Lección 9 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Mateo 18:1.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La grandeza genuina la determinan las enseñanzas de Cristo y no las normas humanas

II. Sentir: El reconocimiento del Cielo sobrepasa las recompensas terrenales

III. Hacer: La grandeza auténtica se expresa mediante un servicio humilde

Resumen: La grandeza auténtica no busca el aplauso humano, sino que se somete a la conducción divina mediante el servicio cristiano.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Mateo 18:1-4.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Los que desean una auténtica grandeza deben ser como niños pequeños en su actitud, y demostrar un servicio amante hacia todos.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Enfatiza que la grandeza genuina no debe atraer la atención al yo, sino a Cristo.

Actividad inicial: Lleva a la clase alguna fuente de luz (vela, linterna) y reflectores (espejos, reflectores, etc.). (Si no tienes ayudas visuales, pide a la clase que nombren fuentes de luz.) Luego, pregunta:

Considera: ¿Por qué la gente realmente “grande” no está preocupada por la grandeza?

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Premios académicos, medallas olímpicas, reconocimientos cívicos, honores militares y otros trofeos reflejan la necesidad humana de reconocimiento. Cuán irónico es que el Ser humano más grande que vivió alguna vez “se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” (Fil. 2:7, 8, NVI).
Las ambiciones de los alumnos del último año de una escuela primaria serían ser “doctor”, “científico nuclear”, “presidente”, “ganador de un Premio Nobel”, “reina de belleza”, “actor famoso”, “atleta renombrado”. No así “criminal electrocutado”, o “ladrón preso”. Pero, la grandeza que señala Jesús involucra humillación, sufrimiento, incomprensión, ridículo y, finalmente, la muerte. Sin viajes por el mundo, estatus gubernamental, cargos militares, grados académicos, posición social, o logros financieros, Cristo logró esa grandeza incomparable en la historia humana. ¿Qué deben aprender los creyentes de este ejemplo?

Comentario de la Biblia

I. Grandeza bíblica
(Repasa, con tu clase, Mat. 18:1-4, 15-35.)

En los pasajes paralelos de Marcos y Lucas, encontramos vislumbres adicionales al registro de Mateo. En Marcos (9:33-38) se recuerda la disputa de los discípulos acerca de quién ocuparía el cargo más alto en el Gobierno de Cristo. Cuando él les preguntó por sus “deliberaciones”, ellos rehusaron responder, avergonzados por lo que sus ambiciones pudieran revelar acerca de sus caracteres.
El relato de Lucas (9:46-48) indica que Jesús reconoció las motivaciones de sus discípulos, y por eso llamó a un niño para estar en medio de ellos, y dijo: “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mat. 18:3, 4).
Este “volverse” viene de la raíz griega stréfo, que significa “darse vuelta”, y se aplica metafóricamente a la conversión. El deseo de los discípulos de obtener puestos los alejaba del reino de Cristo. Se necesitaba alguna inversión dramática para que los más cercanos de Jesús pudieran tener alguna posibilidad de entrar en el Reino. Ellos se imaginaban que se estaban ubicando para lugares de grandeza, pero en realidad se estaban ubicando en lugares de exclusión.
Otro logro de la grandeza auténtica es el perdón. Como la humildad, constituye un prerrequisito divino para la grandeza. Jesús, en Mateo, lo indica como un prerrequisito para la salvación: “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas” (Mat. 6:14, 15, NVI). No importa cuál sea la ofensa, el perdón no es opcional. Asesinato, adulterio, robo, calumnias: reciben perdón si ocurre un arrepentimiento auténtico. De otro modo, el individuo ofendido está diciendo: “Las ofensas contra mí son más que mi maldad contra Cristo. Aunque yo mismo sea perdonado, no necesito perdonar a otros”.

Considera: ¿Por qué el perdón y la humildad son requisitos para alcanzar la verdadera grandeza en el Reino de Dios? ¿Qué quería decir Jesús al indicar que quienes desean entrar en su reino deben llegar a ser como niños pequeños?

II. La oveja perdida
(Repasa, con tu clase, Mat. 18:1-4, 15-35.)

Cristo comienza su discurso contando la parábola de la oveja descarriada, es decir, de la oveja “perdida”. Esta traducción desafortunada aleja de la oveja la responsabilidad. El griego planáo significa “errante”, “descarriado”, “mal conducido”. Tales descarriados son participantes activos en su separación. Cuando desaparecen unas llaves, son sin culpa, porque no tienen patas. Perder llaves es responsabilidad de alguien. Si un niño desaparece en un viaje de compras, sin embargo, su descarrío activo causa su desaparición. Ellos tienen una parte de la responsabilidad por su desaparición. La oveja, en la parábola de Cristo, representa a los creyentes, que activamente se apartan. No son sin culpa. Pero Cristo busca a los errantes activos, trabajando para restablecer relaciones, aunque él no tiene responsabilidad por sus transgresiones.
Los versículos subsiguientes bosquejan el proceso restaurador entre los creyentes, pero la mayoría de los cristianos ignora estos versículos. Inicialmente, uno se acerca al individuo errante en forma privada. Si la restauración ocurre en ese enfoque inicial, será innecesaria toda otra acción. Si este acercamiento privado fracasa, un grupo pequeño de líderes debe acercarse al errante, y si la restauración sucede serán innecesarias acciones adicionales. Sin embargo, si ambos esfuerzos no tienen éxito, el individuo ofensor debe afrontar a toda la iglesia. Es de esperar que ocurra la restauración. Sin embargo, si este ofensor sigue beligerante, la única opción que tiene la iglesia es la exclusión.
Siguiendo este bosquejo, Cristo plantea otra parábola que ilustra el significado de perdonar setenta veces siete. Jesús recuerda un incidente en el que un esclavo, que aparentemente manejaba las finanzas del rey, fue responsable de un déficit importante, más allá de toda posible devolución. Molesto por esa deuda, el rey ordena la venta del esclavo junto con su familia. El esclavo implora misericordia. Lleno de compasión, el rey da marcha atrás.
Hay algunas palabras interesantes, que se oscurecen en la traducción. El versículo 24 usa el lenguaje de deudas, llamando al esclavo ofensor “uno que le debía” (ofeilétes). Sin embargo, cuando perdona al siervo, su déficit se indica como un “préstamo” (dáneion) (vers. 27). ¡Cuánta gracia! Más tarde este siervo perdonado se encuentra con otro siervo, que le debía a él algo de dinero. En lugar de repetir la gracia que le fue extendida a él, este hombre exige el pago inmediato, y hace poner en la cárcel a su consiervo. Cuando otros siervos informaron de esta acción, el rey revoca su perdón. En lugar de atenuar la ofensa, usando la palabra “préstamo”, el rey vuelve al lenguaje de deudas (ofeilés). El siervo desagradecido es enviado entonces a los “verdugos” (basanistáis), no a meros carceleros, como indican algunas versiones. Jesús concluye que esto es lo que los creyentes pueden esperar si no extienden un perdón de todo corazón.

Considera: ¿Por qué la oveja perdida está implicada en su alejamiento? ¿De qué modo la parábola del siervo malvado revela la gracia de Dios y la gratitud que le debemos por su perdón de nuestros pecados? ¿De qué manera las dos palabras diferentes en el original revelan esta actitud hacia las almas arrepentidas que tienen una deuda con él?

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: La actitud de justicia propia de los cristianos que no perdonan es una forma de idolatría. El joven rico de Mateo 19 idolatraba su registro moral y sus extensas posesiones financieras. Otros idolatran sus logros académicos, su fama o influencia personal, ¡aun su piedad religiosa! Cualesquiera que sean nuestros ídolos, ellos son piedras de tropiezo hacia la grandeza genuina.

Preguntas para reflexionar:

Preguntas de aplicación:

{{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: Pide a los miembros de la clase que mencionen los cinco mayores indicadores mundanos de grandeza. No hay una lista correcta, pero esperamos que haya algún consenso. Pueden aparecer cosas tales como la riqueza, la influencia, la celebridad, los logros académicos, etc. Frente a la “lista del mundo”, pide a los miembros que sugieran cinco características de la grandeza bíblica.

Preguntas para dialogar: