PARA MEMORIZAR:
“Estoy seguro: el que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6).
 

Lección 2: Para el 10 de enero de 2026
RAZONES PARA AGRADECER Y ORAR




- Audio Lección -


Sábado 3 de enero Comentario Elena de White

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Filipenses 1:1–18; 1 Corintios 13:1–8; Jeremías 17:9; Colosenses 1:1–12; 1 Pedro 1:4; Salmo 119:105; Isaías 30:21.

TEXTO PARA MEMORIZAR:
“Estoy seguro: el que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6).

Pablo comienza intencionalmente sus epístolas con palabras de saludo y agradecimiento. “Gracia y paz a ustedes, de nuestro Padre Dios y del Señor Jesucristo. Siempre damos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo cuando oramos por ustedes” ( Col. 1:2, 3 ).

Al igual que Pablo, tenemos mucho que agradecer. Hemos experimentado la gracia de Dios de formas profundas que ni siquiera los ángeles pueden comprender. Lo mismo puede decirse del don de la paz, que abarca la armonía con Dios y la esperanza que brota de su amor.

En el nivel humano, podemos mostrar aprecio a los demás y esperar que las personas aprecien lo que hacemos por ellas. Los padres oran para que sus hijos amen a Dios y valoren algún día, si no ahora, los sacrificios que ellos han hecho para darles la mejor educación posible. Pero los seres humanos cometemos muchos errores y aprendemos de ellos, o al menos deberíamos.

Esta semana estudiaremos las palabras iniciales de agradecimiento y oración de Pablo en Filipenses y Colosenses, las cuales pueden enriquecer y fortalecer nuestra propia vida de oración.



- Audio Lección DOMINGO-

Domingo 4 de enero Comentario Elena de White

LA COMUNIÓN EN EL EVANGELIO

Lee Filipenses 1:3-8 . ¿Por qué estaba agradecido Pablo? ¿Qué seguridad dio a los filipenses y por qué es eso importante?

Puesto que Pablo fundó la iglesia de Filipos, podemos percibir en sus palabras el calor de la comunión cristiana impregnando su carta. Aunque separado de la iglesia por cientos de kilómetros y privado de la libertad, Pablo llevaba a la congregación y a sus miembros en el corazón, los anhelaba “con el afecto entrañable de Jesucristo” ( Fil. 1:8 ) y dio gracias a Dios por ellos. La oración de acción de gracias de Pablo deja entrever incluso la intercesión de Jesús por nosotros en el Cielo.

En el pectoral del sumo sacerdote había doce piedras que representaban a las doce tribus de Israel. El pueblo debía estar “sobre su corazón” mientras intercedía por él ( Éxo. 28:29 ). De una manera aún mayor, nuestro Sumo Sacerdote, Jesús, nos representa ante el Padre en el Santuario Celestial.

En el idioma original, Filipenses 1:3 puede significar que Pablo se acordaba de ellos en su oración o podía también referirse a que ellos se acordaban de él. Esto destaca la estrecha relación que existía entre él y los filipenses, lo cual también es subrayado por la palabra “comunión” (griego *koinōnia*) en Filipenses 1:5 y 2:1. Así como Pablo participaba de los sufrimientos de Cristo (Fil. 3:10), los filipenses “participaban” (griego *synkoinōneō*) de los sufrimientos de Pablo y apoyaban económicamente su ministerio (Fil. 4:14, 15). Esta reciprocidad, que existió “desde el primer día hasta ahora” (Fil. 1:5), lo motivó a agradecer a Dios por ellos y a orar por ellos “con gozo” (Fil. 1:4).

Resulta interesante que Pablo describa su situación en la cárcel de forma positiva, como una oportunidad para “la defensa y confirmación del evangelio” (Fil. 1:7). El uso de estos dos términos legales sugiere que su juicio es inminente, pero también que estaba compartiendo activamente el evangelio con soldados y visitantes. La defensa (*apología*, en griego) del evangelio contra los ataques dirigidos a él y la confirmación de sus verdades eternas son dos actividades igualmente esenciales. Pablo parece menos interesado en su propio futuro que en la vindicación del evangelio. Ya sea que viva o muera, confía en que Dios “irá perfeccionando” la “buena obra” que ha comenzado en quienes creen en él (Fil. 1:6).

¿Cómo entiendes la promesa de que Dios terminará la “buena obra que empezó” en nosotros (Fil. 1:6)? ¿Qué significa esto? ¿Terminará esta obra antes de la Segunda Venida?



- Audio Lección LUNES-

Lunes 5 de enero

LOS PEDIDOS DE PABLO EN ORACIÓN

Hace algunos años, un pastor hablaba de las oraciones que giran en torno a quien ora y sus necesidades o deseos. Las caracterizó acertadamente como “pequeñas oraciones egoístas”, ya que Dios tiene en mente cosas más grandes que esas para sus hijos.

Lee la oración de Pablo en Filipenses 1:9-11 . ¿En qué se centra y qué grandes peticiones incluye? ¿Qué te dice eso acerca de la oración?

Esta oración solo tiene 43 palabras en griego, pero abarca todo lo que Pablo anhela que caracterice a los creyentes: **amor**, **conocimiento**, **discernimiento**, **sinceridad**, **irreprochabilidad** y **justicia** por medio de Jesucristo. En esta oración, así como en las anteriores expresiones de gratitud de Pablo, subyace un énfasis en la iglesia en su conjunto. La oración del apóstol está totalmente centrada en los demás, en el conjunto de los creyentes y en su bienestar. Veamos más detenidamente algunos de los elementos individuales de la oración:

¿Cómo puede nuestro amor “abundar aún más y más” (Fil. 1:9)? ¿Por qué es esto tan importante para la vida cristiana? (Ver también 1 Cor. 13:1-8).



- Audio Lección MARTES-

Martes 6 de enero

EL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL APLICADO

Los filipenses, comprensiblemente, se angustiaron cuando supieron del encarcelamiento de Pablo. Ahora su trabajo estaría seriamente limitado, ya que no podía viajar, predicar, visitar las sinagogas para enseñar acerca de Jesús como el Mesías, ni establecer iglesias. Por ello, enviaron a Epafrodito para saber cómo estaba el apóstol, animarlo y asegurarse de que sus necesidades físicas estuvieran atendidas.

Lee Filipenses 1:12-18 . ¿Cómo veía Pablo su encarcelamiento? ¿Qué lecciones podemos aprender de su actitud a pesar de las circunstancias en las que se encontraba?

El mensaje que Pablo envió a la iglesia por medio de Epafrodito sorprendió indudablemente a los filipenses. Pablo veía sus circunstancias con otros ojos. Su **discernimiento espiritual** lo llevó a considerar su encarcelamiento como algo positivo, ya que no obstaculizó en absoluto su tarea, sino que “ha contribuido más bien al **progreso del evangelio**” (Fil. 1:12). Donde otros solo veían cadenas y barrotes, Pablo veía a sus guardias romanos como potenciales ciudadanos del Reino de Dios. También vio que su encarcelamiento animaba a otros a ser más activos y a estar más decididos a difundir el evangelio, a hablar con valentía en nombre de Cristo sin temor a las consecuencias.

Aunque resulte inconcebible, algunos pensaron que el encarcelamiento de Pablo significaría más atención para ellos y su propia predicación del evangelio. ¡Qué lamentable ejemplo de **egoísmo** dentro de la iglesia misma! Como había dicho Jeremías mucho antes: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso, ¿quién lo conocerá?” (Jer. 17:9).

Afortunadamente, en contraste, algunos obreros fieles se volvieron más activos en su difusión del evangelio. Amaban tanto a Pablo que el sufrimiento que le vieron soportar por su fe los llevó a confiar más en Cristo, a ser aún más activos en la causa del Señor, a ir adonde antes temían adentrarse, a hablar en situaciones en las que antes guardaban silencio; hizo también que aún más personas aceptaran a Cristo y difundieran el evangelio de salvación.

¿Qué has aprendido de experiencias incuestionablemente malas, pero que te han reportado algo positivo? ¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios incluso cuando el resultado positivo no es evidente?



- Audio Lección MIERCOLES-

Miércoles 7 de enero

EL FRUTO DEL EVANGELIO

La relación de Pablo con los colosenses era diferente de la que tenía con los cristianos de Filipos. Él los incluía entre aquellos que “nunca me vieron” (Col. 2:1). No obstante, Pablo les aseguró, como a los filipenses, que “siempre” daba gracias a Dios por ellos en sus oraciones.

Lee Colosenses 1:3-8 . ¿Por qué tres cosas agradece Pablo a Dios?

Pablo reúne las tres virtudes que menciona en otros lugares: **fe**, **esperanza** y **amor** (ver 1 Cor. 13:13; 1 Tes. 1:3; 5:8). Nota que Pablo no atribuye estas virtudes a los colosenses, sino que da gracias al Padre por ellas, pues se cuentan entre las dádivas o dones “buenos y perfectos” que recibimos de él (Sant. 1:17). El amor que Dios siente por nosotros nos conduce a la fe en Cristo (Efe. 2:4-8) y a la esperanza del Cielo, que Pedro describe como “una herencia que nunca puede perecer, ni contaminarse, ni marchitarse, reservada en el cielo para ustedes” (1 Ped. 1:4).

Pablo también subraya que el evangelio es digno de confianza porque se basa en **“la palabra de verdad”**, una expresión que Pablo utiliza en otros lugares para referirse a la palabra inspirada de Dios (ver 2 Cor. 6:7; 2 Tim. 2:15). A diferencia de “la palabra de los hombres”, aquella “actúa” eficazmente en quienes creen (1 Tes. 2:13) y cumple la voluntad de Dios (Isa. 55:11). Así, cuando se proclama el evangelio, el poder de Dios se manifiesta mediante la obra del Espíritu Santo en los corazones de quienes oyen y responden. El propio evangelio produce ese fruto porque es “palabra de vida” (Fil. 2:16).

Quizá lo más asombroso sea la propagación del evangelio en un lapso tan breve. Unos treinta años después de la muerte y la resurrección de Cristo, Pablo ya podía decir que se había extendido “a **todo el mundo**” (Col. 1:6). Un poco más adelante, en el mismo capítulo, el apóstol dice que el evangelio “es predicado a toda criatura que está debajo del cielo” (Col. 1:23).

La extensa red de carreteras romanas hizo posible la celeridad en la comunicación y los viajes rápidos, y así fue como las epístolas de Pablo pudieron circular tan amplia y velozmente. Sin embargo, el poder de Dios que actúa a través del mensaje de la verdad es lo que hace nacer la vida espiritual en las personas (Sant. 1:18; 1 Ped. 1:23) y las convierte en nuevas criaturas en Cristo (2 Cor. 5:17).

En Colosenses 1:5 , Pablo se refiere a “la esperanza que les está guardada en el cielo”. ¿Cómo interpretas esa esperanza y por qué se aplica a ti, aunque seas realmente indigno?



- Audio Lección JUEVES-

Jueves 8 de enero

EL PODER DE LA ORACIÓN

Lee Colosenses 1:9-12 . ¿Qué peticiones concretas encuentras en la oración de Pablo?

Pablo ora para “que sean llenos del cabal conocimiento de su voluntad”. Pablo describe el conocimiento de la voluntad de Dios como “**sabiduría e inteligencia espiritual**” (Col. 1:9). La sabiduría proviene de confiar plenamente en Dios, estar dispuestos a hacer su voluntad (Juan 7:17) y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento (Prov. 3:5). Pero a menudo surge la pregunta: “¿Cuál es la voluntad de Dios para mí en esta situación?” Hay cuatro fuentes principales de conocimiento acerca de la voluntad de Dios:

  1. La fuente más importante de sabiduría es **la Biblia** misma: “Lámpara es para mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105).
  2. Dios nos ha dado sabiduría especial para los últimos días mediante el **Espíritu de Profecía** (Apoc. 12:17; 19:10), que se ha manifestado a través de los escritos de Elena de White. La Biblia nos alienta: “crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados” (2 Crón. 20:20).
  3. La voluntad y la conducción de Dios también pueden conocerse a través de **circunstancias providenciales**, al pedirle que abra o cierre puertas (ver Col. 4:3).
  4. El **Espíritu Santo** nos guía una vez que hemos aprendido a reconocer su voz: “Si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás detrás de ti una voz que te dirá: ‘Este es el camino, síguelo’ ” (Isa. 30:21).

Pablo oró para que los colosenses **anduvieran “como es digno del Señor”** (Col. 1:10). Por supuesto, nadie es inherentemente “digno”, pero Dios nos considera dignos por su gracia y nos llama a vivir de acuerdo con ese elevado llamamiento (Efe. 4:1; 1 Tes. 2:12). Pablo utiliza el verbo “andar” tres veces más en esta carta (Col. 2:6; 3:7; 4:5) y se refiere con ello a vivir y actuar de acuerdo con la Ley de Dios (Éxo. 18:20), lo cual solo es posible mediante la obra del Espíritu Santo (Eze. 36:27).

Pablo también ora para que la vida de los cristianos de Colosas (y la nuestra) “agrade en todo” al Señor, y enumera luego varias maneras de lograrlo: Fructificando en toda buena obra (Col. 1:9, 10); creciendo en el conocimiento de Dios (vers. 10) y dándole gracias (vers. 12).



- Audio Lección VIERNES-

Viernes 9 de enero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Muchos son incapaces de idear planes definidos para el futuro. Su vida es inestable. No pueden entrever el desenlace de los asuntos, y a menudo esto los llena de ansiedad e inquietud. Recordemos que la vida de los hijos de Dios en este mundo es una vida de peregrino. No tenemos sabiduría para planificar nuestra vida. No nos incumbe amoldar nuestro futuro. ‘Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba’ (Heb. 11:8).

“Cristo, en su vida terrenal, no se trazó planes para sí mismo. Aceptó los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba. Así deberíamos nosotros también depender de Dios, para que nuestras vidas puedan ser sencillamente el desenvolvimiento de su voluntad. A medida que le encomendemos nuestros caminos, él dirigirá nuestros pasos.

“Son muchos los que al idear planes para un futuro brillante fracasan completamente. Dejen que Dios haga planes para ustedes. Como niñitos, confíen en la dirección del Ser que ‘guarda los pies de sus santos’ (1 Sam. 2:9). Dios no guía jamás a sus hijos de otro modo que el que ellos mismos escogerían para ser guiados si pudieran ver el fin desde el principio y discernir la gloria del propósito que cumplen como colaboradores con Dios” (Elena de White, *El ministerio de curación* [Florida: ACES, 2008], p. 380).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Piensa en la semana que está terminando y haz una lista de razones por las que estás agradecido. ¿Es posible que tengas más motivos de gratitud de los que crees?
  2. Reflexiona en el último párrafo de la cita anterior de Elena de White. Es una declaración muy poderosa acerca de la fe. ¿Cómo puedes aprender a confiar en Dios de una manera tan profunda?
  3. A la luz de Colosenses 1:6, 23, analiza la siguiente afirmación:
    “Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán. Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las promesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos han mantenido en este mundo de pecado y tristeza tantos años. Si la iglesia de Cristo hubiese hecho la obra como el Señor le ordenaba, todo el mundo habría ya sido amonestado y el Señor Jesús habría venido a nuestra Tierra con poder y grande gloria” (Elena de White, *Eventos de los últimos días* [Florida: ACES, 2011], p. 38).
    ¿Cómo podríamos ser hoy culpables de las mismas cosas?

Para Maestros . . .
EL SÁBADO ENSEÑARÉ...

RESEÑA

Texto clave: Filipenses 1:6.

Enfoque del estudio: Fil. 1:1–18; Efe. 5:18–21; Col. 1:4–8.

El autor D. A. Carson indaga acerca de cuál es actualmente la mayor necesidad de la iglesia cristiana y plantea diferentes respuestas posibles para ese interrogante. Carson enumera áreas como la pureza sexual, la integridad financiera, la generosidad, la evangelización, la creación de nuevas congregaciones, el pensamiento bíblico y la experiencia del culto corporativo. Su conclusión es la siguiente:

“En cierto sentido, estas necesidades urgentes no son más que síntomas de una carencia mucho más grave. Lo que necesitamos con más urgencia en la cristiandad occidental es un conocimiento más profundo de Dios. Necesitamos conocerlo mejor. [...] Uno de los pasos fundamentales para conocer a Dios, y una de las demostraciones básicas de que lo conocemos, es la oración espiritual, persistente y bíblica” (D. A. Carson, A Call to Spiritual Reformation: Priorities from Paul and His Prayers [Baker Books, 1992], pp. 15, 16).

Pablo subrayaba constantemente prácticas y actitudes cristianas como la oración y la gratitud. La acción de gracias era también un elemento crucial de sus oraciones e incluso una sección típica de sus cartas. No solo expresaba constantemente su gratitud a Dios como parte de sus oraciones, sino también animaba a su audiencia a hacer lo mismo (Col. 3:17; 1 Tes. 5:18). Para él, la gratitud era el fruto de la obra de Dios en el corazón (Fil. 1:6, 10, 11).

La lección de esta semana subraya dos temas principales:
La gratitud y la oración están tan intrínsecamente relacionadas como las dos caras de una moneda.
La gratitud y la oración sirven, entre otras cosas, como manifestaciones tangibles de la obra de Dios en nosotros.

COMENTARIO

Ilustración

El psicólogo Robert A. Emmons cita un hermoso pensamiento de Meister Eckhart: “Si la única oración que pronunciaras en tu vida fuera ‘gracias’, sería suficiente”. En este contexto, Emmons comparte la historia de una mujer con secuelas de la poliomielitis que ilustra maravillosamente la relación entre la gratitud a Dios como parte de la oración y una vida con sentido. Ella escribió a Emmons la siguiente carta:

“Una de mis experiencias más profundas de agradecimiento llegó con el nacimiento de mi primer hijo. Durante años me había preguntado si Dios me concedería la bendición de ser madre y, en ese caso, si podría cuidarlos con un solo brazo. Cuando nació mi hija, todo el personal de enfermería mostró desconfianza en mi capacidad. Sin embargo, me di cuenta de que Dios había decidido bendecirme con una hija y me daría la capacidad para cuidarla. Como Dios no había decidido librarme de la poliomielitis, sabía que tener un bebé no era algo seguro. Por eso, cuando mi hija nació, alabé a Dios por permitirnos a mi esposo y a mí compartir la alegría de convertir a un nuevo ser humano en una bendición para Dios [...] ¿Qué mayor propósito para mi vida que acompañar a otro ser humano en su desarrollo? Esa alegría era el motivo de mi gratitud, la alegría del sentido y el propósito de mi vida”.

Más adelante, Emmons afirma: “Existen claras evidencias de que cultivar la gratitud, tanto en nuestra vida como en nuestra actitud ante ella, nos hace personas más felices y saludables” (Robert A. Emmons, *Thanks! How the New Science of Gratitude Can Make You Happier* [Houghton Mifflin, 2007], pp. 90, 110, 185).

La gratitud y la oración están intrínsecamente unidas

Una característica habitual de las cartas de Pablo es la sección dedicada a la acción de gracias, que funciona esencialmente como una plegaria. Esto es ilustrado en el siguiente cuadro:

Texto Gratitud y oración (énfasis añadido)
Romanos 1:8, 9 “Primero doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, [...] Porque Dios [...] es testigo de que sin cesar los recuerdo en mis oraciones”.
1 Corintios 1:4 “Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes”.
Efesios 1:15, 16 “Por eso [...] no ceso de dar gracias por ustedes, recordándolos en mis oraciones”.
Filipenses 1:3, 4 “Doy gracias a mi Dios [...] siempre en todas mis oraciones”.
Colosenses 1:3 “Siempre damos gracias [...] cuando oramos por ustedes”.
1 Tesalonicenses 1:2 “Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, y los recordamos en nuestras oraciones”.
2 Tesalonicenses 1:3 “Debemos siempre dar gracias a Dios por ustedes”.
1 Timoteo 1:12 “Doy gracias [...] a Cristo Jesús nuestro Señor”.
2 Timoteo 1:3 “Doy gracias a Dios [...] de que sin cesar te recuerdo en mis oraciones, noche y día”.
Filemón 1:4 “Siempre doy gracias a mi Dios recordándote en mis oraciones”.

Del cuadro anterior pueden extraerse tres observaciones fundamentales. En primer lugar, para Pablo dar gracias era parte de la oración; entrelaza sistemáticamente la acción de gracias con la oración. En segundo lugar, incluso cuando la sección de acción de gracias en ciertas cartas de Pablo no menciona el término “oración”, resulta evidente que su gratitud estaba dirigida a Dios (2 Tes. 1:3; 1 Tim. 1:12). En tercer lugar, la repetición del término “siempre” sugiere que tanto la oración como la acción de gracias eran componentes constantes, incluso integrales, en la vida del apóstol.

Pablo esperaba que su audiencia imitara su vida de acción de gracias y oración. Para él, una característica distintiva de los impíos es que no honran a Dios ni le dan gracias (Rom. 1:21). Por esto, animó a los miembros de la iglesia de Roma a dar gracias a Dios (Rom. 14:6). Al pedir a los corintios que oraran por él y sus colaboradores, Pablo deseaba que muchos dieran gracias en su nombre (2 Cor. 1:11).

En Efesios 5:18 al 21, Pablo describe las características de las personas cuya vida está llena de la presencia del Espíritu Santo: (1) se dedican a la edificación recíproca hablando “con salmos, himnos y canciones espirituales”; (2) llenan su vida de alabanzas a Dios, “cantando y alabando” al Señor en sus corazones; (3) dan “gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”; y (4) son “sumisos unos a otros en el temor de Dios”. De este modo, da a entender que dar gracias a Dios está en el mismo nivel que cantarle alabanzas, pues es también un acto de adoración.

En Colosenses 3:17, Pablo va un poco más lejos al decir: “Y todo lo que hagan, sea de palabra o de hecho, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por él” (énfasis añadido). Del mismo modo, el apóstol dice a los tesalonicenses: “Den gracias por todo” (1 Tes. 5:18). Pablo animaba a su audiencia a incorporar la acción de gracias y la oración en su vida para reflejar el compromiso que él mismo tenía con estas prácticas.

La obra de Dios en nosotros

La carta a los Filipenses contiene una de las afirmaciones más notables de todas las epístolas de Pablo: “Estoy seguro: el que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6). Algunos podrían sentirse tentados a interpretar la “buena obra” de forma restrictiva, como una referencia al cuidado y el amor de los filipenses para con Pablo demostrados mediante su apoyo financiero durante su encarcelamiento. Aunque su preocupación por Pablo y por el avance del evangelio era ciertamente el resultado de la obra de Dios en sus corazones, Pablo se refiere al concepto más amplio de la **salvación por medio de Cristo**.

Se presenta a Dios como aquel que comenzó la buena obra de la salvación y quien la completará con el regreso de Cristo. Es notable que este pensamiento se exprese dentro de la sección de acción de gracias de la carta. En este sentido, la **gratitud es vista como una poderosa evidencia de la obra de Dios** en el corazón. Pablo dice algo parecido en Filipenses 2:12 y 13: “Ocúpense en su salvación con temor y temblor; porque Dios es el que obra en ustedes, tanto el querer como el hacer, para cumplir su buen propósito”.

El consejo de Pablo de que cada uno procure su propia salvación resulta intrigante. Después de todo, ¿cómo es eso posible? Una buena respuesta se encuentra en Hebreos 12:2, donde se describe a Jesús como “el autor y perfeccionador de la fe”, por lo que el apóstol exhorta: “Corramos con perseverancia la carrera que nos es propuesta, fijos los ojos en Jesús” (Heb. 12:1, 2). Pero eso no es todo. También dice: “Despojémonos de lo que estorba y del pecado que tan fácilmente nos enreda” (Heb. 12:1).

Pasajes como Filipenses 1:6 y Hebreos 12:2 nos recuerdan que la salvación es, en última instancia, obra de Dios, no nuestra. Sin embargo, estamos llamados a **cooperar con Dios** para nuestra salvación o, en otras palabras, a correr “con perseverancia la carrera que nos es propuesta” (Heb. 12:1) viviendo una vida de oración, buscando las virtudes cristianas que nos ha concedido el Espíritu (Fil. 1:9-11; Col. 1:4-8) y agradeciendo la obra de Dios en nosotros (Fil. 1:3-6). En resumen, debemos andar “como es digno del Señor, a fin de agradarlo en todo” para así fructificar “en toda buena obra” y crecer “en el conocimiento de Dios” (Col. 1:10).

