Lección 12 MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Texto clave: Daniel 11:35.

Enfoque del estudio: Daniel 11; 8:3-8, 20-22; Isaías 46:9, 10; Dan. 8:9, 23-25; Mateo 27:33-50.

Introducción: Daniel 11 es sin duda el capítulo más difícil del libro. Sin embargo, los contornos generales de la profecía se destacan claramente. El pueblo de Dios será perseguido y atacado, pero al final el Señor vence. Este estudio se centrará en el gran conflicto entre los poderes del norte y el sur, y la imagen de los acontecimientos finales con la que concluye el capítulo.

Temática de la lección:

1. El Gran Conflicto. El “conflicto grande” que menciona el ser angelical en Daniel 10:1 se desarrolla a lo largo de todo el capítulo 11 como una sucesión de gobernantes del norte y del sur que luchan entre sí hasta el tiempo del fin.

2. Los acontecimientos finales. La parte final del capítulo culmina con la aniquilación de las fuerzas malignas cuando lanzan el último ataque contra Sion, el “monte glorioso y santo” de Dios.

Aplicación a la vida: Detrás de las tantas batallas entre los gobernantes del norte y del sur, solo hay un conflicto grande. Es el gran conflicto entre Dios y Satanás, que también tiene repercusiones políticas y sociales en la Tierra. El conflicto no tiene que ver principalmente con conquistas territoriales ni logros materiales. Es una batalla de proporciones cósmicas por el corazón y la mente de los seres humanos. En esta batalla, la neutralidad es imposible; debemos elegir un bando.

COMENTARIO

Echémosle un vistazo más profundo a los temas de la lección descritos anteriormente:

1. El Gran Conflicto. La guerra entre el norte y el sur recuerda las batallas entre poderes que competían por el control de la Tierra Prometida. Situado en la confluencia de los grandes imperios de la época, el territorio de Israel a menudo quedaba envuelto en los conflictos internacionales de la época. Las potencias del norte (asirios, babilonios, seléucidas) luchaban contra las potencias del sur (egipcios, ptolomeos) por el control estratégico de Palestina. Obviamente, una guerra por el control de la Tierra Santa trae aparejado sufrimiento para el pueblo de Dios. Según aclara Gabriel, la profecía tenía la intención de que Daniel supiera “lo que ha de venir a [s]u pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días” (Dan 10:14). Por lo tanto, la larga secuencia de reinos y guerras es relevante en la medida en que hace que el pueblo de Dios padezca muchos sufrimientos. A medida que se desarrollan los acontecimientos proféticos, las guerras entre el norte y el sur culminan en un ataque contra el pueblo de Dios en el monte Sion. En realidad, esta batalla final, junto con la intervención salvífica de Dios en favor de su pueblo, es el punto culminante del mensaje de Daniel.

Al aplicar el enfoque historicista a la interpretación de este capítulo, también debemos entender que, debido a que la línea de tiempo profética atraviesa el Calvario, los símbolos proféticos y los acontecimientos que representan deben interpretarse según los términos del Nuevo Pacto. En Cristo, el Pacto con Israel se les ofrece a los gentiles, y la Tierra Prometida se expande hasta abarcar a todo el mundo. Debemos tener en cuenta esas nuevas realidades que el Mesías produjo, al interpretar los acontecimientos proféticos descritos en Daniel 11.

Por lo tanto, la mayoría de los intérpretes historicistas entienden que el rey del norte primeramente es una referencia a la potencia seléucida ubicada en Siria y que el rey del sur es un representante de los ptolomeos, que gobernaban Egipto. Posteriormente, el papel del rey del norte es asumido por la Roma pagana y más tarde por la Roma papal. Del mismo modo, más adelante en la línea de tiempo profética, el sur viene a representar el ateísmo, que fue fuertemente promovido por los poderes que desataron la Revolución Francesa, y que continúa hasta hoy.

Los puntos exactos de Daniel 11 en los que se produce una transición de poder siguen siendo un tema de debate. Por lo tanto, debemos enfocarnos en aquellos aspectos que son fijos y claros, porque guardan un paralelismo con los otros perfiles proféticos de Daniel. El siguiente cuadro muestra las correlaciones del capítulo 11 con las otras profecías de Daniel, especialmente el capítulo 8.


2. Los acontecimientos finales. La última parte (Dan. 11:40-45) muestra que la larga guerra entre el rey del norte y el rey del sur alcanza su clímax en el tiempo del fin. Para entonces, el rey del norte vence al rey del sur y lanza el ataque final contra el monte Sion. Debido a que la mayoría de los acontecimientos aquí descritos se encuentran en el futuro, su interpretación sigue siendo tentativa; por lo tanto, debemos evitar el dogmatismo. Sin embargo, es posible delinear los contornos generales de la profecía aplicando dos principios básicos de interpretación.

Según los principios anteriores, el rey del sur representa a Egipto, como se indica de manera sistemática a lo largo de la profecía. El rey del norte, a su vez, debe identificarse con Babilonia, que aparece en el Antiguo Testamento como el poder del norte (Jer. 1:14; 4:5-7; 6:1; 10:22; 13:20; 16:15; 20:4; 23:8; 25:9, 12).
Fundada por Nimrod, Babilonia se convirtió en el centro de la religión pagana y la archienemiga de Jerusalén. En la simbología apocalíptica, Babilonia llegó a simbolizar a Roma, tanto pagana como papal. Por ende, en este punto de la línea de tiempo profética, que es el tiempo del fin, Babilonia/rey del norte simboliza el Papado y sus fuerzas de apoyo. Egipto, a su vez, representa las fuerzas que se oponen al Papado, pero que finalmente son dominadas por este. Por lo tanto, entre otras posibilidades, como el antiguo Imperio Otomano, Egipto probablemente represente el ateísmo y el secularismo.
Cuando el rey del norte invade la “tierra gloriosa”, se nos dice que “Edom y Moab, y la mayoría de los hijos de Amón” (Dan. 11:41) escapan de su poder abrumador.
Debido a que estas tres naciones han dejado de existir ya hace mucho tiempo, deben interpretarse como símbolos de entidades escatológicas más amplias. Para comprender mejor el simbolismo relacionado con esas naciones, debemos observar que la “tierra gloriosa” no es una entidad geográfica en el Medio Oriente, sino un símbolo del pueblo remanente de Dios. Del mismo modo, “Edom, Moab y Amón” no son entidades étnicas, sino que representan a quienes resistirán la seducción de Babilonia y provendrán de diferentes religiones y tradiciones filosóficas para unirse al remanente en los últimos días.
La batalla final del Gran Conflicto tendrá lugar cuando el rey del norte “plant[e] las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo” (Dan. 11:45).
Esta situación recuerda a los reyes extranjeros que, procedentes del norte, atacaron Jerusalén. Senaquerib, por ejemplo, instaló sus tiendas militares en Laquis, que se encontraba entre el Mar Mediterráneo y Jerusalén. Estas imágenes simbolizan la confrontación final entre las fuerzas de la Babilonia espiritual (el Papado y sus aliados) contra el pueblo de Dios. El “monte glorioso y santo” representa al pueblo de Dios bajo el señorío de Cristo. Por ende, con un lenguaje que recuerda la experiencia del antiguo Israel y Judá, la profecía describe el ataque de la Babilonia del tiempo del fin contra el pueblo de Dios. Pero el enemigo fracasará; “llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude” (Dan. 11:45).

APLICACIÓN A LA VIDA

“En los anales de la historia humana, el desarrollo de las naciones, y el nacimiento y la cai´da de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas de los hombres; y la marcha de los eventos parece, en gran medida, estar determinada por el poder, la ambición y los caprichos de ellos. Pero, en la Palabra de Dios se descorre el velo y, encima, detra´s y a trave´s de todo el juego y contrajuego de los intereses, el poder y las pasiones humanas, contemplamos a los agentes del que es todo Misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de e´l” (PR 366).
Daniel 11 muestra que Dios conoce al detalle la historia futura. El preconocimiento de Dios ¿de qué manera puede fortalecer tu fe personal?
Daniel 11 (especialmente Daniel 11:40 al 45) ha sido objeto de algunas interpretaciones especulativas. La noción de recapitulación en la profecía apocalíptica (ver la lección Nº 1) ¿cómo puede ayudarnos a permanecer dentro de los límites interpretativos correctos para comprender este capítulo?
Después de estudiar acerca del gran conflicto que se refleja en las profecías de Daniel, ¿qué debemos hacer con ese conocimiento (Dan. 11:33)?