CAPÍTULO 2
Al estudiar las cartas de Pablo a los Filipenses y los Colosenses, resulta útil comprender su estructura literaria. Ellas siguen en un principio las convenciones epistolares del siglo I, según las cuales se comenzaba identificando al remitente y al destinatario, luego de lo cual se incluía un saludo.1 Pero allí termina la similitud. El saludo de Pablo fusiona las prácticas judías y las romanas en un mensaje distintivamente cristiano que enfatiza el evangelio que proclamó.
En el saludo inicial, Pablo recuerda a los lectores dos temas cruciales del evangelio: "Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo" (Fil. 1:2; Col. 1:2; cf. Rom. 1:7; 1 Cor. 1:3; 2 Cor. 1:2; Gál. 1:3; Efe. 1:2; 1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:2; File. 1:3; el apóstol añade la palabra "misericordia" en 1 Tim. 1:2 y 2 Tim. 1:2). La palabra griega traducida como "gracia" está relacionada con el verbo jareó ("saludar" o, en la conversación coloquial, "decir hola" o "decir buenos días"), utilizado normalmente al comienzo de las cartas.
Sin embargo, el saludo típico de Pablo tiene un significado mucho más profundo. La gracia es "el amor inmerecido de Dios revelado en Cristo, por lo que puede decirse que resume todo el evangelio en una sola palabra".2 Del mismo modo, "paz" se hace eco del saludo hebreo shalom (por ejemplo, Gén. 43:23; 1 Sam. 25:6), pero conlleva un significado cristiano adicional: "La condición de plenitud que resulta de la gracia, la misericordia y el favor de Dios en Cristo".3
"Es un pecado permanecer sereno y desapasionado ante él. Las escenas del Calvario despiertan la más profunda emoción. [...] Que Cristo, tan excelso e inocente, hubiese de sufrir una muerte tan dolorosa y soportar el peso de los pecados del mundo, es algo que nuestros pensamientos e imaginaciones no podrán nunca comprender plenamente." 4
Según algunos estudios científicos recientes, ¡estar agradecidos y orar por los demás es beneficioso para la salud integral! Algunos beneficios incluyen:
En Filipenses, la sección de acción de gracias contiene una de las promesas más importantes del Nuevo Testamento: que Dios "irá perfeccionando" (Fil. 1:6) la buena obra que ha comenzado en nosotros. El discernimiento espiritual brilla más en esta primera parte de Filipenses. A pesar de su encarcelamiento, Pablo se regocija por los resultados positivos:
Pablo sostiene que la Biblia es digna de confianza. Aquí se resumen algunas razones sólidas: