MISIONEROS BÍBLICOS
CAPÍTULO 6 - Ester y Mardoqueo: Rescatan al pueblo judío

Ester nació unos treinta años después, como para haber conocido a Daniel, aun cuando ambos hayan vivido en la ciudad persa de Susa. Pero ella, probablemente, haya visitado su tumba allí. Supongamos un momento que, en una visita a la tumba de Daniel, Ester comenzó una conversación imaginaria con él acerca de sus experiencias como exiliados, que repentinamente fueron arrastrados como una especie de "misioneros' a la corte real del súper poder de la región. En su conversación imaginaria, Ester y Daniel habrían compartido su visión de la misión. Ambos estuvieron en misión en una corte real hostil. El peligro siempre estaba presente.
Ester llegó a la adultez en un momento en que la sociedad persa estaba atravesando un período de intranquilidad social sobre el tema del rol de las mujeres y de los hombres. En un tiempo tal, Dios la colocó en una posición altamente visible, y mantuvo su calidad de judía en secreto, a fin de cumplir su misión de salvar al pueblo hebreo que vivía en Persia.

LA HUÉRFANA ESTER LLEGA A SER LA REINA DE PERSIA

Ester era la hija huérfana de Abihail. Como todas las niñas y las mujeres no casadas, en esa cultura, que no tenían padre, ella pasó a estar bajo la autoridad de su pariente masculino más cercano, su primo Mardoqueo, que se preocupó por mantenerla segura y cuidada hasta que se casara. Como mujer joven. Ester llamó la atención de los agentes del rey que buscaban candidatos adecuadas para el concurso real de belleza. Ella era de "hermosa figura y de buen parecer" (Ester 2:7). ¿Podría su belleza ser considerada como un don espiritual? La expresión traducida como "hermosa figura" se usa para describir la figura de solo tres mujeres bí¬blicas: Raquel, por cuya dote Jacob trabajó catorce años; Abigail, que de¬tuvo al enojado David cuando se postró ante sus pies; y Ester, que se postraría a los pies del rey en una etapa crucial de su misión (Ester 8:3). 1
La cultura de ese país no permitió a Ester rehusarse a entrar en el concurso real de belleza. Las otras jóvenes de esa cultura tampoco te¬nían ese derecho, como es claro por las palabras del pasaje: "Habían reunido a muchas doncellas [...] Ester también fue llevada [...]" (Ester 2:8, cursiva añadida). Su papel, en ese momento, era ser un objeto de atrac¬ción sexual. Cuando fue elegida para aparecer en el concurso de belle¬za, su tutor, Mardoqueo, "le había mandado" que no dijese cuál era su pueblo y su tribu (versículo 10). Esto probablemente significaba que no podía pedir comida especial, como había hecho Daniel; eso hubiera delatado su origen judío. A fin de mantener secreta su nacionalidad (versículos 8-12), habría tenido que comer cualquier cosa que la cocina de palacio pusiera en su plato durante todo el año de su preparación.
Se requería un año completo de preparación de belleza (versículo 12). Además de los aceites, las limpiezas y los perfumes mencionados, la preparación incluiría el adiestramiento en las costumbres, los modales y los rituales que se esperaban de las personas de la realeza.
Habrían puesto especial énfasis en la sumisión propia de una esposa que, como futura reina, sería un modelo para las esposas de todo el Imperio. Esto parece un adiestramiento altamente inusual para una misionera futura, pero el Señor actuaba por medio de esos aceites y perfumes, transformándolos en un poderoso "ungimiento" de Ester, al prepararla para el siguiente paso en su misión inusual, que era una noche con el rey (versículo 14).
¿Cometió Ester un pecado al pasar la noche con Asuero? La Biblia no hace comentarios sobre la moralidad de ese evento; ni afirma que dur¬mieron juntos, aunque los lectores pueden suponer que así fue. El pasa¬je sí afirma que cada participante del concurso de belleza, después de su noche con el rey, fue a "la casa segunda de las mujeres", que era supervisada por "el eunuco del resguarda de las concubinas" (versículo 14). En otras palabras, Ester llegó a ser una concubina.
La ley hebrea no reconocía a las concubinas, pero formaba parte de la realidad diaria en Israel. Los patriarcas Abraham y Jacob tuvieron concubinas, como también Caleb y Gedeón. Las concubinas eran una caracterís¬tica de la realeza: Saúl, David, Salomón y Roboam, y probablemente la mayoría de los reyes de Israel y de Judá, tuvieron concubinas, en contra del mandato registrado en Deuteronomio 17:17. También es importante recor¬dar que Ester tenía poca autoridad sobre su propia vida y persona.
Ester llegó a su función de reina en un momento en que una orden real tenía vigencia sobre las mujeres casadas en todo el Imperio, de que debían someterse a sus esposos (Ester 1:22). Como primera dama del Imperio, se esperaba que ella fuera un modelo de sumisión, como espo¬sa, a sus esposos para todas las mujeres persas.

