Lección 13 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Santiago 2:14-26.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Esperar y velar

II. Sentir: Esperar con paciencia

III. Hacer: Esperar activamente

Resumen: El evangelio de Jesucristo no es una religión intelectual de la mente o del espíritu, separado de nuestros cuerpos o de la vida real. Esperar la segunda venida de Jesús no es principalmente un estado pasivo; es una actitud activa, en la que estamos llamados a manifestar el amor de Dios al mundo de maneras prácticas.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Santiago 2:26.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Mientras esperamos la segunda venida de Jesús, solo creer no es suficiente. El apóstol Santiago nos recuerda que hasta los demonios creen (Sant. 2:19). La creencia debe combinarse con la acción; nuestras doctrinas deben influir en la manera en que conducimos nuestra vida de misión para Dios.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: Durante siglos, en la iglesia cristiana hubo debates sobre el equilibrio adecuado entre fe y obras, y también ha sido tema de discusión en la Iglesia Adventista. Al enseñar esta lección, analiza la enseñanza bíblica de la salvación por la fe y cómo la fe se revela claramente en la forma en que vivimos. Analiza de qué forma en el tiempo que resta hasta la venida de Cristo necesitamos ser testigos, no solo en palabra, sino también en acciones. Recuerden esta frase de Elena de White: “El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable” (MC 373).

Diálogo inicial: El acróbata francés Jean François Gravelet, mejor conocido como Charles Blondin, alcanzó fama a mediados del siglo XIX por sus cruces de la catarata del Niágara sobre una cuerda floja. Abundan los incidentes de sus actos llenos de confianza sobre la cuerda de unos 390 metros de largo (1.300 pies), a casi 50 metros (160 pies) sobre el nivel del agua y sin una red de seguridad. En una ocasión llevó una pequeña cocina y otros utensilios en sus espaldas, se detuvo a mitad de camino, se hizo una tortilla de huevos, y luego llevó el desayuno recién hecho a los pasajeros de un barquito que estaba abajo. También cruzó con zancos, con los ojos vendados y en una bolsa. Se estima que en su vida cruzó el río más de trescientas veces. Se cuenta que en una ocasión Blondin transportó una bolsa de patatas (papas) en una carretilla que empujó ida y vuelta sobre la cuerda floja. Luego dijo en tono burlón si había alguien que creía que podría llevar una persona en la carretilla hasta el otro lado del río. Aunque el consenso parecía ser que sí, cuando pidió un voluntario ninguno estuvo dispuesto a aceptar su oferta. Aunque la verdad de este incidente no puede ser verificada, sabemos que él llevó a su representante en sus espaldas, un hecho que repitió más tarde, a los 65 años de edad, llevando a su hijo y luego a otro voluntario. Considera: ¿Qué significaría “entrar en la carretilla” en nuestra vida cristiana? ¿Cómo podemos evitar tener la fe que es solo “conocimiento mental”? 158 Lección 13 // Material auxiliar para el maestro ¿Qué diferencia habría en nuestras comunidades si dejáramos de hablar acerca de las maravillas hechas sobre la cuerda floja y realmente entráramos en la carretilla? {{ 2: ¡Explora!} • Solo para los maestros: A menudo, nos concentramos en el tiempo de la venida de Cristo en vez de lo que debemos hacer mientras la esperamos. Recuerda a la clase que, aunque nunca debemos perder de vista la promesa de Cristo de volver, él también está vitalmente preocupado por la manera en que vivimos mientras esperamos.

Comentario de la Biblia

I. Fe que obra
(Repasa, con tu clase, Sant. 2:14-19.)

En su carta, Santiago, líder de la iglesia de Jerusalén, no muestra ningún interés en la religión teórica. Su preocupación es el modo en que la creencia afecta la conducta: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras” (Sant. 3:13); “La fe sin obras está muerta” (2:26); “Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores” (1:22); “Muéstrame tu fe sin tus obras”, dice casi risueñamente, “y yo te mostraré mi fe por mis obras (2:18). El tema del cristianismo práctico de Santiago sigue el énfasis de Jesús. En el Sermón del Monte, Jesús dice: “[...] así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mat. 5:16). De hecho, él llama a sus seguidores “la luz del mundo”, que no debe esconderse (vers. 14). Para Jesús, los que afirman creer en él manifestarán naturalmente su fe por la forma en que viven su vida. Considera: El apóstol Pedro habla acerca de los cristianos que son “inútiles e improductivos” (2 Ped. 1:8, NVI). En este pasaje, ¿qué sugiere Pedro que hagamos a fin de evitar que esto suceda con nosotros?

II. Velad (Repasa, con tu clase,
Mat. 24:37-39.) En Mateo 24,

Jesús describe la manera en la que vivían las personas en los días de Noé. Comían, bebían y se casaban, aparentemente sin pensar en lo que estaba por sucederles; es decir, vivían una vida despreocupada y negligente. Jesús dice que así serán las cosas justo antes de su segunda venida: la gente estará ocupada en sus propios intereses y actividades, totalmente inconscientes de las necesidades de la gente que la rodea.
En cambio, Jesús les dice a sus seguidores: “velad” y “estad preparados” (Mat. 24:42, 44). En un sentido, esto significa permanecer mental y espiritualmente alerta al hecho de que Jesús volverá. Pero significa más que eso. El ángel les preguntó a los discípulos: “¿Por qué estáis mirando al cielo?” (Hech. 1:11). Aunque los discípulos debían recordar los maravillosos días cuando Jesús estaba presente con ellos, tenían que hacer más que estar allí parados, mirando al cielo. Tenían una obra que realizar. Ellos, y nosotros, tenemos la tarea que Jesús dio: “Negociad entre tanto que vengo” (Luc. 19:13).
En Mateo 25, Jesús bosqueja cómo ocuparnos, o “negociar”, mientras esperamos que venga. Primero, la parábola de las diez vírgenes nos enseña que debemos asegurarnos de tener aceite en nuestras lámparas. Segundo, la parábola de los talentos nos dice que usemos sabiamente los dones que Dios nos ha dado. Tercero, la parábola de las ovejas y los cabritos nos recuerda que la verdadera religión, en palabras de Santiago, es “visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Sant. 1:27). Jesús describe a los que lo siguen, al finalizar los tiempos, como alimentando a los hambrientos, dando de beber a los sedientos, ser hospitalarios con los extraños, vestir al desnudo, atender a los enfermos y visitar a los que están en la cárcel (Mat. 25:36, 37).

Considera: Analiza con la clase lo que significa esperar y velar. ¿De qué forma podemos hacer esto en nuestra vida? Invita a la clase a sugerir maneras prácticas en las que pueden esperar y velar esta semana.

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Analiza con tu clase la experiencia de esperar el regreso de Jesús. ¿Qué significa, en términos prácticos, esperar y velar esperando su retorno? ¿En qué sentido nos mantenemos bien centrados? Actividad: Se cuenta la historia de un muchacho que cuidaba ovejas y estaba aburrido. Para romper la monotonía, gritó en voz muy alta: “¡Lobo! ¡Lobo! ¡Lobo!” La gente de la aldea corrió para ayudar al muchacho, solo para descubrir que no había ningún lobo. El joven pastor pensó que era algo divertido, y se rio y rio. Los aldeanos no estaban divertidos. “No grites ‘Lobo’ cuando no hay lobo”, sermonearon severamente al muchacho. Pero no pasó mucho tiempo antes de que el muchacho estuviera aburrido otra vez, así que gritó a voz en cuello: “¡Lobo! ¡Lobo! ¡Lobo!” Para su gran deleite, vio que los aldeanos corrieron colina arriba para ayudarlo. Otra vez se enojaron al descubrir que no había ningún lobo y reprendieron al muchacho. Pero él se reía de cómo los había engañado.
Algún tiempo más tarde, el joven pastor vio a un lobo real que se acercaba a sus ovejas. Con pánico, saltó y gritó tan fuerte como podía: “¡Lobo! ¡Lobo! ¡Un lobo ataca a mis ovejas! ¡Lobo!” Pero esta vez los aldeanos no se dejaron engañar. Ignorando sus gritos, siguieron con sus tareas. El muchacho siguió gritando “¡Lobo!”, pero para los aldeanos era solo un ruido de fondo.
Al acercarse la noche, la gente notó que el muchacho no había regresado con las ovejas. Alguien fue a buscarlo y lo encontró sentado sobre una piedra, llorando: “¿Por qué no vinieron? ¿Por qué no vinieron? Yo grité ‘¡Lobo!’, pero ninguno vino”.
El hombre trató de consolar al muchacho, pero le dijo: “Que esto te sea de lección: nadie cree a un mentiroso, aun cuando esté diciendo la verdad”.

Considera: Por más de ciento cincuenta años, los adventistas han estado hablando acerca de la proximidad del retorno de Cristo. ¿De qué forma podemos evitar parecernos a aquel muchacho que gritaba ¡Lobo!? ¿De qué manera el esperar “activamente” –siguiendo el método de ministerio de Cristo mientras esperamos– añade credibilidad a nuestro mensaje acerca de la Segunda Venida

{{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: En la clase, enfatiza que esperar el regreso de Jesús debería ser un ejercicio activo, no pasivo. Se nos dice que nos “ocupemos” –un verbo– mientras esperamos. Analiza lo que significa “ocuparse”. Tengan un diálogo dirigido a lo práctico más bien que a lo teórico.
Actividad: Invita a los miembros, ya sea en forma individual o en grupos pequeños, a que piensen en por lo menos cinco pasos prácticos que pueden dar para “esperar activamente”. Puede ser una estrategia privada el hacer que por lo menos una persona cada día sonría. Puede ser realizar un acto de bondad (al azar) a una persona por día, o fortalecer conscientemente su relación con un vecino que ya conocen, o con uno que no conocen. Invita a la clase a compartir y analizar las ideas que presentaron.