Lección 12 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Juan 16:8-11.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La obra del Espíritu

II. Sentir: El deseo del Espíritu

III. Hacer: El objetivo del Espíritu

Resumen: El objetivo del Espíritu Santo es guiarnos a una relación íntima con Jesús y a colocar en nuestro corazón la garantía de la vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor. Él hace esta tarea maravillosa al convencernos de que, fuera de Cristo, estamos perdidos. El pecado no es meramente algo que hacemos; es un estado del ser. El Espíritu Santo revela quiénes somos y quién es Jesús, y qué significa él para nosotros. El Espíritu testifica de la justicia de Jesús, su bondad, su gracia y su poder. Nos acerca a Jesús, en quien tenemos el don de la vida eterna y la seguridad de la eternidad.

Ciclo de aprendizaje

Texto destacado: Romanos 15:13.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El Espíritu Santo es un don precioso enviado por Jesús para animar, apoyar y fortalecernos en nuestra vida cristiana. Jesús prometió a sus discípulos que les daría “otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Juan 14:16). Jesús no los dejaría “huérfanos” (14:18). En la persona del Espíritu Santo, Jesús estaría con sus discípulos. Sin limitaciones de tiempo y espacio, sería accesible a todos.
De hecho, estaría más cerca de ellos que si nunca ascendía al cielo.
Elena de White hace esta declaración sorprendente: “En toda ocasión y lugar, en todas las tristezas y aflicciones, cuando la perspectiva parece sombría y el futuro nos deja perplejos, y nos sentimos impotentes y solos, se envía al Consolador en respuesta a la oración de fe. Las circunstancias pueden separarnos de todo amigo terrenal, pero ninguna circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial. Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, está siempre a nuestra diestra para apoyarnos, sostenernos y animarnos” (DTG 623).
El Espíritu Santo es nuestro Amigo, nuestro Aliado, nuestro Consolador, nuestro Animador, nuestro Maestro, nuestra fuerza y nuestra garantía de la vida eterna.

{{1: ¡Motiva!}

Solo para los maestros: Esta lección es la última del trimestre y un excelente momento para revisar algunas de las lecciones pasadas. Recuerda a tu clase que el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Deidad, no una vaga fuerza sombría, un ser impersonal, o un poder indefinible que procede de Dios.
Es el representante personal de Cristo; el Espíritu Santo está allí para ayudarnos en nuestro camino hacia el cielo. Nos convence de pecado y revela nuestra necesidad de un Salvador; pero también apunta el reflector sobre la justicia de Cristo en toda su gloria y belleza.
Es la revelación del carácter justo de Cristo y su amor incondicional por nosotros lo que nos lleva a anhelar ser como él y entregarnos a las invitaciones de aquel que promete nunca soltarnos. El Espíritu Santo es nuestro Maestro, que nos guía a entender la magnificencia de la gracia, la gloria de la Cruz y la maravilla de la Expiación. Por medio del ministerio del Espíritu Santo, se nos presenta y somos llevados a aceptar a Cristo como nuestro Salvador amante y todopoderoso Señor.

Diálogo inicial: Imagina la confusión y el desconcierto de los discípulos cuando Cristo les dijo que se estaba yendo. ¿Qué habrán pensado cuando les informó que pronto ascendería al Padre? Ciertamente, debieron haber sentido ansiedad, preocupación, incertidumbre, confusión y perplejidad. No podían entender plenamente lo que quiso significar cuando les dijo que les enviaría un Consolador. No fue sino hasta más tarde, cuando el Espíritu Santo vino en la plenitud de su poder en Pentecostés, cuando comenzaron a entender el significado de las palabras de Jesús. Ahora, sintiendo la presencia y el poder del Espíritu Santo, entendieron lo que significaban las palabras de Cristo: “Os conviene que yo me vaya” (Juan 16:7).
La promesa de Jesús del Espíritu Santo es tanto para nosotros como lo fue para estos creyentes del Nuevo Testamento. Su promesa no es limitada.
El Espíritu Santo anhela llenar nuestra vida con su presencia.

Preguntas para dialogar:

1. Pide a los miembros de la clase que describan un momento en el que sintieron el poder del Espíritu Santo en su vida. ¿Qué circunstancias los llevaron a esta experiencia? 2. ¿Qué momentos especiales de cercanía con Jesús han tenido tus alumnos? ¿Cómo era su vida devocional en ese momento? Invita a los miembros de tu clase a compartir los momentos en que el Espíritu Santo ha estado palpablemente presente en su vida.

{{2: ¡Explora!}

Solo para los maestros: El tema principal de las lecciones de este trimestre es el papel del Espíritu Santo, como la tercera Persona de la Deidad, en convencernos de pecado, revelar la justicia de Cristo en toda su belleza, inspirarnos con esperanza, guiarnos a la verdad divina e impresionar nuestro corazón continuamente con un anhelo por el cielo. La lección de esta semana resalta estos temas. Se enfoca especialmente en el papel del Espíritu Santo en la vida de cada uno de maneras extremadamente prácticas.

Comentario de la Biblia

I. El papel del Espíritu Santo
(Repasa, con tu clase, Juan 16:8-11.)


En Juan 16:8 al 11, Jesús hace una lista de los tres papeles principales del Espíritu Santo. El Espíritu “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Exploremos cada uno de estos términos con mayor profundidad. Nota que Jesús no dice que el Espíritu Santo convencerá al mundo de sus pecados, en plural, sino de pecado, en singular. Ahora bien, no malentendamos; el Espíritu Santo ciertamente nos convence de nuestros pecados o actos que no están en armonía con la voluntad de Dios. Pero la intención de este pasaje es algo más profundo.
Aquí, “pecado” es usado como un estado del ser. No es necesariamente lo que meramente hacemos. Es quién somos. Nacemos en un estado de pecado, con una naturaleza humana caída. Somos pecadores tanto por nacimiento como por elección. El Espíritu Santo revela nuestro estado desesperado sin Cristo.
Librados a nuestra propia suerte, no tenemos esperanza de salvación. No solamente somos pecadores. Estamos en una condición perdida sin posibilidades de salvación, sin un Salvador.
¡Alabado sea Dios! El Espíritu Santo no nos deja en este estado desesperanzado. No solamente nos convence de pecado, sino también nos convence de justicia.
La palabra justicia utilizada aquí en el lenguaje original es dikaiosyne, que es la justicia de Cristo mismo. Su justicia es la fuente y el estándar de toda justicia. El Espíritu Santo nos convence de nuestra pecaminosidad, de nuestra indignidad y de nuestra condición absolutamente perdida sin Cristo. Entonces nos revela la perfección de la justicia de Cristo y la maravilla de su gracia. El Espíritu nutre la fe en nuestro corazón para recibir la justicia de Cristo como nuestra y para vivir como hijos de Dios, adoptados en la familia celestial por gracia.
La última expresión en nuestro trío de los convencimientos del Espíritu es “juicio”. Jesús explica por qué el Espíritu Santo nos convence de juicio en Juan 16:11, al declarar: “De juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. En la Cruz, Jesús triunfó sobre los principados y las potestades del mal (Col. 2:15). Satanás es un adversario derrotado. Jesús ha vencido. La victoria sobre el mal, la muerte y la tumba ha sido obtenida. El Espíritu Santo nos revela que estamos del lado ganador.

Considera: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom. 8:1). Fuera de Cristo, no hay manera de salir airosos en el Juicio Final; pero, en Cristo, por medio de Cristo y gracias a Cristo, no hay manera de que nos perdamos. Cristo ganó la batalla por nuestra salvación en el Calvario. ¿De qué manera el Espíritu Santo guía a cada uno de nosotros a tener la seguridad de la salvación? ¿Qué papel juega el Espíritu Santo al guiarnos a aceptar la justicia de Cristo? ¿Por qué el ministerio del Espíritu Santo es tan vital en la vida de cada cristiano?

{{3: ¡Aplica!}

Solo para los maestros: Guía a tu clase en una discusión práctica sobre lo que significa vivir una vida llena del Espíritu. Haz una lista de todas las cosas que el Espíritu Santo promete hacer en nuestra vida. Comenta esta lista con tu clase. ¿Por qué cada una de estas cosas es importante en nuestra experiencia cristiana?

Preguntas de aplicación:

1. ¿Cuáles son algunos de los nombres del Espíritu Santo? ¿De qué manera son importantes estos nombres para ti?

{{4: ¡Crea!}

Solo para los maestros: Cuando respondemos a las invitaciones del Espíritu Santo, derribamos toda barrera que haya entre Jesús y nosotros, y podemos regocijarnos en la salvación que nuestro Salvador ofrece tan generosamente.

Actividades: