Lección 6- MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Mateo 11:28.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

II. Sentir: Experimentar el reposo redentor del sábado

III. Hacer: Celebrar gozosamente el descanso sabático

Resumen: El sábado, observado en su verdadero espíritu, es una poderosa experiencia que celebra nuestra creación, redención y descanso eterno, y la relación con Jesús.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Mateo 11:28-30; 12:8.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La mayoría de las religiones dice: “Haz esto. No hagas aquello”. Definen la salvación en términos de lo que uno debe o no debe hacer. Pero Jesús dice: “Vengan”. “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” (Mat. 11:28, NVI). La salvación del pecado y el descanso de todas las cargas se encuentran no en lo que hacemos, sino en la persona de Jesús, y solo en él. Por virtud de lo que él ha realizado en la Cruz, solo él puede proclamar la invitación universal: “Vengan a mí, y encuentren descanso en mí”. {{ 1:

¡Motiva!}

• Solo para los maestros: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo” (Sal. 55:22). Mientras reconoce que la vida tiene sus tristezas y sus cargas, la Escritura proporciona la seguridad de que el cuidado de Dios es suficiente para sostenernos y soportar todas nuestras cargas. Invita a los miembros de tu clase a compartir sus pasajes favoritos de la Escritura que les traen consuelo al afrontar cargas pesadas. Diálogo inicial: En Mateo 11:28 al 30, “Cristo habla a todo ser humano. Sépanlo o no, todos están cansados y cargados. Todos están agobiados con cargas que únicamente Cristo puede suprimir. La carga más pesada que llevamos es la del pecado. Si se nos deja solos para llevarla, nos aplastará. Pero el Ser sin pecado tomó nuestro lugar [...]. Nos invita a confiarle todos nuestros cuidados, porque nos lleva sobre su corazón” (DTG 295). Pregunta para dialogar: ¿De qué modo el hecho de que Cristo cargue nuestros pecados se relaciona también con quitar nuestras cargas no conectadas con el pecado? {{ 2: ¡Explora!} • Solo para los maestros: Como niño, Juan todavía dormía cuando su padre salía del hogar. Después de largas horas de trabajo duro y agotador en la fábrica, el padre solía volver cerca de la puesta del sol. La madre de Juan tenía siempre un balde de agua listo, calentado sobre la estufa de leña. Él se lavaría, se bañaría, y poco después se sentaría para el culto de familia, para luego participar de una escasa cena. En el amor que él encontraba en esa agua caliente, en la unión familiar y en esa cena, el padre encontraba alivio del agotamiento físico del día. La transpiración daba lugar al descanso en el abrazo del sueño. Él soportó esa rutina por unos treinta años, porque amaba a su familia, y sentía que cada noche su carga se aliviaba porque sabía que su familia también lo amaba. “El amor [...] todo lo soporta” (1 Cor. 13:4-7), escribió Pablo, ese gran erudito de la Ley y principal propagador de la gracia. El camino al descanso comienza con el Señor de la gracia. Nuestra lección de esta semana trata sobre: 1) el reposo que solo Jesús puede dar, 2) el símbolo perpetuo de ese reposo y 3) el gozo con el que podemos celebrar ese reposo.

Comentario de la Biblia

I. El reposo que solo Jesús puede dar
(Repasa, con tu clase, Mat. 11:28-30.)

Mateo 11:28 al 30 es un resumen de lo que es el evangelio. Nuestras cargas, la invitación del Salvador, su reposo y la certeza de todo el proceso desde la inquietud hasta un descanso permanente, todo está expresado. Pero primero, tenemos que ir a Jesús. Solo él tiene el antídoto de la mayor carga de la humanidad: la carga del pecado. Querámoslo o no, debemos afrontar el hecho de que aparte de Cristo no hay remedio para el pecado. Con el pecado, somos impotentes, sin esperanza y pesadamente cargados. Cuanto más tratemos de salvarnos del pecado, tanto más profunda es la tragedia de la inquietud. El pecado no es un problema de salud, un riesgo ocupacional, un engaño ambiental, o siquiera un fracaso moral. El pecado es rebelión contra Dios, y solo Dios puede proveer la solución para ese problema. Él ha proporcionado esa solución en Jesús, quien dijo: “Venid a mí”. Esto es un llamado a una identificación personal con Jesús: su cruz, su gracia, su camino y su yugo. El descanso ofrecido por Jesús y por su intermedio no es una invitación a una vida fácil y de indulgencia; en vez de eso, es un intercambio de yugos: del yugo de la justicia propia al poder liberador de la justicia de Cristo; del yugo esclavizante del legalismo a la libertad de la gracia de Dios que da poder. Esa liberación y ese poder hacen que el yugo de una vida redimida sea descansado en la obediencia y gozoso en el servicio. Por sobre todo, Jesús nos invita a ser sus aprendices: “Aprended de mí”. Una lección importante por aprender es que su descanso no es algo para tomar livianamente; es una experiencia real grabada en un gran símbolo de la Creación y de la Redención: el sábado. Considera: La Biblia a menudo describe la Ley como un don de gozo y delicia. En el Salmo 119, por lo menos ocho referencias proclaman el gozo y la delicia que uno encuentra en la Ley (vers. 24, 35, 47, 70, 77, 92, 143, 174). Isaías 58:13 saluda al sábado como una “delicia” y un “día de Jehová”. Jesús habla de la Ley como inmutable (Mat. 5:17, 18). Pablo señala al hombre interior que se deleita “en la ley de Dios” (Rom. 7:22). Con todos estos testimonios con respecto a la Ley, ¿en qué sentido la Ley se vuelve una carga?

II. El descanso del sábado
(Repasa, con tu clase, Gén. 2:1-3; Isa. 66:22, 23.)

Jesús, quien ofrece descanso a aquellos que están “trabajados y cargados”, se declara el “Señor [...] del día de reposo [sábado]” (Mat. 11:28; 12:8; Mar. 2:27, 28). El don del reposo tuvo su origen en la Creación, y seguirá formando parte de la vida en el cielo nuevo y la Tierra nueva (Gén. 2:1-3; Isa. 66:22, 23). El sábado nos vincula con el Creador para celebrar el gozo de la vida, y para reconocer para siempre que la vida y la redención no vienen como resultado de nuestras obras sino como un don de la gracia de Dios. Aquel que nos hizo también hizo el sábado. Dios descansó en él, lo santificó y nos ordenó que lo guardemos como santo, a fin de que podamos siempre recordar que estamos inquietos hasta que descansamos en él. El sábado simboliza que en Jesús estamos liberados de la esclavitud y la tiranía del pecado, y por medio de él abrazamos y permanecemos en la santidad del descanso, la adoración y la comunión.

Considera: Si Génesis 2:1 al 3 y Éxodo 20:8 al 11 proporcionan el acto creador de Dios como la razón para la observancia del sábado, Deuteronomio 5:15 proporciona su acto redentor como otra razón vital. La observancia del sábado es así un recordativo constante de que nuestras vidas, nuestro descanso de la esclavitud y nuestros destinos en la Tierra Nueva no son de nuestra hechura; son de la de Dios. El aliento de Dios nos creó; la sangre de Jesús nos redimió. Y el reposo del sábado nos invita a adorar al Creador y Redentor. Pregunta para dialogar: ¿Cómo, entonces, debemos entender la afirmación de Jesús de que él es el Señor del sábado (Mat. 12:8)?

III. El reposo que restaura
(Repasa, con tu clase, Mat. 12:9-14.)

Los fariseos acusaron a Jesús de violar el sábado porque él no reprendió a sus discípulos cuando arrancaron algunas espigas y las comieron en sábado (Mat. 12:9-14; Luc. 6:6-11; Mar. 3:3-6; Juan 5:1-16). La respuesta de Jesús en cada caso es consistente con el significado del sábado: su importancia no reside en una adhesión legalista a la letra, sino en exaltar el principio más alto de salvar vidas, de hacer actos de bien para glorificar a Dios. La obsesión farisaica era legalismo; la preocupación de Jesús era gracia en acción. Ni la rigidez autocentrada, ni una licencia autodefinida pasará el escrutinio de la gracia. Como dice Elena de White: “Dios no podía detener su mano por un momento, o el hombre desmayaría y moriría. Y el hombre también tiene una obra que cumplir en sábado: atender las necesidades de la vida, cuidar a los enfermos, proveer a los menesterosos” (DTG 177).

Preguntas para dialogar:

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Algunos sugieren que Jesús nos ha liberado de obligaciones tales como la observancia del sábado. Pero, al observar personalmente el sábado (Luc. 4:16), Jesús afirmó de manera poderosa la naturaleza indispensable del sábado como una cita con Dios. Su ejemplo reconoce que el sábado es un tiempo especial de Dios para el compañerismo con su pueblo.

Preguntas para dialogar: Con el trasfondo de lo recién indicado, analicen lo siguiente:

{{ 4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: La lección de esta semana trata de una experiencia en la vida cristiana en dos partes. Primera, ir a Jesús para encontrar el reposo de la redención. Segunda, celebrar ese reposo en tiempo real mediante la observancia del sábado. Propón a la clase alguna de las siguientes actividades llenas de gozo:

Actividad: