Lección 3 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Proverbios 6:23.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Seguir la ley de Dios es un asunto de vida o muerte

II. Sentir: El amor de Dios se expresa mediante su ley

III. Hacer: Aceptar y aprender las instrucciones de Dios afectan tu vida

Resumen: Dios nos enseña con amor sus principios de vida para nuestro propio bien.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Proverbios 7:1- 4.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Dios nos enseña sus instrucciones como un padre amante enseña a su hijo. Su propósito no es cargarnos, sino ayudarnos a hacer decisiones sabias. Si apreciamos su conducción como un don precioso y permitimos que dé forma a nuestras actitudes interiores, gozaremos la vida en vez de caer en las tentaciones que engañan a quienes tienen falta de entendimiento.


{ 1: ¡Motiva!}

Solo para los maestros: Proverbios 7 presenta enseñanza divina por medio del rey Salomón, como palabras de sabiduría dirigidas a su hijo (vers. 1; comparar con 1:1). Los versículos 1 al 4 del capítulo 7 repiten lo que dice 6:20-23, y ambos pasajes presentan advertencias contra el caer en la tentación de cometer adulterio (6:24-35; 7:5-27).
Los Diez Mandamientos prohíben el adulterio (Éxo. 20:14). Leyes relacionadas con este mandamiento condenan a muerte, bajo el sistema judicial israelita, a quienes cometen este crimen (Lev. 20:10; Deut. 22:22). Proverbios trata con este mismo pecado y sus consecuencias mortales, pero lo enfoca desde un ángulo diferente, al apelar al deseo de sus oyentes por su propio bienestar, y al describir la clase de tentación atractiva que podría llevar al adulterio.

Análisis inicial: Dios es nuestro Hacedor perfecto, y nos proporciona la Biblia como el Manual del Fabricante. Cuando compras un automóvil y el manual del fabricante dice que hay que poner aceite de motor en su máquina, tú sigues sus instrucciones sin protestar, porque sabes que el que hizo el vehículo sabe qué es lo mejor. Así que, ¿por qué alguna persona siquiera pensaría en desatender las instrucciones de Dios?

Preguntas para dialogar:

  1. ¿Cuántos principios contenidos en los Diez Mandamientos puedes encontrar en Proverbios 6 y 7?
  2. ¿Por qué Dios enseña los principios, dados en los Diez Mandamientos, desde diferentes ángulos en diversas partes de la Biblia? ¿Podemos aprender algo de este método con respecto a la forma en que podemos pasar estas instrucciones a otros, incluyendo a nuestros hijos?

{ 2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: Tres de las palabras más importantes para ley y conceptos relacionados con ella aparecen en Proverbios 6:23: “Porque el mandamiento [mitzváh] es lámpara, y la enseñanza [toráh] es luz; y camino de vida las reprensiones que te instruyen [musár] ”.
Un mitzváh es un “mandato” o “mandamiento”. Toráh es “dirección”, “instrucción” o “enseñanza” de alguien que es sabio (13:14), tal como una madre (1:8) o un padre (4:2). La palabra toráh aparentemente deriva de la misma raíz hebrea que el verbo yrh, que significa “enseñar” (4:4, 11) o “hacer señas” (6:13). Musar es “disciplina” o “corrección” (3:11) o “instrucción” o “dirección” (1:8).
Usando varios términos relacionados, pero de significado diferente, el texto bíblico expande la comprensión de un concepto. La Ley es ordenada por una persona superior, tal como un padre o Dios (mtzváh), pero no es arbitraria; es instrucción que señala un sabio curso de acción (toráh) y dirige a una persona mediante advertencias y disciplina (musár). Mediante expresiones paralelas, Proverbios 6:23 caracteriza a la ley como “una lámpara”, “una luz”, y “camino de vida”. Una “lámpara” proporciona “luz”, de modo que estas palabras están estrechamente relacionadas y muestras que la ley actúa para disipar la oscuridad de modo que se pueda ver lo que sucede. Al añadir que la ley es “camino de vida”, Proverbios indica que la luz de la ley ilumina un camino seguro de vida que resulta en vivir en lugar de morir.

Comentario de la Biblia

Proverbios 7:1-3 ruega al oyente a internalizar mandatos sabios “contigo”, usando la metáfora de escribirlos en “la tabla de tu corazón”. Una obediencia verdadera y persistente fluye de las actitudes interiores modeladas por los mandatos; no es algo artificialmente impuesto desde afuera. Nuestra voluntad pecaminosa y falta de entendimiento nos impiden internalizar la ley de Dios por nosotros mismos. Pero Dios promete poner su ley en nuestras mentes y escribirlas en nuestros corazones (Jer. 31:33; comparar con Eze. 36:26).
Poner un corazón limpio dentro de nosotros es un milagro del poder creativo de Dios (Sal. 51:10). Para recibirlo, debemos reconocer nuestra debilidad y aceptar su perdón y la limpieza moral que Dios ofrece por medio de Jesucristo (Sal. 51; Jer. 31:34; 1 Juan 1:7-9). Dios nos transforma, haciéndonos personas nuevas por medio de su Espíritu Santo (Juan 3:3-8; Tito 3:4-7).

I. Palabras sabias dan luz para la vida (Repasa, con tu clase, Prov. 4; 6:20-23.)

Proverbios 4 presenta instrucción de un padre sabio, que dice: “Guarda mis mandamientos, y vivirás” (vers. 4). Luego compara el sendero de las personas justas a una luz (vers. 18), por contraste con el camino oscuro de los malvados, que “no saben en qué tropiezan” (vers. 19). Los justos permiten que sus vidas sean iluminadas por la sabiduría de modo que no caigan en el peligro de la ignorancia. Por lo tanto, las palabras de sabiduría “son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo” (vers. 22). Proverbios 6:20-23 une más estrecha- mente los conceptos de mandatos sabios, luz y vida. Aquí los mandatos de un padre te guiarán y guardarán (vers. 22), “porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz; y camino de vida las reprensiones que te instruyen” (vers. 23).
El Salmo 119:105 dice: “lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. En Juan 1:1 al 5 y 14, Cristo, el Creador divino, ha venido a la tierra como la máxima Palabra (Comunicación) de Dios. “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (vers. 4). Al internalizar sus palabras (cf. Juan 6:53-58, 63), obtenemos la sabiduría definitiva que nos prepara para la vida eterna con él.

Considera: ¿Cómo el contemplar la vida de Cristo nos cambia (comparar con 2 Cor. 3:18)? ¿De qué modo este efecto va más allá de la influencia que cualquier otro héroe tiene sobre quien lo admire? ¿Qué diferencia hace a quién admiramos?

II. Instrucciones sabias nos advierten contra la tentación (Repasa, con tu clase, Prov. 6:23-25; 7:1-21.)

En Proverbios 6 y 7, la seducción de una mujer (comparar con la de un hombre en Éxo. 22:16) ilustra cómo actúa la tentación. Puede ser deseable a los oídos y la mente (Prov. 6:24; 7:21), a los ojos (6:25), al apetito por la comida de una persona (7:14; aquí se refiere a carne de sacrificios que quien la ofrecía, comía en su casa; comparar con Lev. 7:16), a cumplir un deseo de compañerismo (Prov. 7:15), a satisfacer un anhelo de tocar (7:16), y puede apelar al sentido del olfato de una persona (7:17) y al apetito sexual (7:18). Por sí mismos, estos son deseos que Dios nos ha dado. Pero la tentación es efectiva, porque presenta maneras atractivas de cumplirlos de maneras que violan los límites que Dios ha establecido para nuestra protección (Sant. 1:14, 15; comparar con Gén. 3:6; 1 Juan 2:16). Al apelar a varios deseos y ofrecer la seguridad de que no hay peligro (vers. 19, 20; comparar con comida y sexo en Núm. 25:1, 2; Apoc. 2:14), Proverbios 7 ilustra cuán fuerte puede ser la tentación. Preguntas para analizar: ¿Qué clase de tentaciones nos atraen? ¿Por qué son atrayentes? ¿Por qué son peligrosas?

III. Ceder a la tentación es costoso (Repasa, con tu clase, Prov. 6:26-35; 7:22-27.)

En vez de apelar a la rectitud moral de resistir la tentación porque la persona es responsable ante Dios (comparar con Gén. 39:9, José), Proverbios enfatiza la causa terrenal y su efecto en la vida presente. Las consecuencias del pecado son inevitables (6:27-29) y mortales (6:32-35; 7:22-27). El costo de un placer temporal es demasiado alto, no vale la pena.
Un comediante de televisión conseguía muchas risas al exclamar: “El Diablo me hizo hacerlo”. Pero eso es solo una excusa. El Diablo no puede forzarnos a hacer nada. Porque “fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Cor. 10:13). El pecado es una elección que no estamos obligados a hacer, porque Dios nos da la oportunidad de resistir, y él es capaz de impedir que caigamos (Jud. 24).
Considera: Si realmente crees que Dios, tu Creador y Salvador, es capaz de evitar que caigas en la tentación, entonces ¿cómo tus elecciones demuestran esta creencia? ¿De qué maneras podrías confiar totalmente en Dios para ayudarte a tener más éxito?


{ 3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: Muchas personas se desaniman y no ven esperanza para vencer sus debilidades. Ayuda a tu clase a comprender el poder, mediante la oración, de llevar las luchas a Cristo. Él comprende y provee acceso al po tente poder de Dios, que promete ayudarte en tiempos de necesidad (Heb. 4:14-16)

Preguntas de aplicación:

  1. ¿Qué cosas prácticas podemos hacer para reducir las tentaciones, y hacernos menos vulnerables?
  2. ¿Cómo podemos ayudar a otros que están desanimados, frustrados, y que sufren por causa de sus fracasos?

{ 4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: Proverbios 6 y 7 presentan ejemplos negativos como advertencias. Ayuda a tu clase a ver el mensaje positivo detrás de estas advertencias.

Actividades:

  1. Enumera formas específicas en las que puedes conocer a la gente de tu vecindario, tener oportunidades de conocer sus necesidades y compartir con ellas la oferta de Dios de una vida mejor al seguir su sabiduría.
  2. Forma un grupo de apoyo en tu clase de modo que cuando uno de ellos esté luchando con una tentación o el desánimo, esa persona pueda llamar a otros para recibir ayuda mediante oraciones.