Lección 7 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

Texto clave: Romanos 6:1-4.

Enseña a tu clase a:

Bosquejo de la lección:

I. Saber: La experiencia de Cristo puede ser mía

II. Sentir: La libertad de la obediencia

III. Hacer: Llevar una vida nueva

Resumen: Los cristianos tienen el privilegio no solo de regocijarse en el perdón de sus pecados sino también en la liberación del dominio del pecado en su vida.

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La crucifixión y la resurrección de Jesús han dado lugar a la nueva era anunciada en la que los enemigos gemelos, el pecado y la muerte, han recibido un golpe fatal. Debido a este golpe mortal, el dominio del pecado se ha quebrado y nuestra obediencia puede consagrarse plenamente al Cristo resucitado. No obstante, es necesaria nuestra persistente participación en la fe en Cristo porque la antigua (era) permanece y, en nuestra lucha, percibimos la realidad del “ya” y del “todavía no” de la salvación.

{1: ¡Motiva!} •

Solo para los maestros: Para algunos, el tema de “vencer el pecado” es una idea estremecedora. Para otros, solo evoca una sensación de fracaso y culpa. A veces, el celo del primer grupo es mal encauzado o malinterpretado por el segundo grupo, y se produce un conflicto doloroso. Por lo tanto, tendrás el privilegio y la responsabilidad de mostrar cuidadosamente que la victoria sobre el pecado no es una carga que se debe evitar, sino un privilegio bendito que debemos aceptar, un regalo que es un elemento esencial de la gracia de Dios. Diálogo inicial: Habían asaltado el negocio de José; así que se encontraba en el tribunal esperando que se juzgara su caso. Mientras esperaba, tuvo la oportunidad de escuchar otros casos. Las súplicas de una mujer desde el estrado, en particular, lo conmovieron. Evidentemente, había tenido una vida difícil y su aspecto, allí sentada en el estrado, era completamente desaliñado. Era una drogadicta reincidente que prácticamente le rogaba a la corte que le permitiera ingresar en un programa cristiano de rehabilitación de drogadictos antes de que la enviaran nuevamente a la cárcel. Luego rompió en llanto al dar un testimonio de cómo Dios había entrado en su vida y la había salvado. Sin embargo, lo que repetía una y otra vez era que no eran sus obras las que la habían salvado sino la gracia de Dios. José escuchaba con sentimientos encontrados. Por supuesto, la preciada gracia inmerecida de Dios nos salva a todos, y el mensaje del evangelio debió de haber sido especialmente reconfortante para una persona con antecedentes penales. Sin embargo, no hubo ninguna mención de parte de ella de las intenciones, o de la capacidad, de Dios para ayudarla en su lucha contra las drogas, un enfoque que podría haberla ayudado en su caso, al ver que estaba buscando un programa cristiano de recuperación. Finalmente, su petición fue rechazada. Preguntas para dialogar: 1. ¿Hemos estado tan ansiosos de contarle a la gente que “nada de lo que haga” puede ganar el cielo que no hemos podido enfatizar el resto de la historia (que Dios puede ayudar a cambiar “todo lo que hace” para su propio bien y su gloria)? 2. Si pudieras pasar algunos momentos con la mujer de la historia, ¿qué parte de Romanos 6 podrías compartir para impartirle alguna esperanza?

{2: ¡Explora!}

• Solo para los maestros: Las discusiones sobre cómo vencer el pecado se convierten, a veces, en polémicas sobre la perfección y si un pecado hipotético u otro en particular puede excluirnos del Reino. Plantea el debate en un plano diferente, enfocándolo desde la perspectiva de Pablo en Romanos 6, no desde nuestras disputas internas. Comentario de la Biblia I. Novedad de vida (Repasa, con tu clase, Rom. 6:5-13.) “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal” (Rom. 6:12). ¿Qué es más fácil con este imperativo: decirlo o hacerlo? Tal vez parezca que Pablo sencillamente les está diciendo a sus lectores que eviten el pecado y que sirvan a Dios (Rom. 6:13). Para los que nos tomamos en serio los consejos de Pablo, podemos sentir que, al reflexionar sobre nuestros fracasos, no estamos a la altura del cometido. Lo bueno en todo este enigma sobre el pecado es que las sencillas advertencias de Pablo se expresan en un contexto estupendo. Cuando entendemos este contexto, sus expectativas de victoria sobre el pecado pueden convertirse en realidad en nuestra vida. Entonces, ¿cuál es este contexto? Con el advenimiento de la muerte y la resurrección de Cristo, la progresión de la historia ha producido un cambio escatológico radical. Jesús se refirió a esto cuando dijo que “ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mat. 12:28); Pablo menciona esto cuando habla de saborear “los poderes del siglo venidero” (Heb. 6:5). Este nuevo eón (era) en que vivimos ha visto el derramamiento del Espíritu de Dios de un modo sin precedentes (Hech. 2), y la restauración espiritual y sanadora de quienes previamente estaban dominados por fuerzas opresoras/demoníacas (Mat. 4:23; 12:22, 28; Luc. 4:18; Hech. 5:17). Esta nueva era del poder reinante de Dios está en el trasfondo cuando Pablo habla de que nuestro “viejo hombre” es crucificado con Cristo para romper con la esclavitud del pecado (Rom. 6:6). Nuestra unión con Cristo en su resurrección nos impulsa a la “novedad de vida” (Rom. 6:4), que no es menos que “la vida escatológica del tiempo venidero. El cristiano ha quedado poseído por esta vida y su trayectoria en este mundo queda transformada por eso”.–I. Blazen, en Tratado de teología adventista, p. 336. Todos vivimos dentro del poder del Reino de Dios siendo conscientes de esto. Por lo tanto, el llamado a considerarse “muertos al pecado” (Rom. 6:11), a no permitir que el pecado “reine”, o “se enseñoree de vosotros” (Rom. 6:12, 14), no es mero idealismo. Estos son imperativos arraigados en la venida histórica/ salvífica de nuestro Señor; y por lo tanto existe el potencial real de vivir como “siervos de la justicia”, no como “esclavos del pecado” (Rom. 6:17, 18).

Considera: El hecho de saber que ahora estamos viviendo en una nueva era escatológica ¿cómo nos motiva a rechazar el pecado y a vivir para Dios? Esta perspectiva ¿cómo puede guardarnos de (1) inventar excusas para el pecado en nuestra vida y (2) olvidar que la salvación es un regalo? II. Ley versus gracia (Repasa, con tu clase, Rom. 6:14.) El contraste de no estar “bajo la ley” sino “bajo la gracia” de alguna manera ha sido un escollo entre el adventismo y otras creencias cristianas, por razones obvias. Al menos sabemos lo que Romanos 6:14 no puede significar, basado en la enfática pregunta retórica de Pablo: “¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera” (Rom. 6:15). Por lo tanto, no puede significar seguir pecando indiscriminadamente. Pero ¿qué significa exactamente? Invocar el concepto de las “dos eras”, como se mencionó anteriormente, puede ser útil aquí también. Si consideramos la experiencia del “viejo hombre” (Rom. 6:6) como la de la Ley y la experiencia del “nuevo hombre” (Efe. 4:24) como la de la gracia, esto nos aporta algunas ideas. Pablo habla repetidamente de este trío de LEYPECADO- MUERTE en Romanos (Rom. 5:12, 13, 20, 21; 7:5, 9-11, 13, 23, 24; 8:2). Es probable que al utilizar cualquiera de estos tres, esté hablando de la dinámica entre ellos. Por ejemplo, Pablo puede hablar de estar “muerto al pecado” mediante la muerte de Cristo con tanta facilidad como de estar “muerto a la ley” mediante la muerte de Cristo (Rom. 6:2; 7:4). La relación orgánica entre LEY-PECADO-MUERTE es tan estrecha que Pablo en un momento debe enfatizar que la Ley no es pecado (Rom. 7:7). El trío se repite cuando llega al punto culminante de su argumento, de que en Cristo Jesús estamos libres “de la ley del pecado y de la muerte” (Rom. 8:2). Por lo tanto, la experiencia del viejo hombre se da cuando el pecado se aprovecha de la Ley para producir la muerte (Rom. 7:5, 8). Está dominado por la carne, de modo que, aunque posea la letra, la transgresión de la Ley es frecuente (Rom. 7:5, 6; 2:27). La experiencia de la gracia es posible por la muerte y la resurrección de Cristo; está llena del Espíritu, de sincera obediencia a la Ley y de justicia (Rom. 2:27-29; 6:4, 17-23; 7:6; 8:1-4). Este ángulo puede ayudarnos a entender por qué Pablo pudo decir: “El pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Rom. 6:14).

Preguntas para dialogar:

1. ¿Cómo asegurarnos de que dejar de estar “bajo la ley” no pueda traducirse en desobediencia? 2. ¿Cómo explicarías con Romanos que estar “bajo gracia” significa que el dominio del pecado está quebrantado?

{3: ¡Aplica!}

• Solo para los maestros: Aunque la terminología antigua versus la nueva es común entre los eruditos, no se ha extendido mucho a la literatura laica. Para evitar malentendidos y desánimos, refuerza la idea de que, aunque vivimos bajo la “gracia”, el “viejo hombre” todavía nos tienta y nos acosa a través de nuestros cuerpos “mortales”. Preguntas de aplicación: 1. ¿Qué verbos de Romanos 6 demuestran que todavía somos responsables de mantenernos dentro de la realidad del “nuevo hombre”, en la que “la gracia reine por la justicia” (Rom. 5:21)? 2. Según Romanos 6, ser esclavo de la justicia ¿es una carga o un privilegio? Explica.

{4: ¡Crea!}

• Solo para los maestros: El secreto de leer a Pablo es pensar como Pablo lo más posible. Para lograr esto, anima a la clase a despejar su mente de preconceptos durante la siguiente actividad. Actividad: Pablo a menudo escribe haciendo contrastes. Toma una pizarra o un trozo de papel y haz dos encabezamientos: Viejo hombre y Nuevo hombre. Tomando como base Romanos 2 al 8, completen con acontecimientos, experiencias o cualidades que caracterizan cada experiencia. (Alternativamente, este ejercicio puede realizarse como un debate sin la ayuda de materiales.)