PARA MEMORIZAR:
«Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mat. 6: 33).
 

Lección 7 Para el Sábado, 15 de Noviembre

Lealtad suprema: Adoración en medio de la guerra





- Audio Lección -


Domingo, 09 de Noviembre

El pacto en primer lugar

Lee Josué 5:1-7. ¿Por qué ordenó el Señor a Josué que circuncidara a la segunda generación de israelitas en este momento concreto de la conquista?

Tras la exploración del país, el alentador informe de los espías y el milagroso cruce del Jordán cabría esperar un enfrentamiento inmediato con el enemigo. Sin embargo, había algo más importante que la conquista militar: el **pacto de Israel con Dios**.

Antes de que la nueva generación pudiera comprometerse con la posesión de la región, necesitaba ser plenamente consciente de su **relación especial con el Dueño de la tierra**. La renovación de la señal del pacto se produjo como **respuesta al acto misericordioso y milagroso de Dios** de llevar a Israel sano y salvo al otro lado del Jordán.

Nuestro pacto con Dios debe ser siempre una respuesta de **gratitud** por lo que él ya ha hecho en nuestro favor, nunca un acto para tratar de obtener algún beneficio mediante la conformidad legalista con sus requerimientos. Este mismo concepto fue, sin duda, crucial en las luchas de Pablo con quienes insistían en que los varones gentiles conversos al cristianismo fueran circuncidados, como se ve más claramente en su carta a los Gálatas.

Israel estaba a las puertas de la mayor campaña militar de su historia, y cabría esperar que todo el campamento estuviera ocupado con los preparativos bélicos. Así era, pero no en el sentido convencional. En lugar de enjaezar los caballos y afilar las espadas, se dedicaron a un ritual que dejó **vulnerable a la mayor parte de la fuerza de combate durante al menos tres días**.

Lo hicieron para celebrar su relación con su Dios, quien los había liberado de Egipto. ¿Por qué? Porque reconocían que la **batalla pertenecía al Señor**. Él era quien les concedía la victoria y el éxito. Jesús formuló el mismo principio con palabras ligeramente diferentes: «Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas»

Mateo 6:33 Mateo 6:33
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
La vida cotidiana parece presionarnos a menudo con la urgencia de tantas cosas importantes que olvidamos priorizar lo más importante: la **renovación diaria de nuestro compromiso con Cristo**.

Piensa en las ocasiones en que descuidaste tu comunión con Dios pues tenías que atender asuntos más «importantes». ¿Por qué es tan fácil caer en este error y cómo podemos evitarlo?


Comentarios Elena G. W.

A corta distancia del Jordán, los hebreos levantaron su primer campamento en Canaán. Allí Josué **“circuncidó a los hijos de Israel”**, **“y los hijos de Israel asentaron el campo en Gilgal, y celebraron la pascua”**

Josué 5:3, 10 Josué 5:3, 10
3 Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
). La suspensión del rito de la circuncisión desde la rebelión ocurrida en Cades había sido para Israel un testimonio constante de que había sido quebrantado su pacto con Dios, del cual la circuncisión era el símbolo señalado. Y la suspensión de la pascua, ceremonia conmemorativa del libramiento de la servidumbre egipcia, había evidenciado el desagrado que causara al Señor el deseo de Israel de volver a esa servidumbre. Pero habían terminado los años de repudiación. **Dios reconocía nuevamente a Israel como su pueblo, y se restablecía la señal de su pacto**. El rito de la circuncisión se aplicó a todo el pueblo que había nacido en el desierto. Y el Señor le declaró a Josué: «Hoy he hecho rodar de sobre vosotros el oprobio de Egipto»
Josué 5:9, VM Josué 5:9, VM
9 Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.
), y en alusión a este gran acontecimiento llamaron el lugar de su campamento **Gilgal, o sea “rodadura”**.

(Historia de los patriarcas y profetas, p. 519).

Muchos que, siendo aún niños, habían cruzado el mar Rojo cruzaban ahora el Jordán gracias a un milagro similar. Eran guerreros pertrechados para la batalla. Después de que el último de los soldados de Israel hubo cruzado, Josué ordenó a los sacerdotes que salieran del río. Cuando hubieron salido y trajeron el arca a un lugar seguro, Dios retiró su poderosa mano y las aguas que se habían ido acumulando irrumpieron río abajo formando una poderosa avenida que llenó todo el canal natural de la corriente. El Jordán siguió corriendo como una inundación irresistible, anegando toda su cuenca.

Pero antes de que los sacerdotes hubieran salido del río, para que este maravilloso milagro no fuera olvidado jamás, el Señor ordenó a Josué que seleccionara hombres notables de cada tribu para que tomaran piedras del lugar del río donde los sacerdotes habían permanecido y las llevaran en sus hombros hasta Gilgal; allí debían **erigir un monumento** en memoria del hecho de que Dios había hecho posible que Israel cruzara el Jordán a pie seco. Sería un recordatorio continuo del milagro que el Señor había obrado por ellos. A medida que los años fueran pasando, los niños preguntarían la razón del monumento y, una y otra vez, escucharían la maravillosa historia hasta que quedara indeleblemente grabada en sus mentes hasta la última generación.

Cuando todos los reyes de los amorreos y los reyes de los cananeos oyeron que el Señor había retenido las aguas del Jordán ante los hijos de Israel, sus corazones sucumbieron al pánico. Los israelitas habían derrotado a dos de los reyes de Moab y el cruce maravilloso del ancho e impetuoso Jordán llenó de temor a su pueblo. Entonces Josué circuncidó a todos los varones que habían nacido en el desierto. Después de esta ceremonia celebraron la Pascua en la llanura de Jericó. “Y Jehová dijo a Josué: ‘Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto’” (Josué 5:9).

(Testimonios para la Iglesia, t. 4, pp. 158, 159).


Juan 8:54-58   

Josué 5:1-7

1Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel.
2En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.
3Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
4Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto.
5Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado.
6Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
7A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.

Josué 5:1-9

1Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel.
2En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.
3Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
4Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto.
5Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado.
6Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
7A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.
8Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.
9Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.
Josué 5:10-12
10Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
11Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
12Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Josué 8:30-35
30Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal,
31como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz.
32También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.
33Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los extranjeros como los naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel.
34Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley.
35No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos.

Josué 18:1-2
1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida.
2 Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión.