Lección 10 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Lucas 17:15.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Qué significa seguir a Jesús.

II. Sentir: La necesidad de seguir a Jesús.

III. Hacer: Dar pasos para seguir a Jesús.

Resumen: Ser cristiano significa vivir como Cristo. Seguir a Jesús y obe¬decer sus mandatos en la vida diaria no es una opción. O pertenecemos a él plenamente o no. -

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Lucas 12:16-21.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: ¿Cómo ha de definirse la vida? Más aún, ¿cómo ha de vivirse? La parábola de Lucas 12:16 al 21 presenta una manera que es a menudo la elección preferida del mundo.
La granja de un hombre rico produjo una gran cosecha, y le dio el problema de qué hacer con esa abundancia, aun cuando alrededor había necesidad y pobreza. Su mente estaba tan dominada por el yo que hizo un plan. En griego, el monólogo tiene unas sesenta palabras; un quinto de ellas son "yo", "mi" y "mío". Echar abajo galpones, edificar nuevos y guardar la riqueza eran las cosas que podía hacer para aliviar el dolor de las riquezas. Los pobres no le importaban. Dios no estaba en su cuadro. "Yo" era todo lo que le interesaba. Pero, cuando se fue a la cama, diciéndose: "Come, bebe y regocíjate", el Sr. Exitoso descubrió que esa noche era la última que viviría. El Creador lo calificó de "Necio".
La vida "no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Luc. 12:15), sino en amar a Dios y a los humanos.

Solo para los maestros: La parábola del rico necio da un buen punto de partida para iniciar el estudio de esta lección. Siguiendo el ejemplo de Jesús, la vida diaria debe comenzar con una reflexión propia, con oración: ¿Cómo pasaré hoy haciendo la voluntad de Jesús y siguiendo en su camino? ¿Seré como el hombre rico, entregado a mí mismo y mis logros? ¿O seré rico en amor, fe y servicio, usando todo lo que tengo con ese propósito? ¿Cómo viviré hoy a la luz de la eternidad?

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Por qué Jesús llamó necio a ese hombre rico? ¿Cuáles eran sus fallas fatales? 2. Compara a este rico con otro que se menciona en Lucas 18:18 al 23. ¿Estorban siempre las riquezas para seguir a Jesús? 3. ¿Por qué en el Padrenuestro la primera persona singular nunca aparece, sino siempre está en plural?

{ 2: ¡Explora! }

Solo para los maestros: Seguir a Jesús cada día es un desafío. No obstante, el llamado de Jesús sigue siendo el mismo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Luc. 9:23). El mandato plantea tres preguntas: ¿A qué debemos renunciar? ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo seremos testigos fructíferos?

Comentario de la Biblia

I. Seguir a Jesús: ¿A qué debemos renunciar?
(Repasa, con tu clase, Luc. 9:23; 11:37-54.)

Hay dos cosas que debemos renunciar a fin de seguir a Jesús:
A. Renunciar al yo (Luc. 9:23). Hemos de entregar el yo continuamente, no solo al comienzo del discipulado. Como afirma Pablo: "Cada día muero" (1 Cor. 15:31). Renunciar al yo significa sufrir una reorientación radical de las prio¬ridades de la vida de modo que, en adelante, el yo se someta a las prioridades de Dios, y la cruz de Jesús llega a ser la directiva ineludible.
B. Abandonar el farisaísmo (Luc. 11:37-54). Ningún aspecto de la práctica religiosa estuvo bajo la denuncia de Jesús como la del farisaísmo: una vida basada en cosas exteriores, legalismo, estilo de vida ostentoso e hipocresía, mientras se presta poca atención, o ninguna, al amor, la misericordia y la justicia.
El farisaísmo (Luc. 11:42-54) es una célula cancerosa que lentamente mata la vida del discipulado. Vistiendo un manto religioso externo, destruye el compro¬miso interno con los principios del Reino de Dios: amor, gozo, paz, obediencia y justicia. Por ello, Jesús advierte: "Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía" (Luc. 12:1). Examínate: ¿Soy yo un fariseo?

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

II. Seguir a Jesús: ¿Qué debemos hacer?
(Repasa, con tu clase, Luc. 12:4-12, 22-34.)

¿Qué nos pide el Señor que hagamos en respuesta a su llamado de seguirlo?

Considera: Uno de los peores pecados es existir sin ningún temor de Dios (ver Rom. 3:18). Cuando John Knox fue sepultado, alguien dijo de él: "Aquí yace uno que temía tanto a Dios que nunca temió ante el rostro de ningún hombre". En realidad, ¿por qué el temor de Dios es el antídoto de cualquier otro temor?

III. Seguir a Jesús: Ser testigos fructíferos
(Repasa, con tu clase, Luc. 9:49, 50.)

Alguien dijo que cuando Jesús ascendió al cielo todas las huestes celestiales le dieron la bienvenida con gozo y alabanza. Un grupo de ángeles rodeó a Jesús, queriendo escuchar más acerca de su misión redentora. Querían saber cómo su frente, sus palmas y sus pies perfectos quedaron tan arruinados. Jesús les contó el costo de la redención: la agonía de la Cruz, la corona de espinas y las marcas de los clavos, cicatrices que llevaría para siempre, como una señal del amor de Dios hacia la humanidad pecadora.
Los ángeles se asombraron por el sorprendente amor de Dios, y uno le preguntó a Jesús:
-Has sufrido tanto, llevado una carga enorme, y obtuviste una victoria grande sobre Satanás. ¿Qué hiciste para asegurar que las futuras generaciones de la humanidad lleguen a saber acerca del gran sacrificio de Dios?
-He elegido a unos pocos hombres y mujeres -Juan, Pedro, Santiago, María, Marta, y unos pocos más-, y les dije que testificaran a otros -respondió Jesús-, y ellos a otros, y siguiendo así.
-¿Qué pasaría si los hombres y las mujeres dejaran de testificar?
-Bueno, no tengo otro plan. Dependo de ellos -dijo el Señor.

PREGUNTA PARA DIALOGAR:

¿De qué modo un testigo afronta lo que puede considerarse una competen¬cia (Luc. 9:49, 50), un rechazo (vers. 51-56) y una distracción (Luc. 10:38-42)?

{ 3: ¡Aplica! }

Solo para los maestros: La pregunta "¿Quién será el mayor?" fue una preocupación constante entre los discípulos de entonces (Luc. 9:46-48; 22:24), y también entre nosotros hoy. Buscar lo "grande" es parte de la naturaleza hu¬mana. Estamos rodeados por la tiranía de la grandeza: queremos tener la casa más grande; mirar el partido entre los mejores equipos; procurar el puesto más elevado; trabajar para que nuestros hijos sean los mejores médicos, o abogados o genios de la computación; predicar el mejor sermón; y bautizar el mayor número de personas. En medio de tales definiciones torcidas de prioridades de grandeza, Jesús no espera que seamos los más grandes, sino que seamos como niños: confiados, inocentes y dependientes (Luc. 18:15-17).

PREGUNTA PARA REFLEXIONAR:

¿De qué manera querer ser el primero o el mayor nos pone en las manos del maligno, a la luz de la gran controversia?

{ 4: ¡Crea! }

• Solo para los maestros: Según un antiguo relato, Satanás dirigió un congreso sobre la mejor manera de desviar la atención de los creyentes sólidos de su compromiso diario con Cristo. Un demonio sugirió que él los convencería de que Dios no existe. -Eso no funcionará -dijo Satanás-; aun los ateos se vuelven a Dios cuando están acorralados. -Yo convenceré a los hombres de que no hay infierno -dijo otro demonio. -Tampoco es una idea buena -replicó Satanás-. Mucha gente ya vive en condiciones similares al infierno. Finalmente, un demonio joven ofreció ir a convencer a todos de que hay mucho tiempo por delante, y no hay necesidad de apurarse para acercarse a Dios. -Ve, tú podrás lograr eso -respondió entusiasmado Satanás.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR: