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Daniel

 

“El hecho de que somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor Jesús ve en nosotros algo precioso que quiere desarrollar. Si no viera en nosotros nada con qué glorificar su nombre, no perdería tiempo en refinarnos… Lo que él refina es mineral precioso… El Señor permite que sus escogidos pasen por el horno de la aflicción para probar su carácter y saber si pueden ser amoldados para su obra. (EGW. Colportor Evangélico, p. 188)

En la lección anterior contemplamos a Dios como el único que revela el futuro. La sabiduría de los llamados sabios de Babilonia, probó ser un completo fracaso. En marcado contraste encontramos la absoluta superioridad de la sabiduría de Dios revelando a Daniel el sueño y su interpretación.

Mientras el capítulo 2 revela a Dios como el único que conoce el futuro, el capítulo 3 revela a Dios como el único que puede salvar. En el capítulo 2 Dios se revela como el verdadero profeta, en el capítulo 3 se revela como el verdadero Salvador. Los dos capítulos están relacionados.

En el capítulo 2, Dios revela a Nabucodonosor una gran imagen; en el capítulo 3, Nabucodonosor hace una gran imagen. En el capítulo 2, la imagen se compone de diferentes metales representando el levantamiento y caída de los imperios; mientras que en el capítulo 3, la imagen hecha por el rey es toda de oro puro, representando el deseo de que su reino fuese perpetuo.

En un descubrimiento arqueológico reciente, una tablilla de arcilla atribuida a Nabucodonosor dice: "Oh Babilonia, la delicia de mis ojos, la excelencia de los reinos, ojalá durase para siempre".

 

A prueba de fuego

El capítulo 3 de Daniel describe una historia sorprendente que nos enseña como Dios protege a sus hijos de los peligros de la muerte. El rey Nabucodonosor, por un tiempo quedó impresionado con la interpretación del sueño de la estatua que abrió delante de sus ojos, una sucesión de acontecimientos que llegan hasta los “últimos días” de la historia (Daniel 2: 28).

Fue instruido acerca de la sucesión de los imperios mundiales. Sabía que su dominio pasaría y que sería de otro reino, y así sucesivamente hasta el establecimiento del reino de Cristo. Pero esta impresión no duró mucho tiempo. Su corazón no estaba libre de la ambición y del deseo de exaltación.

Habían pasado alrededor de nueve años, desde el sueño de la estatua del capítulo 2 y el episodio descrito en el capítulo 3, el cual será objeto de nuestro estudio en este momento. Con el fin de consolidar y fortalecer su reino, Nabucodonosor, decidió construir una imagen. Aprendiendo juntos

1. ¿Qué construcción realizó el rey Nabucodonosor en la planicie de Dura? Daniel 3: 1
Nabucodonosor construyó una imagen que tenía alrededor de 39 metros de altura y era toda de oro. Este acto indicaba claramente su intención de perpetuar la gloria de su imperio y el deseo de que jamás fuese destruido. Nabucodonosor estaba ignorando la dirección divina en los asuntos humanos, y dudando de la capacidad de Dios de direccionar el curso de la historia.
2. ¿Qué orden le fue dada a todos los participantes de esta ceremonia? Daniel 3: 5
Llegado el día de la gran convocación, millares de personas se reunieron en la planicie de Dura, delante de la imagen de oro que el rey construyó. Según fue ordenado, al sonido de los instrumentos musicales, todos debían postrarse con reverencia y adorar la imagen de oro, y consecuentemente, al poder que simbolizaba: Nabucodonosor, rey de Babilonia.
3. ¿Cuál era el castigo para aquellos que no obedecerían la orden del rey? Daniel 3: 6
La orden era clara. Todos los que reusasen a adorar la estatua, serían condenados a muerte. Un horno había sido encendido y los desobedientes serían arrojados vivos en sus llamas. Estamos frente a un decreto de muerte. Todo aquel que osara desafiar la orden real, pagaría con su propia vida. Era una adoración impuesta, no espontánea ni voluntaria. El objeto de adoración no era Dios, era un rey, que en aquel momento se colocó, al menos frente al pueblo, en el lugar de Dios.
4. De entre los presentes, ¿alguien se atrevió a desobedecer? Daniel 3: 12
El segundo mandamiento de la Ley de Dios, prohíbe la adoración de imágenes (Éxodo20: 4- 6). Los jóvenes hebreos fueron educados en el temor de Dios y tenían conocimiento de los preceptos de su Ley. Aprendieron a amar y adorar sólo al Creador de los cielos, la tierra y el mar. En el momento de la prueba, la decisión ya había sido tomada: Permanecer fieles a Dios y no inclinarse delante de la imagen de oro.

