Lección 8 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

En los tiempos bíblicos, tener hijos era muy importante. Las esposas le suplicaban a Dios (o a su esposo) que les diera un hijo. Dios a veces actuaba en forma milagrosa (recuerda a Ana llorando ante el Tabernáculo, o a Raquel pensando en la muerte como una alternativa a la esterilidad). En la actualidad, el tema de tener hijos es complejo y abarca un abanico de aspectos, como la infertilidad, el control de la natalidad, el aborto, la adopción, las familias monoparentales y los métodos de disciplina. Cualquiera que sea el peso que soportamos con respecto a los hijos, es imperativo recordar que Dios se preocupa profundamente por la situación de cada familia. Esa es la parte fácil. Extender ese mismo cuidado a ti mismo o a aquellos que crees que están tomando malas decisiones con respecto a sus hijos, esa es la parte difícil.
Criar hijos puede considerarse una forma de hacer discípulos. Aunque la Biblia ofrece perlas para orientar a los padres (2 Cor. 12:14; Efe. 6:4; Col. 3:21), la mayoría de las familias mencionadas en la Biblia darán muchísimos ejemplos de lo que no se debe hacer en la crianza de los hijos (por ejemplo, mostrar favoritismos, descuidar la disciplina, vivir una vida sin Dios). Pero, si podemos aprender de los errores de ellos y de los propios, entonces los hijos serán una estrella en la corona celestial de sus padres. Sin embargo, con la esperanza de que sus hijos se salven, algunos han invocado Proverbios 22:6 de una manera que no se integra adecuadamente con el libre albedrío y la metanarrativa del Gran Conflicto. Un estudio breve sobre este famoso versículo tratará de brindar cierta claridad y otras opciones interpretativas.

COMENTARIO
Texto bíblico
Proverbios 22:6 es un versículo raro que posee la cantidad justa de ambigüedad traslativa y consecuencia teológica para provocar esperanza existencial o trauma psicológico, o ambos. Es una parte exegéticamente jugosa de la literatura sapiencial del Antiguo Testamento cuyas posibles traducciones al español pueden ser prácticamente contrarias entre sí. Proverbios 22:6 componía la escueta lista de “Mis errores de traducción preferidos”, de Douglas Stuart en sus conferencias de liderazgo W. H. Griffith Thomas Memorial, en febrero de 2013. Estudiar este versículo puede servir como un microcosmos para el desafío, la emoción y la sorpresa que hacen que merezca la pena un estudio bíblico más profundo. Mientras reflexionamos sobre la crianza de los hijos en la lección de esta semana, será útil analizar gramaticalmente este versículo, que posiblemente sea el más conocido o citado del Antiguo Testamento sobre la crianza de los hijos.

La traducción estándar
Yo llamo traducción estándar a la que siguen casi todas las traducciones al inglés y varias traducciones al español, al alemán y al francés, que se apegan bastante de cerca a la Versión del Rey Jacobo (King James Version): “Entrena a un niño en el camino que debería andar: y cuando sea viejo, no se apartará de él” (Prov. 22:6, traducción literal de la KJV).
En primer lugar, la lección resalta un aspecto crucial que vale la pena repetir brevemente. No importa cómo se traduzca este texto, no significa que todos los niños rebeldes sean resultado directo de una mala crianza.
Así que, descartemos esa posibilidad. Siempre debemos tener en cuenta el género literario del texto, y este pertenece a una antología sapiencial llena de proverbios y refranes concisos (breves, enérgicos y significativos en expresión). Un proverbio no sería un proverbio si incluyera una lista de salvedades, excepciones y exclusiones. Por lo tanto, este versículo debería tomarse como un principio general sobre cómo las experiencias de años anteriores pueden tener consecuencias a largo plazo. La culpabilidad o la seguridad de los padres, que se refleja en el interrogante: “¿Cuándo entrará en razón mi hijo y andará ‘en su camino’?”, debería transformarse en reflexión, experiencias adquiridas, y en constante oración por parte de los padres.
Los partidarios de la traducción estándar han tenido que defender la frase “en el camino” porque en hebreo solo dice “según su camino”. No obstante, los traductores, al captar el aspecto general de Proverbios, se convencieron por el contexto de que “según su camino”, en este caso, era el camino de los sabios y los justos que fomentaban Salomón y sus amigos.
Un pequeño retroceso en esa traducción proviene de aquellos que consideran que “según su camino” se refiere a cuando una persona descubre sus inclinaciones vocacionales y es alentada en esa dirección. Este criterio es el que asume el Comentario bíblico adventista con respecto a este versículo cuando observa que “la elección de la ocupación de la vida debe estar en armonía con las inclinaciones naturales” (CBA 3: 1.036). Sin embargo, algunos creen que esta visión impone una perspectiva psicológica anacrónica sobre el texto, que no pertenece a los temas de Proverbios.

La traducción de la minoría
Otra traducción discrepa con los modificadores que no están en el texto hebreo, como: “en el camino en el que debería andar” (KJV), “en el camino correcto” (NVI), “por el camino correcto” (NTV), “a seguir fielmente su camino” (RVC), y cree que el original en hebreo debería tomarse al pie de la letra: “según su camino”. Douglas Stuart y otros también tienen un problema con el término hebreo na’ar cuando se traduce como “niño” en la traducción estándar, y en su lugar opta por “un joven adulto soltero”. A la luz de esta propuesta, el versículo ahora involucra a nuestros adolescentes más que a los niños pequeños. Stuart propone esta traducción: “Instruye a un adolescente según su propio camino, y cuando sea viejo no se apartará de él”.
El texto ahora se entiende como una promesa: no es que una buena crianza garantice buenos resultados, sino que la crianza laxa que satisface el “camino” indisciplinado de los adolescentes tendrá resultados perjudiciales a largo plazo. Stuart cita la traducción del filósofo judío medieval Ralbag (acrónimo de Rabino Levi ben Gershon): “Instruye a un hijo según sus inclinaciones malvadas, y seguirá en su mal camino durante toda la vida”.
Entonces, ¿por qué esta perspectiva de la traducción no tiene una representación más amplia en las versiones modernas? Es probable que haya una cierta inercia de traducción que se crea a partir de una traducción popular o temprana, que las versiones posteriores a menudo tienen dificultades para resistir. Gordon Hugenberger ofrece una teoría sobre el posible error inicial: “Es probable que a los traductores tempranos se les haya pasado por alto esta interpretación del texto en forma de advertencia, no porque haya alguna dificultad en el hebreo, sino porque interpreta la primera cláusula como una orden irónica. Le dice al lector que haga algo que no debe hacer: ‘enseña a un hijo según su camino’. De hecho, ese recurso retórico es muy conocido en la literatura sapiencial como Proverbios, que utiliza el sarcasmo con buenos resultados. Comparemos con Proverbios 19:27: ‘Deja de escuchar las enseñanzas, hijo mío, y te apartarás de la sabiduría’ ” (en G. D. Practico y M. V. Van Pelt, Basics of Biblical Hebrew Grammar, p. 163).

Una interpretación milenaria
La siguiente “traducción” es más una interpretación histórica que una traducción. Pero tiene suficientes evidencias convergentes que la convierten en una posibilidad tentadora.
Si le dieras un vistazo al Codex de Leningrado, que es el manuscrito completo más antiguo de la Biblia hebrea, encontrarás notas en los márgenes.
Estas fueron escritas por los masoretas, un grupo de escribas y eruditos judíos entre los años 600 y 1000 d.C., que creó marcas diacríticas alrededor del texto hebreo consonántico para intentar estandarizar la pronunciación.
En otras palabras, agregaron un sistema de vocales al texto para que la comunidad judía no olvidara cómo se pronuncia o se lee en hebreo. También escribieron notas técnicas y lingüísticas en los márgenes. Son estas notas las que potencialmente nos dan una ventana de mil años sobre cómo interpretaban Proverbios 22:6.
La interpretación masorética de Proverbios 22:6 se remonta a Enoc y a la grafía de su nombre. Hay dos grafías del nombre de Enoc en hebreo. Los masoretas anotaron las variantes en sus márgenes. Por lo general, el nom- bre de Enoc contiene lo que se llama un holem waw (el holem waw da el sonido “o” en el nombre de Enoc). Pero hay tres casos en los que la grafía es “defectuosa” y solo contiene el holem (que todavía da el mismo sonido “o”).
Teniendo en cuenta que hay más de un Enoc, observamos el primer caso de la grafía defectuosa del nombre de Enoc en el manuscrito masorético de Génesis 25:4. Los masoretas anotaron en el margen de ese versículo que los tres textos que contienen este uso defectuoso eran Génesis 25:4; Números 26:5 (este caso es un poco diferente porque son los “hanochitas”, o podríamos decir la familia de Enoc, o los “enoquitas” los que tienen el uso defectuoso); y Proverbios 22:6. En otras palabras, los masoretas ven el nombre de Enoc con su grafía alternativa en Proverbios 22:6.
Pero espera, el nombre de Enoc ¿no aparece en Proverbios 22:6, o sí? Sucede que la forma verbal de “instruir” de Proverbios 22:6 se deletrea exactamente igual a la grafía defectuosa del nombre de Enoc. (Una nota para los familiarizados con el hebreo: es cierto que los masoretas podrían estar haciendo un comentario sobre el imperativo Qal de chanak, pero el holem defectuoso es estándar para los imperativos Qal, según Wilhelm Gesenius. ¿No es más factible que anoten una variante anómala de “Enoc” en lugar de la conjugación habitual de chanak?)
Además, los masoretas hacen una nota al margen en Proverbios 22:6, conectada directamente a la palabra hebrea “Enoc/instruir”. Su referencia al margen, que no tiene forma de oración, literalmente dice: “dos veces”, “principio de”, “versículo”, “Matusalén”. De nuevo, ese es el comentario de los masoretas sobre la palabra hebrea hanoch, que en español podría significar tanto “Enoc” como “instruir”. Una versión inglesa arreglada de la nota marginal masorética de Proverbios 22:6 dice: “En dos casos, la palabra [hanoch] comienza un versículo [...] Matusalén”. ¿No es interesante que se mencione a Matusalén? El hecho de que Matusalén se escriba como un comentario en hanoch abre la posibilidad de que hanoch se interprete como “Enoc”, en lugar de (o además de) traducir hanoch como “instruir”.
El otro caso en el que esta palabra “Enoc/instruir” comienza un versículo es 1 Crónicas 1:3, que dice: “Enoc, Matusalén, Lamec”. Este Enoc se está refiriendo al mismo Enoc que caminó con Dios en Génesis 5. A la luz de estas notas marginales, parece plausible que los masoretas (que vivieron y respiraron la Biblia hebrea) tuvieran a Enoc en mente cuando leyeron Proverbios 22:6, y posiblemente también a Matusalén. Esta es una interpretación basada en la versión de Joseph Lukowski, a quien le debemos todo este análisis: “[Utiliza el ejemplo de] Enoc para un hijo según su camino [es decir, el camino de Enoc]; incluso cuando sea viejo [como Matusalén], no se apartará de él” (Prov. 22:6). (Ver https://goo.gl/P6JyG6). Haciendo una paráfrasis libre, la interpretación de Lukowski podría decir: “Cría a tus hijos a la manera de Enoc, y se mantendrán fieles hasta una edad avanzada como Matusalén”.
Bien podría ser que los masoretas consideraran que este versículo alentaba a los padres a criar a sus hijos para que conozcan personalmente a Dios y caminen con él como lo hizo Enoc. Como resultado, una vida recta y perseverante los conduciría hasta la vejez (ver Éxo. 20:12), así como condujo al hombre más longevo que jamás haya existido, el hijo de Enoc, Matusalén.

APLICACIÓN A LA VIDA
Todos queremos que nuestros hijos anden en el camino de Enoc, sin importar si los masoretas lo vieron en Proverbios o no. El hecho de que Enoc nunca haya visto la muerte sirve como una analogía de la esperanza que tenemos de que nuestros hijos nunca experimenten la muerte final, la muerte segunda (Apoc. 20:14).