CAPÍTULO 13
¿CÓMO ESPERAREMOS?

HERIDOS Y ESPERANDO
Nuestro planeta herido ha estado gimiendo y esperando la restauración por mucho tiempo. ¿Cómo esperaremos? Pacientemente (Romanos 8:22-25), apasionadamente, proactivamente (Mateo 24:36-25:46).

LA ESPERA PACIENTE Y EL REINO DE LOS CIELOS

El lema del 60a Congreso de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2015) fue: “¡Levántate! ¡Resplandece! ¡Jesús viene!” Este anuncio triunfal de la “esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nues-tro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13) es una parte importante del “evangelio eterno” (Apocalipsis 14:6). Sin embargo, mientras aguardamos esa esperanza bienaventurada -esa bendita certeza- vivimos en el mundo del aquí y ahora, el mundo del no todavía. Esta existencia en los umbrales del tiempo es similar a lo que Víctor Turner llamó “el período de ni lo uno ni lo otro”. 1
En su oración, Jesús dijo: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Su oración está en tiempo presente y en el tiempo “por todos los siglos” (ver el versículo 13). Los valores del reino deben ocurrir ahora antes de su segunda venida, y continuarán durante toda la eternidad. Mientras esperamos su venida, su iglesia debe ubicarse para fomentar el Cielo sobre la Tierra, ¡ahora!
En El conflicto de los siglos, Elena de White describe el reino de Dios en dos partes: “el reino de gracia” y el “reino de gloria”. 2 Siendo que “aún no es el fin” (Mateo 24:6), y todavía aguardamos el reino de gloria, debemos levan-tarnos y resplandecer ahora, y preocuparnos por la vida y las acciones del reino que comparten el amor y la gracia de Dios.
“La acción social es un testimonio viviente de nuestro Señor que está pró-ximo a venir. Cuando nos ponemos en favor de la justicia, la compasión y la sanidad, demostramos los valores del Reino venidero”. 3 Patricia en África del Sur demuestra los valores del reino mientras con amor cuida en su hogar a cerca de 20 niños que han contraído SIDA, o han perdido a sus padres por el SIDA. Cuando se le pregunta por qué lo hace, responde: “Quiero tener un poquito de la segunda venida ahora”. 4

