Capítulo 5

Calor extremo

"Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir" (Isa. 53:10, NVI).

Era lunes 15, por la mañana. Terribles motines raciales explotaron alrededor de nuestra casa y en todoColombo, la capital deSri Lanka. En la carretera que pasa al lado del complejo habitacional y de oficinas de nuestra Misión, el espectáculo era aterrador. Muchos vieron cómo partieron en varios pedazos, a machetazos, a un anciano de setenta años. El mismo día, uno de mis amigos vio que un gran grupo de gente era obligada a saltar desde techos y azoteas hacia enormes fogatas encendidas en las calles. Otro amigo se escondió con su familia en el baño mientras la multitud entraba en su casa y destrozaba todo lo qoe hallaba. Escaparon milagrosamente.

Al otro lado de la dudad vivía un pastor llamado Devadas, nombre que significa "siervo dei Dios". Era miembro de la minoría racial, así que él y su familia se convirtieron instantáneamente en objetivos de guerra.

La multitud sabía donde vivía Devadas y se dirigió hacia su casa. Devadas también estaba en la calle y, sabiendo Ip que iba a ocurrir, corrió hacia su casa. Dejando a un lado la calle principal, tomó un callejón que se abría a un patio amurallado que unía dos casas. Él y su esposa, embarazada, vivían en una de las casas, y la dueña de ambas casas, que le rentaba una, vivía en la otra.

Como ella era miembro de la mayoría racial, se sentía segura, así que le suplicaron que los escondiera. Ella los llevó rápidamente hacia su casa y los escondió bajo una cama. Acababan de esconderse cuando llegó la multitud y empezaron a gritarle que saliera de su casa.

La dueña de la casa le suplicó a la multitud que no dañara su propiedad, así que en vez de observar a la multitud derribar la puerta, la abrió con su llave. La multitud entró como una inundación, pero como no encontraron a Devadas con su familia, comenzaron a saquear la casa.

La motocicleta de Devadas, que usaba para su trabajo pastoral, estaba estacionada frente a la puerta. Alguien estaba a pijnto de agarrarla, cuando otro de la multitud gritó que había una máquina de coser nueva sobre la mesa y que mejor deberían tomarla porque era más fácil de llevar. Momentos más tarde, la multitud se fue.

Cuando la multitud se retiró, la dueña de la casa volvió, y Devadas y su familia salieron de debajo de la cama.

-Me siento muy contenta porque su motocicleta se salvó -comenzó diciendo la dueña de la casa-, pero siento decirles que la máquina de coser nueva se la llevaron.

Devadas y su esposa se miraron sorprendidos.

-¿Máquina de coser? -preguntaron-. Nosotros no tenemos máquina de coser.

-Oh, sí -dijo la dueña de casa con sorpresa-, yo la vi puesta sobre la mesa del comedor.

Pero no, ellos no poseían una máquina de coser.

Esta se ha convertido en mi historia favorita.. Cada vez que pienso en ello, me lleno de gratitud por la bondad de Dios. (Aunque mi padre siempre se ha preguntado si los ángeles les devolvieron la máquina de coser.)

Pero ¿puedes imaginarte cómo se sintieron Devadas y su esposa? ¿Imaginas cómo se sintieron cuando quedaron atrapados al final del callejón y luego bajo una cama, mientras una violenta multitud los buscaba en su casa para matarlos? ¿Puedes imaginarte, por lo tanto, cómo se sintieron cuando se dieron cuenta de que Dios había enviado a su ángel a protegerlos? ¿Puedes imaginarte cómo impactó esa experiencia en su relación con Dios y su ministerio durante el resto de su vida?

Pero, antes de aquellos sentimientos de gozo y gratitud experimentaron muchas horas de terror.

Puede ser que el crisol de Dios se vuelva muy ardiente. El oro es un metal blando, pero aun así necesita que el calor se eleve a 1.064 grados centígrados antes de fundirse. Si quieres separar el oro de la escoria, lo puro de lo impuro, el crisol debe estar muy caliente.

Por supuesto, los ángeles que intervinieron en la historia de Devadas podrían haber cegado a la multitud para que no encontrara la entrada de la casa. Podrían haber arreglado las cosas para que Devadas y su esposa estuvieran fuera de la ciudad aquel lunes por la tarde. Pero, Dios permitió que escucharan a la multitud aullar y pisar el suelo a escasos metros de distancia mientras ellos temblaban bajo la cama.

Elevando la temperatura

Para la mayoría de nuestras preguntas, tendremos que esperar hasta que lleguemos al cielo para que Dios nos diga por qué obró como lo hizo. Pero, una cosa es clara. Dios nos permite experimentar grandes presiones en el crisol porque anda en busca de personas que tengan un carácter semejante al de Cristo y que estén dispuestas a servir.

A. W. Tozer ciertamente creía esto acerca del servicio. Él declaró, en cierta ocasión, que "es rpuy dcfcloso que Dios pueda bendecir grandemente a un hombre hasta que lo haya hecho sufrir profundamente".1

Alian Redpath enfatiza esta idea, al decir que, "cuando Dios quiere hacer una tarea imposible, toma a una persona imposible y la tritura".2Pero ¿usa Dios su crisol para "moler" a las personas?

Es obvio que Isaías creía que así era cuando habló de la venida del Mesías: "Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir" (Isa. 53:10, NVI).

Es posible que pienses que el dejesús fue un caso especial. Pero, la Biblia registra muchos ejemplos en los que se ve a Dios poner a sus amados hijos en crisoles extremadamente calientes, y todavía eleva los grados del calor. Considera las siguientes razones por las que Dios sube los grados del calor del crisol de su pueblo, poniéndolo así bajo presiones extremas.

1. Para mostrar la fidelidad de su pueblo como ejemplo y aliento para otros.

Cuando pensamos en sufrimientos extremos en la Biblia, nuestra mente inmediatamente se vuelve hacia Job. Si alguien ha sufrido en la vida, ese fue Job.

Pero ¿recuerdas cómo comienza la historia?

Cuando Satanás vino a visitar a Dios, el Señor se volvió hacia el enemigo y le hizo una asombrosa pregunta: "¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job?" (Job 1:8).

Un momento, por favor. ¿Qué dijo Dios?

No fue Satanás quien llamó la atención de Dios sobre Job. Mientras Job andaba en la Tierra, cumpliendo los deberes de la vida, Dios se volvió a Satanás, le señaló a Job, y dijo:

"¿Puedes ver ajob allá abajo?"

Satanás respondió rápidamente: Job te sirve porque le conviene. Le ha ido bien. Tú lo has rodeado con tu protección. "Pero extiende la mano y quítale todo loque posee, ¡a ver si note maldice en tu propia cara!" Dios le contestó a Satanás: "Muy bien, le contestó el Señor. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas las manos encima" (Job 1:11,12, NVI).

Puedes leer la historia en el libro de Job. Primero, unos bandidos sábeos le roban todos sus bueyes y sus asnos. Después, el fuego • « destruye a sus ovejas. Luego, una partida de asaltantes caldeos le roba sus camellos. Esto fue devastador, pero no tanto como la noticia de que todos sus hijos y sus hijas habían muerto en una fiesta.

"Señor, esto es demasiado doloroso para soportarlo", debió de haber pensado Job. Pero, lo peor estaba todavía por venir.

Job fue infectado con unas dolorosas llagas. Y luego tenemos a su esposa y a un grupo de amigos, que no eran muy buenos para

consolar y ayudar. "¿Todavía mantienes firme tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!" (Job 2:9, NVI).

Pero, bajo los múltiples ataques de Satanás, Job no maldijo a Dios. Se mantuvo fiel hasta el final. Como consecuencia, la fidelidad de Job ha inspirado y alentado a millones de hijos de Dios durante miles de años.

2. Para lograr una gran transformación en un corto período de tiempo.

En el capítulo 1, consideramos el sufrimiento de José. Desde muy temprano en su vida, hay un interesante ejemplo de cómo usa Dios un crisol muy caliente para producir una dramática transformación en un tiempo muy corto.

Elena de White revela que, en los primeros años de la vida de José, las poco sabias acciones de su padre le habían producido significativos defectos de carácter que necesitaban corrección. Dios logró transformar aquellos defectos personales mediante la dura prueba de ser lanzado en la cisterna y luego vendido como esclavo por sus hermanos.

El período de transformación de la vida de José fue muy breve. "Aprendió en pocas horas lo que de otra manera le hubiera requerido muchos años. Por fuerte y tierno que hubiera sido el cariño de su padre, le había hecho daño por su parcialidad e indulgencia. [...} La experiencia de ese día fue el punto de inflexión en la vida de José. Su terrible calamidad Ip tranformó de un niño mimado en hombre reflexivo, valiente y dueño de sí mismo".3

Un breve pero inte'nso tiempo en el crisol fue un paso esencial en el camino que llevó a José a convertirse en gobernante de Egipto y en salvador de su pueblo.

3. Para imprimir en nosotros verdades que debemos enseñar después a los demás.

"Aconteció después de estas cosas que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí".

Luego, dijo Dios: "Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré" (Gén. 22:1, 2).

Hagamos un análisis de esta conversación.

¿Le pidió Dios en realidad a Abraham que matara a su hijo? Sí, lo hizo. ¿Se proponía Dios en realidad que él matara a su hijo? Bueno, realmente, no.

¿Sabía Abraham que en realidad Dios no quería que matara a su hijo? No, no lo sabía. Y ese es el punto en cuestión.

Dios estaba calentando el crisol al rojo vivo. A fin de que Abraham experimentara plenamente la angustia de sacrificar a su único hijo, esta prueba ocurrió en un tiempo específico, calculado para causar el máximo impacto. Porque "Dios había reservado a Abraham su última y más aflictiva prueba para el tiempo cuando la carga de los años pesaba sobre él, cuando anhelaba descansar de la ansiedad y el trajín"4

¿Qué se proponía Dios, entonces? "Dominado por la duda y la angustia, se postró de hinojos y oró, como nunca lo había hecho antes, por alguna confirmación de la orden, si debía llevar a cabo o no ese terrible deber. Recordó a los ángeles que se le enviaron [...]. Fue al sitio donde varias veces se había encontrado con los mensajeros celestiales, esperando hallarlos allí otra vez y recibir más instrucción; pero ninguno de ellos vino en su ayuda. [...] La agonía que sufrió durante los oscuros días de aquella terrible prueba fue permitida para que comprendiera por su propia experiencia algo de la grandeza del sacrificio hecho por el Dios infinito en favor de la redención del hombre".5 jesús les recordó esta experiencia de Abraham a sus discípulos: "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó" (Juan 8:56). Abraham "vio" el sacrificio de Jesús porque experimentó un evento similar. Pero fue porque Dios aumentó la presión que la prueba de la fe de Abraham pudo tener un eco tan fuerte y tan claro a lo largo de toda la historia, mientras transmitía a su familia el significado del gran sacrificio que Dios haría para salvarlos.

4. Para recordarnos nuestra completa dependencia de él.

Pablo identifica claramente el propósito de sus sufrimientos en su segunda carta a los corintios: "Fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos" (2 Cor. 1:8, 9).

Pocos capítulos más adelante, Pablo nos da una larga lista de lo que le ocurrió. "De losjudíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en alta mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?" (2 Cor. 11:24-29).

Pablo veía con claridad un propósito divino detrás de las abrumadoras circunstancias en que se encontraron él y sus asociados. Veía las presiones como un llamado a lograr una completa dependencia de Dios, y que esa dependencia daba poder a su ministerio. Como les dijo Pablo a los corintios. "Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra rw mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios" (1 Cor. 2:1-5).

5. El calor puede ser intenso y durante largo tiempo si Dios cree que al fin abandonaremos nuestros pecados.

Ya hemos señalado en el capítulo tres que Dios usa el crisol para purificarnos de nuestros pecados. El problema es que nosotros nos aferramos a algunos de ellos con mucha fuerza. En el siguiente ejemplo de Oseas, Dios explica que él está dispuesto a calentar el crisol para purgar esos pecados acariciados de nuestra vida.

En Oseas 1 al 3, Dios usa la figura de un esposo y una esposa para describir sus relaciones con su pueblo. El problema de Dios es que la esposa no está dispuesta a mantenerse fiel a su esposo. Ella dice: "Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida" (Ose. 2:5).

Sin embargo, Dios, que está en lugar del esposo, quiere que su pueblo vuelva a él, y hará todo lo posible para convencerlo: "Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos. Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora" (Ose. 2:6, 7).

Si Dios ve que vamos en dirección equivocada, parece que está dispuesto a cerrarnos el camino con barreras muy dolorosas, si nos apresuramos a entrar en él. Sin embargo, en la historia, esta esposa infiel todavía no está interesada en volver a su esposo. "Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal" (Ose. 2:8).

Así que, Dios aumenta de nuevo la presión. "Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez. Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano" (Ose. 2:9,10).

Con el propósito de que esta mujer recapacite y vuelva a su legítimo esposo, Dios la somete a considerables pérdidas, quitándole su comodidad y lo que necesita para suplir sus necesidades, incluso quitándole la ropa y dejándola desnuda. Vergüenza y rubor es poco decir. En realidad, este esposo se arriesga a sufrir graves malentendidos, porque ¿qué esposo que ama verdaderamente a su esposa la dejará desnuda en público?

Yo supongo que esto depende de cuán desesperadamente quiere que ella regrese. El amor, especialmente el amor divino, arriesgará todo por lo que es verdaderamente importante. Dios ansiaba intimidad con su pueblo; anhelaba amarlo y restaurarlo, para que pudiera ser una revelación de su amor para el mundo.

Y todavía sigue deseando lo mismo ahora.

Luchando con un Dios que parece cambiar

El dolor no siempre nos induce a comprender el gran amor de Dios por nosotros.

Durante una semana de oración para jóvenes, pedí a algunos adolescentes que dibujaran un cuadro de Dios sin dibujarlo como persona. Para mi sorpresa, todos y cada uno de ellos dibujaron un cuadro que tenía un corazón en alguna parte de la página. Todos tenían la clara convicción de que Dios es amor. A medida que envejecemos y la vida ya no es tan sencilla y cómoda como solía ser, nuestra convicción de que Dios es amor puede perder su profundidad, e incluso opacarse completamente.

Joy, la esposa de C. S. Lewis, estaba muriendo. Por causa del dolor que estaba experimentando al verla morir, fue tentado a redefinir a Dios. "No que esté.yo (pienso) en peligro de dejar de creer en Dios. El peligro real está en llegar a creer algunas cosas horribles acerca de él. La conclusión que temo no es decir 'no hay Dios en absoluto','sino: 'De modo que así es Dios después de todo' "5

Muchos de nosotros experimentamos esta misma tentación de redefinir a Dios a causa de nuestro dolor. Incluso podemos olvidar totalmente que Dios está obrando en favor de nosotros. O, como Lewis, podemos ser tentados a pensar que Dios está equivocado. Así que, cuando pasamos por una experiencia dolorosa, ¿cómo evitamos caer en la trampa de creer toda suerte de "cosas horribles" acerca de Dios, cuando el calor del crisol está muy alto?

sentía Oseas cuando escribió: "No volverá a tierra de Egipto, sino que el asirio mismo será su rey, porque no se quisieron convertir" (Ose. 11:5)?

Dios repite ese llamado en Ezequiel: "Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertios, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertías, pues, y viviréis" (Eze. 18:30-32).

Así que, cuando el calor sube en el crisol, es tiempo de que el pueblo de Dios examine su lealtad a su Señor.

Nuestro Padre no es un matón

Después de lo que hemos considerado, puede ser que nos veamos tentados a percibir a Dios como un matón, alguien que no se preocupa por el bienestar de sus hijos, con tal de lograr sus objetivos. Esta conclusión sería una grosera mala representación de las intenciones de Dios. Nosotros somos la posesión más importante que Dios tiene. Él arriesgará todo, aunque a veces parezca duro y falto de bondad, si algún día nos sentamos y escuchamos y, finalmente, deseamos volver al Hogar. El intenso calor de su crisol no es señal de su intenso desagrado hacia nosotros, sino de su intenso desagrado hacia el pecado, que está destruyendo totalmente nuestra capacidad para reflejar su bondad, su santidad, su amor. Por eso es posible que su crisol deba calentarse con frecuencia.

"Dios probó siempre a su pueblo en el crisol de la aflicción. Es en el fuego del crisol donde la escoria se separa del oro puro del carácter cristiano. Jesús vigila la prueba; él sabe qué se necesita para purificar el precioso metal, para que pueda reflejar el esplendor de su amor. Es por medio de pruebas estrictas y reveladoras como Dios disciplina a sus siervos. Él ve que algunos tienen aptitudes que pueden usarse en el progreso de su obra, y los somete a pruebas; en su providencia, los coloca en situaciones que prueban su carácter, y revelan defectos y debilidades que estaban ocultos para ellos mismos. Les da la oportunidad de corregir esos defectos, y de prepararse para su servicio. Les muestra sus propias debilidades, y les enseña a depender de él; pues él es su única ayuda y salvaguardia. Así alcanza su objetivo. Son educados, adiestrados, disciplinados y preparados para cumplir el gran propósito para el cual recibieron sus capacidades".6

Deseo concluir con un texto de Isaías que siempre me ha dado mucho ánimo en mis luchas. Por un lado, expresa el gran amor paternal de Dios por nosotros; pero, por el otro, a pesar de su amor, puede ser que todavía seamos llamados a pasar "por las aguas" y a pasar "por el fuego". Pero se nos insta a no desesperarnos. Él todavía está con nosotros.

"Pero ahora, así dice el Señor, el que te creó,Jacob, el que te formó, Israel. No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas. Yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador; yo he entregado a Egipto como prego por tu rescate, a Cus y a Seba en tu lugar. A cambio 3e ti entregaré hombres; ¡a cambio de tu vida entregaré pueblos! Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra. No temas, porque yo estoy contigo; desde el oriente traeré a tu descendencia, desde el occidente te reuniré. Al norte le diré: '¡Entrégalos!' y al sur '¡no los retengas!'Trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra. Trae a todo el que sea llamado por mi nombre, al que yo he creado para mi gloria, al que yo hice y formé" (Isa. 43:1-7, NVI).

Padre:

¿En realidad actuarías como hemos venido analizando para formarme a fin de ser más semejante a ti? ¿De verdad harías cualquier cosa para traerme de nuevo a tu redil? Abre mis ojos, para que yo pueda ver tu amor en todo tiempo, y ser útil para tu Reino; fortalece mi fe, para que yo pueda confiar en ti, aunque parezca imposible. En el nombre de Jesús, amén.

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1  A. W. Tozer, Roots of righteousness, cap. 39.

2  Citado por Gary Preston, Character Forged from Conflict: Staying connected to God During Controversy, The Pastor's soul series (Minneapolis, Minnesota: Bethany House, 1999), p. 147.

3  Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 214, 215.

4  Ibíd., p. 144.

5 C. S. Lewis, A Grief Observed, cap. 1.

6  Ibíd., pp. 122,123.