Lección 4- MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Texto clave: Apocalipsis 5:5, 6.

Enfoque del estudio:
En esta lección, nuestra atención se centrará en la visión celestial de Apocalipsis 4 y 5 (4:1-5:14).
Introducción: El pasaje tratado en esta lección se divide en dos partes.
En primer lugar, hay una descripción general de la adoración celestial dirigida a aquel que está sentado en el Trono, Dios el Padre (Apoc. 4:1-11). En segundo lugar, hay un momento de crisis en la sala del Trono celestial, pero se resuelve con la aparición del Cordero, Jesucristo (5:1-14).

Temática de la lección:

I. Apocalipsis 4 ¿es una descripción general o un acontecimiento único?
Como veremos, los detalles del texto responden esta pregunta.

II. El concepto bíblico de adoración
La adoración no gira en torno a nosotros. Se trata del lo que Dios ha hecho, y de nuestra respuesta apropiada y sincera a ello.

III. La identidad de los 24 ancianos
Los ancianos no son un grupo angelical; ellos representan al pueblo de Dios.

IV. El significado del libro sellado
El libro sellado representa el plan de salvación de Dios.

V. La dignidad del Cordero
El Cordero es excepcionalmente digno de abrir el libro a causa de su combinación de humanidad y divinidad. VI. Los cinco himnos (Apoc. 4:8, 11; 5:9, 10, 12, 13) resaltan la divinidad del Cordero La progresión resalta la divinidad del Cordero.

VII. El Conflicto Cósmico es el contexto de esta escena celestial
El Conflicto es el contexto de esta escena celestial.

Aplicación a la vida: Consideraren las implicaciones de esta visión celestial para la adoración terrenal y nuestra comprensión del sábado.

COMENTARIO Al comienzo del capítulo 4, Juan es invitado a subir al cielo por primera vez (Apoc. 4:1). El capítulo 4 es una descripción general de la adoración continua en el cielo (ver la evidencia textual en el tema I), en la que se adora a Dios el Padre por su Creación (vers. 11). Pero, el capítulo 5 es una situación de crisis única en el cielo. Se presenta un problema supuestamente tan grande que parece que ni siquiera Dios mismo puede resolverlo (5:1-4).
Pero el asunto se resuelve con la aparición del Cordero, el Dios-hombre Jesucristo (ver el tema V). Él es adorado porque fue inmolado y es nuestro Redentor, y este hecho resuelve la crisis en el Universo (vers. 5-14).

Desarrollo de los temas principales de la Lección 4:

I. Apocalipsis 4 ¿es una descripción general de la adoración celestial o un acontecimiento único?

Tres evidencias indican que el capítulo 4 no es un acontecimiento único, sino una descripción general de la adoración celestial.

  • (1) El trono del versículo 2 ya “estaba puesto” (RVA) en el cielo (keitai, en griego, en tiempo imperfecto).
  • (2) El canto en el versículo 8 no es un episodio aislado; “no cesaban día y noche”.
  • (3) El canto de los cuatro seres vivientes es continuamente repetitivo (“siempre que” [Apoc. 4:9]).

II. El concepto bíblico de adoración

En Apocalipsis 4:11, el motivo de la adoración es “porque” Dios creó todas las cosas. En Apocalipsis 5:9, la adoración se da “porque” el Cordero fue inmolado y redime. En Apocalipsis 11:17, la adoración se da “porque” Dios ha comenzado a reinar. Los tres versículos utilizan la palabra griega hoti, que designa la razón o la base sobre la que se lleva a cabo una acción. Dios es adorado “a causa de” lo que él ha hecho. En la Biblia, adorar es hablar de Dios, cantar de Dios, repetir los actos que Dios ha hecho (Deut. 26:1-11; Sal. 66:3-6; 78:5-15; 111:4). Incluso implica representar la muerte y la resurrección de Jesús mediante el bautismo (Rom. 6:3, 4) y la Cena del Señor (1 Cor. 11:26). La adoración, en la Biblia, no gira en torno a nosotros. Se trata del lo que Dios ha hecho.

III. La identidad de los 24 ancianos

La lección afirma con razón que el número doce, en la Biblia, a menudo se utiliza como un símbolo del pueblo de Dios y que, por lo tanto, los 24 ancianos podrían representar al pueblo de Dios: tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento. Pero la falta de espacio no permitió mencionar la evidencia bíblica más importante para estas afirmaciones. En Mateo 19:28, Jesús les dice a sus discípulos que se sentarán en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Este versículo vincula el número 12, los tronos, los apóstoles y las doce tribus.
En Apocalipsis 21:12, los nombres de las doce tribus están escritos en las puertas de la Nueva Jerusalén, mientras los doce cimientos tienen los nombres de los doce apóstoles escritos en ellas (vers. 14). El número 24 es la suma de 12 más 12, como ocurre en Apocalipsis 21. Además, en Apocalipsis 7:4 al 8, al pueblo de Dios se lo describe en términos de 12 por 12 por 1.000 (144.000). También hay un múltiplo de 12 en la altura de los muros de la Nueva Jerusalén, 144 codos (Apoc. 21:17). Por ende, la mejor explicación de los 24 ancianos es que representan al pueblo de Dios del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento.