LA ESPERA Y EL REMANENTE DEL TIEMPO DEL FIN

Por cuanto el reino de gracia de Dios ha venido, y su reino de gloria ven-drá, nosotros debemos ¡IR! Aun cuando esperemos pacientemente (Romanos 8:25), debemos esperar en forma proactiva: no como introvertidos espiritua-les, sino como extrovertidos espirituales. Los miembros de la iglesia “rema-nente” del tiempo del fin no deben permitir que su identidad como el “rema-nente” (Apocalipsis 12:17) fomente una actitud de verdad exclusiva que aleje a su congregación de las comunidades. Dwight Nelson advierte además que la actitud opuesta es igualmente equivocada. En un esfuerzo por ser acepta-dos por la comunidad y por no ofender a la comunidad fuera de nuestras iglesias, los miembros de iglesia no deben cometer el error de olvidar que somos “un pueblo elegido”, llamado por Dios para “que anunciéis las virtu-des de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). 5 Ser un remanente escogido plantea la pregunta: “¿Somos el remanente de qué?” Implica que somos una parte de algo que estaba antes que nosotros, y debemos seguir siéndolo: la presencia encarnacional y el ministerio que Je-sús vivió cuando comenzó su iglesia en la Tierra.
Una de las características del pueblo remanente es que guardan los man-damientos de Dios (Apocalipsis 12:17), incluyendo el cuarto mandamiento del Decálogo. El sábado será el contexto de la gran prueba de lealtad a Dios al final del tiempo. 6 Es y será “una señal evidente de la lealtad al Creador”. 7 Adicionalmente, Mateo 25:31 al 46 deja en claro que atender las necesidades de otros también es una prueba en el tiempo del fin. ¿Ves alguna relación entre estas dos pruebas en el tiempo del fin: el sábado y atender las necesi-dades de otros? ¿Son pruebas diferentes, o son partes de una sola prueba? ¿Podrían ellas ser dos aspectos de la prueba de lealtad a Dios en el tiempo del fin?
La escena del juicio en Mateo 25 es una prueba de la “actitud del sábado” tal como se explica en Isaías 58. “Si observamos el sábado o no, y atendemos a los menesterosos, revelará la condición de nuestra relación con Jesús: nuestra lealtad a él, y nuestra disposición de hacer de él y de su familia terre-nal una prioridad. Ambas tienen que ver con la manera en que tratamos a Jesús, quien dirá: ‘De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis’ (Mateo 25:40; comparar con el versículo 45)”. 8
ESPERAR Y ESCATOLOGÍA
La Iglesia Adventista siempre ha sido un movimiento escatològico; parte de esta responsabilidad, como notamos antes, es atender a otros. En el Día del Juicio la pregunta definitoria no será: “¿Conocías la verdad?” En cambio será: “¿Mostraste la verdad?” 9 “Cuando las naciones estén reunidas delante de él habrá tan sólo dos clases; y su destino eterno quedará determinado por lo que hayan hecho o dejado de hacer por él en la persona de los pobres y dolientes”. 10 La ortodoxia sin la ortopraxis no es suficiente. “El mundo se convencerá por lo que la iglesia viva [ortopraxis], y no por lo que se enseñe desde el pùlpito [ortodoxia]. Desde el pùlpito el ministro anuncia la teoría del evangelio; pero la piedad práctica de la iglesia demuestra su poder”. 11

IGLESIA ADVENTISTA DE PARADISE VALLEY –
DEMOSTRACIÓN DE PIEDAD PRÁCTICA DURANTE LA ESPERA

El primer ángel de Apocalipsis 14:6 proclama el evangelio eterno “a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. La Iglesia Adventista de Paradise Valley una otrora congregación moribunda cerca de San Diego, California, está toman-do este mensaje del tiempo del fin muy en serio. Tienen un poderoso minis-terio que demuestra el evangelio a los inmigrantes de muchas naciones.
Después de realizar una evaluación del vecindario, la Iglesia de Paradise Valley descubrió la necesidad del establecimiento de un banco de alimentos. Poco después de comenzada la recesión económica, ellos fueron bendecidos con la donación de un cuarto frigorífico de gran tamaño, que les hizo un floris-ta que estaba cerrando su negocio. Esto dio origen a su ministerio de alimen-tos. Pronto el banco de alimentos era un ministerio que prosperaba. Los ali-mentos eran clasificados, embolsados y distribuidos cada martes a los residen-tes de su comunidad. En 2011 habían recolectado y entregado más de 192.000 kilos (425.000 libras) de vegetales frescos y alimentos perecederos, y más de 15.000 piezas de ropa con un valor de más de $ 785.000 dólares. Además, tie-nen una venta de artículos de segunda mano dos veces por año, que vende decenas de miles de elementos de la casa y muebles a un precio muy bajo.
A partir de este ministerio descubrieron que hay más de 90.000 refugiados que viven en la región de San Diego luchando para sobrevivir. Al extenderse a otros mediante el ministerio de los alimentos, pronto los refugiados comenza-ron a pedir asistir a la iglesia. El primero fue un grupo de refugiados bhutaneses que habían huido de Bhután quince años antes, y habían estado viviendo en campos de refugiados miserables en Nepal desde entonces. Esta gente hindú había llegado hacía poco a Estados Unidos, y tenían hambre por aprender acerca del Dios cristiano. Como no hablaban inglés, los líderes de la iglesia tuvieron dificultades cuando intentaron hablarles de Jesús, pero esta frustra-ción dio origen a otro ministerio de Servicios Comunitarios: el ministerio del Proyecto de Asimilación de Refugiados (PAR) .Como parte de este programa establecieron una escuela de enseñanza de inglés, diseñada para alcanzar a los refugiados analfabetos que venían a la Iglesia Adventista por ayuda. Los buses de la iglesia recogían a la gente para las clases de inglés, y recogían a los refugiados para la Escuela Sabática y el Culto de Adoración de los sábados.
Los Servicios Comunitarios de Paradise Valley reconocieron que estos re-fugiados necesitaban experiencia adicional en algún trabajo además de las clases de inglés como segundo idioma para recibir las estampillas para ali-mentos y el seguro de salud del gobierno. Se requería que los refugiados trabajaran un mínimo de 35 horas por semana, entre las clases de idioma y el trabajo. La iglesia alquiló un pequeño local comercial y estableció un alma-cén de elementos económicos para dar experiencia de trabajo a algunos de los refugiados que estudiaban inglés. En sus primeros cuatro meses ese alma-cén generó ingresos brutos por valor de $ 15.000 dólares, o casi $ 4.000 dóla-res por mes, con lo que casi repagaron la inversión inicial.
Además, algunos estudiantes les ayudaron a preparar un terreno de unos 1.200 metros cuadrados (unos 12.000 pies cuadrados) que alquilaron para una huerta comunitaria. Esto da trabajo a los estudiantes, quienes preparan los cajones de cultivo y acondicionan el suelo. El huerto les da a los refugia-dos y otras familias de la comunidad un pedazo de tierra donde cultivar sus alimentos favoritos, y les sirve como antidepresivo. Y otros ayudan a mante-ner los jardines alrededor de la iglesia o hacen trabajo de limpieza cada tar-de, lo que también les da experiencia de trabajo.
Pronto la Iglesia de Paradise Valley descubrió la necesidad de un centro de buena calidad para el desarrollo de los niños de los refugiados y otras familias en esa zona. El Centro de Desarrollo Infantil proporciona un lugar seguro para los niños de los refugiados y otra área de trabajo para sus padres.
Más de 125 voluntarios están activos en los ministerios de la Iglesia de Pa-radise Valley, y la lista crece cada mes. Los ministerios continúan expan-diéndose proveyendo otros servicios, tales como programas de controles de salud para la comunidad, con estudiantes de enfermería que dan de su tiem-po para ello.
La Iglesia de Paradise Valley bautiza más de 60 personas por año, sin rea-lizar las reuniones evangelizadoras tradicionales. En cinco años, más de 250 personas llegaron a ser miembros de iglesia. Los refugiados de unas 50 na-cionalidades y etnias asisten a los cultos cada sábado. La iglesia ofrece traducción al árabe, francés, español, laosiano, swahili y tagalo. ¡Tienen además dos clases de Escuela Sabática en inglés! 12

LA ESPERA Y LOS DESASTRES DEL TIEMPO DEL FIN:
GUERRAS, PESTES, INUNDACIONES…


Así que, ¿cómo responde la Iglesia Adventista a las señales y dificultades del tiempo del fin (Mateo 24:6-9)? Siempre que hay un desastre importante, como inundaciones, terremotos, huracanes y diversas pestes, la Agencia Ad-ventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) está allí para llevar alivio y ayudar a las víctimas a rehacer sus vidas. ADRA trabaja mayormente fuera de Norteamérica, y ha respondido a desastres de alto perfil como el Ciclón Nargis en Myanmar en 2008, los diversos tifones en las Filipinas, el terremoto masivo de Haití en 2010,1a epidemia del ébola en el África Occi-dental en 2014, y la lista es interminable. 13
En la División Norteamericana (NAD), la respuesta a los desastres es reali-zada mayormente por los Servicios Comunitarios Adventistas (ACS, por sus siglas en inglés). 14 Por ejemplo, cuando el mortal huracán Katrina azotó la región del Golfo en Estados Unidos en 2005, la respuesta de la ACS a los desastres estaba en el lugar del hecho, colaborando con las organizaciones de rescate y de respuestas local y nacional, al operar los centros de distribu-ción y llevando alivio y restauración (ADRA también estuvo en la escena del desastre). Treinta y siete familias volvieron para reconstruir sus casas gracias a los esfuerzos de la ACS en la NAD.
A fines de agosto de 2011 el huracán Irene golpeó el Caribe y la costa oriental de Estados Unidos. Después que el Irene rugió por el Estado de Nue-va Jersey la Iglesia Adventista de la Primera Avenida en Patterson, Nueva Jersey, distribuyó bienes de alivio durante dos días a las víctimas en la co-munidad de su iglesia. Siendo que uno de esos días fue sábado, el presidente Barack Obama, que estaba inspeccionando el daño en esa comunidad, dijo a los voluntarios de la Iglesia de Patterson que él creía que los adventistas del séptimo día estarían adorando en su iglesia. El pastor David King le contestó que ellos estaban adorando, porque “el servicio es adoración’’.