¿Dónde estaba Daniel en esa ocasión? La Biblia no lo dice. Probablemente estaba en algún viaje al servicio del reino. Pudo haber sucedido que, Nabucodonosor al conocer bien a Daniel, sabía que él no adoraría su imagen, y haya planeado su ausencia para no sentenciar a muerte a alguien que había ganado su confianza, justamente por ser leal a Dios. Pero estas son solo suposiciones.
5. Fue concedida una nueva oportunidad a los jóvenes hebreos para evitar la muerte, ¿qué respondieron frente a esta oportunidad? Daniel 3: 16- 18.
Con la misma convicción que demostraron al rechazar el menú real, Sadrac Mesac y Abed-Nego, demostraron al rey Nabucodonosor que el amor y la fidelidad a Dios es innegociable. Respondieron al rey que el Dios al cual servían tiene poder para librar aún de las llamas de fuego, y que si la decisión de Dios fuese no librarlos, incluso así no adorarían la imagen de oro. (Daniel 3: 17). Este tipo de firmeza moral, solo se encuentra en el corazón de aquellos que deciden ser fieles a Dios, sin pensar en el precio que hay que pagar.
6. ¿Qué hizo el rey, delante de la resistencia de los jóvenes? (Daniel 3: 19- 23).
Sumamente airado por el desafío, el rey ordenó calentar el horno siete veces más y echar dentro a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
7. ¿Fue recompensada la fidelidad de estos jóvenes? Daniel 3: 24- 27.
Algunos piensan que Dios siempre debe liberar a sus hijos de todas las dificultades o pruebas. Pero la historia de Daniel, nos muestra que Dios no impidió que los jóvenes fuesen arrojados dentro del horno de fuego. La fidelidad de estos jóvenes fue probada al máximo, estuvieron dispuestos a todo por ser fieles, fueron arrojados al horno, pero Dios entró con ellos y los libró de la muerte, tan grande fue esta liberación que ni siquiera los cabellos o los vestidos sufrieron daño alguno. Este es el mismo Dios que promete estar con nosotros en toda circunstancia de la vida. (Juan 16: 33).
8. ¿Cuál fue la reacción del rey frente al poder inigualable de Dios? Daniel 3: 28- 29
Después de presenciar tan sorprendente milagro, Nabucodonosor bendice al Dios verdadero y lo reconoce como único capaz de efectuar estas maravillas. Entonces emitió un decreto que todo aquel que blasfemase contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-Nego, sería muerto.
9. ¿Cuál es la promesa divina para aquellos que pasan hoy por pruebas difíciles? Isaías 43: 2 .
No dudemos nunca, pues Dios siempre estará con nosotros en toda circunstancia y en todo lugar.

Mi decisión: Después de conocer la historia de fe de estos jóvenes hebreos, y comprender que muchas veces Dios permite la prueba para pulir nuestro carácter, deseo confiar plenamente en Dios y abandonar la adoración de falsos dioses, tomando las siguientes decisiones:

¡Recuerde! Responder las preguntas de esta lección.

Un Ejemplo de Futuro

Lo más importante que hay que notar en cuanto de los eventos de este capítulo, es que el Nuevo Testamento predice que estos sucesos se repetirán a una escala mundial. El suceso de la planicie de Dura es el primer evento registrado donde se usa el poder del estado para imponer una adoración religiosa. Desde entonces, esto ha sido repetido en mayor o menor escala, pero la repetición más drástica y universal ocurrirá en el tiempo del fin.

Apocalipsis 13: 11-18, usa los elementos del capítulo 3 de Daniel para retratar una prueba universal que sobrevendrá hacia el climax de la historia de este mundo. De acuerdo a lo estudiado hemos visto que el mundo entero llegará a estar bajo el sistema de apostasía llamado Babilonia, donde el estado y la iglesia se unirán para obligar a las personas a adorar contrario a los mandamientos de Dios.

La muerte será la pena que merecerán los que no se conformen a este decreto. Por otra parte, el libro del Apocalipsis dice que aceptar el decreto de Babilonia es perder la vida eterna y el favor de Dios. Apocalipsis 14: 9-11

Los mandamientos de Dios volverán a ser el tema controversial por excelencia.

De acuerdo al libro del Apocalipsis, la falsa adoración de los últimos días constituiría - lo descrito con el nombre de - "la marca de la bestia", o el carácter del primer idólatra que es el mismo Satanás. Mientras que los que adoren de acuerdo al carácter de Dios - expresados en sus mandamientos -recibirán "el sello de Dios".

No debemos olvidar que el conflicto se aplica también a las decisiones diarias de cada profeso adorador de Dios. Esto muestra la necesidad que hay de decidir entre dar nuestra lealtad a los ídolos o a los requerimientos de Dios. Aunque las amenazas de hornos de fuego se levanten, el creyente puede contar con la presencia salvadora del Hijo de Dios.