IV. El significado del libro sellado

Pregunta a la clase cuántas opciones se les ocurren para el significado del libro sellado de Apocalipsis 5. Algunas opciones bíblicas incluyen una última voluntad y un testamento, la constitución de Israel (Deuteronomio), un registro de la historia humana, un emblema del derecho del Cordero a gobernar, un registro de las acciones humanas, el Libro de la Vida, y una lista de recompensas y castigos por el comportamiento humano (juicio). A partir de un comentario en una carta de Elena de White, la lección sugiere que el libro contiene la historia de las providencias de Dios y la historia profética de las naciones y la iglesia. La lección resume, en la conclusión, que el libro sellado representa el plan de salvación. Juan llora (Apoc. 5:4) porque el plan de salvación no se implementará a menos que alguien sea hallado digno de abrir el libro.
¿Cómo sabemos que el libro (Apoc. 5:2; biblion, en griego) es un pergamino y no algo que se asemeje más a los libros actuales? Lo sabemos porque esa misma palabra se utiliza en Apocalipsis 6:14, que dice que “el cielo se desvaneció como un pergamino [biblion] que se enrolla”.

V. La dignidad del Cordero

El Cordero es excepcionalmente digno de abrir el libro (Apoc. 5:5, 6). Las cualidades clave del Cordero en el capítulo son de dos tipos. El Cordero es inmolado, lo que indica su naturaleza humana. Por otro lado, el Cordero es adorado junto con el que está sentado en el Trono (vers. 13). Esto indica su divinidad. El Dios-hombre es único en toda la historia. De todos los seres inteligentes (ver Juan 1:3, 14), solo el Jesús divino-humano podía revelar plenamente el carácter de Dios y expiar el pecado de la humanidad, porque era plenamente Dios y plenamente humano. Por lo tanto, a esta visión simbólica la atraviesa una cristología profunda, una doctrina de quién es Jesucristo.

VI. Los cinco himnos (Apoc. 4:8, 11; 5:9, 10, 12, 13) resaltan la divinidad del Cordero

La divinidad de Cristo se resalta en la progresión de cinco himnos en esta visión. Los dos primeros himnos alaban al que está sentado en el Trono (Apoc. 4:8, 11). El tercer y cuarto himnos alaban al Cordero (Apoc. 5:9-12). El quinto himno ofrece adoración al que está sentado en el Trono y al Cordero (vers. 13). El quinto himno evidentemente es el clímax de la serie, en el que se proclama que la bendición, el honor, la gloria y el poder le pertenecen a quien se sienta en el Trono y al Cordero.
Una segunda característica de estos himnos también acentúa el quinto himno. Es el clímax de un gran crescendo en el canto. Al primer himno lo entonan los cuatro seres vivientes (Apoc. 4:8). Al segundo himno lo entonan los 24 ancianos (vers. 11). Al tercero lo entonan los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos (Apoc. 5:9, 10). Al cuarto himno lo entonan más de cien millones de ángeles (vers. 11, 12). Al quinto himno lo entonan todas las criaturas del Universo (vers. 13). Por lo tanto, el quinto himno es el clímax de un gran crescendo, ya que toda la atención se centra en el Trono, y reafirma la divinidad del Cordero.

VII. El Conflicto Cósmico es el contexto de esta escena celestial

Un aspecto sorprendente de Apocalipsis 4 y 5 es la ausencia total de Satanás, a pesar del hecho de que la crisis celestial debe tener algo que ver con el Conflicto Cósmico (ver Apoc. 2:9, 24.) Pero, el papel de Satanás en Apocalipsis 4 y 5 se esclarece en Apocalipsis 12:10. Aquí se resume la escena del capítulo 5 en términos de la llegada de Cristo al poder. Pero su llegada al poder se combina con la expulsión de Satanás, el “acusador de nuestros hermanos”. El versículo aclara que Satanás acusa a los hermanos “día y noche”. Este acto nos recuerda a Apocalipsis 4:8 de manera notable, donde los cuatro seres vivientes entonan “día y noche” el triple himno sagrado. Su alabanza constante ahoga las constantes acusaciones de Satanás, que ya no se oyen ni se ven. Satanás está ausente de la escena de los capítulos 4 y 5 porque ya ha sido expulsado por causa de la Cruz.

APLICACIÓN A LA VIDA

  • 1. En vista de las evidencias bíblicas con respecto a la adoración en el tema II, dialoguen sobre el culto de adoración habitual de tu iglesia local. ¿Se centra en Dios o en los adoradores? ¿Hace hincapié en lo que Dios ha hecho (la Creación, la Cruz, las impresiones diarias del Espíritu) y en nuestra respuesta a su obra o en lo que debemos hacer por nuestra cuenta? Comprender y practicar esta verdad es el secreto para desplegar el poder de Dios en una iglesia local. Si el culto parece impotente, es porque no se centra en Dios. En los tiempos bíblicos, cuando el pueblo alababa a Dios por lo que había hecho por él en el pasado, el poder del acto original de Dios se desplegaba en el presente del adorador (2 Crón. 20:5-22; Dan. 9:15; Dan. 10:19-21). La adoración no gira alrededor de nosotros; se centra en Dios. La adoración no es decirnos unos a otros lo que debemos hacer, sino recordarnos lo que Dios ha hecho por nosotros.
  • 2. ¿Cuál es la relación entre Apocalipsis 4 y 5 y el sábado? Se les rinde adoración a Dios y al Cordero a causa de la Creación (Apoc. 4:11) y la Salvación (Apoc. 5:9, 10). En el Antiguo Testamento, el sábado es el monumento conmemorativo de la Creación (Éxo. 20:11) y del Éxodo, el gran acto de salvación para Israel (Deut. 5:15). Por lo tanto, el sábado nos lleva a considerar los poderosos actos de Dios en la Creación, el Éxodo y la Cruz. No guardamos el sábado para hacer méritos ante Dios. Cuando recordamos el sábado, también estamos recordando las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros, y este recuerdo es el fundamento de la verdadera adoración.