LA ESPERA Y LA COSECHA FINAL

El fin del mundo será catastrófico y glorioso al mismo tiempo. Una de las partes gloriosas es que el fin se describe como una cosecha (Mateo 13:39).
Todas las cosechas son el resultado de un cultivo paciente y concienzudo. Si meramente tenemos eventos en el programa de nuestra iglesia, los cuales no son parte de un proceso intencional de “cultivo del evangelio”, somos “Eventistas del Séptimo Día”. 15 Este enfoque probablemente no producirá la siega abundante que Jesús viene a recoger en su segunda venida.
Abajo hay un resumen de algunas etapas de cultivo del evangelio que hemos analizado en este libro: los “Diez Mandamientos del Cultivo”:
1. Estudiarás el método de ministerio de Jesús 16 y orarás por un espíritu de amor, respeto y cuidado por la gente de tu comunidad; por los labradores y segadores en el campo de la cosecha; y por la lluvia –el Espíritu Santo– durante todo el tiempo de crecimiento hasta la cosecha final (ver Mateo 13:39). ¡Si no hay lluvia, no hay siembra ni hay cosecha!
2. Evaluarás los recursos de tu iglesia.
3. Establecerás un Equipo de Líderes de Acción Social; un equipo central que ayudará a que la iglesia haga una diferencia en el lugar donde está ubi-cada.
4. Elegirás tu territorio. Limítalo.
5. Realizarás un análisis demográfico del territorio elegido.
6. Recorrerás a pie o en auto el territorio elegido, y notarás el tipo de ca-sas, los negocios, las iglesias, la gente, etc. (Además, recorrerás a pie o en auto orando por lo que ves.)
7. Hablarás con los líderes de la comunidad y comerciantes principales para descubrir las necesidades de la comunidad tal como ellos las ven.
8. Ganarás Capital Social. Participarás en juntas directivas comunitarias, asociaciones ministeriales locales (pastores), clubes cívicos y otras organiza-ciones similares, para establecer redes con los líderes de la comunidad y las fuerzas vivas de ellas.
9. Desarrollarás un plan de ministerio estratégico de la iglesia para invo-lucrar a la iglesia en la comunidad basado en las necesidades comunitarias
holísticas (físicas, mentales, sociales y espirituales) que hayas descubierto, y los recursos y la visión de los miembros de tu iglesia para adentro o afuera de la iglesia. Luego, ¡síguelo!
10. Buscarás maneras en las que Dios ya está actuando en tu comunidad. Celebra, reconoce y colabora. Participa con las organizaciones locales de servicios de la comunidad, y socializa con su personal cada vez que sea po-sible.
Y como un bono especial,
11. No ignorarás los mandamientos del 1 al 10, y recordarás: ¡Cosecha donde has cultivado! (Según te guíe el Espíritu, invita a la gente a seguir a Jesús/a asistir a reuniones de cosecha periódicas, estudios bíblicos, grupos pequeños, etc.) Conserva a quienes coseches (discipula: conserva la mies [ver Juan 15:16]), de modo que puedan ser reunidas en la siega final al fin de la historia del mundo. 17

LA ESPERA, EL REAVIVAMIENTO Y LA REFORMA

Dios necesita iglesias reavivadas que haya experimentado reformas en sus actitudes hacia los perdidos. El reavivamiento y la reforma también son acerca de la purificación que hace Dios de nuestras vidas personales y corporativas del pecado (ver Salmo 139:23, 24; 51:10-12). Lee la historia de la purificación del templo que hizo Jesús en Mateo 21:12 al 15. ¿Qué necesitamos eliminar de nuestra iglesia de modo que los pobres, los sufrientes y los afligidos se sientan bienvenidos y reciban sanidad? ¡El centrarnos en nosotros mismos tiene que desaparecer! En su lugar, nuestras iglesias necesitan miembros que estén enfo-cados hacia afuera, que sirvan a la comunidad fuera de los muros de la iglesia así como a quienes están adentro. Esta actitud nos reavivará y reformará, y por la gracia de Dios traerá el reavivamiento y la reforma a quienes servimos.
En el libro Autopsy of a Deceased Church: 12 Ways to Keep Yours Alive [Autopsia de una iglesia muerta: 12 maneras de mantener viva la tuya], Thom Rainer presenta su estudio de iglesias muertas en Estados Unidos. Al enume-rar las razones de su muerte, se mencionó una causa principal repetidamen-
134 IGLESIAS ADVENTISTAS QUE HACEN UNA DIFERENCIA
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te: las iglesias que se estaban muriendo o ya habían muerto se habían desco-nectado de su comunidad y habían dejado de servirla. Su concentración en lo interno y en el servicio propio las mató.
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ESPERAR Y TRABAJAR

Mientras esperamos la segunda venida de Jesús, Dios también está espe-rando. Él espera que nosotros dejemos de esperar pasivamente. Y que co-mencemos a trabajar. 19 “Los últimos rayos de luz misericordiosa, el último mensaje de clemencia que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor... La luz del Sol de Justicia ha de brillar en buenas obras”. 20
Si el terreno en tu comunidad es como los suelos problemáticos en Mateo 13, es tiempo de ponerse a trabajar y preparar más “buena tierra” mientras todavía hay tiempo. “Solamente predicar la Palabra no es ministerio”. 21 El hecho es que algunas personas en nuestro “campo” no pueden ser alcanza-das con la predicación evangelizadora convencional. Necesitan otros puntos de conexión. Este libro ha procurado destacar esa “religión antigua” en la que Jesús fue el Modelo.
Las historias de iglesias y organizaciones adventistas que son agentes transformadoras de la comunidad/vecindario siguen entrando. Niños en las iglesias de Singapur están involucrados en el movimiento del Servicio Comu-nitario Adventista “Págalo más Adelante”, visitando hogares con sus mentores adultos, llevando suministros necesarios, controles de salud, educación y el amor de Jesús; la organización de Servicios e Industrias de Laicos Adventistas (ASI, siglas en inglés) se une con asociaciones de la Iglesia Adventista, el sistema adventista de salud y otras entidades para tener mega- clínicas en diversas ciudades, proveyendo cuidado gratuito de la salud para miles; la Iglesia Mowbray en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, limpia la estación local del tren y pone flores allí; la Iglesia Adventista Maranatha en Brooklyn, Nueva York, en asociación con otros grupos religiosos, líderes cívicos, escuelas pú-blicas y organizaciones sin fines de lucro, organizan una asamblea anual contra la violencia armada titulada: “Cruzando el abismo entre la iglesia y la comunidad”; en Indonesia los servicios comunitarios varían desde ataúdes hasta lavatorios públicos (y muchas cosas entre medio; por ejemplo, una iglesia llena de carpinteros en la Iglesia Alfa & Omega en Bitunuria, Indonesia Oriental, construye ataúdes para ayudar a familias con los gastos de sepelio, y la Iglesia de Waingapu, en Indonesia Occidental, en asociación con los al-deanos, [a] construyeron lavatorios/retretes con duchas en una aldea que no tenía ninguno; [b] realizaron reuniones evangelizadoras por las tar-des/noches, y [c] vieron a muchas almas aceptar a Jesús y bautizarse durante la construcción del proyecto); varias escuelas adventistas de todos los niveles tienen días de servicio cuando los estudiantes salen a la comunidad para realizar actos de bondad; las mujeres del vecindario de familias de bajos ingresos vienen en horas definidas a la Iglesia Adventista en Baku, Azerbai-jan, para lavar sus ropas, en máquinas de lavar de la iglesia, y mientras espe-ran, los miembros de iglesia con cariño les cuentan acerca de Jesús y de su Palabra; y… ¿cuál es la historia en tu iglesia? ¿Es tu iglesia una parte de la historia de tu comunidad?
La respuesta depende de ti, porque tú eres la iglesia. Empoderados por Cristo y su método de ministerio, tú y tu iglesia pueden, y deben, hacer una diferencia.

PASO DE ACCIÓN
Una vez por año hagan una evaluación de su ministerio para asegurarse de que la iglesia está en armonía con el ministerio holístico descrito en este libro. Sigue con este ciclo hasta que Jesús venga.

 


1 Victor W Turner, “Betwist and Between: The Liminal Period in Rites de Pasage”, The Proceed-ings of the American Ethnological Society, Symposium of New Approaches to the Study of Religion, 1964, pp. 4-20.
2 Ver Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 395, 396.
3 Keys to Adventist Community Services (Lincoln, Neb.: AdvenSource, 2008), p. 6.
4 Charles Sandefur, “A Little Bit of the Second Coming Now”, Ministry Magazine, Julio de 2009.
5 Dwight K. Nelson, Elegidos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2015), p. 44.
6 Ver White, El conflicto de los siglos, p. 663.
7 Ibíd.
8 May-Ellen Colón, From Sundown to Sundown: How to Keep the Sabbath... and Enjoy it! (Nam-pa, Idaho: Pacific Press® Publishing Association, 2008), p. 155.
9 Nelson, Pursuing the Passion of Jesus (Nampa, Id.: Pacific Press® Publishing Association, 2005), p. 26.
10 White, El Deseado de todas las gentes, p. 592.
11 White, Testimonios para la iglesia, tomo 7, p. 19.
12 Para más información sobre Paradise Valley, así como otras emocionantes historias de Iglesias Adventistas que hacen una diferencia, ver Bettina Krause, It’s Time: Stories From the Frontlines of Urban Mission (Nampa, Id.: Pacific Press® Publishing Association, 2015).
13 De una declaración de los materiales para recolección de fondos de ADRA para el 9 de abril de 2014: “Los actos de Dios no se encuentran en la tormenta, sino en la respuesta. Sé un acto de Dios”.
14 Servicios Comunitarios Adventistas es la organización de ministerio social que actúa en la igle-sia local, mientras ADRA es la organización no gubernamental (ONG) patrocinada por la Iglesia Adventista para proveer alivio internacional y desarrollo. Ver del Departamento de Escuelas Sabáticas y Ministerios Personales de la Asociación General, Keys to Adventist Community Services (Lincoln, Neb.: AdventSource, 2008), p. 13.
15 De un comentario realizado por Celeste Ryan Blyden, vicepresidente para la Comunicación Es-tratégica y Relaciones Públicas de la Unión Asociación de Columbia.
16 White,El ministerio de curación, p. 102.
17 Adaptado de Colón, “How to Be a Good Farmer - Even in a City”, Elder's Digest, Enero a Marzo de 2011, pp. 27-29.
18 Thom S. Rainer, Autopsy of a Deceased Church: 12 Ways to Keep Yours Alive (Nashville, Tenn.: B&H Publishing Group, 2014).
19 Adaptado de Nelson, p. 11.
20 White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 342.
21 White,Ministry to the Cities, p. 70.