Lección 8 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Lucas 19:10.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: El significado de buscar y salvar.

II. Sentir: ¿De qué forma el buscar y salvar nos afecta a nosotros?

III. Hacer: ¿Qué haremos en el proceso de búsqueda que hace Dios?

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Lucas 15:18, 19.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: "Levantaos e id a vuestro Padre. Él os saldrá al encuentro muy lejos. Si dais, arrepentidos, un solo paso hacia él, se apresurará a rodearos con sus brazos de amor infinito. [...] Nunca se ofrece una oración, aun balbuceada; nunca se derrama una lá grima, aun en secreto; nunca se acaricia un deseo sincero, por débil que sea, de llegar a Dios, sin que el Espíritu de Dios vaya a su encuentro. Aun antes de que la oración sea pronunciada, o el anhelo del corazón sea dado a conocer, la gracia de Cristo sale al encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana" (PVGM 162).

{ 1: ¡Motiva! }

Solo para los maestros: "Perdido". Esta palabra describe el dolor de la vida y la historia humanas. Apartarse del rebaño, por descuido del dueño, o por elección rebelde: cualquiera que sea la razón, el estar perdido pronuncia su propio veredicto de miseria y condenación, a menos que el perdido se entregue voluntariamente al Buscador, al buen Pastor, al dueño de casa, o al Padre amante. El perdido descubrirá el gozo cuando se entrega al poder de "permanecer". ¿Per manecer en quién? Una buena pregunta para comenzar el diálogo.

DIÁLOGO INICIAL: La moneda perdida, la oveja perdida, el hijo perdido. ¿Cuáles son las diferencias en cada caso? ¿Cuál es el más lamentable? ¿Por qué las dos primeras parábolas hablan de un buscador, pero no la última?

{ 2: ¡Explora! }

Solo para los maestros: "Perdido fui, me rescató; fui ciego, me hizo ver". Cuán a menudo hemos cantado este verso del himno "Sublime gracia". Estar "perdido" es una tragedia de toda la humanidad porque "todos pecaron" (Rom. 3:23). "Hallado" es un privilegio igualmente universal pero necesita captarse por fe, y aferrarse al abrazo del Hallador celestial. En esta lección hay varias clases de "estar perdido", pero comentaremos solo tres: el hijo perdido, las oportunidades perdidas y dos hombres ciegos. Resumen: La misión de Jesús es resultado del amor y la gracia de Dios. "Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Rom. 5:20), y por medio de esta gracia nos encontramos salvados.

Comentario de la Biblia

I. El hijo perdido
(Repasa, con tu clase, Lucas 15:11-32.)

"Perdido" es una situación patética de la humanidad causada por poner en el trono al yo en lugar de Dios. Nunca fue parte del plan de Dios. " Perdido" involucra a quienes eligieron abandonar el amor del Padre en favor de un país lejano donde la fama, la atracción de placeres pecaminosos, la búsqueda egoísta, y el abandono del juicio y la responsabilidad, se unen para reducir al mínimo la diferencia entre un humano y los cerdos. Nota la descripción del Padre en la parábola.

Considera: La rebelión está gobernada por la gramática del "Yo" (ver Isa. 14:12-14). "Yo" es el sujeto, "yo" es el verbo, "yo" es el objeto: en resumen, "Yo" es la frase de la vida. Así, el hijo menor rebelde le exige al padre: "Dame. Quiero ser yo". Cuando el yo demanda ser el comienzo, centro y destino, elige rechazar el hogar y llegar a ser una criatura en una provincia apartada.

II. Oportunidades perdidas
(Repasa, con tu clase, Luc. 16:19-31.)

La parábola del rico y Lázaro no es teología abstracta. Es una declaración poderosa acerca de vivir responsablemente en una sociedad irresponsable; acerca de la falta de significado del lujo en medio de la pobreza más abyecta; acerca de la humillación que da el Cielo a los orgullosos, y el abrazo de Dios a los rechazados, a los solitarios y al alma marginada llamada Lázaro (que sig¬nifica "Dios es mi ayudador"). Si Dios es nuestro ayudador, ni los banquetes del rico ni los perros que lamen las heridas pueden mantenernos alejados del gran abrazo de Dios. El ajuste final de cuentas de la eternidad no toma en cuenta tu abultada cuenta bancaria, ni lo grande de la casa en que viviste, ni cuántos sirvientes respondían a tus caprichos. Todas las medidas mundanas de éxito se desvane¬cen, y la escala divina pesa a cada alma con el vocabulario divino: amor, gracia, extenderse a los más pequeños, sembrar las semillas con lágrimas y volver con la cosecha de gozo. Eso es teología: el amor abraza a los Lázaros de la vida, y los lleva al seno de Abraham. Y esa teología tiene un segundo punto: ahora es el día de salvación; y des¬pués de eso, la muerte. No hay segunda oportunidad. Por tanto, decide hoy. Decide por Dios.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

