CAPÍTULO 10
Los judíos y los gentiles en el plan de Dios —PRIMERA PARTE— (Romanos 9:1-33)

En los capítulos 9 al 11 de la Epístola a los Romanos encontramos un cambio importante en la enseñanza de Pablo. En los primeros ocho capítulos, Pablo destacó que todos (tanto judíos como gentiles) son pecadores (Romanos 1:18; 3:20); que la única manera de ser justificados es por medio de la fe (Romanos 3-5); y que todos los que han sido justificados andan en los caminos de Dios (Romanos 6:1; 8:39).

Pablo ahora está listo para avanzar al siguiente punto en su exposición, en el que ayudará a los judíos a comprender cómo encajan en el plan de Dios. Esta tarea llevará a sus lectores a través de algunos conceptos un tanto complejos en los capítulos 9 al 11, hasta alcanzar su punto culminante en Romanos 11: 32, donde proclama que Dios tendrá «misericordia de todos», tanto de judíos como de gentiles. Esta conclusión es el objetivo de la enseñanza del apóstol en estos tres capítulos. Sin embargo, hay quienes, a lo largo de la historia de la iglesia, la han pasado por alto y han utilizado estos textos para realizar afirmaciones teológicas que no están de acuerdo con la enseñanza bíblica

Hemos de recordar cuál es el gran problema subyacente en Romanos: la relación entre judíos y gentiles en el plan de salvación. El hecho de que gran parte de los miembros de la iglesia en Roma fueran gentiles era algo especialmente difícil para los creyentes judíos, pues ellos se consideraban el pueblo escogido de Dios. Ese hecho originó algunas preguntas: Si los judíos son los «elegidos», ¿por qué la mayoría de ellos no pertenece a la comunidad cristiana? ¿Qué papel desempeñan entonces en el plan de salvación?

Los hijos de la promesa y la iniciativa divina (Romanos 9:1-13) .

Pablo se concentra en estos asuntos, pero comienza de manera extraña los tres capítulos en los que analiza este tema. Tres veces en Romanos 9: 1 subraya la veracidad y sinceridad de lo que procederá a decir. El apóstol siente que algunos de sus lectores tendrán dudas sobre algunos aspectos de su enseñanza, así que quiere que sepan que él está hablando con la mayor sinceridad posible.
Romanos 9:2-3 expresa la profunda preocupación de Pablo por Israel dado que la mayoría de ellos no había aceptado el evangelio, que a su entender era el único medio de salvación conocido. Su angustia lo lleva al punto de afirmar que desearía «él mismo ser» quien pudiera convertirse en sacrificio por ellos, si eso significara su salvación.
En Romanos 9:4-5 Pablo les recuerda el lugar privilegiado de Israel y su papel especial en la historia de la salvación. En el proceso, enumera ocho de las bendiciones que debieron haberlos preparado para recibir a Cristo:

Ellos recibieron ocho grandes bendiciones que no lograron salvar a la nación y aunque muchos judíos aceptaron a Cristo, no fue la mayoría. Es de vital importancia leer Romanos 9:6-13 en su contexto. En Romanos 8:28-30 Pablo expuso la tesis de que Dios cuida a los que ha llamado. Romanos 8:31-39 amplía esta noción y subraya que nada puede separar a los hijos de Dios de su amor. Romanos 9:1-5 plantea luego el problema de por qué tantos judíos no aceptan la fe cristiana a pesar de haber recibido la bendición de Dios. Tenemos que leer Romanos 8:28 y 9: 5 en el contexto de los primeros ocho capítulos de la Epístola, en los que Pablo enseña la universalidad del pecado humano (Romanos 1:18; 3:20); que solo podemos ser justificados ante Dios por medio de la fe en Cristo (Romanos 3-5); y que quienes tengan esta fe vivirán en armonía con los principios divinos (Romanos 6:1; 8:27).