concentraremos especialmente en cómo se revela el Espíritu Santo en una vida transformada. El poder del Espíritu Santo no se revela necesariamente en señales y maravillas espectaculares. Siempre se revela en corazones que procuran hacer la voluntad de Dios. En una lección futura de esta serie sobre reavivamiento, reforma y misión, estudiaremos con cuidado cómo distinguir entre las manifestaciones verdaderas y las falsas, del Espíritu. En este estudio, examinaremos el resultado de la obra del Espíritu Santo en la vida de Pedro, Esteban, Pablo y Jesús.
Analiza con la clase: Al estudiar la lección esta semana, ¿qué hilo común de la obra del Espíritu Santo viste en la vida de estos cuatro personajes bíblicos importantes: Pedro, Esteban, Pablo y Jesús?

{ 2: ¡Explora! }

Solo para los maestros: No hay mayor modelo de una vida llena del Espíritu Santo que la de Jesús. Esta revela cómo es una vida llena del Espíritu. Jesús es el centro de todo reavivamiento. Sin él, no hay reavivamiento. En su vida, descubrimos cómo es un reavivamiento. Probablemente no haya pasaje en la Biblia que demuestre esto más claramente que Filipenses 2:5 al 8.


Comentario de la Biblia

I.Comprender su naturaleza divina
(Repasa, con tu clase, Fil. 2:5, 6.)

En este pasaje, el apóstol Pablo explica con cuidado la misma esencia de la naturaleza divina de Cristo. Comienza declarando: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse" (Fil. 2:5, 6). Pablo usa la expresión "Cristo Jesús". Su forma usual de referirse a nuestro Señor es Jesucristo. ¿Por qué este cambio? Es probable que él haya querido enfatizar la naturaleza divina primero, así que comienza con Cristo. El nombre Jesús se lo dio un ángel a José, porque "él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mat. 1:21). Trataba con la Encarnación.
El Cristo divino tenía la "forma de Dios", o la misma esencia de Dios, des­de los días de la eternidad. La palabra griega para "forma" es morfé. Denota todas las características y los atributos de Dios. Todas las cualidades eternas, que son parte de la naturaleza inherente del Padre, se encuentran en Cristo. En consecuencia, Cristo "no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse". En otras palabras, Cristo no pensó que era poco usual existir en un nivel de igualdad con Dios. Eso era él. No tuvo que tomar o conseguir la igualdad con Dios. Eso era parte de la esencia de su naturaleza.
Considera: Jesús existió con su Padre desde la eternidad pasada. Nunca tuvo comienzo y nunca tendrá fin. ¿Por qué es esencial la naturaleza eterna de Cristo en el plan de salvación?

II. Comprender su sacrificio supremo
(Repasa, con tu clase, Fil. 2:7, 8.)

Es sorprendente que este Cristo, quien era igual al Padre, "se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres" (vers. 7). Jesús, voluntariamente, se despojó a sí mismo de sus privilegios y prerroga­tivas como igual a Dios. Dejó el honor y la gloria del cielo e hizo su habitación en carne humana para redimirnos. Aquel que tenía la forma de Dios vino en forma de un esclavo. Fue una humillación Infinita que Dios llegara a ser hom­bre (Cristo), pero es impensable que él llegara a ser un esclavo o un siervo. Llegar a ser un siervo humilde y obediente es todavía asombroso. Llegar a ser un siervo humilde y obediente que muriera la muerte más vergonzosa de todas, la muerte de cruz, es aún más extraordinario. Jesús descendió de las alturas más exaltadas del cielo a las profundidades de la desesperación, de modo que pudiera ascender de esas profundidades de desesperación a las alturas exaltadas del cielo.
¿Cómo es una vida llena del Espíritu? Mira la vida de Jesús, y verás una vida llena del Espíritu. Nació del Espíritu, se llenaba cada día del Espíritu, fue bautizado por el Espíritu y ministraba en el poder del Espíritu (Luc. 1:35; 4:18; Mat. 3:11-17). Jesús vivió para traer gloria al Padre. En su vida, reveló cómo era el Padre. Por esto, dijo: "Yo hago siempre lo que le agrada [al Padre]" (Juan 8:29). Fue un Hijo obediente, comprometido con hacer la voluntad de su Padre, que vivió una vida de gloria para Dios (Heb. 5:8; Mat. 26:39; Juan 17:4). Su vida reflejó los frutos del verdadero reavivamiento: una vida obediente.
Considera: ¿Por qué es necesario estar completamente comprometido con Cristo para hacer lo que le agrada en todo lo que pida, y estar llenos del Espíritu Santo?


{ 3: ¡Aplica! }

• Solo para los maestros: Pedro, Esteban, Pablo y especialmente Je­sús, en su vida, fueron modelos de los resultados de una consagración completa a Dios. El poder transformador de la gracia de Dios conduce a la obediencia. Aquí hay una historia moderna que ilustra el mismo principio. Comparte esta historia e invita a tu clase a compartir ilustraciones similares.
David y Julia decían que eran cristianos comprometidos. Asistían cada semana a la iglesia, ofrecían breves oraciones antes de las comidas y oca­sionalmente oraban juntos, pero algo les faltaba en su vida. Su matrimonio estaba en graves dificultades. Las discusiones a menudo interrumpían sus conversaciones. Los últimos programas de televisión cautivaban su interés, y les parecía muy aburrido leer la Biblia y orar. Por medio de una serie de circunstancias poco usuales, llegaron a formar parte de un grupo pequeño de estudio de la Biblia. Gradualmente, desarrollaron un apetito por la Palabra de Dios. Con el tiempo, cambios importantes aparecieron en su vida. Las cosas acerca de las cuales habían discutido amargamente parecían ser de poca importancia. La oración y el estudio de la Biblia llegaron a ser momen­tos preciosos de compañerismo con Dios. Hubo un cambio dramático en su manera de pensar. El lema de su vida llegó a ser: "Jesús, el deseo de mi corazón es agradarte".
Este es el resultado del verdadero espíritu de reavivamiento. Cuando nuestros corazones están renovados por su gracia, y nuestras mentes están saturadas con su Palabra, anhelamos agradar a Jesús viviendo vidas obedien­tes y piadosas.

Actividad:
Pregunta a los miembros de tu clase si alguno de ellos tiene una historia similar que pueda compartir. Invítalos a compartirla con la clase.


{ 4: ¡Crea! }

Solo para los maestros: Si la obediencia es el fruto del reavivamiento, ¿qué nos dice esto acerca de cualquier reavivamiento que no lleva a la obediencia? Anima a cada miembro de la clase a reflexionar con oración en su propia vida por medio de las siguientes preguntas.


Pensamientos para reflexionar:

  1. ¿De qué maneras estoy experimentando personalmente la renovación espiritual diaria? ¿De qué maneras mi corazón se reaviva cada día con el Espí­ritu Santo?
  2. ¿De qué modos mi vida refleja el poder renovador del Espíritu Santo? ¿Cuáles son las áreas de mi vida que no he entregado todavía a Jesús? ¿Qué me impide entregarlas?