Lección 3 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Mateo 7:28, 29.
Enseña a tu clase a:

  1. Saber y comprender el significado central del Sermón del Monte.
  2. Sentir y experimentar el poder y las demandas del gran Maestro.
  3. Hacer: conducir cada uno su vida según los principios del Sermón del Monte.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: El mensaje central del Sermón del Monte

II. Sentir: Experimentar la demanda y el poder de Cristo

III. Hacer: Modelar tu vida según los principios del Sermón del Monte


Resumen: El Sermón del Monte puede considerarse como la constitución del Reino de Dios. En él encontramos los principios básicos que gobiernan el Reino, y un mapa para el transitar de sus ciudadanos. Descubrirlos y vivirlos es el desafío que confronta a los seguidores de Jesús.

Ciclo de aprendizaje
Texto destacado: Mateo 5:43-48.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El Sermón del Monte coloca al amor como el principio básico del Reino de Dios. Siendo que Dios es amor (1 Juan 4:7, 8), y que ese amor envió al Hijo (Juan 3:16) para redimir a la humanidad, todos los hombres y las mujeres son llamados a amar lo no amable: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mat. 5:44). Donde hay este amor, allí impera el Reino de Dios.

{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: ¿Qué es la vida? es una pregunta que ha preocupado a los humanos a través de la historia. Hace mucho tiempo, Sócrates dijo que una “vida sin examen no es vida”. El poeta indio Rabindranath Tagore, ganador del Premio Nobel, escribió: “Dormí, y soñé que la vida era alegría. Desperté, y vi que la vida era servicio. Serví, y vi que el servicio era alegría”. El filósofo danés Søren Kierkegaard, sorprendido, exclamó: “La vida no es un problema para ser resuelto sino una realidad para ser experimentada”. Otro místico indio exclamó: “La vida es un recipiente de encurtidos varios”. Shakespeare dijo acerca de la falta de sentido de todo: “La vida es... un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada”. Después de todas estas reflexiones contrarias, y otras como ellas, la vida sigue desconcertando las mentes humanas, hasta que uno encuentra el Hombre de Galilea. Jesús definió la vida en términos del Reino de Dios, y estableció los principios de ese reino en el Sermón del Monte.
Diálogo inicial: Comienza el diálogo con las citas dadas arriba. Pregunta a los miembros de tu clase si tienen pensamientos adicionales sobre el modo en que se define a menudo la vida, ya sea en términos profundos o humorísticos. Después, analicen el enfoque que da Jesús al significado y el propósito de la vida en su famoso sermón.
Preguntas para dialogar: 1. ¿Qué dice Mateo 5:2 al 12 acerca de la vida y su significado? 2. Jesús consideró el “amor” como el centro de la vida (Mat. 5:43-48). ¿De qué manera debemos vivir la vida en toda su plenitud?
{ 2: ¡Explora!}
• Solo para los maestros: Se lo aclama como “la esencia del cristia
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nismo”, como “la Carta Magna del Reino Cristiano”, y como el “manifiesto del Rey”. Ninguna descripción puede capturar la singularidad del Sermón del Monte. El sermón no dice nada sobre cómo somos salvados. Su énfasis está en el modo en que una persona salvada debe vivir según la expectativa de Cristo: en forma bienaventurada, responsable y amante.
Comentario de la Biblia
I. Ser un cristiano: vivir en forma bienaventurada (Repasa, con tu clase, Mat. 5:1-12.)
El sermón comienza con las bienaventuranzas del cristiano. Cuando viene al Salvador, y es perdonado y redimido, el cristiano entra en una experiencia nueva: desde las obras que chasquean hasta la gracia que salva; del reino de las tinieblas y el pecado al reino de la luz y de la justicia; de la maldición de la muerte a la bendición de la vida. Esta vida nueva armoniza completamente con las demandas del Reino. Jesús pinta ese perfil en términos de ocho señales principales de una conducta cristiana, y cada una de ellas es seguida por una bendición. Estas ocho características deben encontrarse en la vida de cada verdadero discípulo. Es decir, un cristiano es manso y misericordioso, pobre de espíritu y puro de corazón, se conduele y tiene sed, es un pacificador y es perseguido. Como el racimo de Pablo de los nueve frutos (Gál. 5:22, 23), Jesús describe al ciudadano ideal de su Reino, que posee todas las ocho características. De este modo, el cristiano no puede elegir una característica y negar otra: todas las características de la gracia deben existir en los cristianos como la exhibición del verdadero amor y la gracia salvadora de Cristo. Cuando eso ocurre, siguen las bendiciones: los creyentes reciben el Reino de los cielos y heredan la Tierra; son consolados y satisfechos; obtienen misericordia, y verán a Dios; son realmente los hijos de Dios.
Considera: La palabra griega makários se traduce como “bienaventurados” en algunas versiones, y “felices” o “dichosos” en otras. “Bienaventurados” subraya una experiencia objetiva otorgada a los salvados por Dios mismo. “Dichosos” es un resultado de ser bienaventurados o benditos: una experiencia subjetiva del individuo. Los cristianos deben ser felices porque son bendecidos. Debemos experimentar la actividad salvadora de Dios primero; solo después podemos ser realmente dichosos.
II. Ser un cristiano: vivir responsablemente (Repasa, con tu clase, Mat. 5:13-42.)
El Sermón del Monte es un llamado a vivir responsablemente en términos de lo que uno debe ser y lo que debe hacer.
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¿Qué debe ser un cristiano? Jesús toma dos de los elementos más sencillos de la vida y ordena a los cristianos ser como la sal y la luz (Mat. 5:13-16). La sal previene la corrupción. La luz disipa la oscuridad. Ambos, la sal y la luz, se dan y se gastan por otros, enseñándonos que la vida cristiana no tiene espacio para una pomposa centralidad del yo: la humildad tiene precedencia. La sal, sea como conservadora o como agente sazonador, satura silenciosamente la comida y hace su tarea. Del mismo modo, los cristianos deben impregnar las vidas de aquellos que están dentro de sus esferas de acción, e involucrarse en sus vidas. Participación en lo social y el testimonio espiritual son tareas de infiltración de las que los cristianos no pueden escapar. No pueden retirarse para ser ermitaños o elegir producir arranques emocionales sensacionales. Segundo, Jesús ordena a los cristianos a ser luces del mundo: a disipar la oscuridad moral y espiritual; a ser claros y transparentes en carácter y confesión; a no esconder la luz de la verdad, aun frente a la hostilidad y la opresión; a brillar para que quienes están en tinieblas realmente vean la Luz eterna que es Jesús. ¿Qué debe hacer el cristiano? es la segunda pregunta acerca de vivir responsablemente. Como Autor de la Ley moral, Jesús no vaciló en demandar de sus seguidores la obediencia absoluta a la Ley. “No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento” (Mat. 5:17, NVI). “Cumplir” tanto en el griego como en el Sermón del Monte no significa “anular”, sino “llenarla” “hacerla cumplir” y “mostrar su plena significación”. Cristo presentó una ampliación y nuevo énfasis de los requerimientos de la Ley moral: “Fue dicho... mas yo os digo”. Dentro de esa fórmula, el matar no es sencillamente el quitar la vida, sino el estar enojado, hiriendo el valor y la dignidad de una persona llamándola “necia” o “tonta”. El adulterio ya no es el acto externo, sino también la lujuria interior. “Ojo por ojo” debe dar lugar al nuevo principio de no resistir al mal con el mal (Mat. 5:17-42). De este modo se define el mandato del cristiano para una vida responsable.
Considera: ¿Por qué Jesús usó la sal y la luz para describir cómo deberían vivir los cristianos en cumplimiento de la Ley moral?
III. Ser un cristiano: Vivir con amor (Repasa, con tu clase, Mat. 5:38-47.)
El Sermón del Monte es en primer lugar y principalmente una exposición de amor. Que Dios es amor es algo bíblico. La Biblia no puede concebir a Dios como algo que no sea amor. Gracia, misericordia, justicia, providencia, y todas las demás cualidades que caracterizan al ser divino y sus actividades, son posibles solo por causa de la cualidad primaria del amor. Por cuanto Dios es amor (1 Juan 4:8), es axiomático que los hijos de Dios reflejen ese amor. Jesús lleva este axioma a su cumbre más alta y define el amor como una relación que gobierna no solo en relación con aquellos que comparten con nosotros nuestra fe, nuestra comunidad y nuestra esperanza,
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sino también hacia los que no lo hacen. Su enseñanza tiene tres cúspides: “ama a tus enemigos”; “haz bien a los que te odian”; “ora por los que te maltratan y usan” (Mat. 5:44). La definición del amor que da Cristo insiste no en la reciprocidad, sino en la trascendencia: amar a los no amables, completa e incondicionalmente, y amar en las relaciones, en la acción y en la adoración.
Pregunta para dialogar: La orden de Jesús de vivir una vida de amor concluye con uno de los dichos más difíciles del Maestro: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mat. 5:48). ¿Qué significa esta orden de ser perfectos?
{ 3: ¡Aplica!}
• Solo para los maestros: El Sermón del Monte es una descripción de la vida de los ciudadanos del Reino. Cristo nos llama a ir más allá de la letra de la Ley, y vivir su espíritu. Por eso, la moral y la vida de los cristianos deben trascender el “no...” para abrazar el “harás...” Recordando esto, analiza en tu clase la siguiente pregunta para reflexionar:
Pregunta para reflexionar: ¿Qué quiso decir Jesús cuando declaró que “si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mat. 5:20)?
{ 4: ¡Crea!}
• Solo para los maestros: Mateo 6 y 7 contienen varias verdades importantes expresadas en forma negativa y en forma positiva. Divide a la clase en dos grupos, uno para analizar las verdades negativas; y el otro, las positivas. Reúne a los grupos para compartir lo que aprendieron de estos mandatos.
Mandatos negativos: • “No os hagáis tesoros en la tierra” (Mat. 6:19). • “No os afanéis” (Mat. 6:25-32). • “No juzguéis” (Mat. 7:1-6).
Mandatos positivos: • “Orad” (Mat. 6:5-13). • “Buscad primeramente el reino de Dios” (Mat. 6:33, 34). • “Pedid... buscad... llamad” (Mat. 7:7-12). • Edificad “sobre la roca” (Mat. 7:24-27).