Capítulo 5

JESUS COMO EL MAESTRO DE MAESTROS

Había una vez una escuela que era muy buena y tenía un grupo de docentes extraordinario.1 Uno de ellos, el maestro de sexto grado, era el epítome de los buenos maestros, por dondequiera que se lo viera. Era inmaculadamente organizado. La sala de este maestro siempre se ponía como ejemplo en la escuela. Era como si ahí se hubieran inventadQ las carteleras de exhibición, ya que cada semana había una cartelera nueva y creativa decorando la pared. La alfombra siempre lucía impecablemente limpia y un rayón de lápiz en un escritorio o en la pared no sobrevivía más de cinco minutos. Los otros maestros en la escuela envidiaban en silencio el control perfecto que este maestro parecía tener sobre todo lo relacionado con el aula de sexto grado.

Los planes de lecciones diarias, los planes de lecciones semanales y los planes de lecciones anuales con objetivos de comportamiento detallados siempre estaban en

el escritorio del director antes del comienzo del año escolar. Mientras otros maestros se apresuraban en el último momento para terminar de organizar sus salones, este maestro estaba relajado, visitaba a los padres y estudiaba, porque su salón siempre estaba listo una o dos semanas antes de que comenzara la escuela.

Había un niño en sexto grado llamado Freddy. Este niño era un poco diferente y no lograba ajustarse al programa metódicamente planificado del salón de sexto grado. Él no venía de un hogar ordenado y nunca estuvo a la altura del nivel de limpieza que era la norma del maestro inmaculadamente organizado. Freddy tenía un poco de sobrepeso y los otros niños de la escuela lo molestaban. El maestro frecuentemente se exasperaba con él. Freddy comía en su pupitre galletas que se desmenuzaban y dejaba marcas de chocolate, y rara vez almorzaba sin dejar un desastre que había que limpiar.

No se vestía muy bien y, por supuesto, su desempeño en las clases dejaba mucho que desear. Cuando entregaba la tarea, esta tenía suficiente mantequilla de maní como para hacer un emparedado. El bajo nivel de Freddy a los ojos de la clase se reflejaba en el nivel que los chicos le daban en su propio orden jerárquico. Cuando Freddy se enfermaba y se quedaba en casa, parecía que todo fluía mucho mejor en el aula. El maestro inmaculadamente organizado estaba cansado de Freddy y secretamente deseaba que se retirara de la escuela. Eso le facilitaría la vida a todos.

Y sucedió que Freddy murió y fue llevado por los ángeles directamente al cielo, donde lo metieron en el aula celestial justo al lado del Maestro Modelo. También murió el maestro inmaculadamente organizado, pero este terminó en el infierno. Durante su tormento, el maestro inmaculadamente organizado levantó la vista y vio a Freddy en

el aula celestial con el Maestro Modelo. Estaba ocupado trabajando en sus tareas, y el maestro gritó y dijo:

-Maestro Modelo, ten piedad de mí. Envía a Freddy para que sumerja la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

Pero el Maestro Modelo dijo:

-Maestro inmaculadamente organizado, recuerda que cuando estabas vivo tenías todo lo que querías: una clase moderna, excelentes planes de lecciones y muchos equipos y materiales. Y recuerda que pensabas que Freddy no encajaba en tu programa perfecto y metódicamente planificado. Recuerda cómo nunca tenía sus lecciones listas y jamás podía hacerlas bien ni recibir mucha ayuda de tu parte. Así que ahora él está aquí, recibiendo la ayuda que necesitó en sus lecciones y el reconocimiento que nunca pudo recibir de ti, y tú estás sufriendo. Además, hay un abismo entre nosotros y nadie puede cruzarlo en ninguna dirección.

Luego, el maestro inmaculadamente organizado dijo:

-Por favor, envía a Freddy al departamento de educación de mi Asociación. Allí tengo muchos compañeros maestros a los qúe puede advertir sobre este lugar de tormento y así evitarán venir aquí cuando mueran.

-No es necesario. Ya tienen el código educativo, los libros de Elena de White y la Biblia. Pueden recibir el mensaje de ellos -dijo el Maestro Modelo. •

-No -dijo el maestro inmaculadamente organizado- si el mensaje les llega de alguien que se ha levantado de entre los muertos, se arrepentirán.

-Si no leen y escuchan la Biblia y el Espíritu de Profecía -respondió el Maestro Modelo- tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos (ver Lucas 16).

¿Tiene algo de malo que un maestro sea inmaculadamente organizado y que planifique cuidadosamente sus

La educación

planes de lecciones y objetivos de comportamiento? ¡Por supuesto que no! Y Freddy ciertamente tenía problemas serios. Jamás sería una luminaria. No había nada más que el maestro pudiera hacer por Freddy, excepto atender su necesidad: su desesperada y urgente necesidad.

El maestro inmaculadamente organizado fue elegido para aparecer en la revista de educación. La comisión de acreditación solo tenía palabras halagadoras sóbreoste maestro y su salón de sexto grado. No había nada malo en él, excepto el hecho de que no supo responder a una necesidad desesperada y urgente. Jesús dijo: "Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Mar. 2:17). Elena de White dice que todo lo que Jesús hizo en su vida en la tierra tenía un solo propósito: "la honra de Dios y la elevación de la humanidad".2

JESUS FUE MAESTRO Y ALUMNO

Jesús es el Maestro de maestros, pero antes de ser maestro fue también alumno. Nosotros debemos ser primeramente alumnos, como Cristo lo fue. "Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres" (Luc. 2:52). Jesús fue un alumno de tres maneras importantes, que nosotros debemos emular.

Primero, Jesús crecía en sabiduría. Él de hecho era un estudiante de sí mismo. ¿De qué manera era Jesús un estudiante de sí mismo? Él pasó la primera y mayor parte de su vida respondiendo las preguntas: "¿Quién soy yo? ¿Para qué estoy aquí?". Segundo, Jesús crecía en gracia para con Dios. Él era un estudiante de Dios. Tercero, Jesús crecía en gracia para con los hombres. Él estudiaba a la gente.

La naturaleza y la Biblia fueron los libros de texto de Jesús. Se educó [Jesús] en las fuentes designadas por el Cielo, en el trabajo útil, en el estudio de las Escrituras, en la naturaleza y en las experiencias de la vida: los libros de texto de Dios, llenos de enseñanza para todo aquel que recurre a ellos con manos voluntarias, ojos abiertos y corazón dispuesto a entender. [...] Así se revelaba a Jesús el significado de la Palabra y las obras de Dios, mientras trataba de comprender la razón de las cosas que veía.3

Toda la humanidad está tratando de responder la pregunta de la identidad personal. A menos que nos convirtamos en estudiantes lo suficientemente dedicados como para responder a la pregunta: "¿Quién soy yo?", no podremos ayudar a otros. Sócrates dijo: "Conócete a ti mismo". Arthur Holmes ubicó la pregunta en el contexto de la educación. "La pregunta que se debe hacer sobre la educación, no es: '¿Qué puedo hacer entonces con todo esto?', porque tanto yo como mi mund5 estamos cambiando, sino más bien: '¿Qué hará todo esto por mí?'. Esta pregunta es básica en el concepto de la educación".4

La educación cristiana hace más que preparar con hechos y habilidades a los estudiantes para que consigan un trabajo. Por medio de mentores y otros compañeros cristianos, desarrolla la madurez cristiana, produciendo un cambio en el corazón. Necesitamos conocernos a nosotros mismos. Estudiarnos a nosotros mismos nos permite poner en perspectiva las dificultades de la vida. Jesús se conocía a sí mismo, y por lo tanto no se sintió amenazado por las críticas farisaicas ni por los elogios de las multitudes. ¿Me conozco suficientemente a mí mismo y a mis emociones como para preocuparme más por los "Freddy" en mi vida que por mi reputación? ¿Me conozco lo suficiente como para que los "Freddy" en mi vida sean más importantes que mi perfeccionismo? "El conocimiento de uno mismo es un conocimiento formidable. El verdadero conocimiento de sí mismo llevará a una humildad que le permitirá al Señor educar la mente, y modelar y disciplinar el carácter".3 Segundo, ¿de qué manera era Jesús un estudiante de Dios? No muchas veces pensamos en que Cristo era un estudiante de Dios; pero él no recibió todo su conocimiento sobre Dios de manera automática al nacer o al bautizarse. Aprendió al igual que nosotros aprendimos. "Su conocimiento íntimo de las Escrituras nos demuestra cuán diligentemente dedicó sus primeros años al estudio de la Palabra de Dios. Delante de él se extendía la gran biblioteca de las obras de Dios. El que había hecho todas las cosas, estudió las lecciones que su propia mano había escrito en la tierra, el mar y el cielo".6

Podemos llegar a conocernos y entendernos al ser estudiantes de Dios. No podemos conocernos a nosotros mismos a menos que conozcamos a nuestro Creador. Él descubrió y llegó a conocer su identidad en el mismo material que está disponible para nosotros: la Biblia. Así que, podemos conocernos verdaderamente a nosotros mismos al conocer a Dios y hacer de él nuestra materia de estudio. ¿Estamos pasando nuestra vida buscando descubrir más sobre Dios con el propósito de poder entender quiénes somos? La educación cristiana es solo cristiana en la medida en que somos estudiantes de Dios, porque conocer'a Dios es vida eterna.

Finalmente, ¿de qué manera fue Jesús un estudiante de las personas? Se dice que Abraham Lincoln dijo: "No me gusta ese hombre. Tengo que conocerlo mejor".7 Aunque mis hijas gemelas viven en extremos opuestos del país, ambas entablaron una estrecha amistad con personas que estaban en gran necesidad. Las dos personas que conocieron eran alcohólicas, y una de ellas no tenía casa y vivía en un huerto de naranjos. Mis hijas acordaron realizar actos de bondad por ellos, como regalarles un pastel de cumpleaños, cortarles el cabello y lavar su ropa. Resulta fácil juzgar a estos caballeros si miramos sus vestimentas, su alcoholismo y su falta de empleo remunerado. Fácil, hasta que uno escucha sus historias. El hombre sin hogar tenía un padre abusivo que una vez mató al gato de su hijo y lo obligó a comérselo. El otro hombre vio cómo asesinaron a sus dos hermanos cuando era joven, fue abusado físicamente y tenía TEPT (trastorno de estrés pos-traumático) debido a lo qué vio e hizo durante su servicio militar. El peregrino JohrfcBradford supuestamente dijo:" 'Allí iría yo de no ser por la gracia de Dios', al ver a un grupo de prisioneros que estaban siendo llevados a ser ejecutados".5 Es necesario que recordemos pensar antes de criticar o juzgar a alguien. Toda la gente que conocemos ha recorrido un camino diferente al nuestro y, a menos que intentemos entender su experiencia, seremos rápidos en juzgarlos porque no se ajustan a nuestro criterio. Se dice que un nativo norteamericano dijo: "No juzgues a nadie hasta que hayas caminado una milla con sus mocasines".

Imagina que has chocado a un perro accidentalmente con tu automóvil, no tan fuerte como para matarlo, pero sí lo suficientemente fuerte como para herirlo. Te bajas responsablemente de tu automóvil y te acercas al perro para ayudarlo. ¿Cuál es la respuesta del perro cuando te acercas a él? Lo más probable es que te muerda. Cuando nos encontramos con personas enojadas y hostiles, nuestro primer pensamiento no debe ser: ¡Esa es una mala persona!, sino más bien: ¿Qué clase de dolor está experimentando esta persona en la vida?

Jesús fue estudiante antes de convertirse en maestro. Era un estudiante de la vida, de las personas. El conocía a la gente. Sabía de dónde venían. Jesús no muerde fácilmente el anzuelo. Cuando habló con la mujer en el pozo de Jacob, ella le arrojó un anzuelo tras otro (ver Juan 4).

"¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?" (vers. 9).

"¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob [...]?" (vers. 12).

"Nuestros padres adoraron en este monte, pero vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar" (vers. 20).

Jesús se negó a discutir con ella. Él se conocía a sí mismo, conocía a Dios y conocía a las personas. Él conocía su necesidad y no se distraería. Este conocimiento de las personas no era simplemente un don divino, algo que solo él podía tener. Con toda seguridad juzgaríamos menos a los demás si escuchamos sus historias.

Jesús, el Maestro Modelo, entendía bien la situación de sus alumnos. No hace falta ser brillantes para estudiar a las personas. Cuando la gente hable, escuchemos lo que dice. Una manera de mostrar respeto a otros es escuchar lo que tienen que decir. No se requiere una maestría en consejería o psicología; solo se necesita amor. Significa despojarnos del egoísmo, lo cual es posible cuando hemos sido estudiantes de nosotros mismos y de Dios.

FÁBULAS DEL BOSQUE FENTON

Ocurrió una vez en el bosque Fenton que Freddy el zorro llegó a casa después de un largo viaje. Había atravesado muchos bosques desconocidos y compartió con todos el maravilloso viaje que había disfrutado. A Freddy le encantaba viajar y, en este viaje, había viajado más lejos que nunca antes.

Unas semanas después de que Freddy regresó, se sintió enfermo. Su enfermedad comenzó con un dolor de cabeza y luego progresó a sus extremidades. Estaba tan enfermo, que le era difícil caminar. Como los demás habitantes del bosque Fenton no sabían dónde había estado o qué enfermedad pudo haber contraído durante su viaje, no se acercaron a él. Tenían miedo de'que cualquiera fuera su enfermedad, podría ser contagiosa.

Freddy se enfermó tanto, que no pudo conseguir comida por sí mismo. Apenas podía moverse. Todos en el bosque comenzaron a hablar sobre el pobre Freddy. Discutieron cuál podría ser su enfermedad. Incluso tuvieron una reunión del Consejo del bosque Fenton y formaron algunas comisiones para decidir qué hacer con su problema. La comisión del oso Gruñón decidió que, si la enfermedad se extendía, pondría en peligro a todo el bosque, por lo que sugirieron que se le pidiera que abandonara el bosque Fenton hasta que se recuperara. Por supuesto, no podía irse porque estaba tan débil que no podía caminar.

Otra comisión sugirió que pusieran letreros alrededor de la guarida de Freddy, que dijeran: "¡Peligro! ¡Zorro en cuarentena!". Los carteles fueron colocados y nadie se acercó a Freddy. Cada vez que uno de los niños del bosque Fenton estornudaba o tosía, sus padres decían: "¿Has estado en la guarida de Freddy? Mantente alejado de él; está en cuarentena".

Como toda la gente del bosque evitaba a Freddy como la peste, no estaba comiendo lo suficiente. No bebía agua y empeoraba rápidamente. A medida que Freddy se debilitaba, los habitantes del bosque Fenton hablaban más de él y expresaban preocupación. Sus expresiones de preocupación no eran tanto por la salud de Freddy, sino por no contagiarse de su terrible enfermedad.

Un día, el conejo Orejón, que no era precisamente un buen amigo de Freddy, fue a su guarida y escuchó a Freddy quejándose. Aunque le preocupaban los carteles de cuarentena, se detuvo de todos modos, principalmente por curiosidad. Cuando vio a Freddy, corrió a su casa y le trajo agua y comida. Trabajó alrededor y limpió un poco su guarida. Fue a ver a la abuela Conejo y consiguió unas hojas de medicina que ella le había dicho que "curaban cualquier cosa". El conejo Orejón le dio la medicina a Freddy y lo cuidó.

Otros amigos del bosque le dijeron a Orejón: "¿No te preocupa que puedas contraer su enfermedad?".

"Sí, supongo que sí -dijo Orejón-, pero si mi vecino está enfermo, yo estoy enfermo". Después de algunas semanas bajo el cuidado vigilante de Orejón, Freddy recuperó su fuerza y, aunque usted no lo crea, para sorpresa de todos, se hizo amigo del conejo Orejón.

Entonces, el viejo Búho sabio dijo: "A nadie le importa lo que uno sabe hasta que ve lo que uno está dispuesto a hacer" (ver Santiago 2:14-17).

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1  El relato presentado aquí es una adaptación moderna de la parábola del rico y Lázaro registrada en Lucas 16, y no tiene el propósito de describir el estado de los muertos ni el destino eterno de las personas.

2  Elena de White, La educación, p. 58.

3  Elena de White, Conducción del niño, pp. 48,49.

4 Arthur F. Holmes, The Idea oía Christian College (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1987), p. 24.

5 Wiktionary, s.v. "There but for the grace of God go I", última modificación realizada el 27 de junio de 2019, disponible en: https://en.wiktio-nary.org/wiki/there_but_for_the_grace_of_God_go_l