Lección 2 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Mateo 13:34, 35

34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba;
35 para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.

El sábado enseñaré

Saber comprender que las historias y las ilustraciones no son solo "rellenos", en un sermón o un discurso; a menudo, son el vehículo para comunicar la verdad.


Bosquejo de la lección:

    1. Saber: Las historias se recuerdan más fácilmente que los he­chos.
      1. Considera las historias que Jesús relató a sus seguidores. ¿En qué ac­tividades se basaron muchas de ellas?
      2. Si estuvieras recopilando historias para un público moderno, ¿qué te­mas podrían impresionar más a los oyentes?
    2. Sentir: Muchas de las historias que contó Jesús, especial­mente las que tratan sobre las interacciones humanas, son hoy tan relevantes como lo fueron hace dos mil años.
      1. ¿Por qué hay relatos, como "El buen samaritano" y "El hijo pródigo" , que todavía nos siguen cautivando?
      2. ¿Por qué crees que, con frecuencia, Jesús dejó sus historias sin deter­minar el desenlace final?
      3. ¿Qué ventaja obtuvo Jesús, al hacer que sus historias fueran intencio- nalmente ambiguas? ¿Qué lección hay en esto, para nosotros?
    3. Hacer: ¿Quieres oyentes? Cuenta una historia.
      1. En una sociedad saturada de palabras -tanto orales como escritas-, ¿de qué modo podemos conseguir una audiencia, y por qué?
      2. ¿Cuál es la historia más poderosa que puedes contar?

Resumen: Las historias personales (en la forma de películas, programas de televisión, libros, revistas) todavía son la principal manera de comunicar valo­res. ¿Estamos aprovechando esto?
Ciclo de aprendizaje
Texto destacado: Mateo 13:34, 35
Concepto clave para el crecimiento espiritual: Jesús nos mostró el poder de los relatos y las parábolas, para comunicar a otros la verdad acerca de su gracia y su amor.
{ 1: ¡Motiva!}

  1. Solo para los maestros: Nuestra sociedad no tiene escasez de in­fluencias mediáticas. Pero, en medio de la cacofonía de imágenes visuales y auditivas, impresas o en Internet, todavía nos gusta escuchar una buena historia. En esencia, la Biblia es una colección de historias: relatos de la interacción de Dios con su pueblo, y de las interacciones de su pueblo entre sí y con "los de afuera". Jesús se comunicó de forma efectiva, porque era un buen narrador. En realidad, algunas de sus historias -"El buen Samaritano", "El hijo pródigo", "El buen Pastor"- resultan atrayentes tanto para personas religiosas como no religiosas. Nuestro desafío es alcanzar a la sociedad y hacer discípulos. Aun después de dos mil años, esto se logra de forma más efectiva por medio de historias y parábolas.

Actividades/diálogo inicial: La gente vibra con los relatos. Pueden co­municarse en forma oral o por medio de películas, dramatizaciones, novelas y otras formas del arte.
Por ejemplo: libros como Los miserables, de Víctor Hugo, y películas basadas en él tienen temas espirituales tales como la redención y el perdón. La novela Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoievski, que repasa la lucha que la gente tiene para reconciliar el bien con el mal, es otro ejemplo de historia que trasmite mensajes religiosos.
Pregunta a los miembros de tu clase qué libro, película, obra musical, relato oral u otra forma de arte narrativo impactó espiritualmente en ellos, y permite que expliquen qué efecto tuvieron.
{ 2: ¡Explora!}

  1. Solo para los maestros: Jesús fue un maestro en la narración de historias, porque se identificaba con sus oyentes. Sabía qué los hacía vibrar. Los relatos que expuso acerca de agricultores, pescadores, dueños de casa, padres y sus hijos, fueron historias con las que gran parte de la gente podía identificarse.

Comentario de la Biblia
Los relatos y las historias son vehículos efectivos para la comunicación.

    1. Presentar un punto sin perder la vida en el intento

(Repasa, con tu clase, 2 Sam. 12:1-14.)
Pregunta: ¿Cómo corriges a un rey (o un jefe o cónyuge), al mismo tiempo que proteges tu relación (y tu vida)? Respuesta: Con mucho cuidado.
David pensó que había superado el asesinato (literalmente), cuando eliminó a Urías con la intención de poder casarse con su esposa, Betsabé. Pero, aunque la mayoría de la gente desconocía el secreto de David y de Betsabé, no era así para Dios. Y Dios ordenó al profeta Natán que confrontara a David.
Piensa en ello: como rey, David no tenía que dar cuentas a nadie; su poder era absoluto. Natán podía anunciar al rey los castigos de Dios; pero, desde el punto de vista humano, como gobernante, David no estaba obligado a escuchar a Natán o a permitir que siguiera viviendo.
Sin embargo, Natán narró a David un relato, alterando algunos hechos y personajes involucrados; era una historia de codicia y de crueldad. En lugar de un rey, presenta un hombre rico; y en lugar de una esposa, una oveja.
Por supuesto, la furia y la indignación moral de David lo forzaron a declarar: "Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte" (2 Sam. 12:5).
Luego, sintiendo todavía la justicia de su declaración, David oyó que Natán le decía: "Tú eres aquel hombre" (vers. 7). Y antes de que David se diera cuenta de lo que pasaba, se encontró en un callejón sin salida.
Considera: No todas las historias son tan fuertes. Pero, todas ellas son efec­tivas, porque alcanzan los sentimientos naturales de empatía y de justicia, de misericordia, de amor y de equidad. ¿Qué historias -verídicas o imaginarias- tuvieron una influencia profunda en tu vida? ¿Cuáles fueron esas influencias?

    1. El agricultor, la semilla y el suelo

(Repasa, con tu clase, Mat. 13:1-23.)
Esta es una de las historias mejor relatadas. En un ambiente sencillo, bien conocido por sus oyentes, Jesús contó un relato que atrapó a los oyentes en por lo menos tres niveles:
Primero, hay un labriego. En una economía basada en la agricultura, es muy probable que la mayoría de los oyentes conocieran a uno de ellos, si es que ellos mismos no eran agricultores. Sabían lo que era arrojar las semillas al suelo y esperar lo mejor; después de todo, no hay garantías en el campo. Un agricultor siembra la semilla, y pueden ocurrir muchas cosas sobre las que él no tiene control: el clima, las pestes y las plagas, etc.
Además, está la semilla. No tiene control sobre dónde cae. Su éxito está totalmente a merced del sembrador y del terreno sobre el que se encuentra.
Finalmente, están los terrenos. Algunos son duros, apisonados por el paso de las personas; otros son poco profundos y rocosos; algunos están llenos de semillas de malezas; y otros, son tierra buena y fértil.
Una buena historia cautiva a la gente en más de un nivel. Identificarse con el sembrador puede significar, por ejemplo, que aprovechamos al máximo los recursos limitados; que somos cuidadosos con la manera en que esparcimos o "sembramos". Identificarse con la semilla significa que nos damos cuenta del ambiente en el que estamos plantados; que conocemos los desafíos de ser "plantados" donde las condiciones son peligrosas para nuestras vidas espiri­tuales. Identificarse con el terreno significa que entendemos nuestra condición espiritual y tratamos, con la ayuda de Dios, de mejorar las condiciones naturales de nuestros corazones -apisonados y aplastados, pedregosos, con malezas-, para hacer que se parezcan más al suelo fértil que da fruto para el Reino de Dios.
Considera: ¿De qué trata esta parábola? Analiza si es acerca del agricultor, de la semilla o de los terrenos. ¿Cuáles son los diferentes niveles en los que la gente que primero la oyó, al igual que nosotros hoy, se vio identificada en la parábola?
III. Abiertas a la interpretación
(Repasa, con tu clase, Mat. 21:28-32; Luc. 14:16-24; Luc. 20:9-19.)
Una buena historia, parábola o analogía no siempre resuelve claramente su situación narrativa.
Casi siempre, las historias que contó Jesús tuvieron un final abierto. La parábola de "El hijo pródigo", por ejemplo, termina con las palabras: "Pero te­níamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado" (Luc. 15:32, NVI). ¿Convenció el padre al hermano mayor de que entrara y se uniera a la fiesta? ¿O el hijo mayor decidió que ya no podía vivir bajo el mismo techo con su pródigo hermano menor? Jesús dejó que cada oyente llenara los espacios en blanco; no les dijo cómo terminaba la historia, o qué debería pensar la gente acerca de ella.
Las historias registradas en Mateo 21:28 al 32, Lucas 14:16 al 24, y Lucas 20:9 al 19 fueron claramente relatadas por Jesús con el fin de describir la re­lación que Dios tenía con su pueblo, los judíos. No lo dijo con estas palabras, pero la intención era clara: " Los maestros de la ley y los jefes de los sacerdotes, cayendo en cuenta que la parábola iba dirigida contra ellos, buscaron la manera de echarle mano [arrestarlo] en aquel mismo momento" (Luc. 20:19, NVI).
Considera: Los relatos, las parábolas y las comparaciones no son solo ilus­traciones del mensaje principal. A menudo, son el mensaje principal. ¿Cuál es el tema central de la historia de Jesús registrada en Mateo 21:28 al 32, y cómo describe la relación entre Dios y el pueblo? ¿Por qué crees que Jesús vistió la verdad con historias, en lugar de hablar de forma clara y sin vueltas?
Preguntas para dialogar: Fuera de la iglesia, ¿dónde es más probable oír historias o parábolas acerca de las situaciones de la vida? ¿Para qué fueron diseñadas tales historias?
{ 3: ¡Aplica!}

  1. Solo para los maestros: A nuestro alrededor, podemos encontrar lecciones de vida. Mientras algunas personas tienen gran capacidad para iden­tificar lecciones espirituales en diversas situaciones de la vida, para otras, esto requiere práctica.

Aplicación a la vida: Si Jesús estuviera hoy sobre la Tierra, probablemen­te, extraería lecciones de las situaciones diarias que nos resultan familiares. Sin duda, narraría menos historias acerca de agricultores y pescadores, y más acerca de atletas, estrellas, científicos y otros profesionales.

  1. ¿Por qué es muy importante "conocer a la audiencia"?
  2. ¿Con qué tipos de personas tratas de compartir el evangelio? ¿De qué modo el enfoque de la tarea es diferente para cada grupo?

{ 4: ¡Crea!}

  1. Solo para los maestros: Aunque puede presentarse buenas histo­rias, nuestra sociedad es mucho más compleja que aquella con la que Jesús se comunicó directamente. Por ejemplo, la gente tiene, hoy en día, un período de atención mucho más corto que las personas de los días de Jesús, o de quienes vivieron hace unas pocas décadas.

Actividad: En una hoja grande de papel o una pizarra, hagan una lista de algunas maneras en que los cristianos, usando los medios de comunicación modernos, pueden transmitir valores bíblicos. Identifica algunas característi­cas de tal mensaje (como su formato y estructura), la audiencia que quieres alcanzar y el resultado que esperas lograr.
Al analizar esta idea, imagínate que Jesús está en la sala, con ustedes. ¿Cómo podría él analizar las ideas de ustedes, para que sean las mejores po­sibles? ¿Qué sugerencias podría ofrecerles él?