Lección 5 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Lucas 10:25-37.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Servir a la comunidad

II. Sentir: El desafío del servicio

III. Hacer: Ir a la comunidad

Resumen: Un antiguo himno habla de la “amplitud” de la misericordia de Dios. Se extiende a través de toda la creación. Dios anhela que su iglesia siga su ejemplo y llegue a ser una comunidad “en marcha”, que no se conforma con descansar en los bancos de la iglesia, sino que procura alcanzar con las buenas noticias de la salvación a la gente donde ella vive, trabaja y descansa.

Ciclo de aprendizaje Texto destacado: Lucas 10:25-37.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La religión verdadera se muestra no por el conocimiento bíblico y teológico, sino por las expresiones prácticas de cuidado y preocupación por los marginados de la sociedad.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros: La parábola del buen samaritano es una historia poderosa en muchos niveles. Nos enseña la importancia no solo de cuidar a los necesitados, sino también a aquellos que son diferentes de nosotros: aun los que podrían ser considerados nuestros enemigos. Mantén el diálogo alejado de generalidades o del lenguaje teológico, y encuentra maneras de ayudar a la clase a aplicar los principios de la lección en sus propias vidas.

Diálogo inicial: Por los años ‘70, los psicólogos John Darley y Daniel Batson, de la Universidad de Princeton, dirigieron un experimento del “buen samaritano” moderno. En este estudio, pidieron a doscientos estudiantes seminaristas que caminaran, de a uno, entre dos edificios del campus. A cada estudiante se le dijo que “participaba en un estudio de las carreras vocacionales de los estudiantes del seminario”. Al llegar al otro edificio, debían hacer una breve presentación sobre un tema especificado. A algunos se les dijo que hablaran sobre la parábola del buen samaritano.
Mientras iban al otro edificio, “encontraban a una persona vestida con andrajos, caída a un lado del camino”. Al pasar cada estudiante, la “víctima” debía toser dos veces y quejarse. Los investigadores querían saber cómo reaccionarían los seminaristas.
Darley y Batson publicaron sus resultados en un artículo del Journal of Personality and Social Psychology, titulado “De Jerusalén a Jericó”. Descubrieron que los estudiantes que estaban más apurados para llegar a su destino era más probable que pasaran de largo sin detenerse. También encontraron que –significativamente– los que iban a presentar su temita sobre el buen samaritano no era más probable que se detuvieran que otros a quienes se había asignado el tema de posibles oportunidades de trabajo para los egresados del seminario.
Los investigadores hallaron que, en varias ocasiones, los estudiantes apurados para dar su presentación sobre el buen samaritano literalmente pasaron por encima de la víctima. Es decir, pensar acerca de la historia del buen samaritano no produjo ninguna diferencia en su conducta real. Considera: ¿Qué factores podrían estar bloqueando tu capacidad de ver y atender a personas necesitadas?
¿Qué pasos podemos dar para evitar tener solo un “conocimiento intelectual” de la religión, y realmente aplicar lo que creemos en nuestras vidas?

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: La historia del buen samaritano ha llegado a ser una historia sin limitación de tiempo, y la expresión “buen samaritano” ha llegado a usarse para cualquiera que hace algún bien a otro. La historia ha inspirado poesías, cantos y cuadros. Muchas personas que nunca leyeron la Biblia están familiarizadas con la expresión y su significado. Dialoga con tu clase acerca de por qué la parábola es tan poderosa. ¿Qué significa para nosotros hoy? ¿Cómo podemos aplicar sus principios a nuestra vida?

Comentario de la Biblia

I. Pikuaj néfesh
(Repasa, con tu clase, Luc. 10:31-33.)

El versículo “No atentarás contra la vida de tu prójimo” (Lev. 19:16), traducido literalmente, significa: “No te levantarás contra la sangre de tu prójimo”. De este versículo viene el principio judío de pikuaj néfesh, la obligación de ayudar a cualquiera cuya vida está amenazada. Pikuaj néfesh va más allá y enseña que, cuando dos reglas están en tensión, la obligación de salvar la vida humana sobrepasa todas las demás obligaciones. Así, por ejemplo, sería considerado apropiado realizar una cirugía en sábado a fin de salvar la vida de alguien. O si comer comida no kósher fuera considerado esencial para recuperarse de una enfermedad, entonces la ley dietaria podría suspenderse. Los eruditos judíos actuales extienden el principio de pikuaj néfesh para incluir cosas tales como donar órganos para salvar vidas.
Esta es la base de la enseñanza de Jesús de que es lícito hacer bien en sábado. Señala que los líderes religiosos que aplicaban el principio cuando su buey caía en una zanja en sábado eran renuentes a aplicar el principio cuando involucraba a una vida humana. Aunque estos líderes aplicaban el pikuaj néfesh para salvar vidas, desalentaban tratar en sábado condiciones que no amenazaban la vida. Por otro lado, Jesús enseñó que parte de la bendición del sábado era ser una fuerza sanadora para quienes sufrían.
Y así, en la historia del buen samaritano, vemos que evitaban el pikuaj néfesh aquellos que uno esperaría que lo aplicaran: el levita y el sacerdote. Por supuesto, Jesús planteó una situación difícil para el sacerdote en esta historia.
Por causa de las leyes de la purificación, el sacerdote corría un gran riesgo de llegar a estar impuro ritualmente al tocar el cuerpo de ese hombre. ¿Cómo debía él interpretar la Ley? ¿Cuál ganaría: el amor al prójimo o la adhesión a la ley de la pureza? Resultó que ni el sacerdote ni el levita manifestaron preocupación por la vida en peligro. Es injurioso y alarmante, pero es el samaritano –el primo distante, odiado y menospreciado por los judíos– el que mostró verdadera pikuaj néfesh.

Considera: ¿Cómo podemos aplicar los principios del pikuaj néfesh en nuestra vida diaria? Usa algunos ejemplos prácticos de situaciones que podríamos afrontar.

II. Judíos y samaritanos
(Repasa, con tu clase, Juan 4:1-26.)


Sin consultar fuentes extrabíblicas, sabemos que los judíos no desperdiciaban su amor en los samaritanos. Cuando Jesús se encontró con la mujer samaritana junto al pozo, ella le dijo: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?” (Juan 4:9). En caso de que algunos de sus lectores no entendiera el sentido de este comentario, Juan explica en una nota aparte: “Porque los judíos y samaritanos no se tratan entre sí” (vers. 9).
En otra ocasión, Santiago y Juan se enojaron cuando una aldea samaritana no recibió con hospitalidad a Jesús. Su reacción: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Luc. 9:54).
Con esta tensión y hasta odio, de larga data entre judíos y samaritanos, debemos considerar esta historia. El samaritano de la parábola de Jesús no era un incrédulo, un gentil. Él se adhería a la Torá y cumplía los Diez Mandamientos.
El tema clave es que nadie esperaría que un samaritano interpretara la Torá correctamente, y menos que resultara el héroe de esta historia.

Considera: ¿Cuál crees que podría ser la importancia de que el experto en la Ley se refiriese a “el que usó de misericordia con él”, en vez de llamarlo “un samaritano”, como hizo Jesús? (Luc. 10:37).
¿Hay algún tipo de tensión como la de judíos/samaritanos en tu comunidad? ¿Qué puedes hacer para ayudar a construir puentes entre los dos grupos?

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Hace algunos años, la Iglesia Adventista adoptó el lema: “La iglesia que se preocupa”. Era un lema hermoso y nos podía enorgullecer como adventistas. En esas pocas palabras se resumía nuestra vocación de interesarnos y preocuparnos por nuestra comunidad, siguiendo el método de ministerio de Cristo: mezclándonos, mostrando simpatía, ministrando en las necesidades, ganando la confianza y pidiendo que siguieran a Jesús; incorporar la preocupación por sus necesidades mentales, físicas y emocionales, pero también por sus necesidades espirituales y compartir con ellos las buenas nuevas de la salvación.
El único problema con ese lema es que no es realmente una etiqueta que te puedes dar a ti mismo: tienes que ganarla. Es una descripción que debe venir de otros, no de nosotros mismos.

Preguntas para reflexionar: Piensa en la manera en que tu comunidad considera a los adventistas del séptimo día. ¿Se nos conoce como personas que aman y se interesan por la gente? Si no, ¿por qué no? ¿Qué cosas específicas podemos hacer esta semana para manifestar que realmente somos una iglesia que se interesa y preocupa?

{{ 4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: En esta actividad, los miembros de la clase considerarán su iglesia y su relación con la comunidad local. Prepárate para algunas evaluaciones negativas. Asegúrate de terminar en forma positiva, solicitando sugerencias de maneras prácticas en que la iglesia podría mejorar su relación con la comunidad local.

Actividad: Pide a la clase que piense en su iglesia y sus relaciones con la comunidad. Considera esto desde la perspectiva de alguien que tal vez vive en la misma comunidad donde está tu iglesia, pero que nunca asistió a ella y conoce muy poco acerca de las creencias adventistas. Considera preguntas tales como: ¿Está esta iglesia conectada con la comunidad? Si es así, ¿de qué manera? ¿Es relevante la iglesia para la gente que vive en el vecindario de la iglesia? ¿Extrañarían los que no son miembros a la iglesia, si no estuviera allí? Invita a los miembros de la clase a dibujar algo que ilustre las relaciones de la iglesia con la comunidad. Puede ser en trozos de papel, un pizarrón, o una descripción verbal.
Tomen tiempo para dialogar, como clase, sobre las diversas figuras. Para concluir, analicen qué pasos podrían dar para mejorar la manera en que es visto el ministerio de la iglesia a la comunidad.