Lección 2: Para el 9 de abril de 2022
LA CAÍDA

Sábado 2 de abril


Audio Comentario EGW Presentación de la Lección Mat. Damas Mat. Adultos Audio Pr. Bullón

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 3; 2 Corintios 11:3; Apocalipsis 12:7-9; Juan 8:44; Romanos 16:20; Hebreos 2:14; 1 Timoteo 2:14,15.

PARA MEMORIZAR:

"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Gén. 3:15).

En medio de todo lo que Dios les había dado a nuestros primeros padres en el Edén, también había una advertencia: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Gén. 2:16,17). Esta advertencia en contra de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gén. 2:16,17) nos muestra que, aunque debían conocer el bien, no debían conocer el mal. Sin duda entendemos por qué, ¿verdad?

Y, además, se cumpliría la advertencia de muerte adjunta a la admonición sobre la desobediencia (Gén. 2:17): ellos morirían (Gén. 3:19). No solo se les prohibió comer del árbol, sino además fueron expulsados del Jardín del Edén (Gén. 3:24) y, por lo tanto, como pecadores, no tuvieron acceso a lo que podría haberles dado eterna vida (Gén. 3:22).

Sin embargo, en medio de esta tragedia surge la esperanza, que se encuentra en Génesis 3:15, llamada el protoevangelio, o "la primera promesa evangélica". Sí, este versículo presenta la primera promesa evangélica que se encuentra en la Biblia; la primera vez que se le dice a la humanidad que, a pesar de la Caída, Dios ha abierto una vía de escape para todos nosotros.


Comentarios Elena G.W
Sábado 2 de abril


Cuando nuestros primeros padres fueron colocados en el bello jardín del Edén, fueron probados en su lealtad a Dios. Estaban en libertad de elegir servir a Dios, o por la desobediencia aliarse con el enemigo de Dios y del hombre.

A Adán y a Eva se les permitió participar de cada árbol del huerto, con excepción de uno. Había una sola prohibición. El árbol prohibido era tan atrayente y hermoso como cualquiera de los árboles del huerto. Se lo llamó el árbol del conocimiento, porque al participar de ese árbol, del cual Dios había dicho «no comerás» (Génesis 2:17), tendrían un conocimiento del pecado y experimentarían la desobediencia (A fin de conocerle, p. 16).

Es imposible explicar el origen del pecado y dar razón de su existencia. Sin embargo, se puede comprender suficientemente lo que atañe al origen y a la disposición final del pecado, para hacer enteramente manifiesta la justicia y benevolencia de Dios en su modo de proceder contra todo mal. Nada se enseña con mayor claridad en las Sagradas Escrituras que el hecho de que Dios no fue en nada responsable de la introducción del pecado en el mundo, y de que no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios, ni error alguno en el gobierno divino que dieran lugar a la rebelión. El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo. Si se pudiera encontrar alguna excusa en su favor o señalar la causa de su existencia, dejaría de ser pecado. La única definición del pecado es la que da la Palabra de Dios: «El pecado es transgresión de la ley»; es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino (El conflicto de los siglos, p. 484).

El amor se despierta únicamente por el amor. El conocer a Dios es amarle; su carácter debe ser manifestado en contraste con el carácter de Satanás. En todo el universo había un solo ser que podía realizar esta obra. Únicamente Aquel que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía darlo a conocer. Sobre la obscura noche del mundo, debía nacer el Sol de justicia, «trayendo salud eterna en sus alas». Malaquías 4:2.

El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulada después de la caída de Adán. Fue una revelación «del misterio que por tiempos eternos fue guardado en silencio». Romanos 16:25 Fue una manifestación de los principios que desde edades eternas habían sido el fundamento del trono de Dios. Desde el principio, Dios y Cristo sabían de la apostasía de Satanás y de la caída del hombre seducido por el apóstata. Dios no ordenó que el pecado existiese, sino que previo su existencia, e hizo provisión para hacer frente a la terrible emergencia. Tan grande fue su amor por el mundo, que se comprometió a dar a su Hijo unigénito «para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16 (El Deseado de todas las gentes, p. 13).

 

 

 

i6 Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 29
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Domingo 3 de abril - LA SERPIENTE

Audio Diálogo Bíblico Comentario EGW Mat. Damas Mat. Adultos

Lee Génesis 3:1; 2 Corintios 11:3; y Apocalipsis 12:7 al 9. ¿Quién es la serpiente y cómo engaña a Eva?

El texto comienza con "la serpiente". La sintaxis de la frase sugiere énfasis: la palabra "serpiente" es la primera palabra de la oración. Además, "la serpiente" tiene el artículo definido, lo que indica que se trata de una figura conocida, como si el lector ya supiera quién es. La realidad de este ser se confirma, así, desde la primera palabra del capítulo.

Por supuesto, las Escrituras identifican a la serpiente corHo él enemigo de Dios (Isa. 27:1) y lo llaman explícitamente "diablo y Satanás" (Apoc. r2:9). Asimismo, en el antiguo Cercano Oriente la serpiente personificaba el poder del mal.

"Para conseguir lo que quería y pasar inadvertido, Satanás escogió como medio a la serpiente, un disfraz bien adaptado para su proyecto de engaño. La serpiente era en aquel entonces uno de los seres más sabios y bellos de la Tierra. Tenía alas, y cuando volaba por los aires presentaba una apariencia deslumbradora, con el color y el brillo del oro bruñido" (PP 36).

Al hablar del diablo, en cualquiera de sus formas, la Biblia no se refiere a una mera metáfora. Las Escrituras representan a Satanás como un ser literal, no solo como un símbolo retórico o un principio abstracto para describir el mal o el lado oscuro de la humanidad.

La serpiente no se presenta a sí misma como enemiga de Dios; al contrario, la serpiente hace referencia a las palabras de Dios, que ella repite y parece apoyar (aunque las tergiversa). Es decir, desde el principio, podemos ver que a Satanás le gusta citar a Dios y, como veremos más adelante, incluso cita la Palabra de Dios (Mat. 4:6).

Fíjate también que la serpiente no discute inmediatamente con la mujer, sino que hace una pregunta que implica que cree en lo que el Señor les ha dicho. Al fin y al cabo, preguntó: "¿Conque Dios os ha dicho: [...]?" (Gén. 3:1). Por ende, incluso desde el principio podemos ver cuán astuto y engañoso era este ser. Y, como veremos, su estrategia también funcionó.

Si Satanás pudo engañar a una Eva sin pecado en el Edén, ¿cuánto más vulnerables somos nosotros? ¿Cuál es nuestra mejor defensa contra sus engaños?

 


Comentarios Elena G.W
Domingo 3 de abril - LA SERPIENTE


El pecado tuvo su origen en el egoísmo. Lucifer, el querubín protector, deseó ser el primero en el cielo. Trató de dominar a los seres celestiales, apartándolos de su Creador, y granjearse su homenaje. Para ello, representó falsamente a Dios, atribuyéndole el deseo de ensalzarse. Trató de investir al amante Creador con sus propias malas características. Así engañó a los ángeles. Así sedujo a los hombres. Los indujo a dudar de la palabra de Dios, y a desconfiar de su bondad. Por cuanto Dios es un Dios de justicia y terrible majestad, Satanás los indujo a considerarle como severo e inexorable. Así consiguió que se uniesen con él en su rebelión contra Dios, y la noche de la desgracia se asentó sobre el mundo (El Deseado de todas las gentes, p. 13).

El tentador [le] afirmó [a Eva] que jamás llegaría a cumplirse la divina advertencia; que les fue hecha meramente para intimidarlos.

Tal ha sido la labor que Satanás ha llevado adelante con gran éxito, desde los días de Adán hasta el presente. Tienta a los hombres a desconfiar del amor de Dios y a dudar de su sabiduría. Constantemente pugna por despertar en los seres humanos un espíritu de curiosidad irreverente, un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los inescrutables secretos del poder y la sabiduría de Dios. En sus esfuerzos por escudriñar aquello que Dios tuvo a bien ocultarnos, muchos pasan por alto las verdades eternas que nos ha revelado y que son esenciales para nuestra salvación (Conflicto y valor, p. 15).

Dios ha declarado que el único medio de seguridad para el hombre es la completa obediencia a todas sus palabras. No debemos intentar el experimento de probar el mal camino, con todos sus resultados. Esto traerá debilidad mediante la desobediencia. El plan de Dios era dar al hombre claridad de visión en toda su obra…

Después de la caída Cristo se convirtió en el instructor de Adán. Actuó en lugar de Dios para con la humanidad, salvando a la raza de la muerte inmediata. Tomó sobre sí el oficio de mediador. A Adán y Eva se les concedió un tiempo de prueba para volver a su lealtad, y en este plan se abarcó a toda su posteridad.

