CAPÍTULO 9

Satanás y sus dos aliados

En Apocalipsis 13, la visión de Juan se desplaza a una bestia monstruosa que sale del mar. En la Biblia, la bestia es un símbolo de un poder político, y el mar simboliza condiciones sociales y políticas tormentosas, de las cuales emergen poderes malvados para atacar al pueblo de Dios [cf. Dan. 7:2,3).

Descripción de la bestia (13:1-4)

Juan describe a la bestia mientras la ve subir del agua. Asoman primero diez cuernos y sobre ellos hay coronas de autoridad política. Estos diez cuernos encuentran su contraparte en los diez cuernos de Daniel 7, que simbolizan la división del Imperio Romano y las naciones que surgieron después de su desaparición (Dan. 7:24).1 Aparecen luego siete cabezas con nombres blasfemos en ellas. Las cabezas de la bestia son poderes notables usados por Satanás para perseguir al pueblo de Dios a lo largo de la historia (Apoc. 17:9-11). Los nombres blasfemos señalan los títulos divinos que la bestia pretende tener. Aunque las coronas se han desplazado de las cabezas a los cuernos, esta descripción de la bestia es una imagen de la descripción del dragón en Apocalipsis 12:3, que muestra que este poder es un representante verdadero del dragón.

Cuando la bestia finalmente sale del agua, Juan ve que sus partes se parecen a un leopardo, a un oso y a un león. De este modo, la bestia combina las características de las cuatro bestias que salen del mar en Daniel 7:2 al 8, que representan cuatro reinos mundiales: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma (vers. 17). Pero Juan las enumera en orden inverso, y muestra que la bestia del mar es la misma que la cuarta bestia aterradora de Daniel 7, que apareció como sucesora de los tres reinos que vinieron antes de ella (Dan. 7:7). El hecho de que los diez cuernos de la bestia del mar tienen coronas reales muestra que el poder representado por la bestia del mar aparece en la historia después de la desaparición del Imperio Romano, que fue un tiempo cuando las naciones resultantes surgieron y ejercieron autoridad política.

Satanás delega a la bestia poder y autoridad: "El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad" (Apoc. 13:2). Aquí hay una escena de entronización que copia la entronización de Cristo en Apocalipsis 5. Así como el Padre dio su Trono y su autoridad a Cristo {cf. Apoc. 2:27; 3:21), así el dragón le da su trono y su autoridad a la bestia, y la inviste como su corregente y representante sobre la Tierra. Esto afirma lo que se declaró antes: esta bestia simbólica es el segundo miembro de la falsa trinidad. Este aliado de Satanás quiere tomar el lugar de Jesucristo en la mente y el corazón de la gente.

Juan sigue diciendo que, en algún punto de la historia, una de las cabezas de la bestia recibe una herida mortal, que provoca la muerte de la bestia. Pero la herida de muerte finalmente se sana, y la bestia vuelve a la vida (Apoc. 13:3). Esto refleja la muerte y la resurrección de Jesucristo; en griego, se usa la misma palabra para asesinar a la bestia que la que se usa para la muerte de Cristo el Cordero (Apoc. 5:6). Estas tres fases de la existencia de la bestia del mar se definen en Apocalipsis 17:8 en términos de la bestia "que era y no es, y será". Esta descripción es la antítesis del título divino: "que es y que era y que ha de venir" (Apoc. 1:4; cf. Apoc. 4:8).

La resurrección de la bestia produce asombro entre los habitantes de la Tierra. Admirados, adoran tanto a la bestia como al dragón que está detrás de la bestia, diciendo: "¿Quién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?" (Apoc. 13:4). Esto implica que ninguno es como él o capaz de hacer estas cosas. "¿Quién es como la bestia?" está en contraste con "¿Quién es como Dios?" (Éxo. 15:11; Sal. 35:10; Miq. 7:18). La frase "¿Quién es como Dios?" es el significado hebreo de Miguel, que es el mismo Miguel que derrota al dragón en el cielo (Apoc. 12:7). Con esta comprensión, parece claro que la bestia es un aliado del tiempo del fin de Satanás, que realiza su misión engañosa haciéndose pasar por la contraparte de Jesucristo y su ministerio salvífico.

Actividades de la bestia (13:5-10)

Las actividades de la bestia se describen como la boca que habla grandezas y blasfemias durante el período profético de 42 meses. Estas actividades de la bestia son un eco de las actividades del poder opuesto a Dios del cuerno pequeño que sale de la cuarta bestia en Daniel 7. Los paralelos entre las dos visiones muestran que Daniel 7 y Apocalipsis 13 tratan del mismo poder terrenal.

Primero, las blasfemias de la bestia del mar involucran el nombre de Dios (Apoc. 13:5, 6). En el Nuevo Testamento, la blasfemia denota una pretensión de igualdad con Dios (Juan 10:33; Mat. 26:63-65) o las prerrogativas divinas (Mar. 2:7). La bestia del mar de Apocalipsis 13 pretende los títulos de Dios y las prerrogativas que corresponden solo a Dios.

Segundo, las blasfemias de la bestia del mar se dirigen contra el Tabernáculo de Dios y aquellos que moran en él. La morada de Dios es el Santuario en el cielo, donde ministra1 Cristo en favor de su pueblo. La bestia del mar niega la obra mediadora de Cristo en el Santuario celestial al sustituirla por un sistema humano de salvación y perdón de los pecados.

¿Qué poder terrenal representa la bestia del mar? El texto muestra que este poder es el sucesor del Imperio Romano, que ejerce su autoridad y su poder durante los 42 meses proféticos, o 1.260 días: el mismo período que las actividades del cuerno pequeño de Daniel 7. El único período que adecuadamente cabe a este marco de tiempo es la Edad Media, durante la cual la iglesia establecida de Europa Occidental ejerció el poder político y la opresión religiosa. De este modo, Apocalipsis 13 es una profecía de la mayor apostasía en la historia de la iglesia cristiana.

El surgimiento de la iglesia medieval al poder y el dominio fue gradual. Por el año 538 d.C., la iglesia cristiana se había establecido como un poder eclesiástico y continuó dominando el mundo occidental por toda la época medieval. Esta fecha señala el comienzo del período profético de 42 meses, o 1.260 días, que simbolizan años. Durante este período, la Iglesia del Estado en Europa occidental pretendió que el Papa era su cabeza, con la posición y las prerrogativas de Dios. Estas pretensiones fueron reiteradas en tiempos modernos por la declaración del papa León XIII: "Nosotros [los papas] tenemos sobre esta Tierra el lugar del Dios Altísimo".2

Además, el ministerio expiatorio de Cristo en el Santuario celestial fue reemplazado por las pretensiones del sacerdocio de perdonar pecados. Todos los que insistían en vivir por la Biblia en vez de por la religión del Estado experimentaron persecución y martirio. Los historiadores creen que millones de cristianos fueron martirizados por su fidelidad a las enseñanzas bíblicas. Aunque en los tiempos modernos del ecumenismo y la tolerancia religiosa tales afirmaciones se consideran crueles e injustas, el presente no puede borrar los hechos históricos y la realidad.

En 1798, el ejército de Napoleón infligió una herida mortal a la bestia, al capturar al papa Pío VI, lo que marcó la caída del Papado y la conclusión del período profético de los 1.260 días. La religión instituida del Estado y la teología centrada en Dios que había dominado el mundo occidental durante siglos fue reemplazada por la mirada materialista y centrada en el hombre del mundo moderno.

Pero Apocalipsis 13 sigue diciendo que el poder religioso-po-lítico que Satanás usó durante la Edad Media, seriamente herido por la Revolución Francesa, surgiría otra vez, y ejercería su poder opresivo sobre el mundo. La curación de la herida mortal de la bestia llenaría de admiración y reverencia a los habitantes del mundo: "La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado" (Apoc. 13:8).

Y ¿ qué provocaría la curación de la herida de muerte de la bestia ? La respuesta se encuentra en la descripción de otro poder terrenal que aparece en el escenario mundial. Un poder que desempeñará un rol clave en reavivar la autoridad opresiva medieval y forzará su aceptación sobre los habitantes del mundo.

La bestia de la tierra

Esta segunda bestia surge de la tierra, la misma tierra que en Apocalipsis 12:14 al 16 salvó a la mujer de las agrias torrentosas del dragón a la conclusión de los 1.260 años del período profético. Esto muestra que el poder representado por la bestia de la tierra aparece en un territorio amigable a la iglesia, en algún momento después del período medieval. Mientras que la primera bestia surgió del mar, esta bestia se levanta de la tierra; cuando se mencionan juntos en Apocalipsis, la tierra y el mar representan la tierra entera (cf. Apoc. 10:2), enfatizando el ámbito global que desempeña Satanás en el tiempo del fin.

Brevemente, esta bestia de la tierra exhibe las siguientes características:

- Surge al poder después de que la bestia del mar recibe la herida mortal: después de la Revolución Francesa. Este es un poder exclusivamente del tiempo del fin.

- La segunda bestia es, en apariencia, inofensiva y parecida a Cristo, y usurpa el símbolo de Cristo, el Cordero.

- Este poder semejante a un cordero exhibe el espíritu satánico; habla como un dragón, que es una clara referencia a la serpiente en el Jardín del Edén (Gén. 3:1-5).

Este poder terrenal del tiempo del fin es una verdadera parodia del Espíritu Santo. De acuerdo con el Evangelio de Juan, el propósito del Espíritu Santo es ejercer la autoridad de Cristo, señalando a Cristo a la gente (Juan 15:26; 16:13, 14). Del mismo modo, la bestia de la tierra ejerce toda la autoridad de la bestia del mar, señalando a toda la gente a ella (Apoc. 13:12).

La "autoridad de la primera bestia" (vers. 12) se refiere al poder coercitivo de la iglesia medieval empleado durante el período profético de 42 meses (vers. 5-8) para imponer doctrinas y prácticas que eran contrarias a las enseñanzas bíblicas. Quienquiera que se oponía a las enseñanzas de la iglesia establecida experimentaba persecución y martirio. Al ejercer esta autoridad medieval, la bestia de la tierra hará que la gente en el mundo "adore a la primera bestia cuya herida mortal había sido curada" (vers. 12); así falsifica el rol del Espíritu Santo de dirigir la adoración a Cristo.

¿Cómo logrará esto la bestia de la tierra? Como muestra el texto, la fase inicial involucra señales milagrosas para persuadir a la gente (vers. 13, 14; cf. 2 Tes. 2:8-10), mientras que la etapa final recurrirá a la coerción (Apoc. 13:15-17). Así como el Espíritu Santo usó señales milagrosas para convencer a las personas de aceptar a Jesucristo y adorarlo, esta falsificación procura engañar a las personas por medio de señales y milagros engañosos, para persuadirlos a adorar a la bestia del mar.

La mayor de las señales que realizará es traer fuego del cielo (vers. 13). Esto recuerda el fuego que Elias llamó del cielo, que demostró que Yahvé era el verdadero Dios de Israel (1 Rey. 18:38). La bestia semejante a un cordero imita el rol profético de Elias y en todo el Apocalipsis se le da la etiqueta de falso profeta.

La bestia que hace descender fuego del cielo también falsifica el Día de Pentecostés, cuando lenguas de fuego descendieron del cielo sobre los discípulos (Hech. 2:3). Se sigue que el bajar fuego del cielo tiene la intención de falsificar el poder de Dios y engañar a la gente, convenciéndola de que estas señales milagrosas son las manifestaciones del poder divino.

El único poder mundial que aparece en el período posterior a la Edad Media y que se adecúa a la descripción de la bestia semejante al cordero de Apocalipsis 13 es Estados Unidos protestante. Apocalipsis 13 muestra que Estados Unidos de Norteamérica, un puerto seguro para la iglesia, desempeñará vm rol clave en los eventos de los últimos días.

La imagen de la bestia (13:14,15)

La bestia de la tierra persuadirá a la gente de todo el mundo para que haga una imagen de la bestia del mar que recibió la herida mortal. Una imagen es una copia de alguna realidad. Esta profecía muestra que los poderes del mundo serán seducidos para crear un sistema de religión del Estado, parecido al de la Edad Media. Cuando los poderes civiles y políticos se unan a las principales organizaciones religiosas para imponer una religión sobre la gente, formarán la imagen de la bestia.

Toda esta escena refleja a Daniel 3, en la que el rey Nabucodo-nosor ordena que la gente de su reino, bajo pena de muerte, adore la imagen de oro que había erigido. Así como la adoración de la imagen de oro fue impuesta por un decreto legislativo en los días de Daniel, así en el tiempo del fin la demanda de una adoración popular será apoyada por el poder civil y forzará a toda la Tierra a adorar a la bestia del mar.

Apocalipsis 13 indica que los Estados Unidos protestantes asumirán un rol de liderazgo en la curación de la herida mortal de la bestia. Nos dice que el sistema religioso-político que Satanás usó durante la Edad Media surgirá de nuevo en los días finales de la historia de esta Tierra, ganando y controlando la conciencia y la adoración de los habitantes del mundo. Esta profecía apunta al reavivamiento de la intolerancia medieval en el tiempo del fin (Apoc. 13:15). La bestia semejante a un cordero se pondrá del lado de la bestia del mar para establecer una unión religiosa e imponer una institución que caracterizó al cristianismo medieval tanto en Europa Occidental como en el hemisferio Oriental.

La marca de la bestia (13:16,17)

Los que sucumban a la presión aplicada por esta institución recibirán una marca con el nombre de la bestia en su mano derecha o en su frente (Apoc. 13:16). Todas las clases de la sociedad humana tienen la orden de recibir la marca de la bestia. Recibir esta marca significa pertenecer a la bestia y adorarla. Esta marca es la antítesis del sello de Dios (Apoc. 14:1).

Mientras que el sellamiento significa la presencia operativa del Espíritu Santo en el corazón de los seres humanos (Efe. 1:13,14; 4:30), la marca de la bestia falsifica la obra del Espíritu Santo. Las personas que tienen la marca de la bestia han sido introducidas en este sistema y lo sirven con mente y corazón; algunos, voluntariamente; otros, de mala gana.

Poner la marca en la mano derecha o en la frente evoca Deutero-nomio 6:8, donde Moisés instruyó a los israelitas para que ataran la Ley de Dios como una señal sobre sus manos o su frente. Esta es una orden que los judíos han tomado literalmente poniéndose filacterias para mostrar que pertenecen y obedecen a Dios.3 Esto sugiere que la marca en la frente tiene que ver con grabar la Ley de Dios en la mente y la conducta de su pueblo. En contraste, recibir la marca de la bestia en la mano derecha o en la frente representa la negativa a obedecer los mandamientos de Dios: el cambio de la obediencia a Dios por la obediencia a la bestia.

Apocalipsis muestra que los primeros cuatro mandamientos del Decálogo -los que conciernen a la relación de la persona con Dios y la adoración- llegarán a ser la norma de lealtad a Dios en la crisis final. Las actividades de Satanás en el tiempo del fin están presentadas en Apocalipsis como un ataque bien planificado contra estos cuatro mandamientos.

La exigencia de adoración de la bestia del mar (Apoc. 13:15) es un ataque directo al primer Mandamiento: "No tendrás dioses ajenos delante de mí" (Exo. 20:3). La bestia de la tierra levanta una imagen de la bestia del mar para ser adorada (Apoc. 13:14, 15), que es un ataque directo al segundo Mandamiento: "No te harás imagen [...]. No te inclinarás a ellas ni las honrarás" (Éxo. 20:4,5). La blasfemia de la bestia hacia Dios (Apoc. 13:5,6) es un ataque directo al tercer Mandamiento: "No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano" (Éxo. 20:7). Como se explica más abajo, la marca de la bestia (Apoc. 13:16,17) es un ataque directo al cuarto Mandamiento: "Acuérdate del sábado para santificarlo" (Éxo. 20:8).

Apocalipsis 14:6 al 12 claramente indica que el mandamiento del sábado, específicamente, será la prueba de la fidelidad y la obediencia de las personas a Dios.4 La apelación de los mensajes de los tres ángeles de adorar y obedecer al verdadero Dios antes que adorar a la bestia y recibir la marca de la bestia claramente aparece en el contexto del mandamiento del sábado (Apoc. 14:7, 9). El sábado, en la Biblia, concierne a la adoración apropiada a Dios y a una relación con él. Como el sábado es la señal distintiva de la obediencia del pueblo fiel de Dios (cf. Éxo. 31:12-17; Eze. 20:12, 20), así la marca de la bestia es la señal de la obediencia a la bestia. La característica distintiva de la marca de la bestia es la sustitución de mandamientos humanos en lugar de los mandamientos de Dios. La evidencia obvia de esta trama es el establecimiento humano de un sábado falso -el domingo, el primer día de la semana- en lugar del sábado del séptimo día.

No obstante, la observancia del domingo no significa en sí misma el tener la marca de la bestia. La observancia del domingo solo llegará a ser "la marca de la bestia" cuando la gente tenga una clara comprensión de los asuntos involucrados en elegir un día de adoración.5 Ese tiempo está todavía en el futuro; por ello, en el presente, los seguidores de Cristo no deben rotular a ninguna persona o grupo como que tienen la marca de la bestia. La observancia del domingo hoy no hace que una persona esté perdida, así como la observancia del sábado no hace que una persona sea un cristiano genuino. Pero pronto llegará el tiempo cuando la marca de la bestia será el problema. Será un tiempo cuando cada persona en el mundo elegirá tomar su posición a favor de Dios o en contra de él.


Referencias

1 Ángel Manuel Rodríguez, FutureGlory: 1he8 GreatestEnd-TimePropheciesintheBible (Hagerstown, Maryland: Review and Herald", 2002), p. 104.

2 Papa León XIII, Praeclara Gratulatwnis Publicae [La reunión de la cristiandad], 20 de junio de 1894, citado en Don F. Neufeld y Julia Neuffer, eds., Seventh-day Adventist Bi-ble Students'Source Bookt Commentary Reference Series (Washington, D. C-: Review and Herald', 1962), t. 9, p. 684.

3 Beatrice S. Neall, "Sealed Saints and the Tribulation", en Symposium on Revelation-Book 1, ed. Frank B. Holbrook, Daniel and Revelation Committee Series 6 (Silver Spring, Maryland: Biblical Research Institute, 1992), p. 257.

4 William G. Johnsson, "The Saints' End-Time Victory Over the Forces ofEvil", en Symposium on Revelation-Book 2, ed. Frank B. Holbrook, Daniel and Revelation Committee Series 7 (Silver Spring, Maryland: Biblical Research Institute, 1992), p. 30.

5 Richard Rice, Reign of God, 2" ed. (Berrien Springs, Michigan: Andrews University Press, 1997), p. 403.