III. Dos hombres ciegos
(Repasa, con tu clase, Luc. 18:35-19:8.)

En la semana anterior a la Cruz, Jesús se encontró con dos ciegos: uno en las afueras de Jericó, vestido de harapos, con una estera gastada y un tazón para pedir limosna. Ciego e impotente, Bartimeo (Mar. 10:46) esperaba el día de estar libre de su aflicción. La liberación vino, pero no en la forma de la muerte, sino en las buenas noticias que había escuchado de que Jesús pasaba por allí. Bartimeo había oído de los milagros de Jesús. Sabía de su poder y quién era, y que se interesaba en otros. Bartimeo estalla en una confesión mesiánica, el clamor de un alma perdida: "¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!" (Luc. 18:38). Aunque era ciego, su visión espiritual estaba a tono con las realidades celestiales. Su descubrimiento mesiánico era suficiente para abrir sus ojos y contemplar a Jesús. ¿Qué descubrimiento estás esperando tú? El segundo hombre era espiritualmente ciego, y vivía dentro de Jericó: el jefe de los publicanos. Vivía ignorando la diferencia entre el bien y el mal, entre los impuestos y el pillaje, los impulsos de la carne y las obligaciones del espíritu, los despojos de hoy y el ajuste de cuentas de mañana. Para él, la eternidad no tenía sentido, y la justicia no era relevante. Él también había oído de Jesús, y estaba ansioso de ver a este hombre obrador de maravillas. Podría haber visto a Jesús -cara a cara- en el lugar del pago del tributo a la entrada de Jericó. ¿Tenía miedo de sus fallas morales, su explotación social de otros para su propia ganancia y su bancarrota espiritual? Lucas no sugiere nada de eso; solo dice que era bajo y buscó la ayuda de un árbol para compensar su falta de altura. Pero los ojos de Jesús pueden en¬contrar al pecador en cualquier lugar, y el Salvador vio la necesidad de Zaqueo. De inmediato ofreció llenar el vacío de su alma, y le dijo que descendiera del árbol para ir a su hogar. Allí, el autoinvitado Huésped le dio al dueño de casa la mejor comida: el pan de vida. Jesús hizo que este ciego espiritual pudiera ver. Tener a Jesús en el hogar y en el corazón es mejor que ser el hombre más rico. Zaqueo encontró su salvación. Un encuentro con el Cristo viviente abre nuestros ojos, sana nuestros co¬razones heridos, provee paz para nuestras almas y nos asegura la vida eterna.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

{ 3: ¡Aplica! }

Solo para los maestros: Lucas da una razón asombrosa por la que Jesús cuenta las tres parábolas de lo perdido y hallado: era la respuesta a las críti¬cas de los fariseos porque Jesús comía y se asociaba con publicanos (cobradores de impuestos) y pecadores (Luc. 15:1-3). Las parábolas afirman su misión de que para salvar a un perdido vale la pena cualquier sacrificio, y el hacerlo produce gozo a Dios. Recordando esto, lee Lucas 15:4 al 7 (la oveja perdida) y considera las siguientes preguntas:

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

{ 4: ¡Crea! }

Solo para los maestros: Jesús le preguntó a Bartimeo: "¿Qué quieres que te haga?" (Luc. 18:41). Qué pregunta seductora y preocupada, típica del Salvador. Él es nuestro Creador, nuestro Redentor, nuestro Capacitador. Todas las cosas son posibles en él y por medio de él.

PREGUNTA DE APLICACIÓN:

Pregunta a la clase: ¿Qué le pedirías a Jesús que hiciera hoy por ti? Anima a cada uno a hacer una breve lista de tres o cuatro necesidades importantes que tienen, y compártelas con la clase.