Lección 10 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Isaías 56:7

"Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos"

Enseña a tu clase a:

  1. Saber que, en el Reino de Dios, los términos como africano, asiático o estadounidense son inútiles.
  2. Sentir resistencia al impulso de categorizar a las personas por su edad, origen étnico, nivel económico y religión.
  3. Hacer: Aprovechar toda oportunidad posible con el propósito de atraer a personas de trasfondos y perspectivas diferentes.

Bosquejo de la lección:

      1. Saber: La preocupación de Dios por sus criaturas se extiende más allá de las categorías humanas.
        1. ¿Por qué resulta tan fácil encasillar a las personas en categorías: buenas y malas, residentes y extranjeras, santas y pecadoras?
        2. ¿Por qué esta mentalidad de lo uno o lo otro es peligrosa, en nuestros intentos de discipular a todas las personas?
      2. Sentir: Nuestras semejanzas con otros, a menudo, superan nuestras diferencias.
        1. Enumera diez cosas que tenemos en común con todos los demás seres humanos.
        2. Excluyendo cuestiones de fe, enumera diez cosas que nos diferencian de otros.
        3. ¿Qué es más fácil: destacar nuestras diferencias o nuestras semejan­zas? ¿Por qué?

        Hacer: Los profetas de Dios, en ocasiones, recibían mensajes para su pueblo. Pero, algunos profetas también recibieron men­sajes para otras naciones.

          1. ¿Cumplió Israel su destino de ser luz para las naciones? ¿Por qué sí o por qué no?
          2. ¿Qué hizo la nación que, en última instancia, impidió que alcanzara su propósito? ¿Qué debería haber hecho Israel, y no cumplió? ¿Qué lección tiene para nosotros su fracaso?

            Resumen: Al tener un mensaje mundial, no debemos creer que Dios se interesa solo en nosotros; que él volverá para salvarnos solo a nosotros. Tene­mos que comprender que Dios anhela que revelemos su amor a "toda nación, tribu, lengua y pueblo" (Apoc. 14:6).

           


        1. Ciclo de aprendizaje
          Texto destacado: Isaías 56:7
          Concepto clave para el crecimiento espiritual: El Reino de Dios no está limitado por fronteras étnicas o geográficas.


          { 1: ¡Motiva!}

          Solo para los maestros: Aunque la Biblia es un registro del trato de Dios con su pueblo, hay otro tema que recorre también la Biblia: que Dios realmente considera a todas las personas sobre la Tierra como su posesión. Esta lección desafía la pretensión de exclusividad del pueblo "elegido" por Dios.

          Actividad/diálogo inicial: Para la mentalidad hebrea, había solo dos clases de personas en el mundo: los judíos y todos los demás. A "todos los demás" los llamaban "gentiles". Podían ser babilónicos, asirios, romanos o etíopes: todos eran gentiles. Sin embargo, esta actitud era común en el mundo antiguo; los griegos, por ejemplo, consideraban "bárbaros" a los no griegos.
          ¿Cuáles son las implicaciones de este tipo de actitud? Si Dios solo se inte­resaba en los judíos, ¿qué dice esto acerca de él? Afortunadamente, Dios es más grande de lo que la mayoría de nosotros podemos tan siquiera comenzar a imaginar.
          ¿Has viajado alguna vez a algún lugar en el cual obviamente "no eres de por aquí"? ¿Cómo se sentía ser un "extranjero" o "forastero"?
          { 2: ¡Explora!}

          Solo para los maestros: No necesitas leer mucho la Biblia para com­prender que sí, Dios se consideraba el Dios de los judíos. Pero, él también es Dios de toda la humanidad. Su interés en personas que no son judías se remonta hasta la historia de la Creación, en la que él fue responsable por la creación del mundo entero, así como de los primeros padres de la humanidad, Adán y Eva.

          Las historias del Antiguo Testamento acerca de José, Rahab, Rut, Daniel, Ester y Jonás demuestran que Dios no solo tenía en cuenta a las otras nacio­nes; a menudo, también se esforzaba por abrazarlos y hacerlos parte de su comunidad de fe.