APLICACIÓN A LA VIDA

Medita acerca de los siguientes temas y pide luego a los integrantes de tu clase que respondan las preguntas que figuran al final de esta sección:

A todos nos encanta que nos ocurran cosas buenas: adquirir un vehículo o una vivienda, concluir una carrera tras años de arduo estudio o salir indemnes de una situación peligrosa. Damos gracias a Dios por esas cosas. Son hitos significativos que llenan nuestro corazón de gozo y gratitud. Sin embargo, si prestamos atención a todo lo que nos rodea, encontraremos innumerables motivos para estar agradecidos. Nada, sin embargo, debería inspirar más gratitud que el reconocimiento de la obra realizada por Dios en nosotros. Elena de White dice:

“Nuestra mente necesita expandirse para poder comprender el significado de la provisión de Dios. Debemos reflejar los atributos más elevados del carácter de Dios. Deberíamos estar agradecidos porque no se nos ha dejado abandonados a nosotros mismos” (*A fin de conocerle*, p. 304; énfasis añadido).

Dios espera de nosotros una actitud de sincera gratitud como parte de nuestras oraciones. Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 5:18, la instrucción “den gracias en toda situación” (NVI) aparece inmediatamente después del mandato “oren sin cesar”. Esta noción no solo implica que siempre existen motivos para dar gracias, sino también que nuestras oraciones deben incluir regularmente expresiones de gratitud a Dios. Pablo no dice: “Den gracias **por** toda situación”, sino **“en** todo”. El hecho de que Dios entregara a su Hijo único para morir por nosotros es motivo suficiente para estar agradecidos todos los días y demostrar nuestra gratitud con palabras de alabanza en nuestras oraciones y buenas obras en nuestra vida diaria.

Preguntas:

  1. ¿Por qué bendiciones espirituales, físicas y materiales estás agradecido a Dios?
  2. ¿Qué significa dar gracias **en** todas las circunstancias, en lugar de **por** todas ellas? ¿Cuál es la diferencia crucial?
  3. ¿Qué significa el hecho de que no estamos “abandonados a nosotros mismos”, como afirma la cita anterior de Elena de White? ¿Por qué debemos sentirnos agradecidos por esta seguridad?

Juan 8:54-58   

Comentarios de Elena G. de White
Sábado

La perseverancia en la oración ha sido constituida en condición para recibir. Debemos orar siempre si queremos crecer en fe y en experiencia. Debemos ser “perseverantes en la oración”. Romanos 12:12. “Perseverad en la oración, velando en ella, con acciones de gracia”. Colosenses 4:2. El apóstol Pedro exhorta a los cristianos a que sean “sobrios, y vigilantes en las oraciones”. 1 Pedro 4:7. El apóstol Pablo aconseja: “En todas las circunstancias, por medio de la oración y la plegaria, con acciones de gracias, dense a conocer vuestras peticiones a Dios”. Filipenses 4:6. Dice Judas: “Vosotros empero, hermanos… orando en el Espíritu Santo, guardaos en el amor de Dios”. Judas 20, 21. Orar sin cesar es mantener una unión continua del alma con Dios, de modo que la vida de Dios fluya a la nuestra, y de nuestra vida la pureza y la santidad refluyan a Dios.

Es necesario ser diligentes en la oración; ninguna cosa os lo impida. Haced cuanto podáis para que haya una comunión continua entre el Señor Jesús y vuestra alma. Aprovechad toda oportunidad de ir adonde se suela orar. Los que están realmente procurando mantenerse en comunión con Dios asistirán a los cultos de oración, serán fieles en cumplir su deber, y ávidos y ansiosos de cosechar todos los beneficios que puedan alcanzar. Aprovecharán toda oportunidad de colocarse donde puedan recibir rayos de luz celestial.

Debemos orar también en el círculo de nuestra familia; y sobre todo no descuidar la oración privada, porque ella es la vida del alma. Es imposible que el alma florezca cuando se descuida la oración. La sola oración pública o con la familia no es suficiente. En medio de la soledad, abrid vuestra alma al ojo penetrante de Dios. La oración secreta solo debe ser oída por el Dios que oye las oraciones. Ningún oído curioso debe recibir el peso de tales peticiones. En la oración privada el alma está libre de las influencias del ambiente, libre de excitación. Tranquila pero fervientemente se elevará la oración hacia Dios. Dulce y permanente será la influencia que dimana de Aquel que ve en lo secreto, cuyo oído está abierto a la oración que brota del corazón. Por una fe sencilla y serena el alma se mantiene en comunión con Dios, y recoge los rayos de la luz divina para fortalecerse y sostenerse en la lucha contra Satanás. Dios es el castillo de nuestra fortaleza.

Orad en vuestro gabinete; mientras atendéis a vuestro trabajo cotidiano, levantad a menudo vuestro corazón a Dios. Así fue como anduvo Enoc con Dios. Esas oraciones silenciosas suben como precioso incienso ante el trono de la gracia. Satanás no puede vencer a aquel cuyo corazón está así apoyado en Dios.

— El camino a Cristo, pp. 98, 99.
Efesios 3:1
1 POR lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.
Filemón 1:1
1 PABLO, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,
1. Pablo. Pablo generalmente comienza sus epístolas con una referencia a sus credenciales divinas como apóstol. Sin embargo, debido a que esta epístola originalmente no tuvo el propósito de que fuera leída en público, sino que fue específicamente enviada a un viejo amigo, no era necesario destacar en ella la autoridad apostólica de su autor. Prisionero de Jesucristo. La condición de Pablo en ese momento como "prisionero" contrastaba mucho con el recuerdo que tenía Filemón de él como ferviente evangelista, infatigable viajero e incansable administrador. Filemón sabía que el infortunio y los sufrimientos que experimentaba Pablo en ese momento, se debían al fiel testimonio dado en favor del Cristo al cual ambos servían. Aunque Filemón estaba sometido a la misma servidumbre en Cristo, por lo menos disfrutaba de libertad física. Pablo toca el corazón compasivo de Filemón. ¿Cuánto más de su orgullo personal estará dispuesto a sacrificar Filemón como compañero "prisionero de Jesucristo'? Pablo escribe a un amigo amado con audaces y enérgicas pinceladas como demostración de la fortaleza de un hombre consagrado a Dios. Hermano. Una referencia a la gran hermandad de todos los cristianos, a la cual pertenecían Pablo, Timoteo, Filemón y posteriormente Onésimo. Pablo se apoya en ese espíritu fraternal para pedir que se le extienda una recepción amable al esclavo fugitivo. Este espíritu finalmente destruiría la esclavitud. Timoteo. Filemón pudo haber conocido a Timoteo mientras estaba con Pablo en Efeso (Hech. 19:22). Filemón y Timoteo quizá habían llegado a ser íntimos amigos; de modo que la mención del nombre de Timoteo indica aquí su interés en la delicada relación entre Filemón y Onésimo, y también que estaba de acuerdo con Pablo en todo lo que escribía. Amado. A Filemón le sería muy difícil ignorar un consejo dado con tanta sinceridad y afecto fraterno. El verdadero afecto raramente se expresa, especialmente entre los varones. Pablo ejemplifica los muchos y tiernos rasgos de carácter y también las cualidades más firmes que siempre manifiestan los sinceros hombres cristianos. Filemón. De Filemón únicamente se sabe lo que se revela en esta epístola. Según parece vivía en Colosas, porque Onésimo era colosense (Col. 4:9) como Arquipo (Col. 4:17). Filemón, un converso de Pablo (File. 19), era rico y disfrutaba de prestigio social (vers. 2). Por eso, su proceder con Onésimo influiría mucho en su familia, en el grupo de cristianos entre los cuales trabajaba, y en su comunidad pagana. Colaborador. Filemón quizá había trabajado con Timoteo y Pablo como evangelista en Efeso y la zona circunvecina (Hech. 19:26). Sin embargo, Pablo puede sencillamente estarse refiriendo a la obra de Filemón para la iglesia de Colosas. Pablo sabía que Filemón, como dirigente, era digno de confianza y de elogio.
Josué 5:10-12
10Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
11Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
12Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Josué 8:30-35
30Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal,
31como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz.
32También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.
33Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los extranjeros como los naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel.
34Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley.
35No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos.

Josué 18:1-2
1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida.
2 Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión.