Capítulo 10

LA EDUCACIÓN EN LAS ARTES Y LAS CIENCIAS

Si hubiera vivido en Zúrich en 1524, me habría llevado una sorpresa al llegar a la iglesia. Las paredes de la iglesia estarían vacías (sin imágenes ni adornos) y no habría música durante el servicio de adoración. Estas reformas fueron el resultado del ministerio de Ulrico Zuinglio en Zúrich y su esfuerzo por eliminar de la adoración cualquier asociación con la Iglesia Católica Romana. Cuando se destruyeron los órganos, no se trataba tanto de una aversión al instrumento, sino más bien de un rechazo a la liturgia tradicional que representaba.

El arte y la música, originalmente diseñados para atraer a los fieles a Dios, se convirtieron en receptores de la adoración en sí mismos, así que Zuinglio había buscado devolver a los fieles a la sencillez de la palabra de Dios. Ciertamente, la Reforma Protestante y Martin Lutero empleaban música en la adoración, e incluso Calvino, quien no era partidario del uso del órgano, usaba ampliamente el canto de los salmos como forma de adoración.1 Su música no se habría llamado el "Salterio de Ginebra"2 si no hubiera tenido alguna clase de innovación artística.

A lo largo de su historia, la iglesia cristiana ha oscilado de un extremo en el que se adoran el arte, los símbolos y las imágenes; a otro extremo en el que se eliminan totalmente las representaciones artísticas de las ideas religiosas. Algunos culpan al cristianismo por la destrucción de mucho arte valioso, pero cuando la verdad se distorsionó por el arte, la reforma requirió su eliminación, de la misma manera en que la eliminación del culto a Baal en el Antiguo Testamento requería talar las arboledas sagradas de los árboles a pesar de que esos reformadores no se oponían a los árboles.3

Fuimos creados para adorar, y si nuestra adoración no está dirigida a Dios, la dirigiremos hacia algo más; tal vez un pasatiempo, una persona, un trabajo, los niños, la ciencia, el arte o cualquier otra cosa a la que nuestras acciones le den valor. Dada la existencia de este peligro, ¿sobre qué bases podemos fundamentar la educación en las artes y las ciencias en la vida cristiana?

ORDEN EN EL CAOS

"En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. La tierra no tenía forma y estaba vacía" (Gén. 1:1, 2, NTV). El Creador tomó aquello que no tenía forma, tomó lo que no tenía coherencia y sacó orden del caos. Y la humanidad, creada a imagen de Dios, tiene un papel que desempeñar: "Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara" (Gén. 2:15).

Dios bendijo a Adán y Eva y les dio dominio. Al igual que su Padre celestial, ellos buscaron sacar el orden del caos al ejercer dominio sobre la tierra. De la misma manera, los maestros educan a sus alumnos buscando brindar comprensión en las ciencias e inspiración en la belleza del arte y la música.

La humanidad, creada a imagen de Dios, busca sacar forma de lo que no la tiene, orden del caos. El cristiano expresa ser un hijo de Dios creando como su Padre. El artista saca del roble, el plomo y el oro puros un órgano, y el músico lo usa para producir música majestuosa. Para el profesor de ciencias, podría tratarse de la confusión sin forma que la ciencia atea usa para explicar el origen humano durante miles de millones de años y el movimiento aleatorio de átomos y moléculas. Para los profesores de ciencia, arte y música, es eminentemente cristiano ser creativo con lo que no tiene forma. Esto sigue los pasos del Creador.

EL ARTE Y LA MÚSICA ALIMENTAN EL ALMA

Si a alguno de nosotros nos llevaran y nos dejaran en la jungla, inmediatamente buscaríamos adaptarnos a nuestro entorno. Primero, intentaríamos conseguir refugio y comida. Cuando tengamos satisfechas esas necesidades, podríamos elegir una flor para el refugio y tal vez cortar un poco de bambú para hacer una flauta. Eso forma parte de la imagen de Dios que él puso en nosotros para ir más allá de asegurar nuestra sobrevivencia física a la aventura de la creación estética.

Si de tus bienes mortales te despojaran, Y solo dos panes te quedaran, Vende uno y con calma Compra jacintos para alimentar el alma.4

Los cristianos tienen una razón especial para comprar jacintos con el fin de alimentar el alma, para tomar el caótico mundo a su alrededor y sacar orden de él. Al hacerlo, ejercen el imago Dei, la imagen de Dios, y ayudan a los estudiantes a ver a Dios en su creación y a ser hijos de Dios al ser creativos.

Durante la mayor parte de la historia del cristianismo, la población general era analfabeta, y por esa razón, el arte y la música se usaban para contar historias bíblicas. Un obispo del siglo XII le escribió a un artista: "Adornando el techo y las paredes con obras variadas y de colores diversos, de alguna manera has expuesto a los ojos de los fieles el Paraíso de Dios, decorado con innumerables flores. Has tenido éxito en dejar que el Creador sea alabado en la creación y en mostrar que Dios es admirable en su trabajo".4 Hoy, los cristianos continúan alabando a Dios e imitando al Padre celestial creando música, arte e instrumentos. Creando orden donde hay desorden.

DIOS AMA LA BELLEZA

Gran parte del desarrollo del pensamiento científico se logró gracias a muchos que buscaron entender la creación de Dios; pero el esfuerzo científico actual, con sus presupuestos materialistas ateos, es impulsado por individuos que excluyen a Dios de la ecuación. Como dice Pedro: "Esa gente no quiere darse cuenta de que desde tiempos antiguos ya existía el cielo, y también la tierra, que Dios con su palabra hizo salir del agua y la mantiene en medio del agua" (2 Ped. 3:5, DHH).

La educación científica que excluye al Creador da como resultado que los estudiantes se queden sin una base moral para la vida. Los resultados Pablo los describe en su Epístola a los romanos. "La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad, porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa" (Rom. 1:18-20).

¿Qué fundamento pueden tener las decisiones con consecuencias morales si la única norma es la supervivencia del más apto? Ese principio evolutivo egoísta da prioridad a los poderosos, pero Jesús vino a elevar a los oprimidos.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos (Luc. 4:18).

El diseño que vemos en la naturaleza apunta a un Diseñador creativo y artístico, y expresa la gloria y la belleza de Dios. El maestro cristiano de ciencias y arte con una cosmovisión bíblica enseña desde la perspectiva fundamental de la creación de Dios. Esta clase de educación

distingue entre la necedad de la falsa sabiduría que excluye reconocer al Creador, y la belleza de temer a Dios y aceptar al Diseñador creativo.

EL VALOR EDUCATIVO DEL ARTE Y LA MÚSICA

Hay quienes afirman que las obras de arte o musicales no tienen uso, debido a que no son prácticas. ¿Qué podemos decir de eso? Estas personas no comprarían jacintos, sino únicamente pan. Pero es este aspecto del arte, su inutilidad desde un punto de vista utilitario, lo que lo hace tan útil. Porque nos llama a salir del utilitarismo, donde todo debe usarse para algo. Nos llama a salir del materialismo, donde la atención se enfoca en obtener un retorno de la inversión. Nos llama, a través de símbolos, a ir más allá de lo visible, hasta el Dios invisible. La creación de arte y música moldea nuestros sentimientos al tocar lo intocable, así como una imagen de resonancia magnética "toca" los órganos internos del cuerpo. Del mismo modo, el arte y la música fotografían nuestro espíritu, los pensamientos y sentimientos que se agitan en lo profundo de nuestro ser. Desafortunadamente, en la educación secular de las instituciones públicas, donde se excluye al Dios Creador, la música, el arte y la ciencia tienen pocos fundamentos morales y con frecuencia exponen el espíritu del mal y dé' pecado que domina la perversión de la creación de Dios, producto de la sociedad.

Algunas veces, al escuchar una pieza musical, se nos eriza la piel. ¿Alguna vez has visto una película y, durante una parte cargada de suspenso y acción, le bajas el volumen para no involucrarte demasiado en el drama? Eliminar el sonido reduce diez veces el efecto dramático.

Cuando yo escucho la "Serenata a la música", de Vaughan Williams, recuerdo haberla cantado en la universidad y la canto. Produce recuerdos en mí. Toca lo intocable, lo inefable.

La educación debe ir más allá de hacer preguntas importantes y proporcionar respuestas satisfactorias. La educación debe ir más allá de proporcionar comunión. La educación debe ir más allá de ofrecer consejos para una vida ética. El objetivo de la educación no es simplemente convencer intelectualmente a las personas del valor de la religión, sino ayudarlas a sentir este valor en lo más profundo de su ser.5

La adoración es una forma de arte educativo, y nuestra música es el pincel con el que aplicamos la pintura de la fe a nuestro espíritu. La música no debe tener el propósito de crear un ambiente. No es para llenar espacios vacíos durante el servicio de adoración. La música sirve para ayudarnos a expresar lo inexpresable. La música es un acto de adoración que, como dijo Samuel Mitter, es "la proyección en un lugar específico, en un momento específico, de lo que los fieles creen que es la naturaleza de la realidad última".6

Algunos subestiman el valor educativo de la adoración colectiva, prefiriendo la primacía de la meditación individual. Sin embargo, el esfuerzo individual no proporciona un alcance que pueda ir más allá de nuestra esfera personal. En la adoración colectiva, nos tomamos de las manos y nuestra expresión mutua es mayor que la suma de sus partes. La forma principal en que nos tomamos de las manos durante la adoración es a través de la expresión musical. El centro de la adoración está en el Verbo, el Verbo que se hizo carne, la expresión objetiva de la voluntad de Dios a través de su Palabra. Y su Palabra siempre debe ser soberana, pero también debe tocarnos profundamente, llegar a nuestro corazón y sentimientos. En este sentido, la música y las artes nos educan de maneras que los sermones no pueden lograr.

El arte y la música deben relacionarse con la adoración cristiana como adjetivos, no como sustantivos. En* el cristianismo, la integridad del lenguaje estético debe provenir de la teología. Sin embargo, existe una estrecha relación entre el contenido de nuestra vida y nuestra música y arte. Existe una estrecha relación entre nuestro comportamiento moral y nuestra música y arte.7

Amos expresó la preocupación de Dios por la música divorciada del comportamiento, la experiencia estética separada de la vida:

¡Alejen de mí el ruido de sus cantos! ¡No quiero oír el sonido de sus arpas! Pero que fluya como agua la justicia, y la honradez como un manantial inagotable (Amos 5:23,24).

La música y el arte pueden ser el recubrimiento que oculta una debilidad en la vida espiritual. La experiencia estética puede buscarse como un fin, más que como un medio para el propósito de glorificar a Dios. Cualquier ofrenda a Dios que no incluya el corazón, que no incluya la justicia y la rectitud, es engañosa y puede adormecer al adorador con una falsa sensación de seguridad. La música puede movernos, pero hasta que no nos mueva a la acción en nuestra vida, cualquier melodía no será sino una mera droga o un escape narcótico hacia uno mismo.

FÁBULAS DEL BOSQUE FENTON

En cierta ocasión en el bosque Fenton, a Freddy el zorro lo despertó el fuerte canto de Jackie la arrendajo. Parece que Jackie había encontrado el lugar secreto donde la ardilla Corretona escondía sus nueces, cerca de la guarida de Freddy. Estaba dándose un banquete con las nueces y cantando a todo pulmón. Bueno, no hace falta decir que Freddy no estaba muy contento de que lo hubieran despertado tan temprano con esos cantos.

-¡¿Puedes callarte?! -le gritó Freddy a Jackie desde la puerta de su guarida- A la gente civilizada le gusta dormir en la mañana.

Jackie no le hizo caso a Freddy. En realidad, rara vez lo hacía, así que continuó cantando feliz mientras cavaba más profundamente en el escondite de nueces de la ardilla Corretona.

-Sé por qué cantas así -gritó Freddy- Cantas tan feo, que tu música mata a los gusanos que están en las nueces.

-Simplemente no aprecias la buena música -gritó Jackie. -

En medio de la discusión, el viejo búho sabio pasó y se detuvo para ver dé qué se trataba aquel asunto.

-A Freddy no le gusta escuchar el alegre sonido de la buena fortuna de los demás -le dijo Jackie al viejo búho sabio.

En ese momento, sonó a lo lejos un largo y definido sonido como de un cuerno.

-Ese es otro sonido hermoso -dijo Jackie la arrendajo, haciendo una pausa para escuchar los tonos suaves a la deriva a través de la comunidad forestal.

; -¡Ese sonido es aún más terrible que tu canto! -dijo Fre

ddy mientras corría colina arriba.

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-¿A dónde va tan rápido? -le preguntó Jackie al viejo búho sabio.

-El sonido del cuerno de caza de zorros no es un sonido hermoso para Freddy -dijo el viejo búho sabio, que luego reflexionó: "La experiencia personal aporta significado a los sonidos y la música que uno escucha".

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1 "Hay una gran diferencia entre la música que se hace para entretener a los hombres en la mesa o en sus casas, y los salmos que se cantan en la iglesia, en la presencia de Dios y de sus ángeles", prefacio de El

salterio de Ginebra, de Calvino, de 1543.

2  Alian W. Atlas, La música del renacimiento, "El salterio de Ginebra" (Madrid: W. W. Norton & Company, 1998), p. 587, disponible en: shor-turl.at/vwEH9

3  Francis A. Schaeffer, How Should We Then Live (Oíd Tappan, NJ: Fleming H. Revell, 1976), p. 89.

Mosl¡h Eddin Saadi, "Hyacinths to Feed Thy Soul", The Best Loved Poems of the American People, ed. Hazel Felleman (Nueva York: Dou-bleday, 1936), p. 78.

4 Jacques Barzun, The Use and Abuse of An (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1974), p, 32.

5  Paul Hoon, The integritg of Worship: Ecumenical and Postoral Stu-dies in Liturgical Theologg (Nashville, TN: Abingdon Press, 1978), p. 200.

6  Paul Hoon, Integrltg of Worship, p. 41.

7  Paul Hoon, Integrity ofWorship, capítulo 6