          Los personajes del Nuevo Testamento, como los sabios de un país lejano
          que adoraron al Niño Jesús, el buen samaritano, la mujer samaritana junto al pozo de Jacob, el centurión romano que tenía un siervo enfermo, la mujer de Tiro y Sidón cuya hija estaba enferma, y varios otros, muestran que Jesús ayudaba a todos, sin importar que no fueran judíos.


          Comentario de la Biblia

          Un Dios demasiado bueno para los gentiles
          (Repasa, con tu clase, Jon. 3; 4.)


          La historia de Jonás es instructiva, porque muestra la preocupación de Dios por personas de otras naciones, así como la comprensión que los judíos, en este caso, Jonás, tenían de su misión; y la diferencia entre ambas ideas.
          Dios envió a Jonás a Nínive con un mensaje de juicio: "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida" (Jon. 3:4). No había indicación de que el pueblo de Nínive pudiera hacer algo para evitar este mal; su suerte estaba sellada. Tenían cuarenta días.
          Pero, Jonás fue, aparentemente, un evangelista convincente porque, cuando el rey oyó el mensaje de Jonás, exhortó a todo el pueblo (y aun a los animales) a arrepentirse en saco y ceniza. "¿Quién sabe -dijo- si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?" (vers. 9).
          El registro bíblico afirma: "Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal qué había dicho que les haría, y no lo hizo" (vers. 10). ¡Qué buena noticia! ¿O no?
          No lo fue para Jonás. Una ciudad entera se había salvado. Pero, eso no le gustó nada a Jonás. "Por eso me apresuré a huir a Tarsis" -oró Jonás-; "porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal" (Jon. 4:2). Aparentemente, Jonás estaba contento porque Dios fue compasivo con él y con sus conciudadanos judíos; él lo confesó cuando oró en el vientre del pez: "La salvación es de Je- hová" (Jon. 2:9). Pero ¿misericordia y compasión para los gentiles? Eso, en la mente de Jonás, era llevar las cosas un poco demasiado lejos.
          Considera: ¿Encuentras chocante que Dios se preocupe tanto por los gen­tiles como por los judíos? ¿Se preocupa más por los católicos romanos que por los adventistas del séptimo día? ¿Qué diremos acerca de los otros cristia­nos, los hindúes, los musulmanes, los budistas? ¿Se preocupa Dios por todos ellos? ¿Aún por los ateos? Explica.
          Lee Salmo 86:9; Isaías 52:10; 56:7 y 61:11. En el contexto de la historia de Jonás, ¿cómo entiendes estos pasajes?

          Y el héroe es...

          (Repasa, con tu clase, Luc. 10:25-37.)


          Cuando Jesús contó el incidente del buen samaritano, de acuerdo con la mayoría de los judíos, no existían samaritanos "buenos". La antipatía entre judíos y samaritanos venía de muchos siglos atrás.
          El relato de esta historia entra en el contexto de la conversación de Jesús con un "intérprete de la ley" (Luc. 10:25; un "experto en la ley", NVI). La pre­gunta del hombre era: "¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (vers. 25, NVI).
          Y luego, frente a la "pregunta" de Jesús, la respuesta del hombre fue doble: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón [...] " y "a tu prójimo como a ti mismo" (vers. 27).
          Cuando se le pidió que dijera quién era su prójimo, Jesús narró la historia de un hombre que fue golpeado, robado y abandonado como muerto, junto al camino hacia Jericó. Un sacerdote y un levita pasaron junto a él, sin hacer algo para ayudarlo. Paro, uno de esos despreciados samaritanos se detuvo junto a la víctima. El samaritano no solo vendó las heridas del hombre, sino además lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó al mesón (un alojamiento) y pagó para que cuidaran de él.
          Considera: La pregunta de Jesús: "¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?" (vers. 36), está cargada de algunas implicaciones sorprendentes. Si el sacerdote y el levita, quienes supuestamente estaban más cerca de Dios, pasaron sin ayudarlo, ¿qué derecho tenían de llamarse "pueblo de Dios"? Y si el samaritano se detuvo e hizo lo que cualquier persona decente hubiera hecho, ¿qué dice esto acerca de aquellos a quienes estamos tentados a desechar como indignos de la gracia de Dios? ¿Cómo puede la gracia ser gracia, si no es merecida?


          III. Lo que el mundo necesita ahora
          (Repasa, con tu clase, Juan 12:20-32.)


          Cuando sucedió la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, menos de una semana antes de su crucifixión, la ciudad estaba saturada de rumores y espe­culaciones acerca de lo que Jesús haría a continuación.
          Los fariseos también estaban cada vez más desesperados, al ver que la influencia de Jesús aumentaba y la de ellos, disminuía. Se quejaban: "Mirad, el mundo se va tras él" (Juan 12:19).
          En estas circunstancias, llegó el pedido de unos griegos que estaban en Jerusalén para la Pascua: "Señor, quisiéramos ver a Jesús" (Juan 12:21).
          Es interesante, pues en este contexto Jesús hace esta afirmación impor­tante: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo" (vers. 32). En otras palabras, cuando la gente hoy expresa que quiere ver a Jesús, no está pidiendo conocer algo sobre nosotros: está pidiendo una vislumbre del carácter de Cristo. No somos buenos discípulos, si hacemos que el mensaje trate acerca de nosotros: nuestros puntos fuertes, talentos o enseñanzas. Solo somos buenos discípulos si Cristo se refleja en nuestra vida, y si dirigimos la atención de las personas hacia él.
          Considera: Más de siete mil millones de personas viven en el planeta Tierra. Y cada una de las grandes religiones del mundo tiene sus propios es­critos sagrados. ¿De qué modo los adventistas del séptimo día, aun con su conocimiento de la verdad bíblica, tratarán de alcanzar a todos?
          Preguntas para dialogar: ¿Cómo te sientes con la idea de que el evan­gelio eterno es para todas las naciones? ¿Confundido? ¿Atemorizado? ¿Feliz? ¿Por qué? Sé honesto con tus sentimientos y razones.


          { 3: ¡Aplica!}

          Solo para los maestros: A veces, se describe algunas partes del mundo como "poscristianas". Esto es un enorme desafío, especialmente en aquellas partes del mundo (América del Norte, Europa Occidental, Pacífico Sur) que anteriormente eran conocidas como cristianas. Claramente, tenemos una gran obra delante de nosotros.

          Preguntas para reflexionar:

          Si Dios ama a toda la gente, ¿por qué debemos invitarla a aceptar el evangelio? Indicio: aun cuando creemos en la salvación por gracia mediante la fe, todavía queda lugar para las obras. ¿Cuál es ese lugar?

          Imagínate que una delegación de tu comunidad visita tu junta de iglesia con el pedido: "Quisiéramos ver a Jesús": ¿qué dirías? ¿Qué harías?

          { 4: ¡Crea!}

          Solo para los maestros: Vivimos en un mundo mucho más complejo de lo que alguna vez imaginaron los pioneros adventistas. ¿Quién hubiera pensado, hace una generación, que el Islam sería una de las religiones que más rápidamente crece en los Estados Unidos? Claramente, tenemos que estar abiertos a nuevos métodos creativos para llegar a otros.

          Actividad: Dependiendo de donde vivas, podrías conocer a alguien que practica una de las tradiciones religiosas del mundo fuera del cristianismo (bu­dismo, hinduismo, islamismo, judaísmo, etc.). Aprende qué es lo que creen, y luego piensa en maneras en que podrías alcanzarlos con nuestro mensaje.


          Preguntas:

            • ¿Cuán bien conoces a personas de otras religiones no cristianas?
            • ¿Te sientes amenazado por ellas? Si es así, ¿por qué?
            • Si quisieras conversar sobre religión con ellas, ¿cuán fácil te resultaría?
            • ¿Qué forma de evangelización sería más efectiva para alcanzarlas?