Sin la expiación del Hijo de Dios no podría haber habido comunicación de bendición o salvación de Dios al hombre. Dios estaba celoso por el honor de su ley. La transgresión de la misma había causado una terrible separación entre Dios y el hombre. A Adán, en su inocencia, se le otorgaba comunión directa, libre y feliz con su Hacedor. Después de su transgresión, Dios se comunicará con el hombre solo mediante Cristo y los ángeles (Conflicto y valor, p. 20).

 

Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 30
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Lunes 4 de abril - EL FRUTO PROHIBIDO

Audio Diálgo Bíblico Comentario EGW Mat. Damas Mat. Adultos

Lee Génesis 2:16 y 17; y 3:1 al 6 (ver además Juan 8:44). Compara las palábras del mandamiento de Dios a Adán con las palabras de la serpiente a la mujer. ¿Cuáles son las diferencias entre los discursos y cuál es el significado de estas diferencias?

Observa los paralelismos entre la conversación de Dios con Adán (Gén. 2:16, 17) y la conversación de Eva con la serpiente. Es como si la serpiente hubiera reemplazado a Dios y supiera incluso más que él. Al principio, simplemente hizo una pregunta, dando a entender que la mujer quizás haljía entendido mal a Dios. Pero, después Satanás cuestionó abiertamente las intenciones de Dios, e incluso lo contradijo.

El ataque de Satanás atañe a dos cuestiones: la muerte y el conocimiento del bien y del mal. A pesar de que Dios indicó en forma clara y enfática que la muerte seria segura si desobedecían (Gén. 2:17), Satanás, al contrario, dijo que no morirían, lo que implicaba que los seres humanos eran inmortales (Gén. 3:4). En tanto que Dios prohibió a Adán comer del fruto (Gén. 2:17), Satanás los animó a comer de él porque al comerlo serían como Dios (Gén. 3:5).

Los dos argumentos de Satanás, la inmortalidad y el ser como Dios, convencieron a Eva de que comiera el fruto. Resulta preocupante que en cuanto la mujer decidió desobedecer a Dios y comer del fruto prohibido se comportara como si Dios ya no estuviera presente y ella misma lo hubiese reemplazado. El texto bíblico alude a este cambio de personalidad. Eva utiliza el lenguaje de Dios; la evaluación de Eva del fruto prohibido: "vio [...] que era bueno" (Gén. 3:6), lo que recuerda la evaluación de Dios de su Creación: "vio [...] que era bueno" (Gén 1:4,10, etc.).

Estas dos tentaciones, la de ser inmortal y la de ser como Dios, son el origen de la idea de la inmortalidad en las religiones griegas y egipcias antiguas. El deseo de inmortalidad, que creían que era un atributo divino, obligaba a estas personas a buscar también el estatus divino para adquirirla (eso esperaban). De manera subrepticia, esta forma de pensar se infiltró en las culturas judeocris-tianas y ha dado origen a la creencia de la inmortalidad del alma, que existe aún hoy en muchas iglesias.

Piensa en todas las creencias que existen en la actualidad que enseñan que hay algo inherentemente inmortal en todos nosotros. ¿Cuan poderosa es la protección que nos brinda nuestra interpretación de la naturaleza humana y del estado de los muertos contra este engaño peligroso?

 


Comentarios Elena G.W
Lunes 4 de abril - EL FRUTO PROHIBIDO


Con cuán intenso interés observó todo el universo el conflicto que había de decidir la posición de Adán y Eva. Cuán atentamente escucharon los ángeles las palabras de Satanás… ¡Cuán ansiosamente esperaron para ver si la santa pareja sería engañada por el tentador y se rendiría a sus artificios! Se preguntaban, ¿entregará a Satanás la santa pareja su fe y amor al Padre y al Hijo? ¿Aceptarán su falsedad como verdad?

Adán y Eva se persuadieron de que un asunto tan pequeño como comer del fruto del árbol prohibido no podría resultar en una consecuencia tan terrible como Dios había declarado. Pero ese asunto pequeño era el pecado, la transgresión de la inmutable y santa ley de Dios, y abría las compuertas de la muerte y de indecibles penalidades para nuestro mundo… No estimemos al pecado como algo trivial (A fin de conocerle, p. 16).

Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras este estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menos peligro de caer en tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo… Muy pronto se encontró extasiada, mirando con curiosidad y admiración el árbol prohibido. El fruto era bello, y se preguntaba por qué Dios se lo había vedado. Esa fue la oportunidad de Satanás. Como discerniendo sus pensamientos, se dirigió a ella diciendo: «¿Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto?»…

Eva creyó realmente las palabras de Satanás, pero esta creencia no la salvó de la pena del pecado. No creyó en las palabras de Dios, y esto la condujo a su caída. En el juicio final, los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad (Conflicto y valor, p. 15).

El pueblo de Dios debería estar en condiciones de enfrentar [a Satanás], como nuestro Salvador, con las palabras: «Escrito está». Satanás puede citar ahora las Escrituras como en los días de Cristo, y pervertirá sus enseñanzas para apoyar sus engaños. Pero las claras afirmaciones de la Biblia serán armas poderosas en todo conflicto.

Los que quieran estar en condiciones de resistir en los momentos de peligro, necesitan comprender el testimonio de las Escrituras con respecto a la naturaleza del hombre y al estado de los muertos, porque en un futuro cercano muchos tendrán que enfrentar a espíritus de demonios mientras representan a parientes o amigos amados, y declaran las más peligrosas herejías. Esos visitantes apelarán a nuestras más tiernas simpatías y obrarán milagros para sostener sus pretensiones. Debemos estar preparados para hacerles frente con la verdad bíblica de que los muertos nada saben, y de que los que aparecen son espíritus de demonios.

Satanás se ha estado preparando hace mucho tiempo para la ofensiva final que va a lanzar con el fin de engañar al mundo. Puso el fundamento de su obra cuando le dijo a Eva en el Edén: «No moriréis… el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal». Génesis 3:4, 5. Poco a poco ha preparado el camino para su obra maestra de engaño: el desarrollo del espiritismo (La historia de la redención, pp. 417, 418).

 

Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 31
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Martes 5 de abril - ESCONDERSE DE LA PRESENCIA DE DIOS

Audio Diálgo Bíblico Comentario EGW Mat. Damas Mat. Adultos

Lee Génesis 3:7 al 13. ¿Por qué Adán y Eva sintieron ia necesidad de esconderse de Dios? ¿Por qué Dios preguntó: "¿Dónde estás tú?" ¿Cómo buscaron Adán y Eva justificar su comportamiento?

Después de pecar, Adán y Eva se sintieron desnudos porque perdieron sus vestiduras de gloria, que reflejaban la presencia de Dios (ver Sal. 8:5; comparar con Sal. 104:1,2). La imagen de Dios se vio afectada por el pecado. El verbo "hacer, en la frase "se hicieron delantales" (Gén. 3:7), hasta ahora se aplicaba solo a Dios el Creador (Gén. 1:7,16,25, etc.). Es como si reemplazaran^! Creador mientras intentaban cubrir su pecado, un acto que Pablo denuncia como justificación por obras (Gál. 2:16). '

Cuando Dios se acerca, les hace la pregunta retórica "¿Dónde estás tú?" (Gén. 3:9), el mismo tipo de pregunta que Dios le hará a Caín (Gén. 4:9). Por supuesto, Dios conocía las respuestas a las preguntas. Formuló esas preguntas para beneficio de los culpables, para ayudarlos a darse cuenta de lo que habían hecho y, al mismo tiempo, llevarlos al arrepentimiento y la salvación. Desde el momento en que la humanidad pecó, el Señor estuvo obrando para su salvación y redención.

Por cierto, todo el contexto refleja la idea de un juicio investigador, que comienza con el Juez que interroga al culpable (Gén. 3:9) con el fin de prepararlo para la sentencia (Gén. 3:14-19)- Pero también lo hace para guiar al arrepentimiento, que finalmente conducirá a la salvación (Gén. 3:15). Esta es una temática que vemos en toda la Biblia.

Al principio, como es muy común entre los pecadores, Adán y Eva intentan evadir la acusación, buscando culpar a los demás. A la pregunta de Dios, Adán responde que la mujer que Dios le dio fue la responsable (Gén. 3:12), ella lo llevó a hacerlo. Fue culpa de ella (e, implícitamente, también de Dios), no de él.

Eva responde que fue la serpiente quien la engañó. El verbo hebreo nashá', "engañar" (en Gén. 3:r3), significa dar falsas esperanzas a las personas y hacerles creer que están haciendo lo correcto (2 Rey. 19:10; Isa. 37:10; Jer. 49:16).

Adán culpa a la mujer, diciendo que ella le dio el fruto (hay algo de verdad en esto), y Eva culpa a la serpiente, diciendo que la engañó (también hay algo de verdad en esto). Pero, en definitiva, ambos eran culpables.

¿Intentar culpar a otros por lo que han hecho? ¿Por qué es tan fácil para nosotros caer en la misma trampa?


 

Comentarios Elena G.W
Martes 5 de abril - ESCONDERSE DE LA PRESENCIA DE DIOS


La ropa blanca de la inocencia era llevada por nuestros primeros padres cuando fueron colocados por Dios en el santo Edén. Ellos vivían en perfecta conformidad con la voluntad de Dios. Toda la fuerza de sus afectos era dada a su Padre celestial. Una hermosa y suave luz, la luz de Dios, envolvía a la santa pareja. Este manto de luz era un símbolo de sus vestiduras espirituales de celestial inocencia. Si hubieran permanecido fieles a Dios, habría continuado envolviéndolos. Pero cuando entró el pecado, rompieron su relación con Dios, y la luz que los había circuido se apartó. Desnudos y avergonzados, procuraron suplir la falta de los mantos celestiales cosiendo hojas de higuera para cubrirse.

Esto es lo que los transgresores de la ley de Dios han hecho desde el día en que Adán y Eva desobedecieron. Han cosido hojas de higuera para cubrir la desnudez causada por la transgresión. Han usado los mantos de su propia invención; mediante sus propias obras han tratado de cubrir sus pecados y hacerse aceptables a Dios.

Pero esto no pueden lograrlo jamás. El hombre no puede idear nada que pueda ocupar el lugar de su perdido manto de inocencia. Ningún manto hecho de hojas de higuera, ningún vestido común a la usanza mundana, podrán emplear aquellos que se sienten con Cristo y los ángeles en la cena de las bodas del Cordero.

Únicamente el manto que Cristo mismo ha provisto puede hacernos dignos de aparecer ante la presencia de Dios. Cristo colocará este manto, esta ropa de su propia justicia sobre cada alma arrepentida y creyente (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 252, 253).

Los mejores esfuerzos que pueda hacer el hombre con su propio poder son ineficaces para responder ante la ley santa y justa que ha transgredido, pero mediante la fe en Cristo puede demandar la justicia del Hijo de Dios como plenamente suficiente. Cristo satisfizo las demandas de la ley en su naturaleza humana. Llevó la maldición de la ley por el pecador, hizo expiación para él a fin de que cualquiera que cree en él, no se pierda sino tenga vida eterna. La fe genuina se apropia de la justicia de Cristo y el pecador es hecho vencedor con Cristo, pues se lo hace participante de la naturaleza divina, y así se combinan la divinidad y la humanidad (Mensajes selectos, t. 1, p. 426).

[A]penas Adán y Eva incurrieron en pecado, empezaron a recriminarse mutuamente. Esta será la actitud inevitable de la naturaleza humana, siempre que no sea gobernada por la gracia de Cristo.

Cuando los hombres alientan ese espíritu acusador no se contentan con señalar lo que suponen es un defecto de su hermano. Si no logran por medios moderados inducirlo a hacer lo que ellos consideran necesario, recurrirán a la fuerza. En cuanto les sea posible, obligarán a los hombres a conformarse a su concepto de lo justo. Esto es lo que hicieron los judíos en los tiempos de Cristo y lo que ha hecho la iglesia cada vez que se apartó de la gracia de Cristo. Al verse desprovista del poder del amor, buscó el brazo fuerte del estado para imponer sus dogmas y ejecutar sus decretos. En esto estriba el secreto de todas las leyes religiosas que se hayan dictado y de toda persecución, desde los tiempos de Abel hasta nuestros días (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 107, 108).

 

 

Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 32
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Miércoles 6 de abril - EL DESTINO DE LA SERPIENTE

Audio Diálgo BíblicoAudio   Comentario EGW Mat. DamasMat. Adultos

"Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente té aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón" (Gén. 3:15, NVI). ¿Qué es esto que le dijo el Señor a la serpiente, y qué esperanza está implícita en estos versículos?

Dios comienza su juicio con la serpiente porque ella es quien inició todo el drama. La serpiente también es el único ser maldecido en esta narración.

Llegamos aquí a una especie de "reversión" de la Creación. Mientras que la Creación dio paso a la vida, el aprecio por lo bueno y las bendiciones, el Juicio conduce a la muerte, el mal y las maldiciones, pero también a la esperanza y la promesa de salvación. Junto a la lúgubre imagen de la serpiente aplastada que se come el polvo (Gén. 3:14), brilla la esperanza de la salvación de la humanidad, que surge en forma de profecía. Aun antes de las condenaciones de Adán y de Eva, que vendrán después, el Señor les presenta la esperanza de la redención (Gén. 3:15). Sí, han pecado; sí, sufrirán a causa de su pecado; y sí, ellos también morirán a causa de los pecados. No obstante, a pesar de todo eso, existe la esperanza suprema, la esperanza de la salvación.

Compara Génesis 3:15 con Romanos 16:20; Hebreos 2:14; y Apocalipsis 12:17. ¿Cómo se revelan el plan de salvación y el Gran Conflicto en estos pasajes?

Observa los paralelismos entre Génesis 3:15 y Apocalipsis 12:17: el dragón (serpiente) enfurecido (enemistad); la simiente (descendencia); y entre la mujer del Edén y la mujer de Apocalipsis 12:17, la batalla (el Gran Conflicto) que se trasladó al Edén, con la Caída, continuará hasta el tiempo del fin. Sin embargo, la promesa de la derrota de Satanás ya se dio en el Edén, en el sentido de que su cabeza será aplastada, un tema revelado más explícitamente en Apocalipsis, que describe su muerte final (Apoc. 20:10). Es decir, desde el principio, a la humanidad se le dio la esperanza de que habría una salida del terrible caos que surgió del conocimiento del mal, una esperanza de la que todos podemos participar ahora mismo.

¿Por qué es tan reconfortante ver que en el mismo Edén, donde comenzó el pecado y la maldad en la Tierra, el Señor comenzó a revelar el plan de salvación?

 



Comentarios Elena G.W
Miércoles 6 de abril - EL DESTINO DE LA SERPIENTE


Puesto que la serpiente había sido el instrumento de Satanás, compartiría con él la pena del juicio divino. Después de ser la más bella y admirada criatura del campo, iba a ser la más envilecida y detestada de todas, temida y odiada tanto por el hombre como por los animales. Las palabras dichas a la serpiente se aplican directamente al mismo Satanás y señalan su derrota y destrucción final: «Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar».

Esta sentencia, pronunciada en presencia de nuestros primeros padres, fue una promesa para ellos. Mientras predecía la lucha entre el hombre y Satanás, declaraba que el poder del gran adversario sería finalmente destruido (Historia de los patriarcas y profetas, p. 42, 54).

Ningún alma es ganada para Cristo. sin que el tentador sea derrotado, y quebrantada la cabeza de la serpiente. Esto aumentará la malicia del adversario a una actividad mayor… Alarmado porque está perdiendo su presa, Satanás primero tratará de engañar, y luego de oprimir y perseguir. Hombres malos, reprochados por el precepto y el ejemplo de aquellos que acuden a la luz de la verdad bíblica, se convertirán en agentes del gran adversario de las almas, y no dejarán sin probar ningún medio para alejarlas de su fidelidad a Dios, e inducirlas a abandonar la estrecha senda de la santidad.

Pero ninguno necesita alarmarse ni atemorizarse. La promesa de Dios es que, si son fieles a sus principios, si obedecen y creen en los requerimientos de Dios, serán miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Tienen la seguridad de tener a su servicio a las huestes del cielo, y de salir victoriosos a través de los méritos de Cristo, y son más que vencedores a través del que los amó (Nuestra elevada vocación, p. 91).

[Durante la segunda muerte] Satanás y sus ángeles sufrieron largo tiempo. Sobre Satanás pesaba no solo el castigo de sus propios pecados sino también el de todos los de la hueste redimida, que habían sido puestos sobre él. Además, debía sufrir por la ruina de las almas a quienes engañara. Después vi que Satanás y toda la hueste de los impíos estaban consumidos y satisfecha la justicia de Dios. La cohorte angélica y los santos redimidos exclamaron en alta voz: «iAmén!»

Dijo el ángel: «Satanás es la raíz, y sus hijos son las ramas. Ya están consumidos raíz y ramas. Han muerto de una muerte eterna. Nunca resucitarán y Dios tendrá un universo limpio». Entonces miré y vi que el mismo fuego que había consumido a los malos quemaba los escombros y purificaba la tierra. Volví a mirar, y vi la tierra purificada. No quedaba la más leve señal de maldición. La quebrada y desigual superficie de la tierra era ya una dilatada planicie. Todo el universo de Dios estaba limpio y había terminado para siempre la gran controversia (Primeros escritos, p. 295).

 

Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 33
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Jueves 7 de abril - EL DESTINO DE LA HUMANIDAD

Audio Diálgo Bíblico Comentario EGW Mat. Damas Mat. Adultos

Lee Génesis 3:15 al 24. Como resultado de la Caída, ¿qué pasó con Adán y Eva?

Mientras que el juicio de Dios sobre la ser piente se identifica explícitamente como una maldición (Gén. 3:14), no es así con el juicio de Dios sobre la mujer y el hombre. La única vez que la palabra "maldición" se vuelve a utilizar, se aplica solo a la "tierra" (Gén. 3:17). Es decir, Dios tenía otros planes para el hombre y la mujer, en contraste con la serpiente. Se les ofreció una esperanza que no se le ofreció a la serpiente.

Como el pecado de la mujer se debe a su vinculación con la serpiente, el versículo que describe el juicio de Dios sobre la mujer estaba relacionado con el juicio de la serpiente. Génesis 3:16 no solo viene inmediatamente después de Génesis 3:15, sino además los paralelismos entre las dos profecías indican claramente que la profecía acerca de la mujer en Génesis 3:16 debe leerse en relación con la profecía mesiánica de Génesis 3:15. Por lo tanto, el juicio de Dios sobre la mujer, incluida la maternidad, debe entenderse en la perspectiva positiva de la salvación (comparar con 1 Tim. 2:14,15).

Como el pecado del hombre se debe a que escuchó a la mujer en lugar de escuchar a Dios, la tierra de la que fue tomado el hombre es maldecida (Gén. 3:17). Como resultado, el hombre tendrá que trabajar duro (Gén. 3:17-19), y finalmente "volver" a la tierra de donde viene (Gén. 3:19); algo que nunca debería haber sucedido, y que nunca fue parte del plan original de Dios.

Es importante señalar que, frente a este panorama desesperado de muerte, Adán dirige su atención a la mujer, donde ve la esperanza de vida mediante su alumbramiento (Gén. 3:20). Es decir, incluso en medio de la sentencia de muerte, ve la esperanza de la vida.

Mientras tanto, como cualquier padre amoroso, Dios solo hubiese querido el bien para ellos, no el mal. Pero ahora que conocían el mal, Dios iba a hacer todo lo posible para salvarlos. Por ello, aun en medio de estos juicios, nuestros primeros padres no perdieron todas las esperanzas, a pesar de su abierta y flagrante desobediencia a Dios; aunque ellos, que realmente vivían en el Paraíso, no tenían absolutamente ninguna razón para dudar de Dios, de las palabras de Dios ni de su amor por ellos.

Aunque tendemos a pensar que el "conocimiento" en sí es bueno, ¿por qué no siempre es así? ¿Cuáles son algunas de las cosas que es mejor que no sepamos?


Comentarios Elena G.W
Jueves 7 de abril - EL DESTINO DE LA HUMANIDAD


Adán había gozado el compañerismo de Dios y de los santos ángeles. Había contemplado la gloria del Creador. Comprendía el elevado destino que aguardaba al linaje humano si los hombres permanecían fieles a Dios. Sin embargo, se olvidó de todas estas bendiciones ante el temor de perder el don que apreciaba más que todos los demás. El amor, la gratitud y la lealtad al Creador, todo fue sofocado por amor a Eva. Ella era parte de sí mismo, y Adán no podía soportar la idea de una separación. No alcanzó a comprender que el mismo Poder infinito que lo había creado del polvo de la tierra y hecho de él un ser viviente de hermosa forma y que, como demostración de su amor, le había dado una compañera, podía muy bien proporcionarle otra. Adán resolvió compartir la suerte de Eva; si ella debía morir, él moriría con ella (Historia de los patriarcas y profetas, p. 40).

Cuando Dios creó al hombre lo hizo señor de toda la tierra y de cuantos seres la habitaban. Mientras Adán hubiese permanecido leal a Dios, toda la naturaleza hubiera estado bajo su señorío. Pero cuando se rebeló contra la ley divina, las criaturas inferiores se rebelaron contra su dominio. Así el Señor, en su gran misericordia, quiso enseñar al hombre la santidad de su ley e inducirle a ver por su propia experiencia el peligro de hacerla a un lado, aun en lo más mínimo.

La vida de trabajo y cuidado, que en lo sucesivo sería el destino del hombre, le fue asignada por amor a él. Era una disciplina que su pecado había hecho necesaria para frenar la tendencia a ceder a los apetitos y las pasiones y para desarrollar hábitos de dominio propio. Era parte del gran plan de Dios para rescatar al hombre de la ruina y la degradación del pecado (Conflicto y valor, p. 18).

Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de cuán exaltada y santa es la ley de Dios, cuya transgresión requería un sacrificio tan costoso para salvarlos de la ruina junto con su posteridad, rogaron que se les permitiera morir o que sus descendientes experimentaran el castigo de su transgresión, antes que el amado Hijo de Dios hiciera un sacrificio tan grande. La angustia de Adán iba en aumento. Se dio cuenta de que sus pecados eran de tal magnitud que implicaban terribles consecuencias. ¿Cómo podía ser posible que el tan honrado Comandante celestial, que había caminado y conversado con él cuando gozaba de santa inocencia, a quien los ángeles honraban y adoraban, fuera depuesto de su exaltada posición para morir por causa de su pecado?…

El Padre no podía abolir ni modificar un solo precepto de su ley para adaptarla a la condición caída del ser humano. Pero el Hijo de Dios, que junto con el Padre había creado al hombre, podía ofrecer por este una expiación que el Señor podía aceptar, mediante el don de su vida en sacrificio, para recibir sobre sí la ira de su Padre. Los ángeles informaron a Adán que así como su transgresión había acarreado muerte y ruina, la vida y la inmortalidad aparecerían como resultado del sacrificio de Cristo (La historia de la redención, p. p. 48, 49).

Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 34.
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Viernes 8 de abril

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Para Estudiar y Meditar

Considera la conexión entre "el árbol de la vida" y "el árbol de la ciencia del bien y del mal". El hecho de que ambos estén ubicados "en medio del huerto" (Gén. 2:9) ya sugiere que hay una relación entre ellos. Pero hay más que solo una relación geográfica entre los dos árboles. Debido a que los seres humanos tomaron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, desobedecieron a Dios; perdieron el acceso al árbol de la vida y no pudieron vivir para siempre, al menos en este estado. Esta conexión es la base de un principio profundo. Las decisiones morales y espirituales tienen un impacto en la vida biológica, como Salomón le dijo a su hijo: "Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán" (Prov. 3:1,2). Esta conexión vuelve a aparecer en féf futura Jerusalén celestial, donde solo el árbol de la vida está presente "en medio de la calle de la ciudad" (Apoc. 22:2). ■

"Cuando Dios creó a Eva, quiso que no fuera ni inferior ni superior al hombre, sino que en todo fuese su igual. La santa pareja no debía tener intereses independientes; sin embargo, cada uno poseía individualidad para pensar y obrar. Pero, después del pecado de Eva, como ella fue la primera en desobedecer, el Señor le dijo que Adán dominaría sobre ella. Debía estar sujeta a su esposo, y esto era parte de la maldición. En muchos casos, esta maldición ha hecho muy penosa la suerte de la mujer, y ha transformado su vida en una carga. Al ejercer un poder arbitrario, el hombre ha abusado en muchos respectos de la superioridad que Dios le dio. La Sabiduría infinita ideó el plan de la redención que sometió a la especie humana a una segunda prueba, dándole una nueva oportunidad" (TI 3:531).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

Ver material Auxiliar

Reavivados por su Palabra: Hoy, Éxodo 35
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