CAPÍTULO 2
LLAMADOS
"Venid en pos de mí" (Mat. 4:19).

A veces la gente que más duda es la que escucha la voz del Señor con mayor claridad. Seis años después de servir como estudiante misionero en Tailandia, un país budista, tuve la oportunidad de hacer algo que muchos misioneros nunca consiguen hacer: regresar. Luego, cuando trabajaba como asistente editorial de la Revista Adventista, regresé a Tailandia para entrevistar a los estudiantes budistas que habían asistido a nuestra clase de inglés. Volé a Bangkok,y luego viajé durante dieciocho horas en tren, junto con dos profesores más. Finalmente, llegamos al pequeño pueblo sureño de Haad Yai, donde habíamos trabajado durante un año.Varios de nuestros estudiantes nos estaban esperando en la estación, ¡el mejor reencuentro de todos los tiempos! Más de 300 estudiantes, la mayoría de ellos adolescentes, pasaron por las puertas del salón de clases aquel año,y en este viaje me encontré con más de treintava décima parte. Durante mi semana allí, hablé con cada alumno y le pregunté: ¿Qué te atrajo a nuestra clase de inglés? ¿Qué pensaste de los profesores extranjeros que se alternaban año tras año? ¿Qué te pareció la clase de Biblia? ¿Qué concepto tienes de Dios? Los relatos que escuchaste, ¿te parecieron reales o meros cuentos de hadéis? ¿Qué te impidió llegar a ser cristiano? ¿Todavía reflexionas en ello? ¿Aun piensas en todo esto? Las respuestas de los estudiantes fueron reveladoras. La mayoría dijo que habían tenido experiencias positivas. Pero, como pertenecían a familias budistas, la presión social les impedía aceptar el cristianismo. Me encontré con una chica llamada Noi. Ella fue mi alumna durante todo el año que trabajé en aquel lugar.Tenía mucho interés en aprender de Dios, estudió la Biblia a profundidad y al final del año fue bautizada. Noi seguía siendo una fiel creyente en Jesús. Mi entrevista con Noi fue muy interesante, pero hubo otra que caló profundamente en mí. Oood era un joven genial, que esporádicamente asistía a mis clases de Biblia. A pesar de que hablaba bien el inglés, no participaba mucho. Fuera de la clase parecía más preocupado por divertirse, su vida oscilaba entre un tipo chévere y un payaso. Nunca tomé a Oood en serio. Siempre creí que Dios no era importante para él. Cuando me entrevisté con él, Oood ya era un brillante abogado: "Usted nunca me prestó atención", me dijo. Quedé atónito, en silencio. Oood me relató las cosas maravillosas que Dios había hecho en su vida, cómo se había bautizado, cómo testificó a sus colegas budistas en el trabajo. Fue aleccionador aprender cuán mal yo lo había juzgado.

EL CRONOGRAMA

Nosotros no vemos como Dios ve. Esa verdad se ilustra poderosamente en la elección que hizo Cristo de los doce discípulos. Ellos eran personas comunes, que provenían de diferentes ámbitos: pescadores, cobradores de impuestos, fanáticos... ¿Cómo podría ser que esos doce hombres comunes y corrientes llegarían a sustituir a las doce tribus de Israel? El proceso del llamamiento de los discípulos es a menudo malentendido. Muchos suponemos que la primera vez que Jesús vio a los doce fue cuando los escogió a orillas del mar. Pero no fue así. Exploremos la historia completa de cómo ocurrió el llamamiento de los doce apóstoles. En el capítulo 3, Mateo relata el momento cuando Juan el Bautista bautizó a Jesús,y cómo el Espíritu de Dios"descendió"sobre el Señor,así como lo había hecho sobre David. Después de su bautismo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto. Estuvo allí durante cuarenta días, como si estuviera evocando los cuarenta años que los hijos de Israel anduvieron por el desierto. Durante ese tiempo Jesús se preparó para llevar a cabo un ministerio que cambiaría el mundo. Resistiendo cada tentación que Satanás le lanzó —el apetito, el poder y la presunción—, Jesús salió del desierto con poder, listo para cumplir con su misión. Mateo 4:11 dice:"El diablo entonces lo dejó,y vinieron ángeles y lo servían". Pero entonces, de repente, el versículo 12 subraya: "Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea". He aquí una pregunta:¿Cuánto tiempo pasó entre el versículo 11 y el versículo 12? ¿Unas cuantas horas? ¿Varios días? ¿Algunas semanas? De un versículo al otro,¿cuánto tiempo transcurrió? La respuesta:Tal vez un año completo. Es cierto. Entre las tentaciones de Jesús en el desierto y el inicio del ministerio de Cristo en Galilea, transcurrió un espacio significativo de tiempo, que Mateo (que era de Galilea) no registró. De hecho, solo el Evangelio de Juan, en sus capítulos 2 al 5, registra lo que ocurrió. Esa fue la primera etapa del ministerio de Jesús en Jerusalén y Judea. Eisto fue lo que sucedió. Después de las tentaciones en el desierto de Judea, Jesús volvió al río Jordán, donde había sido bautizado por Juan el Bautista.Tras identificar a Cristo como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29), Juan guió a dos de sus discípulos,Andrés y Juan,a seguir a Jesús. Andrés convenció a su hermano Simón para que este también siguiera a Jesús, un fascinante encuentro en el que el Señor escudriñó (emblepo) lo más profundo del alma de Simón y le dio un nombre nuevo: Ftedro, la roca. Al regresar a Galilea con estos tres hombres, Jesús llamó a un discípulo de nombre griego, que era de Betsaida, Felipe; y a su vez, Felipe trajo a Jesús a su amigo Natanael de Caná (llamado también Bartolomé,"hijo deTolomeo").En Juan 2, Jesús y estos cinco personajes asistieron a una boda en Caná, donde Jesús realizó su primer milagro. A continuación, el grupo de seis se dirigió al sur, a Jerusalén. En ese momento, los cinco primeros seguidores de Jesús: Andrés, Juan,
Pedro, Felipe y Natanael, no eran discípulos a tiempo completo, puesto que seguían trabajando en sus tareas cotidianas. En el viaje a Jerusalén (ver Juan 2:13-3:21), Jesús purificó el templo. En una conversación nocturna, en privado, con Nicodemo, unos de los maestros de Israel, el Señor expuso los misterios del reino de los cielos y predijo su propia muerte lo más claro que pudo. Nicodemo estaba fascinado, pero escogió permanecer en las sombras de la fe en lugar de llegar a ser lo que Cristo le estaba ofreciendo claramente: la oportunidad de convertirse en su discípulo. Elena de White escribió:"Si los dirigentes de Israel hubiesen recibido a Cristo, los habría honrado como mensajeros suyos para llevar el evangelio al mundo. A ellos fue dada primeramente la oportunidad de ser heraldos del reino y de la gracia de Dios.Ftero Israel no conoció el tiempo de su visitación".1 Después de la fría recepción en Judea, Jesús decidió regresar a Galilea. A propósito decidió usar la ruta que pasaba por Samaria, la tierra de los marginados sociales, a fin de sostener una conversación histórica. Apoyándonos en Juan 2 al 4, casi podemos imaginar a Jesús contándole a su madre, de vuelta a Nazaret, sobre todo lo que le había ocurrido. —Bueno, Jesús ¿cómo te fue en Jerusalén? —Pues tuvo sus partes buenas y sus partes malas, madre. Primero, eché a los estafadores del templo para que, al menos, los creyentes gentiles pudieran adorar allí de nuevo. Eso no cayó muy bien. Pero tuve una conversación bastante interesante, tarde en la noche, con uno de los maestros de Israel. Me pareció un investigador sincero. Tiene todo lo que hace falta para mi ministerio, pero tiene miedo de comprometerse públicamente. Los otros líderes de Jerusalén son muy políticos y no les importa la verdadera religión. De todos modos, nos fuimos y regresamos al lugar en el que Juan estaba bautizando; pero las cosas se complicaron con sus discípulos y decidimos viajar al norte a través de Samaria. —¿Qué? ¿Por Samaria? —preguntó su madre. —Sí.Tenía que pasar por ahí. Ellos también son importantes. Allá sostuve una conversación, muy edificante, con una mujer en el pozo de Jacob. ¡Fue más receptiva que los sacerdotes en Jerusalén! De cualquier modo, me retiraré de Jerusalén por un tiempo.Voy a preparar a estos hombres aquí, en Galilea. Me agradan, me dirijo hacia el lago a llamarlos al ministerio". Todo esto ocurrió entre Mateo 4:11 y Mateo 4:12.

A GALILEA

Mateo nos sigue contando:"Dejando Nazaret fue y habitó en Capernaúm, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías:'¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas vio gran luz, y a los que habitaban en región de sombra de muerte, luz les resplandeció'. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: '¡Arrepentios,porque el reino de los cielos se ha acercado!'"(Mat.4:13-17). Zabulón y Neftalí eran dos de los hijos de Jacob (ver Génesis 35:23-25),y sus descendientes se asentaron al norte de Canaán. Fbr desgracia, estas dos tribus se encontraban entre las nueve tribus del reino de Israel que renunciaron a su fe en Dios y se volvieron a los ídolos. Estas tribus del norte fueron atacadas por Asiría,y sus habitantes fueron dispersados por todo el mundo.Al mismo tiempo, se estableció en Israel una gran cantidad de gentiles, y Galilea se convirtió en una población mixta, un lugar lleno de confusión y oscuridad. No obstante, a pesar de la confusión que imperaba en Galilea, el profeta Isaías había dado esa esperanzadora promesa de que, incluso en Zabulón y Neftalí,"el pueblo que habitaba en tinieblas vio gran luz" (Mat. 4:16). De hecho, después de la cautividad babilónica, un grupo que esperaba al Mesías se asentó cerca del Mar de Galilea. La gente se llamaba a sí misma los notzrim, que significa un retoño (un término mesiánico),y su pueblo llegó a ser conocido como Nazaret.1' Quizás,esto explica lo dicho en Mateo 2:23:"Y [José] se estableció en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por los profetas,que habría de ser llamado nazareno". Resulta interesante, que hoy día en la ciudad natal de Jesús, la mayoría de la población es árabe,y alrededor de un tercio esos árabes son cristianos. Esto es inusual para Israel. ¡Cuán esperanzador es que en la patria de Jesús, todavía haya muchos que lo consideren como Señor y Salvador! En esta tierra olvidada de Galilea había una pequeña empresa pesquera dirigida por cuatro jóvenes: dos parejas de hermanos. Estos hombres eran sensibles a la voz de Dios, porque por un tiempo,al menos dos de ellos,Andrés y Juan, fueron discípulos de Juan el Bautista. Ftero Juan el Bautista les había indicado seguir a otro joven de su propia región,un hombre al que despectivamente lo llamaban el "hijo de María", uno cuyo nacimiento había sido tildado de ilegítimo. Estos pescadores se acercaron a Jesús de Nazaret, primeramente porque anhelaban pasar tiempo con él. Así funcionaba esa cultura; los hombres se acercaban a un rabí y solicitaban seguirlo. Pero era el rabí el que tomaba la decisión final de quiénes serían sus discípulos.Y cuando un rabí le pedía a alguien que fuera su discípulo, ese era un momento muy emocionante. "Pasando Jesús junto al Mar de Galilea, vio a dos hermanos,Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.Y les dijo:'Venid en pos de mí,y os haré pescadores de hombres'. Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo,y su hermano Juan, en la barca con Zebedeo,su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron" (Mat. 4:18-22).


