Lección 7 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

TEXTO CLAVE: MATEO 25:13.
ENSEÑA A TU CLASE A:

BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:

I. Saber: Los síntomas del fin

II. Sentir: La urgencia del momento

III. La práctica de la gracia

Resumen: Las últimas palabras de Jesús antes de su crucifixión son serias advertencias de juicio que atañen al tiempo fin y al destino del mundo entero.

CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Mateo 24:42-44.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La noticia de la venida del Hijo del Hombre no solo tiene que ver con los acontecimientos sensacionales que preceden a su Venida; también el evento en sí tiene un efecto inmediato en nuestra vida espiritual. Ahora es el momento de renovar nuestra relación con el Señor. El futuro acontecimiento de la venida de Cristo impregna de propósito y significado nuestra actual experiencia re ligiosa y espiritual. Cuanto más nos acercamos a nuestro Señor con nuestras oraciones y nuestros cultos de adoración, más anhelaremos verlo cara a cara.

1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Esta lección se centrará en las profecías y enseñanzas de Jesús de su último sermón en el Monte de los Olivos. La advertencia de Jesús se aplica a sus discípulos de todas las generaciones, pero especialmente a los discípulos de los últimos días. La historia humana terminará. Jesús nos advierte que el tiempo del fin será preocupante y agitado, y nos insta a prepararnos en consecuencia. El énfasis no debería estar en asustar a la gente, sino en estimularla para que fortalezca su fe y su esperanza, y reajuste sus prioridades. En la medida en que hayamos comprendido que llegó el tiempo del fin, la recomendación de Jesús de “busca[r] primeramente el reino de Dios” (Mat. 6:33) es más relevante que nunca.

Diálogo inicial: ¿Por qué, y de qué modo, deberíamos renovar el sentido de nuestra identidad y misión “adventista”, que atañe precisamente al tiempo del fin y la inminente venida de Cristo? Al considerar nuestra historia, quizá nos sintamos frustrados y desalentados, y entonces nos centremos en otros puntos de énfasis. El movimiento adventista del séptimo día conoce de chascos; y ahora, después de tanto tiempo de proclamar el mismo mensaje, nos hemos convertido en una institución sofisticada y bien organizada; por lo tanto, a veces, puede parecer que nos hemos establecido definitivamente en este mundo.

Preguntas para dialogar:

2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La forma en la que Jesús aborda la proclamación del tiempo del fin y su Venida debería inspirarnos. Jesús no comienza su sermón con una afirmación o un mensaje teológico, o con una presentación en PowerPoint de un importante punto de doctrina. Comienza con una pregunta directa, que se refiere a la realidad actual de los discípulos: “¿Veis todo esto?” (Mat. 24:2); y los conmociona con una inquietante noticia que atañe a su situación: el Templo. Y cuando los discípulos le preguntan: “Dinos, ¿cuándo [...] y qué [...]? (vers. 3), Jesús apela a esa realidad, de la que inferirá su mensaje: “Por tanto [...]” (vers. 15).

Es interesante notar que el primer argumento de Jesús es tomado de las Escrituras, un pasaje muy conocido del libro de Daniel: “la abominación desoladora” (Mat. 24:15), y luego anima a sus discípulos a “lee[r]” y “entende[r]” (vers. 15). Su primer mensaje es una profecía acerca de la “gran tribulación” (vers. 21) y luego, sobre la base de esta profecía del tiempo del fin, avanza y nos instruye sobre el “reino de los cielos” mediante parábolas (Mat. 24:22-25:30).

Comentario de la Biblia

I. La gran tribulación
(Repasa, con tu clase, Mat. 24:15-28.)

Desde los tiempos más antiguos, el Santuario –y, posteriormente, el Templo– representaba el cosmos. Cuando Moisés escribió el libro de Éxodo, describió el proceso de la construcción del Santuario (Éxo. 25-40) paralelamente a la historia de la Creación (Gén. 1:1-2:4). Ambos acontecimientos ocurren en siete etapas y ambas narraciones terminan con la misma frase técnica: “acabó [...] la obra” (Gén. 2:2; Éxo. 40:33).

Asimismo, la construcción del Templo de Salomón se desarrolla en siete etapas y termina con la frase: “terminó toda la obra” (1 Rey. 7:40, 51). Esta frase particular aparece solo en estos tres pasajes. El paralelismo entre la construcción del Santuario/Templo y la creación del mundo indica claramente que, para Moisés, había una relación entre el mundo y el Santuario/ Templo (ver además Sal. 78:69; comparar con 134:3; 150:1, 6). Entonces, cuando Jesús habló del fin del Templo, los discípulos comprendieron inmediatamente que se estaba refiriendo al fin del mundo.

