Lección 6 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Textos clave: Job 4:1-21; Mateo 7:1.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Aconsejar en la pena

II. Sentir: Habla Elifaz

III. Hacer: Juzgar y exhortar

Resumen: Aunque la llegada de los amigos de Job tiene elementos de consuelo por el sufrimiento de su amigo, una vez que comenzaron a hablar, juzgaron sin misericordia a Job, según lo que ellos entendían como la teología correcta. Aunque no toda esa teología está equivocada, tiene fallas sustanciales. Además, las respuestas fáciles y las generalizaciones teológicas nunca deberían ser las reacciones ante el sufrimiento.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Salmo 119:65-72.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Un juicio verdadero y bueno solo puede venir de la instrucción divina (heb., Toráh). El salmista reconoció esta verdad en el más largo de los salmos de la Torá (Sal. 119:66), que están en los Salmos (Sal. 1, 19, 119). Algunas veces los juicios verdaderos sorprendentemente no son ortodoxos, de acuerdo con esta sabiduría del mundo (1 Cor. 3:19). Si la sabiduría no es ortodoxa o convencional, necesitamos asegurarnos de que al aplicarla no intentemos ocupar el lugar de Dios juzgando a otros (como lo hizo Elifaz), para que no seamos juzgados.

{{ 1: ¡Motiva!}

Solo para los maestros: ¿Quién no ha estado en una escena de sufrimiento, y ha tratado de dar una respuesta fácil, en un intento de encontrar sentido a lo que parece no tenerlo, incluso de dar una especie de esperanza, aunque sea distorsionada? “Tal vez Dios persitió que tu hijo muriera en el accidente automovilístico porque él sabía que, más tarde en su vida, volvería la espalda a Dios y a la iglesia”. Aunque estos intentos parecen algo absurdos, se dicen en momentos de sufrimiento por vecinos, amigos y aun familiares, todos con buenas intenciones. Los amigos de Job no fueron excepciones, y tal vez no deberíamos ser demasiado rápidos en juzgarlos porque, después de todo, ellos vinieron para consolar a Job.

Diálogo inicial:
Mientras trabajaba como misionero en la Rep. de Bolivia, Sudamérica, un pastor recibió una noticia trágica. Su padre había fallecido en un accidente del otro lado del mundo. Después del choque inicial, el misionero fue para hablar con los administradores de la institución donde trabajaba en ese tiempo. Tenía que informarles acerca de su pérdida, resolver la manera en que viajaría al lugar donde se llevaría a cabo el funeral de su padre, y atender los asuntos acerca de sus bienes.
Él no recuerda muy bien lo que les dijo a los administradores en ese momento. Pero sí recuerda claramente una cosa: la escena de cuatro hombres –incluyéndolo a él- sentados en el jardín frente al edificio de la administración, llorando por su pérdida. A través del velo de sus propias lágrimas y dolor, el hombre llegó a apreciar a los amigos de Job un poquito más. Estos llegaron de diversas direcciones, se sentaron durante siete días con Job, lloraron y compartieron su dolor sin decir una palabra (Job 2:11-13). ¿Qué podemos aprender de los amigos de Job en este momento de la historia?

{{ 2: ¡Motiva!}


• Solo para los maestros: Probablemente resulte fácil, durante el estudio de la lección, criticar a Elifaz y condenar su teología equivocada en forma dura y sin amor. Sin embargo, podemos encontrarnos en la posición que Elifaz tomó hacia el sufrimiento de Job: condenar a Elifaz de acuerdo con un plan de teología buena o equivocada, que no siempre armoniza con la realidad. Así como debemos alejarnos de la manera en que Elifaz y sus amigos lo condenaron, también debemos mantenernos igual de lejos de condenar a sus amigos por su teología equivocada y su enfoque cruel del sufrimiento de Job.
La pregunta más importante, como adventistas del séptimo día, es: ¿cómo podemos disminuir el sufrimiento que nos rodea, y encontrar palabras apropiadas para quienes lo experimentan?

Comentario de la Biblia

¿Cómo respondemos apropiadamente a las personas que están sufriendo? ¿Cómo podemos ser compasivos como los amigos de Job, que se sentaron y lloraron con él durante siete días, sin dar respuestas fáciles a las terribles situaciones que la vida nos depara? ¿Cómo podemos tratar con nuestro propio sufrimiento desde una perspectiva bíblica?

I. El dolor
(Repasa, con tu clase, Job 2:11-13; Ecl. 7:2; Sal. 30:5.)


Los amigos de Job vinieron a él y se sentaron con él durante siete días, lo que posiblemente dio origen al ritual funerario judío llamado shiva “(siete) sentados”.
Siete días de empatía y compasión. Nota que Job es quien rompe el silencio al final de los siete días en un intento de procesar su dolor. Existen algunos consejos para saber cómo procesar el dolor. Como cristianos, podemos ayudar a otros (y a veces a nosotros mismos) recordando estos pasos:

II. Habla Elifaz
(Repasa, con tu clase, Job 4; 5.)

La respuesta inicial al lamento de Job en el capítulo 3 viene de Elifaz, temanita. (Temán está en Edom; en Gén. 36:11, Temán es un descendiente de Elifaz, que es de la descendencia de Esaú.) Cuando leemos las palabras que él pronunció, casi desearíamos que Elifaz temanita hubiera seguido en silencio. Sus palabras (Job 4; 5) están marcadas por la teología de la retribución, una relación directa entre el pecado de Job y el castigo de Dios. Él introduce sus palabras en forma muy positiva, felicita a Job por su rol como consejero de otros en lo pasado (Job 4:1-4). Pero entonces cambia el tono, el versículo 5 (“Mas ahora que el mal ha venido sobre ti”) indica que el inocente no perece (Job 4:7, 8). Él justifica esta afirmación con sus observaciones personales, pero también con alguna revelación divina secreta que le vino en un sueño extrañamente descrito (Job 4:12-16), ambas fuentes muy subjetivas.
En el capítulo siguiente, Elifaz plantea que Job debió de haber actuado como un necio (Job 5:1-5), y finaliza con una apelación para que Job regrese a Dios (Job 5:8), se arrepienta y busque una vez más el favor de Dios (Job 5:11-18). El problema es que, aunque hay una relación bíblica entre la obediencia y las bendiciones (o la desobediencia y las maldiciones), es más complicado de lo que las observaciones humanas pueden desenmarañar. Nuestra responsabilidad es edificar la caña cascada y no tirarla abajo (Isa. 42:3), algo que Elifaz deja de hacer. Considera: ¿Por qué es tan fácil caer en el mismo razonamiento que usó Elifaz en su discurso?

III. Juzgar y amonestar
(Repasa, con tu clase, Mat. 7:1, 2; Rom. 3:19; Heb. 12:5.)

Muchos comentadores han señalado la aparente contradicción entre la afirmación categórica de Mateo 7:1 (“No juzguéis”; cf. Rom. 2:1; 14:10, 13; Sant. 4:11, 12; 1 Cor. 4:5) y otras declaraciones en la Biblia que parecen animar a hacer juicios (p. ej., 1 Cor. 2:15; 5:12, 13; 6:1-4). El contexto desempeña una parte importante en la resolución de esta tensión: mientras la Biblia claramente prohíbe hacer juicios que se basan en tradiciones humanas o en actitudes hipócritas, anima a juzgar de acuerdo con las normas divinas y su Palabra (Juan 7:24), pero principalmente con amor. Considera: ¿Qué lugar ocupa la amonestación bíblica en la vida cristiana?

{{ 3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Parece muy natural para nosotros conectar el sufrimiento con el pecado. A menudo basamos nuestra conexión en fuentes subjetivas similares a las que usó Elifaz para sostener su caso. Preguntas para reflexionar:

{{ 4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: Como adventistas del séptimo día, se nos acusa a veces de ser legalistas por el modo en que pensamos de los amigos de Job como legalistas. La buena nueva es que ¡no somos legalistas!

Actividades: