Lección 12 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Apocalipsis 16:7

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

  1. Saber: La primera rebelión en el Santuario celestial
    1. ¿De qué manera Isaías 14 y Ezequiel 28 describen a Satanás antes de su caída?
    2. ¿Cuáles eran las demandas de Satanás contra Dios?
    3. ¿Qué significa que fuimos creados como seres morales libres?
  2. Sentir: La vindicación de Dios en la cruz
    1. ¿Qué lecciones enseñó la cruz a los ángeles?
    2. El pecado comenzó con el orgullo, y fue derrotado por la humildad de Jesús. ¿Por qué el orgullo es tan traicionero que aun Lucifer, creado perfecto, pudo caer en él?
    3. ¿De qué manera Dios puede ser justo y misericordioso al mismo tiempo?
  3. Hacer: La iglesia y los feligreses como actores en el Teatro del Universo
    1. ¿Cómo pueden nuestra fe y nuestra obediencia vindicar el carácter de amor de Dios?
    2. ¿Cómo pueden avergonzar a Dios los creyentes?
    3. La rebelión en el cielo avanzó debido al chisme. ¿Cómo puedes dejar de participar en cualquier forma de chismes?

Resumen: Dios se vindica frente al universo entero por sus acciones. Su poder moral de amor es el que gana.

Ciclo de aprendizaje

Pasaje destacado: Job 1:6-12; Ezequiel 36:26, 27

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Dios quiere que com­prendamos los temas de la Gran Controversia y sepamos qué parte desempe­ñamos en esta guerra espiritual entre Cristo y Satanás. No somos espectadores sino actores en el drama. Si nos mantenemos en estrecha relación con Dios, seremos participantes de su victoria final sobre el mal, que es segura por su victoria en la cruz. En la batalla final con el mal, Dios se verá como el Garante de la verdadera libertad, y todos verán que él es el Dios de amor, verdad y justicia. Cada persona redimida y los habitantes del cielo servirán a Dios con profunda devoción y gozo por toda la eternidad.


{ 1: ¡Motiva! }

  1. Solo para los maestros: Dios nos invita a comprender sus decisio­nes para que podamos ver que él es el Dios de amor y de justicia (Rom. 3:4; Sal. 51:4; 34:8; Fil. 2:10, 11). Su autoridad, su palabra y su carácter fueron puestos en ridículo desde el principio (Gén. 3:1-5; ver también Isa. 14:12-15; Eze. 28:11-19). Es interesante que la raíz hebrea rakál (que se usa en Eze. 28:16) también significa "ir difundiendo chismes o calumnias", que revela el método de trabajo de Satanás, como cuando acusó a Dios de injusticia (heb. 'aveláh). Esta lección nos ayudará a comprender los temas y los problemas de la Gran Controversia. En la sección de exploración, consideraremos el libro de Job, que da percepciones importantes de la guerra espiritual.

Diálogo inicial: Varios personajes principales desempeñan roles en el li­bro de Job, y se revelan sus caracteres: Dios, Satanás, Job, y sus amigos. ¿Cómo se categorizan estos protagonistas principales en el libro? ¿Qué se puede decir de cada uno de ellos?

{ 2: ¡Explora! }

  1. Solo para los maestros: El libro de Job tiene un prólogo que describe dos escenas celestiales de controversia entre Dios y Satanás (1:6-12; 2:1-7). Se describe una asamblea ante el Gobernante del universo, en la que los hijos de Dios se reúnen delante de él, "entre los cuales vino también" (1:6) Satanás, el adver­sario. La palabra también sugiere que él no era un miembro regular de ese grupo. El contexto inmediato da la impresión de que él se comporta como si la Tierra le perteneciera: "De rodear la tierra y de andar por ella" (vers. 7). Se caracteriza a Satanás como un intruso, jugando el papel de acusador y dueño del planeta Tierra.


Según el prólogo del libro de Job, Dios justifica a Job frente a una solemne asamblea (1:8; 2:3). Dos veces en los dos primeros capítulos, Dios declara que Job era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. No hay dudas sobre su carácter, no por estar sin pecado (Job sabe que es pecador; ver 7:21; 10:6; 14:17), sino por la gracia trasformadora de Dios. En estos dos encuentros, Dios se dirige a Satanás, y sigue un diálogo ardiente. Dios defiende apasionadamente a Job. Pero Satanás no comparte el afecto de Dios por Job, e involucra a Job en su discusión contra Dios.

I . El primer tema: ¿Está bien que Dios justifique a los pecadores?
(Repasa, con tu clase, Job 1:8-11; Rom. 3:26.)

Satanás no concuerda con Dios cuando este declara que Job era justo, y lo ataca con una pregunta casi inocente: "¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio?" (1:9, NVI). Parece estar dirigida contra Job, pero en realidad es un ataque a Dios, al intentar refutar su declaración acerca de Job. El drama real es el hecho de que Dios está a nuestro favor y nos proclama justos. Así, el tema principal del libro de Job es la justicia de Dios (teodicea): ¿Es Dios justo cuando nos justifica?
Pregunta para dialogar: ¿Por qué el pueblo de Dios parece más proba­do que los incrédulos, y pasa por pruebas difíciles en la vida? ¿Qué propósito hay detrás de tales pruebas?

II. El segundo problema: ¿Por qué motivos los creyentes sirven a Dios?
(Repasa, con tu clase, Job 1:9; 2:3.)

Para entender la pregunta cínica a Dios ("¿Acaso teme Job a Dios de bal­de?"), que introduce la trama del libro, es necesario estudiar la expresión clave de la pregunta: "de balde" ("sin recibir nada a cambio", NVI). El término hebreo jinnam aparece cuatro veces en el libro (1:9; 2:3; 9:17; 22:6). Puede también tra­ducirse como "sin una razón", "por nada", "gratuitamente", "sin un propósito", "en vano" y "sin causa". La pregunta de Satanás puede expresarse así: ¿Sirve Job a Dios desinteresadamente? ¿Es su piedad sin egoísmo; y su devoción, de todo corazón? O expresada de otro modo: "¿Sirve Job a Dios por amor, es decir, por nada? Así, frente a todo el universo, debe clarificarse qué nos motiva para servir a Dios. ¿Es por temor, y para escapar del castigo y la muerte? ¿Es por la recompensa de la vida eterna y otras bendiciones? ¿O le somos obedientes por gratitud, porque lo amamos, o por quién es él?
Pregunta para dialogar: ¿Por qué son tan importantes nuestros moti­vos que necesitan revelarse en la corte celestial?

Actividad: Dialoguen en la clase acerca de sus propios motivos por los cuales siguen a Dios. ¿Qué lugar tienen nuestros motivos en la vida? ¿Qué diferencia producen?

III. El tercer tema: ¿En quién confiamos y a quién obedecemos?
(Repasa, con tu clase, Gén. 2:16, 17; 3:4; Job 13:15.)

Job confiesa su confianza en Dios aun cuando él no entiende lo que pasa en su vida. Conoce a Dios por su experiencia previa, como un Dios bueno, amante y preocupado; así, se mantiene con él: "Aunque él me matare, en él esperaré" (Job 13:15). Y, en otra ocasión, proclama su fe personal en un Dios personal: "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro" (Job 19:25-27).
Al fin, lo realmente vital es: ¿En quién confiamos? ¿Seguimos a Dios y sus instrucciones o vivimos de acuerdo con nuestros propios conceptos egoístas y las ofertas de Satanás? Nuestra dirección en la vida debe ser claramente revelada en la Gran Controversia.
El profeta Ezequiel dice que Dios promete dar a su pueblo su Espíritu, para que puedan obedecer sus leyes: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra" (Eze. 36:26, 27). El trasplante de corazón es necesario para que podamos seguir a Dios y sus preceptos. La cirugía del corazón puede realizarla solo el Cirujano celestial. Este Espíritu cambia y transforma vidas; él mora en nosotros, es el santificador y el re-Creador. Él es el Espíritu transformador que mora con nosotros y dentro de nosotros. El Espíritu de Dios trae vida nueva (Eze. 37:1-14).
Solamente el Espíritu Santo pone la Ley de Dios en nuestros corazones. Ezequiel 36:27 dice literalmente: "Yo daré mi Espíritu en ustedes, y haré que ustedes anden en mis estatutos y guarden mis leyes, y ustedes lo harán" (traducción del autor). En otras palabras, Dios dice: "Yo haré que ustedes lo hagan", lo que significa que Dios nos impulsará a obedecer, por su Espíritu. Dios ordena obediencia, y debemos hacer la decisión de obedecer, pero no somos capaces de cumplir nuestra decisión y hacerlo. Sin embargo, cuando cooperamos con Dios, él nos da su Espíritu para que ocurra la obediencia. Dios siempre ayuda a su pueblo a hacer lo que ordena. Lo que él requiere, él lo provee. La obediencia es un don de Dios, no es nuestra propia realización o logro, y muestra que Dios está en lo correcto.
Preguntas para dialogar: ¿Cómo puede Dios enseñarnos a hacer su voluntad y conducirnos por su Espíritu? ¿Cómo puedes reconocer la voluntad de Dios para tu vida? ¿Por qué David pide: "Enséñame a hacer tu voluntad, por­que tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud" (Sal. 143:10)?

{ 3: ¡Aplica! }

  1. Solo para los maestros: El libro de Job arroja luz sobre muchos otros temas importantes (p. ej., Dios no es el autor del sufrimiento; Dios no es responsable por el mal en el mundo; los seguidores de Dios están dispuestos a hacer la voluntad de Dios y morir por él en vez de asegurar su propia vida; la soberanía de Dios y la libertad humana). Analiza con tu clase las implicaciones prácticas de estos problemas.

Actividades:

  1. Analiza con tu clase la oración de David: "No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu" (Sal. 51:11). ¿Por qué la presencia del Espíritu Santo es tan importante en nuestra vida?
  2. Cuando Dios respondió a las quejas de Job (caps. 38-41), señaló que él es el Creador. ¿Por qué es tan vital creer en la creación bíblica? ¿Cómo nos ayuda la creencia en la creación a tratar con esos problemas que nos dejan perplejos cuando las calamidades y las tragedias de la vida nos atacan?

{ 4: ¡Crea! }

  1. Solo para los maestros: Cuando Job sufría, sus amigos lo visitaron aun cuando la teología de ellos era equivocada. La solidaridad que mostramos a quienes sufren es lo más importante. Lo que necesitan los sufrientes no son explicaciones sino presencia. Analiza con tu clase a quiénes deberían visitar para marcar una diferencia en su vida, y llevarles luz y esperanza.

Actividades: