Lección 9 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Hechos 6:7

7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

El sábado enseñaré

  1. Saber que, cuando estamos ante personas poderosas, no estamos solos.
  2. Sentir la confianza de que todavía el Espíritu Santo puede ahora hablar por medio de los creyentes, así como lo hizo en el pasado.
  3. Hacer: Junto con otros, no importa su situación social, ser testigos de Cristo.


Bosquejo de la lección:

  1. Saber: Nadie puede servir a Cristo en forma efectiva sin prime­ro conocerlo como Señor y Salvador.
    1. ¿Qué hizo que los discípulos y otros creyentes fueran testigos tan po­derosos?
    2. ¿Qué impresión esperas dejar en aquellos a quienes testificas?
  2. Sentir: Servir a Cristo significa usar para su gloria los talen­tos y los dones que Dios nos dio.
    1. ¿Eres una persona a quien le gusta estar adelante o atrás "del escena­rio"? ¿Tiene importancia eso? Explica.
    2. Con el tiempo, los discípulos desarrollaron talentos que los capacitaron para comparecer frente a concilios y jueces. ¿Qué situaciones puedes imaginarte frente las cuales tendrás que mantenerte en tu fe?
  3. Hacer: Conocemos mejor a las personas a quienes servimos más.¿De qué manera te conocen en tu comunidad, tanto como individuo o como iglesia? ¿Aumenta eso tu perfil entre los poderosos en tu comu­nidad? ¿De qué modo se mide el éxito, cuando estamos ante miembros ¡nflu- yentes de nuestras comunidades: por el número de personas que nos oyen o por el número de personas que responden?

Resumen: El método de Jesús para alcanzar a los poderosos era el mismo que usó para todos los demás: se encontró y simpatizó con ellos, los ministró y ganó su confianza. Cualquier intento de usar "atajos", en vez de este méto­do, no tendrá éxito.

Ciclo de aprendizaje


Texto destacado: Hechos 6:7
Concepto clave para el crecimiento espiritual: Los discípulos fie­les sirven dondequiera y a quienquiera que se los llame a servir.
{ 1: ¡Motiva!}

  1. Solo para los maestros: En una cultura en que la celebridad se festeja, y nuestros modelos incluyen atletas profesionales, estrellas de cine, políticos y actores, a veces sentimos que somos insignificantes o que no tenemos nada para compartir con quienes son obviamente más "importantes" que nosotros. Pero, como discípulos de Cristo, tenemos un mensaje importante para compartir.

Actividad/diálogo inicial: Pide a los miembros de la clase que compar­tan una experiencia de cuando estuvieron cerca de una celebridad. Podría ser un atleta profesional, una estrella de cine, el vicepresidente de la Asociación General, un conocido evangelista, un político, etc. ¿Cuáles fueron las circuns­tancias? ¿Qué sucedió? ¿Qué palabras intercambiaron? ¿Cómo se sintieron al separarse? El encuentro ¿los hizo sentir, de algún modo, "inadecuados"? ¿O se sintieron como si se hubieran encontrado, simplemente, con cualquier persona, solo que era famosa, nada más?


{ 2: ¡Explora!}

  1. Solo para los maestros: Para la mayoría de nosotros, los encuentros con grandes personalidades, inevitablemente, serán breves e improvisados. Pero, siempre es posible que surja una situación en la que podamos plantar una semilla del evangelio; que, con la bendición de Dios, llegará a ser algo más que eso.

Comentario de la Biblia


I. Autoridades establecidas por Dios
(Repasa, con la clase, Rom. 13:1-7.)


"Las [autoridades] que existen fueron establecidas por él [Dios]" (Rom. 13:1, NVI). Con estas palabras, el apóstol Pablo recuerda a sus lectores que los gobernantes terrenales han sido designados por Dios, y que sirven de acuerdo con su voluntad y propósitos.

Sin embargo, tenemos que reconocer que no todo lo que hacen los diri­gentes mundanos es parte de su plan. Ellos, como el resto de nosotros, tienen el poder de tomar sus propias decisiones. Así que, aunque les permite tener poder, él no es responsable por lo que hacen.

El consejo de Pablo a los creyentes en Roma era obedecer y honrar a los dirigentes de los diversos niveles de gobierno porque, cuando así lo hacían, honraban a Dios.
Pero, dos personajes bíblicos hicieron más que obedecer a sus gobernantes terrenales: los sirvieron. José y Daniel tuvieron carreras que los pusieron en sitios en los cuales sirvieron en los niveles más altos del gobierno nacional. Y, según los registros, lo hicieron admirablemente bien y fielmente, sin compro­meter sus principios. Es cierto, tuvieron sus enemigos, como todo trabajador público los tiene; pero, fueron siervos valiosos y de la confianza de los reyes.
Como tales, su servicio benefició directamente a los súbditos de los respectivos reinos. El plan de José de almacenar granos en tiempos de abundancia para los tiempos de sequía, salvó muchas vidas (incluso la de su padre, y la de sus hermanos y sus familias). El sabio consejo de Daniel a Nabucodonosor condujo a la conver­sión de este rey (ver Dan. 4), y a que fuera un gobernante más sabio y más fiel.
Considera: Aunque parece que la mayoría de la gente busca los cargos pú­blicos por causa de los beneficios y la autoridad que les confieren, el concepto de servicio público es honorable. Las personas que sirven bien deben ser apoyadas; y los que sirven mal, deben ser tenidos por responsables. Nuestra decisión en las elecciones tomará en cuenta ambas cosas. ¿Cuáles son algu­nas de las maneras en que los cristianos pueden tener por responsables a sus servidores elegidos? Así como la responsabilidad es importante en el servicio público, también es importante en la iglesia. Presenta un ejemplo en el que la iglesia demuestra irresponsabilidad, y otro de responsabilidad.


II. Dar órdenes, y recibirlas
(Repasa, con tu clase, Mat. 8:5-13; Luc. 7:1-10.)


No todos los contactos entre los judíos y los romanos eran de confrontación. Aquí, un centurión que tiene un servidor enfermo sabe que Jesús es reconocido por sanar a aquellos que tienen dolencias. El problema es que él es romano; dada la antipatía que la mayoría de los judíos siente por los romanos, vacila en acercarse a Jesús de forma directa. En cambio, pide que algunos amigos judíos intercedan ante Jesú, en su favor.
Su enfoque es instructivo: "Cuando llegaron ante Jesús, le rogaron con insistencia: -Este hombre merece que le concedas lo que te pide: aprecia tanto a nuestra nación, que nos ha construido una sinagoga" (Luc. 7:4, 5, NVI).
En otras palabras: "Este hombre no es como los demás romanos; nos ama y ha hecho cosas para nosotros". Tristemente, no dan en el blanco: Jesús no otorga favores porque alguno sea romano o judío, o porque sea bueno o malo. Para Jesús, la gracia va adonde más se la necesita. Cuando el centurión vuelve a casa, encuentra que su siervo ha sido sanado.

Considera: Frecuentemente, los poderosos tienen tantas inseguridades como el resto de nosotros. Solo que ellos poseen más recursos con los cuales "disfrazarlas". También, pueden vacilar más al expresar sus necesidades. Mu­chos, a menudo, están rodeados de una especie de séquito, acompañantes, que espera beneficiarse con la situación de celebridad del poderoso. Así que, ¿en quién pueden realmente confiar los poderosos? Si se nos diera acceso a alguna persona con poder, ¿cómo sabría que no estamos tratando de capitali­zar su situación para conseguir algo para nosotros?


III. Ante personas poderosas
(Repasa, con tu clase, Mat. 26:57-68; 27:11-14; Luc. 23:1-12; Hech. 24-26.)

Tanto Jesús como Pablo tuvieron que comparecer ante concilios y gobernan­tes, para explicar su ministerio. Ciertamente, no buscaron esas oportunidades ni las rehuyeron; aunque el resultado en cada caso nunca estuvo en dudas.
El desafío, entonces y ahora, es ser respetuosos y considerados. Jesús y Pablo conocían a su audiencia, y usaron términos que eran familiares para sus oyentes. Aunque Pablo empleó más palabras, tanto él como Jesús mostraron respeto por sus jueces, al ser claros y concisos.
Con tanto en juego, difícilmente podemos confiar en que podamos respon­der con nuestra propia sabiduría. Sin duda, por eso Jesús prometió: "Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles [...] en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros" (Mat. 10:18-20).
Considera: Tal vez, nunca tengamos que defendernos ante jueces y magis­trados; pero, a veces, tendremos oportunidades de testificar por Cristo en una parada de transporte colectivo, en un avión o en una reunión social, cuando se nos pregunte: "¿Qué creen los adventistas del séptimo día?"


Preguntas para dialogar:

  1. Si los discípulos aprenden de su Maestro cómo deben vivir, ¿qué lec­ciones debemos aprender de la forma en que Jesús trató con los poderosos? Enumera, por lo menos, tres enseñanzas.
  2. Cuando en un ambiente sencillo y no amenazante se te pregunte qué es lo que crees, ¿qué dos o tres creencias fundamentales destacarías?

{ 3: ¡Aplica!}


• Solo para los maestros: Si bien esta lección trata del discipular a los poderosos, los principios estudiados se aplican a personas de todas las edades, procedencias étnicas y condiciones sociales. Y aunque adecuemos ligeramente nuestra orientación, dependiendo de la situación, los conceptos básicos, tales como el respeto, la cortesía y la lealtad se aplican a todos los casos.
Aplicación a la vida: Los cristianos del primer siglo enfrentaron oposi­ción en dos frentes: por un lado, los judíos los miraban con sospechas, pues los consideraban herejes. Por otro, los romanos no podían comprender su devoción a un "criminal" que fuera condenado a morir crucificado. En ese ambiente, muchos de los rumores sin fundamento causaron un sinfin de con­fusiones.
Por ello, ¿de qué modo comunicaron los cristianos al mayor número de per­sonas lo que ellos eran? ¿Cómo este mensaje fue llevado a la misma casa del César? ¿De qué forma los cristianos hoy pueden adoptar la misma estrategia?


{ 4: ¡Crea!}


• Solo para los maestros: Los primeros cristianos se arriesgaban a ser perseguidos, si atraían demasiado la atención de las autoridades. ¿Qué arriesga­mos nosotros, al pasar inadvertidos?
Actividad: Pide a los miembros de la clase que escriban cartas al editor del periódico local. Pueden felicitar a los servidores públicos por su apoyo en ciertos problemas, o desafiar a los lectores a preocuparse más por la salud pública o la seguridad.

Compartan y analicen algunas ideas germinales: veredas en mejor estado, mayor control de las velocidades límite cerca de las escuelas, medidas más estrictas para mantener el tabaco fuera de las manos de los menores, etc. Los miembros de la clase no necesitan