Capitulo 9

LA IGLESIA Y LA EDUCACIÓN

 

Estaba sorprendido, confundido, desconcertado Cuando entré por la puerta del cielo, No por la belleza de todo, Ni las luces ni su decoración.

Sino por la gente que estaba en el cielo, Que me dejó sorprendido y boquiabierto Los ladrones, los mentirosos, los pecadores, Los alcohólicos y lo peor.

Allí estaba el niño de séptimo grado. Que me robó el dinero del almuerzo dos veces. Junto a él estaba mi antiguo vecino. El que nunca;me dijo nada bueno.

Bob, del que siempre dije

Que se estaba pudriendo en el infierno

Estaba cómodamente sentado en la nube nueve,

Se veía increíblemente bien.

Le di un codazo a Jesús, "¿Qué es esto? Me encantaría saber tu opinión. ¿Cómo llegaron todos estos pecadores aquí? Dios debe haber cometido un error.

Y por qué están todos tan callados,

Tan sombríos, dame una pista".

"Silencio, hijo", me dijo.

"Todos están sorprendidos.

Porque ninguno pensó que te vería por acá".1

LAS COMPARACIONES

Un día, caminaba por la calle de regreso a mi automóvil en el centro de Chattanooga, después de una reunión del club de Rotarios. Un hombre alto y de tez oscura se me acercó, y enseguida pensé: Es un mendigo y me va a pedir dinero. Imagine mi sorpresa cuando me preguntó: "¿Ha alcanzado la salvación?".

Lo había juzgado mal. Es este tipo de juicio erróneo el que destruye las comunidades y socava la iglesia. Pensamos: No es como yo; es de otra raza; no se viste como yo, y sentimos una falsa seguridad en un mundo que es como nosotros. Pero nuestro mundo está Heno de diversidad y, como cristianos, reconocemos a todos como parte de la familia de Dios.

Esta tendencia a evaluar o juzgar a los demás es egoísmo. Es como si colocáramos a todos en una escala y buscáramos determinar en qué posición están en relación con nuestro orden jerárquico. ¿Cuánto dinero ganan? ¿Qué tipo de automóvil conducen? ¿Cómo se visten? Pablo abordó esta actitud en la iglesia de Corinto: "Solo se comparan el uno con el otro, empleándose a sí mismos como estándar de medición. ¡Qué ignorantes!" (2 Cor. 10:12, NTV).

Compararnos con los demás no edifica a la comunidad. Dios vive en comunidad: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo han estado en comunidad durante toda la eternidad. En el consejo celestial, decidieron expandir esa comunidad para incluir a la humanidad. "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Gén. 1:27).

DIOS AMA A LA COMUNIDAD

Uno de los significados de ser creados a imagen de Dios es vivir en comunidad. Cuando Dios terminó cada día de la creación, vio "que era bueno" (vers. 18). Sin embargo, cuando creó a Adán, había algo que no era bueno. "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada" (Gén. 2:18, NVI).

Dios nunca ha estado solo. Él ha vivido toda la eternidad en la comunidad de la Trinidad y nos creó para que nosotros también viviéramos en comunidad, en amorosa unidad unos con otros. Un Dios solitario amoroso es imposible, porque el amor siempre mira fuera de sí mismo. El amor no se cumple si no hay un objeto receptor de ese amor. La creación es simplemente la extensión del amor que es intrínseco a la Trinidad, una comunidad que ha existido desde siempre en una atmósfera de amor.

¿Cómo es tu iglesia? ¿Qué tipo de educación provee? ¿Es una comunidad amorosa donde la gente se siente aceptada? ¿Sienten las visitas que están en casa cuando entran a tu iglesia? ¿Es un lugar donde se puede hacer cualquier pregunta sin ser juzgado? Si la iglesia ha de ser un lugar donde se eduque (tenemos la Escuelas Sabática), entonces las preguntas deben ser bienvenidas. "No juzguen a los demás, y no serán juzgados. Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes" (Mat. 7:1,2, NTV).

¿Qué piensa el ciudadano promedio de la iglesia? La organización Gallup y el Centro de Investigación Religiosa de Princeton investigaron a los no creyentes en los Estados Unidos.2 A muchos les atrae la religión, pero no la religión organizada. A muchos les atrae la espiritualidad, pero no la iglesia. Alguien dijo: "La mitad de las personas que van a la iglesia son hipócritas. Van porque es 15 que hay que hacer, no porque crean. Es un asunto de estatus. Piensan: Fui a la iglesia hoy, así que soy una buena persona. Puedo orar y creer a mi manera.3 Sin embargo, esta tendencia no es nueva. John Heywood, que vivió en el siglo XVI, escribió: "Cuanto más cerca de la iglesia, más lejos de Dios".3

Los fundadores de nuestra iglesia no eran muy partidarios de la "iglesia" o la "religión organizada", ya que habían sido expulsados arbitrariamente de sus iglesias. No se les dio la oportunidad de explicar bíblicamente su nueva fe. Fueron silenciados y expulsados de las iglesias por creer en el pronto regreso de Jesús. Era lógico que tuvieran un mal sabor en la boca por la religión organizada.4 Estas primeras actitudes milleritas encontrarían aceptación hoy en nuestra sociedad, donde la gente quiere espiritualidad pero no religión, Jesús pero no denominaciones.

En el estudio "Valuegenesis",5 realizado entre jóvenes adventistas del séptimo día, al medirse los factores de efectividad congregacional, se encontró que el 81 % de los estudiantes en edad académica experimentaron la enseñanza de los estándares adventistas en sus escuelas e iglesias. Sin embargo, solo el 35 % indicó que la iglesia tiene un clima cálido, y solo el 27 % indicó que a menudo experimentó el afecto por parte de los adultos. Esas estadísticas deben revertirse. Para muchos miembros de la iglesia, lo único que representa el adventismo del séptimo día es una serie de características de comportamientos más bien peculiares, más que la manifestación del amor de Dios en la comunidad de la iglesia. La iglesia primitiva demostraba la unidad y la comunidad de Dios.

En la iglesia primitiva, "todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas: vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno" (Hech. 2:44,45). Fuimos creados para vivir en comunidad y para vivir en comunión con Dios, pero la iglesia está amenazada por el individualismo. El enfoque de nuestra socj^dad posmoderna está puesto en el individuo y lo qúe este desee.

Esta tendencia nos pone en peligro de terminar aislados en Facebook y Snapchat con nuestros dispositivos electrónicos, escuchando solo a aquellos con los que estamos de acuerdo y juzgando a los que no. La sociedad crea nichos cuando las personas se separan en grupos polarizados; conectados electrónicamente por creencias uniformes, razas, nacionalidades o prejuicios.

En su libro Hábitos del corazón, el escritor Robert Bellah habla de la comunidad como un término que contrasta con el individualismo alienante. "La radio participativa [...] moviliza la opinión privada, no la opinión pública, y comercia con la ansiedad, la ira y la desconfianza, todo lo cual es mortal para la cultura cívica".6

Cierta vez escuché el caso de una iglesia que estaba polarizada por algunos problemas teológicos. Una pareja que se identificaba con una de las partes, generalmente se sentaba en un banco específico en la iglesia. El personal pastoral se dio cuenta de que se necesitaban más áreas abiertas para ubicar a las personas en sillas de ruedas así que, sin pensar en quién se sentaba allí, decidió cortar un banco para dejar espacio para una silla de ruedas. Tal como lo estará pensando, cortaron el banco donde se sentaba esta pareja. Se corrió el rumor de que el personal pastoral estaba enviando el mensaje de que esta pareja no era deseada en la iglesia.

COMUNIDAD E INDIVIDUALISMO

¿Alguna vez has estado en una iglesia en la que se ha perdido la confianza? Algunos forman grupos adentro de la iglesia. Otros, se van rápidamente luego de finalizar el servicio. Otros evitan a ciertas personas. Los almuerzos en confraternidad se convierten en un problema. Se gasta mucha energía en actividades no productivas. Los unos hablan de los otros. Como dijo alguien: "Los cristianos no chismean, ¡simplemente comparten peticiones de oración!".7

Se ha observado que, en la mayoría de las organizaciones, la primera generación hace hincapié en la misión, la segunda generación hace hincapié en la doctrina y la tercera generación hace hincapié en la burocracia. ¿Dónde se ubica nuestra iglesia? ¿Son personas de hábitos similares que se juntan para acicalarse mutuamente? ¿Es un lugar donde se busca simplemente estar con personas que comen como nosotros, viven como nosotros, creen como nosotros y son compatibles con nosotros? ¿O es una comunidad que vive como una unidad, como Jesús dijo en Juan 17:21: "Para que el mundo crea que tú me enviaste"? Todas las iglesias educan. La pregunta es: ¿Qué tipo de educación proporciona tu iglesia?

Una cita a menudo atribuida a George Eliot dice:

Oh, cuán cómodo es sentirse seguro con una persona; sin tener que medir ni los pensamientos ni las palabras, sino poder expresarlas todas tal como son, tanto la cascarilla como el grano, juntas; sabiendo que una mano fiel las tomará y las examinará cuidadosamente, quedándose con lo qué" es aprovechable y, luego, con un hálito de amabilidad, descartando las que carecen de valor.

La gente dejará de creer en las enseñanzas de Jesús que no toquen aspectos significativos de la vida. Podemos mantener las enseñanzas de la iglesia durante una generación o dos pero, a la larga, aquello que no afecta nuestra vida desaparecerá de nuestras creencias. Transmitimos de una generación a otra el evangelio y las enseñanzas de Jesús, no por medio de formulaciones doctrinales ni a través de declaraciones escandalosas, sino experimentándolas nosotros mismos. La iglesia debería ser una comunidad que represente a Jesús en acción, un pequeño cielo en la tierra, una expresión viva de la descripción que hace Jesús de la comunidad cristiana, tal como la presentó en el Sermón del Monte (ver Mateo 5-7).

A veces pienso en la iglesia como la experiencia de un ratón que encontré en mi garaje. Un día escuché un ruido como de algo que se movió cuando me subí al automóvil para ir a trabajar. Miré a mi alrededor y vi el plato del gato deslizándose por el suelo. Al acercarme, intuí que un ratón se había quedado atrapado debajo del plato del gato. Estaba a salvo del gato, pero llevaba una vida desdichada. Algunos experimentan la iglesia como una trampa en lugar de encontrar la libertad del evangelio. No debemos aislarnos de los demás en un capullo de seguridad individual. Nuestras iglesias deben estar más comprometidas con la comunidad y no separarnos del mundo como el remanente que espera que el Señor venga a rescatarnos. La única seguridad para la iglesia es vivir como Dios nos creó, en comunidad.

LA DIFERENCIA ENTRE EL EGOÍSMO Y EL AMOR

Se cuenta la historia de un rey en un país muy lejano que tenía dos ciudades en su reino con igualdad de características y oportunidades. Sin embargo, una ciudad prosperaba y crecía, mientras que la otra estaba en crisis absoluta y perdía cada vez más población. Decidido a resolver el asunto, el rey pidió a su consejero más sabio que visitara ambas ciudades para descubrir el problema.

El sabio emprendió el viaje, acompañado por un guía proveniente de la provincia apartada en la que se encontraban ambas ciudades. Llegaron primeramente a la ciudad en decadencia, y el hombre sabio se quedó asombrado de lo hermosa que era. Había cisnes en lagos, campos verdes y todo era como un paraíso. Miró al guía y este, comprendiendo su confusión, le dijo: "Solo espera". Luego vio un edificio muy grande en el que estaban los residentes de la ciudad. Entró al edificio y había una mesa alrededor de la que se sentaban todos los residentes del lugar, y sobre la mesa había un banquete digno de un rey. Toda la comida más lujosa imaginable estaba sobre la mesa para los residentes de la ciudad. Pero cuando el hombre miró más de cerca, notó que todos los residentes morían de hambre. Se veían demacrados y con mucho dolor. El hombre miró a su guía y este explicó que todos los residentes tenían los brazos entablillados y no podían llevarse la comida a la boca.

"Ahora entiendo por qué esta ciudad no prospera -dijo el hombre-. Por favor, sácame de este horrible lugar y vayamos a la otra ciudad".

Entonces, el guía lo llevó a la ciudad próspera. Se veía bastante parecida a la primera ciudad. Estaban los cisnes en los lagos y los hermosos campos verdes. Luego, el hombre entró en un edificio que se parecía al que vio en la otra ciudad y, en él, los residentes de la segunda ciudad estaban sentados alrededor de una larga mesa que estaba repleta con el abundante banquete que era exactamente como el que el hombre había visto en la primera ciudad.

Al mirar más de cerca, notó que todos los residentes también tenían los brazos entablillados y no podían alimentarse, pero todos se reían y disfrutaban de la comida. El hombre se volvió hacia el guía y dijo: "No entiendo".

El guía le dijo: "La única diferencia entre ambas ciudades es que, en la segunda, las personas se alimentan mutuamente".

La moraleja de esta historia ficticia es que, en la primera ciudad, cada persona está tan centrada en sí misma, que está ahogándose en un pozo de egoísmo; mientras que, en la otra ciudad, todos se aman y se alimentan mutuamente. En términos bíblicos, el amor es la gran ley del cielo, mientras que el egoísmo solo lleva a la destrucción eterna.

El egoísmo, el núcleo de todo pecado, es un pozo de amor propio interior en el que lo único que pensamos es en nosotros mismos. El amor es el núcleo de toda comunidad, donde nos entregamos a los demás. Las iglesias son escuelas donde aprendemos a edificar comunidades y convertirlas en pequeños paraísos en la tierra, donde las personas se sienten seguras y anhelan su hogar celestial.

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1 "Best Poem in the World", Meme, visitada el 28 de enero de 2020, disponible en: https://me.me/i/ap-best-poem-in-the-world-¡-was-shocked-confused-6394792

2 A Summary of Qualitative Research ofthe Unchurched (Religión in American Life, 1982), p. 7.

3 Julián Sharman, ed„ The Proverbs ofJohn Heywood. Being the 'Pro-verbes' of That Author Pririted 1546 (Londres: George Bell and Sons, 1874), p. 35: las cursivas son del original.

4 Leroy Edwin Froom, Movement of Destiny (Washington, D. C.: Re-viewand Herald, 1971), p. 133.

5  V. Bailey Gillespie y otros, Valuegenesis-Ten Years Laten A Study of Two Generatíons (Riverside, CA: Hancock Center, 2004).

6 Robert Bellah y otros, Habits of the Heart: Indíviduahsm and Com-mitment in American Life (Berkeley, CA: University of California Press, 2008), xxiii.

7  Michael P. Green, ed., Illustratíons for Biblical Preaching (Grand Ra-pids, MI: Baker Book House, 1989), s.v. "Gossip".