Lección 11 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Al considerar el crecimiento sin precedentes del cristianismo en los primeros tres siglos, el historiador Rodney Stark concluye: “El poder del cristianismo no radica en su promesa de compensaciones de otro mundo por el sufrimiento en esta vida, como se ha propuesto tantas veces. ¡No, el cambio crucial que tuvo lugar en el siglo III fue el rápido proceso de sensibilización de una fe que aportó potentes antídotos para las miserias de la vida presente! El aspecto verdaderamente revolucionario del cristianismo radica en imperativos morales como ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’, ‘Todo lo que quieran que la gente haga con ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos’, ‘Hay más bendición en dar que en recibir’ y ‘Todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron’ ”.1
Al estudiar la lección de esta semana, “De qué manera vivir la esperanza adventista”, tenemos el desafío de vivir cada día con una esperanza ferviente por el Reino venidero de Dios, al tiempo que aplicamos esos valores del Reino en nuestra vida y en la vida de quienes servimos. Empatizamos con el clamor profético para que Cristo apresure su regreso en gloria. Mientras esperamos el reino de gloria, cabe recordar las oportunidades de servir que tenemos ahora, mientras permitimos que Cristo viva su vida en nosotros.

Objetivos del maestro:


COMENTARIO

Texto bíblico: Lean juntos en clase Tito 2:11 al 14. Este pasaje esboza dos reinos: el reino de la gracia y el reino de la gloria. Primero, pide a la clase que haga lo siguiente:

Ilustraciones

Dos ilustraciones del “Reino”:

Ilustración

Algunos creen que toda preocupación por la ecología y el cuidado de las necesidades sociales es una pérdida de tiempo porque este mundo se destruirá en el tiempo del fin de todos modos.
Algunos cristianos en la actualidad ven a este mundo como un barco que se hunde. No solo no ven utilidad en trazar un curso para una embarcación tan nefasta, sino además no entienden la razón de achicar el agua y tapar las filtraciones para que el barco vuelva a estar en condiciones de navegar. Pasan el tiempo en balsas salvavidas, a una distancia segura, advirtiendo a los pasajeros del barco que el barco pronto se hundirá. Estos fatalistas consideran que cualquier intento de reparar la nave (es decir, mejorar las condiciones sociales del mundo) es inútil porque Cristo destruirá el orden mundial actual en su venida. Den su opinión sobre el “escapismo santificado” ilustrado arriba. ¿Se puede fundamentar bíblicamente este planteamiento filosófico? ¿Por qué?

Textos bíblicos: Miah Arnold escribió un artículo en The Michigan Quarterly Review (50, Nº 1 [invierno de 2011]) titulado “Usted me debe”. Describe la injusticia completamente absurda del sufrimiento de niños inocentes y moribundos en el Centro de Cáncer Anderson, en Texas. Arnold escribe: “Como todos los demás, yo trataba de darle sentido a lo que no tiene sentido”.4
Analicen el significado de esta declaración de Clifford Goldstein, sobre las tragedias en el mundo, lo absurdo del mal: “Por más malas que sean estas tragedias, sería peor si tuvieran sentido para ellos”.5 Pregunta a la clase: ¿Por qué es así?
Lee esta declaración de El conflicto de los siglos para la clase y analicen:

Lean y analicen 1 Corintios 4:5; 2 Tesalonicenses 1:5 al 10; Apocalipsis 21:4, y otros pasajes que la clase pueda pensar que indican que, a su tiempo, Dios indudablemente hará justicia y eliminará el pecado.
Actualmente, este mundo pecaminoso está lleno de opresión, sufrimiento y tristeza. Mientras esperamos el momento de la segunda venida de Jesús, continuemos el proceso de deshacer la obra del diablo como lo hizo Jesús (1 Juan 3:8). Su cuerpo, la iglesia, ha sido enviado al mundo para “predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel [...] y restaurarán las ciudades arruinadas [...] Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová” (Isa. 61:1-4, 6).

APLICACIÓN A LA VIDA
Ser un cristiano adventista que vive diariamente a la luz de la esperanza del advenimiento significa evitar dos extremos: (1) la sobreexcitación por la expectativa de la segunda venida de Cristo que desahucia al mundo actual como condenado, y por lo tanto se opone a que realicemos cualquier esfuerzo a favor del bienestar de la sociedad en que vivimos; y (2) la indiferencia ante el advenimiento de Cristo que hace del mundo actual el foco principal por el cual vivir y trabajar. Para estos indiferentes, el mundo actual no es una sala de espera para el mundo venidero, sino una sala de estar que ocupan cómodamente de una manera relajada.
Invita a los miembros de la clase a analizar lo siguiente: ¿En qué “sala” se encuentra cada uno? Mientras esperan activamente el “reino de la gloria”, ¿cómo ha avanzado su iglesia en la creación de un “reino de la gracia” en la “sala de espera” (dentro y fuera de su iglesia) que apunta al “reino de la gloria”?
En el “reino de la gloria”, habrá un “árbol de la vida” con hojas que son para “la sanidad de las naciones” (Apoc. 22:2; ver además Eze. 47:12). Las naciones ¿por qué necesitarían ser sanadas si el mal ya habrá sido aniquilado? Al igual que el río sanador de Ezequiel 47:9, el agua de la vida produce sanidad dondequiera que va, ¡incluso en el cielo! Invita a los miembros de la clase a compartir historias de cómo su iglesia u otras iglesias son un “lugar de sanidad” por dentro y por fuera.


Referencias
1 Rodney Stark, Cities of God: The Real Story of How Christianity Became an Urban Movement and Conquered Rome (Nueva York, Nueva York: HarperCollins, 2006), p. 30. 2 Keys to Adventist Community Services (Departamento de Escuela Sabática y Ministerio Personal de la Asociación General, 2008), p. 6. 3 En línea: http://www.centerchristianchurch.org/single-post/2017/09/27/No-Life-is-Too- Messy-for-Jesus-to-Handle 4 Miah Arnold, The Michigan Quarterly Review, Nº 1 (invierno de 2011). Citado en Clifford Goldstein, “It Makes No Sense”, Adventist Review, 18 de abril de 2013, p. 16. 5 Clifford Goldstein, “It Makes No Sense”, Adventist Review (18 de abril de 2013), p. 16.