Lección 8 MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Texto clave: Daniel 7:27.

Enfoque del estudio: Daniel 7; 2 Tesalonicenses 2:1-12; Romanos 8:1; Marcos 13:26; Lucas 9:26; 12:8; 1 Timoteo 2:5.

Introducción: Daniel 7 muestra que, después de una secuencia de poderes mundiales que gobiernan el mundo con un poderío despiadado, se dispone el tribunal celestial, y Cristo recibe el poder y el Reino a fin de gobernar para siempre con su pueblo.

Temática de la lección:

Aplicación a la vida: A pesar de tanta injusticia, persecución y juicio, el pueblo de Dios puede mirar el futuro con esperanza. Una mirada a esta descripción profética de la historia muestra que la historia humana culminará con el Juicio celestial y el Reino eterno de Cristo. Anhelamos que el Reino eterno de Dios se establezca pronto.

COMENTARIO

Veamos con mayor detalle los temas de la lección descritos anteriormente:

1. El cuerno pequeño. El cuerno pequeño crece de entre los otros diez cuernos de la bestia terrible que representa el Imperio Romano. De hecho, arranca tres de los diez reinos que surgen de la Roma pagana. El poder del cuerno pequeño es una extensión de la Roma pagana y, por lo tanto, comparte características esenciales del antiguo Imperio. Usurpa las prerrogativas de Cristo, persigue al pueblo de Dios, cambia la Ley de Dios, habla en contra de Dios y actúa como le place por tres tiempos y medio (1.260 años calendario). Estas actividades indican que esta entidad tiene poder político y religioso, que encaja con el Papado. La historia muestra que la conversión del emperador Constantino, el reconocimiento oficial del domingo como día de adoración, la caída de Roma a manos de los bárbaros y la fundación de Constantinopla en el este fueron factores importantes que favorecieron el ascenso del Papado. Con la desaparición del Imperio Romano occidental pagano, el obispo de Roma llenó el vacío de poder que se creó en Roma con la transferencia de la capital del Imperio Romano a Constantinopla. Con el decreto del emperador Justiniano en 538 d.C., que declaraba que el Papa era cabeza de todas las iglesias, se abrió la puerta para que el Papado implementara su gobierno. Ahora el obispo de Roma tenía no solo autoridad religiosa sino también poder político. Los papas pronto comenzaron a llamarse pontifex (pontífice), y adoptaron otras costumbres y leyes del Imperio Romano pagano. Por medio de alianzas con poderes temporales, la iglesia perseguida se convirtió en perseguidora. Mediante las Cruzadas y la Inquisición, la iglesia romana infligió un sufrimiento tremendo a muchos que querían permanecer fieles a las enseñanzas bíblicas. Así que, ya durante la Edad Media el Papa llegó a identificarse con el Anticristo (Mat. 24; 2 Tes. 2:3, 4; Apoc. 13:1-10). En 1798, Napoleón encarceló al Papa, poniendo fin a los 1.260 años de gobierno papal.

2. El Juicio celestial. La escena de la corte celestial de Daniel 7:9 al 14 describe el acontecimiento central del capítulo. Los libros; el Anciano de días en el Trono; y el hijo de hombre, rodeado de nubes celestiales (Dan. 7:13) al presentarse ante el Anciano de días, retrata una escena de juicio en el cielo. El juicio, en las Escrituras, expresa tanto condena como vindicación. Para el cuerno pequeño, el Juicio significa condenación y ocasionará la aniquilación final del cuerno. Pero, para los santos, que han sido perseguidos por el cuerno pequeño, el Juicio significa vindicación, salvación y restauración. A medida que sus nombres se examinan en el Juicio celestial, se los declara inocentes. Ellos son reivindicados y finalmente recibirán el Reino.
Cabe mencionar algunos aspectos de este juicio. En primer lugar, debemos destacar que este juicio comienza después de que el cuerno pequeño asciende al poder, y termina inmediatamente antes de la recompensa de los santos y del castigo del cuerno pequeño. Por lo tanto, a este juicio adecuadamente se lo ha denominado Juicio Investigador. Elena de White menciona los siguientes libros en relación con este juicio: (1) el libro de la vida, que contiene los nombres de quienes han aceptado servir a Dios; (2) el libro de memoria, un registro de las buenas obras de los santos; y (3) un registro de los pecados (CS 472, 473). En bien de la justicia y la transparencia para todos aquellos involucrados y afectados por la decisión final, Dios debe llevar a cabo una investigación para que nadie pueda poner en duda la rectitud de la decisión final. En segundo lugar, debido a que este juicio tiene un alcance cósmico y, según la cronología profética, se está llevando a cabo en este momento, algunos se han preguntado si Dios podría comenzar a juzgar a los vivos en un futuro cercano. Esa preocupación impide el pleno deleite de la vida cristiana. Debemos tener en cuenta que el juicio de los vivos se llevará a cabo solo cuando el tiempo de prueba se cierre y las siete últimas plagas comiencen a derramarse sobre Babilonia (Apoc. 15; 16). Pero, lo más importante es que no debemos temer el Juicio porque el “hijo de hombre” es nuestro representante en el tribunal celestial. Por eso, en lugar de la condenación, el Juicio celestial nos traerá vindicación y liberación.

3. El hijo de hombre. La designación “hijo de hombre” (bar ’enash, en arameo) vincula a este ser celestial con algunas importantes realidades teológicas e históricas. En primer lugar, el hijo de hombre recuerda a Adán, el padre de la raza humana. Adán fue puesto a cargo de la Creación y se le ordenó ejercer dominio. En contraste con Adán, que ejerció el dominio temporalmente, y los reyes del mundo, que gobernaron durante un tiempo, el hijo de hombre recibe un Reino eterno. Por lo tanto, el hijo de hombre recupera lo que Adán perdió. En segundo lugar, la designación “hijo de hombre” sugiere que él comparte puntos en común con la humanidad. Esta expresión se puede usar para designar a un ser humano (Eze. 2:1). Debido a que en Daniel 7 esta figura es claramente un ser celestial, el título “hijo de hombre” apunta a su vínculo con la humanidad.
Del amplio contexto de las Escrituras, podemos inferir que el hijo de hombre no solo representa a su pueblo en el tribunal celestial, sino también puede identificarse con su pueblo porque participa de su naturaleza humana (Heb. 2:14; 4:15). También debemos observar que el hijo de hombre de Daniel 7 debe identificarse con el Príncipe de los ejércitos (Dan. 8:11), el “varón vestido de lino” (10:5) y Miguel (10:13; 12:1). Para concluir, el hijo de hombre de Daniel 7 claramente es el Mesías Jesucristo, que viene ante la presencia de Dios Padre como representante de los santos (1 Juan 2:1) en el Día antitípico de la Expiación. Esta conexión se hará más clara en el estudio de Daniel 8.

4. Los santos del Altísimo. Este grupo es el objeto de la persecución del cuerno pequeño y se lo define como “los santos” (Dan. 7:21), “los santos del Altísimo” (vers. 18, 22, 25) y como el “pueblo de los santos del Altísimo” (vers. 27), ya que ellos reciben el Reino. También se lo conoce como “pueblo de los santos” en Daniel 8:24, en el contexto de los ataques del cuerno pequeño contra ellos; y en Daniel 12:7, en un contexto de persecución. Esas designaciones del pueblo de Dios como santos se hacen eco de Éxodo 19:6, donde Dios llama a Israel a ser “un reino de sacerdotes, y gente santa”. Por lo tanto, los santos del Altísimo “han de identificarse con los fieles seguidores de Dios que componen su pueblo remanente, que son sus escogidos, separados del resto de las naciones, perseguidos por el poder que se opone a Dios, pero mantienen la fe del Pacto y conservan su confianza en Dios, de quien finalmente reciben un Reino eterno” (Hasel, “The Identity of ‘The Saints of the Most High’ in Daniel 7”, p. 192).
Apocalipsis 12 al 14 describe a los seguidores de Cristo y muestra cómo permanecen fieles durante la crisis final. Juan dice que “el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apoc. 12:17). Debido a la estrecha relación entre el “testimonio de Jesucristo” y la profecía (19:10; 22:9), “los adventistas del séptimo día interpretan el pasaje de este modo, y creen que el ‘resto’ (o ‘remanente’) se distinguirá por la manifestación del don de profecía en medio de ellos. Creen que el ‘testimonio de Jesucristo’ es el testimonio de Jesús entre ellos mediante el don profético” (CBA 7:827).

APLICACIÓN A LA VIDA

“Dios le dio a Daniel una visión para que comprendiera que, aunque la violencia y la persecución aumenten en el mundo, Dios lo controla todo. Él es el gran Juez que hará que la verdad finalmente triunfe. Los poderes mundanales, descritos en el sueño de Nabucodonosor y que deterioraron las normas morales, se presentan en Daniel como incrementando su ferocidad y violencia.
El clímax de la arrogancia mundanal es patente en el surgimiento del cuerno pequeño que habla ‘grandes cosas’. Mientras los terribles acontecimientos se suceden en la Tierra, en el cielo se establece un tribunal que juzgará todo lo que ocurre en la Tierra de acuerdo con los registros de que se dispone. Y, finalmente, los poderes arrogantes de la Tierra serán condenados y destruidos, mientras que el hijo de hombre y los santos recibirán el dominio eterno que nunca les será arrebatado” (Keough, Dios y nuestro destino, p. 63).
¿Qué sientes ante la perspectiva de un juicio cósmico en el que todos tus pensamientos y acciones serán expuestos ante el tribunal celestial?
¿Cuáles serán los criterios por los que todos son juzgados? Pregúntate: ¿Estoy a la altura de estas normas? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de algunas de las cosas que todavía necesitas superar por la gracia de Dios?
¿Qué supone el hecho de que Jesús sea tu abogado en el Juicio celestial?

Explica. Sabiendo que Jesús es nuestro Abogado en el Juicio celestial, ¿cómo deberíamos vivir en la Tierra?