http://www.escuelasabatica.cl/2016/tri2/imagenes/tapa.gifCAPÍTULO 4
SANADOS
"Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados" (Mat. 9:2).


Una vez en broma, mis tres hijas hicieron una lista de los lugares a los que,en especial, temían ir conmigo. Entre risas me dieron su lista:
Home Depot/Lowes: donde tenían que estar de pie en pasillos muy aburridos llenos de materiales muy aburridos. 2. The Men's Wearhouse: donde tenían que estar en pie, o sentadas, entre ropas y zapatos muy aburridos. 3. La estación de cambio de aceite: donde tenían que sentarse en un sala de espera muy aburrida con periódicos dispersos y un canal de televisión que parecía tener siempre The Fteople's Court Tengo que reconocer que también me aburro un poco en la estación de cambio de aceite, y hemos resuelto ese problema yéndonos al restaurant Salsarita, que se encuentra al otro lado de la acera. De hecho, uno de nuestros recuerdos favoritos es cuando corrimos bajo un torrencial aguacero hasta Salsarita, riéndonos de nuestros cuerpos empapados. Años después, nuestra hija menor, Summer, todavía habla de esto. Resulta curioso cómo se acuerda más de que corrimos bajo la lluvia que de nuestro viaje a Disney.

Amo tanto a mis hijas. Mi mayor deseo es verlas crecer al lado de Cindy, el amor de mi vida. Como hace unos años cuando me enteré de que podía padecer cáncer (gracias a Dios no lo tuve),preparé mi propia lista de lo que más temía en la vida. Mi lista era muy sencilla:

Mientras Jesús descendía de la montaña donde había descrito el reino de Dios se reencontró con el reino de Satanás, un lugar frío y oscuro, lleno de cuerpos en descomposición que gemían por redención. Allí un leproso se arrodilló ante Jesús y le dijo:"Si quieres,puedes limpiarme" (Mat.8:2). La palabra griega traducida "puedes" es dunamai, la raíz de nuestra palabra dinamita. Significa lleno de poder."Si quieres, puedes limpiarme", el hombre estaba diciendo:"Estás lleno de poder y puedes cambiar mi vida". Jesús respondió:"Quiero,sé limpio" (vers.3). En el relato de Marcos algunos manuscritos dicen que Jesús fue "movido a compasión" al ver al leproso (ver Mar. 1:41). Sin embargo, otros manuscritos antiguos dicen que Jesús estaba "lleno de ira".¿Fbr qué sería eso? Si fuera cierto Jesús estaba "lleno de ira", ¿por qué estaría enojado? ¿Por el leproso? Probablemente no, aunque la severa advertencia de Jesús al leproso puede indicar cierto nivel de frustración. Si Jesús sintió ira por algo, probablemente fue por la forma en la que el pecado había hecho estragos en el mundo.Le afligía ver hasta qué punto la humanidad había caído. Fuimos diseñados para vivir eternamente. Incluso después de que el pecado entró en el mundo, los seres humanos vivían casi mil años, ¡qué maravilloso! Pero ahora, Jesús vio que la humanidad estaba a punto de morir."El hombre promedio —escribe William G. Johnsson— medía aproximadamente cinco pies y tres pulgadas de altura y pesaba alrededor de 132 libras... La esperanza de vida era muy baja,puesto que la mitad de la población moría antes de llegar a los treinta años".1 Los huesos encontrados en las tumbas del primer siglo "testifican de las enfermedades que destruían a la humanidad y llevaron a la gente hacia una muerte prematura".2 Con ojos llenos de poder, compasión e ira, Jesús prestamente sanó al leproso. Le advirtió que no divulgara la noticia porque ello provocaría que la multitud hiciera más difícil el ministerio para Jesús. De todos modos, el leproso no se contuvo y dio a conocer el milagro.

UN CENTURIÓN BUSCA SANIDAD FÍSICA PARA SU CRIADO (MAT. 8:1-13)

Un centurión era un oficial del ejército romano que normalmente supervisaba de ochenta a cien soldados. Debido a que un soldado romano servía en el ejército durante dos décadas,no se le permitía tener una familia legal.Tal vez, con su criado como su única familia de verdad, la preocupación del centurión parecía ser más profunda que una pérdida económica potencial, sobre todo, teniendo en cuenta que los centuriones ganaban quince veces más dinero de lo que un soldado común lo hacía. Para los judíos, el único que podía ser más despreciado que un gentil era un leproso,por lo que este oficial gentil,quizás,supuso que Jesús no entraría en su casa,a pesar de que el Señor dijo que lo haría. Al pedir solo una palabra para la curación de su criado,y no la presencia de Cristo,el centurión demostró una fe que sigue dando este testimonio: la palabra de Jesús es tan poderosa como su toque. El centurión creía que para Jesús no era difícil sanar a un ser humano. Jesús elogió al centurión gentil por tener una fe tan grande. Con sencillez pidió, y confió en que el Señor escucharía su pedido. Jesús "se maravilló" por la fe de ese hombre, y el criado quedó "sano en aquella misma hora"(Mat.8:13). En las excavaciones en Capernaúm, la ciudad donde se llevó a cabo el milagro,se ha encontrado una guarnición militar. Así que este oficial probablemente habría visto y oído a Jesús antes de pedirle que sanara a su criado. Tal vez, incluso, escuchó, o escuchó sobre, el sermón de Jesús en el monte. La compasión del centurión por los demás y su grandiosa fe constituyen un modelo para todos nosotros.
LOS ENDEMONIADOS BUSCAN TODO TIPO DE CURACIÓN (MAT. 8:25-34) Para los judíos solo Dios tenía la prerrogativa de gobernar sobre la naturaleza y los demonios.Tras calmar una violenta tormenta con una simple palabra, Jesús pasó a la orilla oriental del Mar de Galilea, un territorio gentil dominado por Satanás.
34 MATEO - SÁLVANOS AHORA, HIJO DE DAVID
"¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?", gritaron dos endemoniados desde un sepulcro."¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?" (Mat. 8:29). Marcos 5:1-20 y Lucas 8:26-29 agregan detalles a este relato. Los demonios se identificaron como "Legión". Una legión estaba compuesta por seis mil soldados. Debilitados delante del mismo Hijo de Dios, al que una vez adoraron en el Cielo,los demonios le rogaron que los enviara a 2.000 cerdos que se hallaban en la zona. Muchos se han preguntado por qué los demonios pidieron ser enviados a los cerdos. Algunos sugieren que los demonios detestaban más deambular en vano; preferían un hogar de algún tipo, aunque fuera un cerdo inmundo. Otra tradición enseñaba que los demonios tenían miedo del agua; y Jesús mismo hace referencia a los demonios que buscan lugares secos (ver Mat. 12:43).También existían tradiciones judías que enseñaban que los demonios serían destruidos antes del día final del Señor. Pero la respuesta más natural es que los demonios sabían que la pérdida de los cerdos molestaría a los residentes,y esto los llevaría a pedir que Jesús abandonara aquel lugar.Y eso fue precisamente lo que ocurrió; no obstante también ocurrió algo más: los hombres sanados evangelizaron a Decápolis. Elena de White escribió: "Al ocasionar la destrucción de los cerdos,Satanás se proponía apartar a la gente del Salvador e impedir la predicación del Evangelio en esa región. Pero este mismo incidente despertó a toda la comarca como no podría haberlo hecho otra cosa alguna y dirigió su atención a Cristo.Aunque el Salvador mismo se fue, los hombres a quienes había sanado permanecieron como testigos de su poder".3
UN PARALÍTICO BUSCA SANIDAD ESPIRITUAL (MAT. 9:1-8) Anteriormente Jesús había dicho al centurión que no había encontrado a nadie en Israel con tanta fe. Pero durante estas mismas horas hubo un israelita cuyo deseo por la sanidad del corazón era aun mayor que la sanidad de su cuerpo."No era tanto la curación física como el alivio de su carga
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de pecado lo que deseaba. Si podía ver a Jesús, y recibir la seguridad del perdón y de la paz con el cielo, estaría contento de vivir o de morir, según fuese la voluntad de Dios".4 Morris Venden a menudo predicaba de tener suficiente fe para n o ser sanado. Esta es la mayor fe de todas, cuando miramos más allá de nuestras circunstancias físicas a nuestras circunstancias eternas. Con frecuencia, las peticiones de oración se concentran en nuestras necesidades físicas. Dios se preocupa por estas cosas. Él sabe que las necesitamos. Pero en su Sermón del Monte, Jesús dijo: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mat.6:33). Probablemente todos conocemos gente que a pesar de sus problemas físicos, mantiene una sólida fe en Dios. No siempre sabemos cuál es la voluntad de Dios para la curación física, pero siempre conocemos su voluntad para la curación espiritual. "Cuando pedimos bendiciones terrenales, tal vez la respuesta a nuestra oración sea dilatada,o Dios nos dé algo diferente de lo que pedimos, pero no sucede así cuando pedimos liberación del pecado. Él quiere limpiarnos del pecado, hacernos hijos suyos y habilitarnos para vivir una vida santa".5 Después de curar espiritualmente a ese hombre con las liberadoras palabras de perdón, Jesús agregó un extra: completa curación física."Entonces él se levantó y se fue a su casa" (Mat. 9:7).
LOS DISCÍPULOS BUSCAN UNA NUEVA VIDA (MAT. 8:18-22) Incrustado dentro de más curaciones en Mateo 8 y 9, que incluyen la de la mujer con el flujo de sangre y la resurrección de una chica, se encuentra el llamamiento a ser parte del ministerio sanador de Cristo. En Mateo 8:18-22, dos hombres se le acercaron a Jesús con el deseo de ser sus discípulos. Ambos eran sinceros; sin embargo, algo los detenía. Jesús, que lo sabe todo, fue directo al meollo del asunto. Puso en duda si el hombre estaba realmente dispuesto a renunciar a todo para seguirlo. Entonces le preguntó al segundo hombre si estaba dispuesto, en realidad,a dejar su familia para seguir al Maestro. No sabemos qué ocurrió con estos aspirantes a seguidores de Cristo. ¿Subieron a la barca con Jesús, o no se comprometieron con él?
36 MATEO - SÁLVANOS AHORA, HIJO DE DAVID
Lo que sí sabemos con certeza es lo que pasó con otro potencial discípulo que Jesús encontró junto al lago."Saliendo Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo que estaba sentado en el banco de los tributos públicos, y le dijo:'Sigúeme'. Él se levantó y lo siguió" (Mat.9:9). ¿Nos sorprende que Mateo haya celebrado una fiesta en su casa, a la que asistieron Jesús y "muchos publícanos y pecadores" (vers. 10)? De ningún modo. Solo podemos preguntarnos si los asistentes incluyeron a los que fueron sanados en estos capítulos: el leproso, el paralítico, el centurión, la hija del dignatario de la sinagoga, la mujer del flujo de sangre, el ciego y ei mudo. ¡Seguro fue una gran celebración! ¡Era como un preámbulo del mismo Cielo! Cuando se le preguntó por qué comía y bebía con personas como estas, Jesús respondió de manera apropiada: "Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos" (vers. 12). Los enfermos nunca habían visto a un médico como este.
1 William G. Johnsson, Jesús of Nazareth (Silver Spring: Review and Heral Publishing Association),t. l,p.4. 2 Ibíd. 3 Elena de White,£7 Deseado de todas las gentes (Bs.As.: ACES,2008),cap.35,p.307. 4 Ibíd.,cap. 27, p. 233. 5/6itf.,cap.27,pp.231,232.