CONFLICTO CULTURAL EN LA PREPARACIÓN DE ESTER PARA LA MISIÓN

¿Cuánto deben adaptarse los misioneros a la cultura en la que sirven? ¿Puede la inusual experiencia de Ester ayudar a contestar esta pregunta, para los misioneros que se están adiestrando hoy? Aunque su formación religiosa como niña la había preparado para una vida adulta como fiel judía en el exilio, su misión especial requería adiestramiento y apoyo espe¬ciales. El personal del palacio hizo su parte durante la preparación de todo el año para el concurso de belleza. El eunuco real Hegai, encargado de las mujeres del rey, rápidamente suministró lo que Ester necesitaba para su año de embellecimiento (Ester 2:9), y le dio información privada para au¬mentar su posibilidad de ganar el favor del rey (versículo 15).
Dios obró por medio de Mardoqueo, el primo de Ester y su padre adop¬tivo, para prepararla. Desde el momento en que se anunció el concurso de belleza, Mardoqueo decidió que Ester tendría un papel que desempañar en la protección de los judíos. Su apoyo a Ester tuvo tres etapas. La primera comenzó cuando ella nació como su prima en su familia extendida. La segunda, cuando quedó huérfana y Mardoqueo la adoptó. Y la tercera comenzó cuando fue llevada de la casa de Mardoqueo en Susa al palacio, junto con las demás jóvenes, para el año de adiestramiento intensi¬vo. Ester respondió al apoyo de Mardoqueo con obediencia leal. Aun como reina, Ester continuó obedeciendo a Mardoqueo. Cuando se anunció el permiso real planificado para el genocidio de los judíos, Mardoqueo le encargó "que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de él por su pueblo" (Ester 4:8).
Finalmente, toda la comunidad judía de exiliados en Susa apoyó a Ester cuando se preparaba para el momento crucial de su misión y de su vida: una aparición, sin ser invitada, ante el rey Esta vez ella dio una orden, que Mardoqueo obedeció: llamar a todos los judíos de Susa a unirse a ella y a sus criadas para ayuno y oración durante tres días, puesto que ella iría ante el rey sin ser invitada, esperando despertar la atención y la simpatía del rey, y no su ira regia.

VIVIR Y TESTIFICAR DURANTE LOS CAMBIOS SOCIALES

El capítulo inicial del libro de Ester informa al lector de los cambios sociales en el Imperio Persa, concentrándose en la relación entre esposas y esposos. 2 Se esperaba que la reina Vasti 3 fuera un objeto pasivo de belleza, preparada para captar la atención, y luego dirigirla más allá de sí misma al rey. Ella era un adorno junto al rey, que atraía la admira¬ción pública hacia él. Pero cuando el rey le pidió que dejara su propio banquete para las mujeres de Susa y viniera con su turbante 4 para exhibir su belleza delante de los hombres en el banquete de ellos, ella rehusó ir. 5 Este no era un desacuerdo marital pequeño a puertas cerra¬das. Fue en público y altamente visible. Algo tenía que hacerse.
El rey y sus consejeros respondieron con una campaña en todo el Im¬perio, de mantener a las esposas sumisas y a los esposos que se impusie¬ran. El rey publicó un decreto con tres requisitos. Primero, las mujeres debían honrar al cabeza masculino de la casa. Segundo, los hombres de¬bían hacerse cargo del hogar: "Todo hombre afirmase su autoridad en su casa" (Ester 1:22). Tercero, los hombres debían usar el lenguaje de su casa. (El significado de esta parte no es clara, pero su lección para los misioneros modernos es aprender y usar el lenguaje del pueblo en medio del cual viven y trabajan.) El decreto indicaba que los roles tanto de los esposos como de las esposas estaban bajo el estrés de los cambios sociales. Algunos temían que si las mujeres no se sometían a sus esposos en todos los asuntos, ello debilitaría el tejido social del Imperio. Era un tiempo de desafíos para el rey y especialmente para la reina.

AMÁN PLANIFICA UN GENOCIDIO

El oficial real Amán decidió usar la agitación social: "esposa versus esposo" en toda Persia, como excusa para eliminar a todo un grupo étnico que él odiaba: los judíos. Como Mardoqueo y Ester, Amán estaba en una misión. La suya era un genocidio. Aunque la palabra genocidio (exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de religión o de política) fue acuñada recién en 1944, 1a práctica es antigua. La única razón señalada en la Biblia para el odio de Amán con¬tra los judíos, y especialmente contra Mardoqueo, fue su enojo contra este porque no se inclinaba ante él (Ester 3:5).
Las vidas de Ester, Mardoqueo y todos los demás judíos del Imperio es-taban amenazadas. Si Amán conseguía cumplir su plan, no solo habría des-estabilizado el Imperio, sino también habría socavado el papel futuro que Dios daba al pueblo judío para salvar al mundo. Algo tenía que hacerse.

ESTER INTERCEDE POR SU PUEBLO

Por medio de Ester, el plan de Dios de salvar a su pueblo y, al mismo tiempo, hacer notar la presencia de su pueblo elegido ante el Imperio, dio un gran paso adelante. Mardoqueo señaló a Ester la realidad de la muerte, que la confrontaba: si actuaba para salvar a su pueblo o no. Si ella no moría al acercarse al rey sin su aprobación, su calidad de judía llegaría a ser co¬nocida durante el genocidio, y ella también sería asesinada (Ester 4:13, 14).
Los lectores de Ester han estado perplejos por el hecho de que no se nombra a Dios ni una sola vez en el libro, mientras que el rey Asuero es nombrado treinta veces, Amán, 54 veces, Ester, 55 veces, y Mardoqueo 58 veces. Pero la influencia de Dios se muestra vez tras vez en el momento oportuno de eventos importantes. Como Daniel y sus amigos, Ester y Mardoqueo vieron la mano divina en ocasiones y momentos que Dios dispuso por su propia sabiduría. Las cosas ocurrieron en el momento correcto. La gente estaba en el lugar correcto cuando el momento era apro¬piado. Esto le sucedió a Ester y a Mardoqueo tan a menudo que no se pue¬de explicar de cualquier otra manera que no sea la providencia de Dios.
El rey también entendió la importancia de conocer el momento ade¬cuado para los eventos, en su obra de administrar el Imperio. Tenía con¬sejeros especiales, cuyo título era "sabios que conocían el tiempo" (Ester 1:13). Pero el pueblo de Dios tenía un conocimiento mejor de los tiempos que las "sabios" del rey. Mardoqueo estaba en el lugar correcto y en el momento oportuno para descubrir el complot de asesinar al rey. Expuso la conspiración, salvando así la vida del rey (Ester 2:21-23). Este, durante una noche de insomnio, escuchó la lectura de los registros reales, a tiem¬po para conocer el lugar de Mardoqueo en la evitación de su asesinato.
Dios arregló para que Mardoqueo fuera honrado por Amán el día en que este tenía la intención de asesinar a Mardoqueo (Ester 5:12-6:13). El tiempo oportuno de Dios fue siempre exacto: ni muy temprano ni muy tarde. Ester necesitaba quedar en silencio acerca de su condición de judía por un tiempo, pero Mardoqueo entendió cuándo su silencio debía terminar. Dios ahora necesitaba que ella hablara en favor de su pueblo. Ha sido bien conocida la cita bíblica: "¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?" (Ester 4:14).
La cooperación de Ester en los momentos oportunos de Dios ahora ocupa el lugar central. Ella pidió que su pueblo pasara tres días en ayuno y oración. Al tercer día, se vistió y arregló como solo la hermosa reina Ester podía hacerlo, y fue a presentarse delante del rey. ¿Qué ha¬ría él? ¡Extendió el cetro de oro, indicando que era bienvenida! Una vez más, Dios la ayudó y "obtuvo gracia ante sus ojos" (Ester 5:2). Su sentido del momento oportuno de Dios le impidió abrir abruptamente sus temores al rey allí mismo. En su lugar, lo invitó a él y a Amán al prime¬ro de dos banquetes. Solo en el momento apropiado, durante el segundo banquete, Ester reveló su condición de judía y rogó a los pies del rey por sí misma y por su pueblo. Entretanto, Dios compuso la oportunidad para otros eventos. Antes de que el día terminara, el plan de Amán de matar a Mardoqueo se había invertido y Amán terminó muerto.

TRIUNFO DE LOS JUDÍOS SOBRE SUS ENEMIGOS

Pero Mardoqueo y los demás judíos por todo el Imperio Persa no es¬taban todavía a salvo. Todavía estaban bajo el decreto real del genocidio. Tal vez, estaban orando la oración de David: "Sean avergonzados y con¬fundidos a una los que buscan mi vida para destruirla" (Salmo 40:14).
¿Podía anularse el decreto de muerte? Era ahora parte de las leyes de los persas, que no podían cambiarse. Podía dejarse sin efecto solamente mediante otro decreto para contrarrestarlo. El decreto especificaba que el genocidio ocurriría el decimotercer día de Adar, el duodécimo mes de ese año. Ahora era tarde en Siván, el tercer mes. ¿Había tiempo de reem¬plazar ese decreto y comunicar esto hasta los confines del Imperio? La comunicación más rápida en ese tiempo se limitaba a la velocidad de caballos y camellos. Según Ester 8:14, el decreto de reemplazo que dio a los judíos el derecho a la autodefensa fue puesto en manos de los mensa¬jeros, que cabalgaron con el decreto por todo el Imperio.
El decimotercer día de Adar, en el año duodécimo del reinado de Asue- ro, el decreto de genocidio entró en vigencia. Los judíos, por el segundo decreto, tenían permiso para defenderse, y se pusieron en contra de los enemigos que los atacaron (Ester 8:13; 9:1).
Vigorosamente defendieron sus personas y propiedades. Pero, no tomaron las propiedades de sus atacan¬tes derrotados, aun cuando era la costumbre de la guerra antigua, y aun¬que el segundo decreto les permitía hacerlo (Ester 8:11). Esto ayudó a re¬ducir la perturbación social causada por el genocidio fracasado.
Hubo una extraña consecuencia, e inesperada, del segundo decreto y las celebraciones que ocurrieron al extenderse la noticia: "Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judías, porque el temor de los ju¬díos había caído sobre ellos'' (versículo 17). Debieron haber visto que los judíos tenían el favor divino que actuaba a su favor, y por ello querían formar parte de esa comunidad.

CONCLUSIÓN: LA FIESTA DE PURIM

La misión pública de Ester no estaba terminada. Antes de desaparecer de regreso en el palacio como reina, emitió una carta oficial más a los judíos del Imperio, estableciendo la fiesta anual de Purim como una celebración de paz y seguridad (Ester 9:29). La acción final de Ester fue la publicación de un decreto para los judíos, de que celebraran el aniversario de la salvación de los judíos persas. Este festival llegó a conocerse como Purim (versículos 29-32).
El resto de la vida de Ester es un libro cerrado: nada más se sabe acerca de ella. Su extraña preparación para su misión y su naturaleza altamente secreta la pone aparte de la experiencia de la mayoría de las misioneras femeninas: aunque los registros de la misión cristiana inclu¬yen historias de mujeres muy asombrosas.
En cuanto a Mardoqueo, su función llegó a ser más pública después del éxito de la misión. Como Daniel antes que él. Mardoqueo subió de rango hasta ser el segundo en autoridad en la administración del Impe¬rio. Esto permitió que él sostuviera su doble servicio de misión: lealtad a su rey y apoyo a sus conciudadanos judíos.


Referencias
1 Esta expresión hebrea también se usa para describir el primer grupo de vacas que salía del rio Nilo en los sueños de faraón: "de hermosa apariencia" (Génesis 41:18).
2 EI veintiuno por ciento de las palabras hebreas en el libro de Ester, 233 de 1099, se dedican a las tensiones dentro de la rotación esposo-esposa en la historia de la reina Vasti. 3 El nombre de Vasti aparece diez veces en el libro de Ester. Su significado es incierto pero posiblemente es "deseada". 4 Aunque la palabra hebrea puede referirse a una corona, en el ambiente persa más probablemente se refiera a un turbante. 5 Siendo que Ester 1:11 literalmente dice: "que trajesen a Vasti ante el rey con su tur¬bante real", algunos intérpretes afirman que ella debía vestir solo el turbante ante el rey y sus huéspedes. Esta lectura es posible, pero el texto no lo dice directamente.