DEMOS UN PASEO POR GALILEA

Cada verano, durante los últimos años, he dirigido grupos de turistas a Israel. Es una experiencia asombrosa caminar por donde vivió Jesús y estudiar las Escrituras donde ocurrieron los hechos. Mi lugar favorito es la orilla norte del Mar de Galilea, un lago de agua dulce que mide ocho millas de ancho y trece millas de largo. En nuestro paseo matinal en bote, nos dirigimos al este desde la esquina noroeste del lago hacia el antiguo pueblo de Capernaúm, donde Jesús se había quedado con Pedro. En la casa que tradicionalmente es considerada como la casa de Pedro, hay una iglesia primitiva que tiene más de un centenar de inscripciones de grafitis en los que aparece el nombre de Cristo. Detrás de la casa están los restos de una sinagoga del primer siglo, que pudo haber sido presidida por Jairo. A medida que nuestro bote navegaba lentamente por la costa norte.se podía ver algunos puntos interesantes en el lago. De la orilla cubierta de hierba fluye un manantial de agua hacia el lago. Este es el Tabgha (que significa "siete fuentes"),que en la actualidad sigue siendo un paraíso para los pescadores. Las aguas cálidas producen las algas que atraen a las tilapias y a otros peces. Se cree que este lugar es el sitio donde a Pedro y a los demás pescadores les encantaba pescar. Ese fue el lugar en el que Jesús llamó a Pedro y a Andrés al discipulado. "Rasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo.y su hermano Juan,en la barca con Zebedeo,su padre,que remendaban sus redes;y los llamó. Ellos,dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron" (vers.21,22). De hecho, el relato de Marcos de ese día nos ofrece una nueva percepción, al describir a Jesús y a sus cuatro discípulos de tiempo completo, rumbo hacia (el este) Capernaúm.Allí Jesús enseñó y expulsó un espíritu maligno en la sinagoga de Capernaúm.pasó el sábado en la tarde en la casa de Pedro y luego de la puesta de sol recibió una gran cantidad de enfermos. La siguiente mañana, Marcos describe a Jesús levantándose muy de mañana, dejando la casa de Pedro y orando en un "lugar solitario" (Mar. 1:35). Incluso hoy en el Mar de Galilea, hay un área entre el Tabgha y Capernaúm que se conoce como un "lugar solitario". Justo debajo hay un pequeño puerto y un anfiteatro natural en la ladera de la montaña con una acústica perfecta. La voz de un orador en una barca podría ser escuchada por centenares de personas sentadas en la ladera de la montaña. Estos detalles geográficos nos ayudan a adquirir una idea más completa de cómo el Dios eterno se encarnó y vivió entre hombres y mujeres, muchachos y muchachas, en la orilla norte del Mar de Galilea. Como bien lo declara Mateo:"Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (Mat.4:23). Elena de White declaró por escrito: "Jesús eligió a pescadores sin letras porque no habían sido educados en las tradiciones y costumbres erróneas de su tiempo. Eran hombres de capacidad innata, humildes y susceptibles de ser enseñados; hombres a quienes él podía educar para su obra. En las profesiones comunes de la vida,hay muchos hombres que cumplen sus trabajos diarios, inconscientes de que poseen facultades que, si fuesen puestas en acción, los pondrían a la altura de los hombres más estimados del mundo. Se necesita el toque de una mano hábil para despertar estas facultades dormidas.A hombres tales llamó Jesús para que fuesen sus colaboradores; y les dio las ventajas de estar asociados con él. Nunca tuvieron los grandes del mundo un maestro semejante. Cuando los discípulos terminaron su período de preparación con el Salvador, no eran ya ignorantes y sin cultura; habían llegado a ser como él en mente y carácter, y los hombres se dieron cuenta de que habían estado con Jesús".3
Las vidas de los pescadores de Galilea cambiaron para siempre tras recibir el llamamiento de Jesús. Cristo no solo les dijo que los amaba; les dijo que los necesitaba. A estos hombres humildes se les dio el más grande privilegio en el mundo: ser discípulos del Señor. Hay otra característica geográfica de interés a lo largo de la costa norte del Mar de Galilea. En el camino lleno de baches que da vista al lago, había un peaje donde los pescadores locales arrojaban sus impuestos a cualquier judío traidor que pagaba a Roma por la oportunidad de gravar a su propia gente. Poco sabía este odiado publicano que algún día él también recibiría un llamamiento inesperado para seguir al rabí de Nazaret. Pero eso es otro capítulo.


1 Elena de White,£/ Deseado de todas las gentes (Bs.As.: ACES,2008),cap.23,p. 198. Las citas del Espíritu de Profecía están adaptadas de la nueva versión en tapa dura azul. 2 Alian J. McNlcol,David B. Fteabody.and J.Samuel Subramanian.eds., Resourcing New Testament Studies: Literary, Histórica!, and Theological Essays in Honor oí David L. Dungan (Nueva York: T&T Clark International,2009),pp.80,81. 3White, El Deseado de todas las gentes (Bs.As.:ACES,2008),cap.25,p.215.