Lección 4 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: 1 Samuel 2:1.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Dios libera a su pueblo

A. ¿Bajo qué circunstancias podemos identificarnos mejor con la oración de Ana en 1 Samuel 2:1 al 10? B. ¿Qué aprendemos de la historia de Sansón (Juec. 14), quien, a pesar de sus fallas, todavía es considerado un héroe del plan redentor de Dios? C. Los hijos de Samuel no siguieron fielmente a su padre. ¿Qué nos enseña esto acerca de las elecciones personales?

II. Sentir: Qué importante es estar del lado ganador

A. Enumera algunas de las soluciones, a las que recurrimos a menudo, para encontrar liberación de adicciones, de opresiones de toda clase, y de otras circunstancias personales debilitadoras. B. ¿De qué modo nuestras reacciones, después de experimentar victorias personales, son similares a la oración de Ana?

III. Hacer: La gente debería poder decir que estamos del lado ganador

A. ¿Cómo podemos manifestar nuestro gozo en la salvación de Dios a la gente que nos rodea? B. Tomar conciencia de la victoria del lado de Dios, ¿en qué sentido afecta la manera en que compartimos nuestra fe?

Resumen: El libro de los Jueces nos enseña que Dios responde a los clamores humanos por ayuda. Para alcanzar esta liberación, Dios usa seres humanos débiles, tanto hombres como mujeres, quienes en sí mismos necesitan la salvación. De este modo, la batalla, literalmente, es del Señor.

Ciclo de aprendizaje

Pasaje destacado: 1 Samuel 2:1.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: De muchas maneras, la historia de Israel durante el período de los jueces refleja nuestras propias experiencias individuales en las que desobedecemos a Dios, con consecuencias desastrosas (visibles e invisibles). Pero, de algún modo, Dios nos libra de las heridas que nosotros mismos nos causamos.

{{ 1: ¡Motiva!}

Solo para los maestros: La lección para esta semana incluye historias que tienen elementos de violencia: se mata gente. Los miembros de la clase pueden preguntarse cómo tanta violencia pudo ser sancionada por Dios. Esto es donde entra el tema del Gran Conflicto. Los casos de violencia y derramamiento de sangre deben entenderse dentro del contexto más amplio del conflicto que ruge entre el bien y el mal. Además, ayuda a cada miembro de tu clase a verse a sí mismo como participante, ya sea del lado de Dios o del de Satanás, en cada aspecto de la vida.

Actividad inicial: Pide a un miembro de la clase que lea la primera porción de la oración de Ana en 1 Samuel 2:1 al 10, y luego pregunta a cada uno cómo se relaciona con el poema. ¿Qué recuerdos evoca el poema en sus mentes? ¿Cuáles son algunos equivalentes modernos?

Considera: ¿Qué habría sucedido si Dios hubiera dicho algo así: “Ya que Israel trajo sobre sí mismo este sufrimiento (opresión de extranjeros), ¡que lo aguanten!”? ¿Hacemos lo mismo con aquellos que creemos que son responsables por su situación? ¿De qué manera?

{{ 2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: La historia de Israel durante el tiempo de los jueces es notable por su claro ciclo de: 1) apostasía; 2) opresión; 3) clamor pidiendo ayuda; 4) intervención divina. Los jueces fueron personas elegidas por Dios como instrumentos de liberación de Israel en sus situaciones difíciles a manos de poderes extranjeros. La liberación tomó la forma de conflictos militares reales. El Gran Conflicto se manifestó en términos literalmente militares. Este tema del Gran Conflicto proporciona una lente a través de la cual mirar los encuentros violentos y brutales que incomodan a las sensibilidades modernas, al imaginar cómo un Dios amante podía sancionar la matanza de individuos o de poblaciones.

Comentario de la Biblia

I. Los cananeos oprimen a Israel:
La jueza Débora (Repasa, con tu clase, Juec. 4.)

Después de la muerte de Aod, Israel comenzó otro ciclo de apostasía. Es decir, la apostasía nacional es seguida por la opresión a manos de poderes extranjeros. A esto sigue un clamor por liberación. Finalmente, Dios levanta un libertador en la persona de uno de los jueces. En esta historia, Jabín, rey de Canaán en Hazor, siembra el terror en Israel durante veinte años, con sus tropas con armas de hierro y novecientos carros. Este era el equivalente de la última tecnología militar, ya que el mundo antiguo pasó de la Edad de Bronce a la Edad de Hierro. Aod había sido reemplazado en algún momento por Débora, la profetisa, esposa de Lapidot. Débora le dice a Barac que pase al escenario y presente una guerra contra Sísara, el comandante del ejército de Jabín, pero Barac pone una condición. Solo irá si Débora va con él al monte Tabor. El duelo sigue en Tabor, con el ejército de Sísara que cae derrotado. Sísara huye a pie, a la tienda de Jael, esposa de Heber ceneo, contando con las buenas relaciones entre los ceneos y los cananeos. Lo que Sísara no sabe es que Jael ha cambiado su lealtad hacia el lado de Dios. La evidencia de que el Dios de Israel es el verdadero Dios está allí, y todos la pueden ver, debió de haber sido la conclusión de Jael. En la tienda de Jael, Sísara fue cubierto con una manta, y se le dio a beber leche. Jael le atraviesa la sien con una estaca de la carpa, usando un martillo. Barac llega a la tienda de Jael para encontrar el cuerpo de Sísara acostado en el suelo, en un charco de sangre, con la estaca todavía atravesando su cráneo. De este modo, Jabín es sometido. La misma existencia del Dios del pueblo del Pacto había sido amenazada, y Dios permitió que Israel castigara la maldad de los cananeos.

Considera: ¿Por qué es incorrecto referirse a las matanzas que vemos en el Antiguo Testamento como genocidios, considerando que el genocidio es, primera y principalmente, un crimen?

II. Los madianitas aterrorizan a Israel: Gedeón, el libertador
(Repasa, con tu clase, Juec. 6.)

De acuerdo con Jueces 5:31, Israel goza de paz y quietud durante cuarenta años, gracias a Jael. Jueces 6, sin embargo, ve otro deslizamiento hacia la apostasía. Esta vez Dios permite que los madianitas opriman a Israel, una opresión que continuó por siete años (6:1). Los israelitas huían a las cuevas y los lugares fortificados en las montañas (vers. 2), pero los madianitas venían con sus ganados y destruían las cosechas de los israelitas. Un día, Dios se dispone a liberar a su pueblo. Por supuesto, Dios siempre estuvo allí. Así, el Ángel del Señor se le apareció a Gedeón (6:11). Gedeón estaba trillando trigo, a escondidas de los madianitas. El Ángel comisiona a Gedeón para salvar a Israel de los madianitas (vers. 14). Gedeón protesta que su clan es el más pequeño en Manasés, y el más pequeño en la casa de su padre (bêt ‘ab). Pero Dios le declara a Gedeón: “Estaré contigo” (vers. 16). Aquí está la razón por la que también nosotros, debemos ser capaces de seguir: Dios está con nosotros. Considera: ¿Por qué Dios se refiere a Gedeón como un hombre valiente, cuando la propia autoevaluación Gedeón era muy diferente (6:15)?

III. Sansón, ¿un héroe?
(Repasa, con tu clase, Juec. 14.)

Si no fuera por las circunstancias que rodearon su nacimiento, y por una misión clara para su vida (Juec. 13:4, 13, 14; Lev. 11), a menudo no resulta claro de qué lado del Gran Conflicto pelea Sansón. Y llamarlo un héroe es lo último que podríamos esperar; no obstante, Hebreos hace precisamente eso al incluirlo en su “Salón de la Fama” (Heb. 11:32). Los hijos en su edad adulta no siempre siguen las instrucciones de sus padres terrenales, como Sansón tampoco siguió las de los suyos, y eso trae dificultades. Sin embargo, cuando se trata de nuestro Padre celestial, no seguir las instrucciones conlleva un peligro mayor, como también la vida de Sansón lo muestra claramente.

Pregunta para dialogar: ¿De qué modo Jueces 14:1 al 4 se refiere al hecho de que Dios puede usarnos aun en nuestros momentos más débiles?

IV. Llegada del reino
(Repasa, con tu clase, 1 Sam. 2:1, 12-25; 8:1-7.)

Samuel debió de haberse sentido quebrantado cuando sus hijos no siguieron sus pasos. Él los hizo jueces, pero fue un desastre. Joel y Abías no llegaron ni de cerca a la fidelidad de su padre. Eran corruptos, interesados en ganancias injustas; aceptaban sobornos y pervertían la justicia (1 Sam. 8:3). Esta corrupción enfureció a los ancianos de Israel y los llevó a demandar un rey humano para ser como las demás naciones (vers. 5). Pero no era que ellos no tuvieran ya un Rey: Dios había sido su Rey todo el tiempo (vers. 7). Tristemente, el pedido de Israel de un rey humano era un rechazo de Dios como su soberano nacional. Considera: ¿Qué significaba para Dios ser el jefe de Estado real, o Rey del antiguo Israel? ¿De qué manera reina ahora, sobre nosotros, como Rey? ¿Qué autoridad tiene como soberano de nuestra vida? ¿De qué modo su calidad de rey nos da derechos y obligaciones? Y ¿cuáles privilegios y responsabilidades?

¡Aplica!}

Solo para los maestros: Como creyentes, nuestras experiencias personales a menudo reflejan la de la nación de Israel en el tiempo de los jueces, con ciclos de declinación espiritual, desgracias autoinfligidas, clamores a Dios por liberación, y la amante y perdonadora intervención de Dios. Gracias a Dios, esta no es la experiencia de todos. En realidad, como dice Pedro, “las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Ped. 1:3).

Preguntas para reflexionar y aplicar: 1. Analiza si el ciclo de “apostasía” a “opresión”, y finalmente a la “intervención divina” es inevitable en la vida del cristiano. 2. ¿De qué modo este ciclo se aplica a las iglesias individuales o grupos de iglesias hoy? 3. ¿Cómo podemos discernir que Dios nos está buscando para usarnos como sus agentes para llevar liberación a la iglesia o a la comunidad? 4. El Gran Conflicto divide a la humanidad en dos grupos, pero los individuos en un grupo pueden hacer cosas que hagan avanzar los intereses del grupo opuesto, ya sea sin darse cuenta, o en algunos casos, por la divina providencia. ¿Cómo puedes discernir de qué lado de la controversia estás? El lado en el que estás, ¿depende de un acto aquí y otro más allá? ¿Por qué sí o por qué no?

{{ 4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: A diferencia de la mayoría de las manifestaciones del Gran Conflicto, que son de naturaleza espiritual, vemos batallas militares reales en el libro de los Jueces. En este contexto, himnos tales como “Firmes y adelante, huestes de la fe” (Himnario Adventista, Nº 516) adquieren un nuevo significado. Ayuda a los miembros de tu clase a comprender lo que significa ser un soldado de Cristo, alistado en su ejército para hacer avanzar su Reino, y combatir las fuerzas de la opresión y la oscuridad. Actividad: Planifica una reunión de reavivamiento para una iglesia de la comunidad. ¿Cómo debería el estudio de esta semana ayudar en la programación para ese reavivamiento?