La frase “abominación desoladora” es una expresión muy rara que Daniel usa para predecir la destrucción de Jerusalén que tuvo lugar en el año 70 d.C. (Dan. 9:27; 12:11). Y, de hecho, Jesús aplica esta expresión a ese acontecimiento. Pero, Jesús lo aplica también a la destrucción final del mundo, del cual el Templo era considerado una figura. Por lo tanto, Jesús les habla a ambos públicos: sus discípulos de ese momento, que serían contemporáneos de la destrucción de Jerusalén; y sus discípulos del tiempo del fin, que serán contemporáneos de los acontecimientos que tendrán lugar en el tiempo del fin (nosotros). Al igual que los discípulos de Jesús y los judíos de esa época, primero debemos entender que habrá un fin. Jesús solamente declara el hecho, sin indicar ningún momento para ello. Por ende, este mensaje es pertinente en general para cualquier generación de cristianos. Sin embargo, de manera específica, Jesús tiene en mente a la generación de cristianos que realmente vivirá estos sucesos. Estos discípulos son los únicos que podrán reconocer y “ver” esos acontecimientos finales (Mat. 24:15). Podrán “ver” y reconocer a Jesús como su Mesías, el verdadero, porque él les advirtió
de antemano sobre los falsos mesías (vers. 25).

Considera: Analiza el método pedagógico de Jesús. ¿De qué forma podríamos aplicar su método a nuestras estrategias evangelizadoras? ¿Cuál es el primer foco de atención de Jesús? ¿Qué podemos aprender del abordaje que Jesús hace de las Escrituras? ¿Cómo se relacionan las Escrituras con nuestra vida y con la historia? ¿De qué modo podemos evitar caer en las trampas de los falsos mesías y de las falsas interpretaciones de las profecías?

II. El Reino de los cielos
(Repasa, con tu clase, Mat. 25:1-30.)

Aunque Jesús anuncia que hablará del “reino de los cielos” (Mat. 25:1, 14), no tiene la intención de describirlo. Insinúa el Reino de los cielos mediante una comparación: “será semejante a”. Entonces, Jesús se centra en la situación de la Tierra en nuestro diario vivir. La primera parábola, la de las “vírgenes”, pertenece al ámbito personal. La segunda parábola, de los “talentos”, pertenece al ámbito empresarial. Al comparar las dos parábolas, podemos encontrar lecciones similares, aunque también diferentes, que deberían ayudarnos en nuestra preparación para “el reino de los cielos”.

Una lección común es que el aceite, al igual que los talentos, simboliza los dones de Dios: el Espíritu Santo y las Escrituras. La idea es que no podemos producir luz por nosotros mismos. Necesitamos la luz externa de la Fuente divina. Deberíamos aprender a tomarnos en serio estos preciosos dones. Deberíamos tener cuidado de conservar el aceite. Las vírgenes insensatas menospreciaron su aceite, así como el siervo malo menospreció su talento.

La parábola de los talentos, además de la lección que insta a la fidelidad y nos anima a cuidar nuestro patrimonio, añade la lección de ser creativos. No debemos limitarnos a conservar lo que recibimos; también debemos encontrar nuevas formas de multiplicar nuestros dones. Y esto además es válido a la hora de escudriñar las Escrituras. No alcanza con seguir repitiendo las viejas verdades de siempre; deberíamos estudiar el texto bíblico para encontrar nuevas gemas. Esta lección también se aplica a la vida de la iglesia. No alcanza con conservar a nuestros miembros.

Debemos ayudarlos a crecer, y necesitamos integrar a nuevos miembros.

Preguntas para dialogar: ¿Por qué Jesús no describió el Reino de los cielos? Las lecciones comunes de las dos parábolas ¿en qué sentido se aplican a nuestra preparación para el Reino de Dios? ¿Por qué no todas las vírgenes ni todos los siervos son aceptados? ¿De qué forma conciliamos la idea bíblica de un Dios amante y bondadoso con la imagen dura del novio o del señor?

: 3 ¡Aplica!

Solo para los maestros: Una de las razones por las que Jesús enseñó en parábolas sobre el Reino celestial es que no solo quería que sus discípulos entendieran y apreciaran las profundas y ricas verdades; también quería que incorporaran estas verdades en su vida cotidiana.

Preguntas de aplicación:

Actividad: Invita a tu clase a comparar las dos parábolas y a enumerar las lecciones similares o diferentes entre ambas. ¿Cómo se complementan las diferentes lecciones?

4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Así como Jesús usó parábolas para enseñar algunas de las verdades más difíciles, nosotros deberíamos hacer lo mismo. Ten en cuenta que algunas de las parábolas evidencian el folklore cultural de la gente de esa época. ¿Qué podríamos aprender de Jesús sobre su familiaridad con la cultura circundante y, a la vez, sobre su capacidad para suscitar algo nuevo?

Actividades: