Lección 2 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Job 1:1-12; Ezequiel 28:12-16; Apocalipsis 12:9.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: El Gran Conflicto

II. Sentir: Seguridad en la batalla

III. Hacer: Reclamar la victoria de Jesús

Resumen: El tema del Gran Conflicto se presenta en el mismo comienzo del libro de Job. Satanás viene como el acusador de Job. Su acusación de que Job sirve a Dios solo por causa de sus bendiciones, en última instancia es una acusación dirigida a Dios. Es la misma acusación que comenzó la batalla cósmica en el cielo, que se desarrolló en la tierra con la caída de la humanidad, que Cristo respondió en la Cruz, y que finalmente será resuelta cuando Satanás sea destruido.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Job 1:6-10.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La gran pregunta acerca del sufrimiento necesita una respuesta dentro del contexto mayor del Gran Conflicto. El libro de Job presenta este tema desde el mismo principio, en la escena del concilio celestial en el que aparece Satanás ante Dios. Mientras el Gran Conflicto es un tema teológico que corre a través de toda la Biblia, es importante comprender nuestra parte en él, y cómo nuestras elecciones personales marcan una diferencia en la batalla cósmica.

{{ 1: ¡Motiva!}

• Solo para los maestros
: Hay peligro en enfocar el tema del Gran Conflicto desde una perspectiva occidental, que está fuertemente influenciada por la filosofía griega, especialmente la idea platónica del dualismo. En esta visión del mundo, el bien y el mal se contrastan, pero con la implicación de que los dos representan fuerzas iguales. La cosmovisión bíblica es teocéntrica, y no permite una idea dualista del bien y del mal. Dios como Creador está en el centro del universo, y Satanás, como un ser creado está sujeto a la voluntad de Dios (cf. Job 1:12). Aunque Satanás se rebeló contra Dios, nunca fue una lucha entre iguales.

Diálogo inicial: En diversas culturas encontramos historias de la creación, que responden a la pregunta existencial: “¿De dónde venimos?” de manera muy variada. El famoso Enuma elish es una antigua historia babilónica acerca de la creación que nos llega en su forma original del siglo XII a.C., y que Austen Henry Layard encontró en 1849 en las ruinas de Nínive. Describe la creación en términos de un Chaoskampf (palabra alemana que significa “lucha contra el caos”) en la que Marduk, el dios supremo de Babilonia, entra en combate con Tiamat, que representa las aguas poderosas y caóticas. Marduk finalmente somete y destruye a Tiamat en una batalla, y divide su cadáver en dos partes, con las que forma la tierra y el cielo. A lo largo de este poema épico siempre hay dos lados: el orden versus el caos, el bien versus el mal (aunque Marduk mismo resulta ser un personaje bastante barbárico), creando así una perspectiva dualista sobre la creación, que se basa en una batalla épica.
En contraste, la Biblia presenta un cuadro muy diferente de los orígenes de nuestra tierra y del pecado.
¿De qué modo el mito babilónico de la creación se compara con los comienzos de nuestra tierra y del problema del pecado según la Biblia?

{{ 2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros
: Las representaciones tradicionales de Satanás en el arte cristiano, que encuentran su origen en los tiempos medievales, incluyen cuernos, la parte posterior de una cabra, colas, patas de gallina, y otras combinaciones de partes humanas y de animales para meter miedo. El tridente, presumiblemente la herramienta que usa para atormentar las almas en el infierno, también es una parte del equipo corriente de esas imágenes de Satanás.
Las reacciones modernistas contra estas imágenes han criticado, con justicia, este carácter supersticioso, pero al extremo tal de que la comprensión bíblica de Satanás como un ser personal ha sido remplazada, ya sea por una idea vaga de un poder maligno, o por una negación total de su existencia. Dentro del tema del Gran Conflicto, es tan importante comprender que Satanás es un ser personal como lo es creer en un Dios personal. Tanto las imágenes supersticiosas como la negación de un diablo, solo contribuyen al mismo resultado, o sea, a ignorar la presencia real del enemigo de Dios como el originador del pecado, y el acusador de Dios y de la humanidad.

Comentario de la Biblia

La palabra hebrea para Satanás (satan) en el Antiguo Testamento se traduce como adversario (también como un adversario humano, p. ej., 1 Rey. 11:14), acusador (Sal. 109:6), o con el nombre propio Satanás (Zac. 3:2). Especialmente en el libro de Job, la palabra se usa para describir al adversario de Dios, el diablo (Job 1:7-9, 12; 2:1-4, 6, 7; cf. 1 Crón. 21:1). En todos estos versículos, Satanás siempre aparece como una persona bien real, señalando su parte activa en el Gran Conflicto.

I. Los orígenes del pecado
(Repasa, con tu clase, Eze. 28:12.)


El Gran Conflicto tiene principio y tiene fin. No es una controversia eterna. Empieza en el cielo antes del comienzo del tiempo en la tierra, con un ser creado que desea ser igual a Dios, un querubín en cuyo corazón nació la iniquidad (Eze. 28:14, 15) y que procura ser como Dios (Isa. 14:14). El origen del pecado en el corazón de Satanás es un misterio que no se puede explicar plenamente. El orgullo, la envidia y la ambición causan la caída de Lucifer. “El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo” (CS 546, 547).

Considera: ¿Qué cosas en tu vida encuentras difíciles de explicar? ¿Cuán a menudo estas cosas tienen que ver con la realidad del pecado?

II. El tema del Gran Conflicto
(Repasa, con tu clase, Job 1:6-12; Apoc. 12:4-9.)


El libro de Job puede entenderse solo cuando se considera desde la perspectiva del Gran Conflicto. Como cristianos adventistas del séptimo día, observamos la continua batalla espiritual entre el bien y el mal en este mundo y en nuestras propias vidas. También podemos entender la batalla universal que ruge en este planeta. El Gran Conflicto comenzó con la rebelión de Satanás en las cortes celestiales (Apoc. 12:7-9); se extendió primero a un tercio de los ángeles (Apoc. 12:4) y luego a la tierra, después de que Satanás y sus ángeles fueran expulsados del cielo y provocaran la caída de la humanidad (Gén. 3). Lo que está en juego en el Gran Conflicto es cómo comprendemos el carácter de Dios, que ha sido distorsionado por la acusación original de Satanás de que Dios no es un Dios de amor sino que sus criaturas le sirven por temor.
Esta acusación se repite al comienzo del libro de Job cuando Satanás sugiere que Job sirve a Dios solo por causa de las bendiciones divinas que recibe. Es la vieja acusación: Dios es un tirano que manipula a sus súbditos hasta someterlos (Job 1:9-11). Le sirven por temor o porque quieren sacar provecho con sus bendiciones.
Este Gran Conflicto, que comenzó en el cielo, ha llegado así a ser un espectáculo al universo, ocupando el escenario central (1 Cor. 4:9). Pero no es una exhibición en la que los espectadores no se involucran; toda la creación espera ansiosamente la resolución final de la batalla cósmica (Rom. 8:19-22).
Esta batalla apunta al final del Gran Conflicto. El pecado y su maligno originador no serán parte de este universo para siempre, y Dios destruirá a Satanás al final del milenio (Apoc. 20:10). Solo entonces habrá terminado el Gran Conflicto.

Considera: ¿De qué modo se desarrolla el Gran Conflicto en tu vida?

III. La tentación, la Cruz y más allá
(Repasa, con tu clase, Mat. 4:1; Heb. 2:14; Zac. 3:1.)

El comienzo de la batalla decisiva en el Gran Conflicto, como se desarrolla aquí, fue la tentación de Cristo en el desierto. La caída de la humanidad en el Edén comenzó con la tentación de la comida. Satanás también inició la tentación del Hijo del Hombre con comida (Mat. 4:1-4). Sin embargo, la victoria de Cristo sobre las tentaciones en lo físico (alimentos), lo mental (poder) y lo espiritual (adoración) le mostraron claramente a Satanás que su batalla contra el cielo estaba perdida desde el mismo comienzo del ministerio de Cristo sobre la tierra. Finalmente, Satanás tuvo que apartarse de la presencia del Salvador por orden de este (Mat. 4:10). Esta batalla decidió el problema del pecado (Rom. 5:12-17).
Así como una guerra nunca consiste en solo una batalla, Satanás continuó atacando a Jesús en todo su ministerio sobre la tierra. Pero la batalla final se libró en el Calvario, cuando Cristo logró nuestra salvación al ofrecerse como sacrificio por nuestros pecados (Heb. 2:14; 1 Juan 2:2; Rom. 4:25), sellando la victoria con su resurrección. Más allá del Calvario y la tumba, él sirvió como nuestro Sumo Sacerdote celestial, quien intercede en nuestro favor ante el trono de Dios y nos defiende contra el acusador (Zac. 3:1).

Considera: ¿De qué manera la muerte de Cristo produce una diferencia en tu vida?

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros
: Aunque es importante conocer la realidad de Satanás y del pecado, también es importante no detenernos en esa realidad más allá de lo necesario. Nuestros pensamientos necesitan concentrarse, principalmente, en Cristo nuestro Salvador.

Preguntas para reflexionar
:


{{ 4: ¡Crea!}


• Solo para los maestros: Como adventistas del séptimo día, tenemos un recurso muy grande para el contexto más amplio del Gran Conflicto, en el libro El conflicto de los siglos, de Elena de White.

Actividades: