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MIÉRCOLES 05 DE MARZO
El gobernante TEMPORAL de este mundo
Vimos en lecciones anteriores que Dios concede una jurisdicción terrestre significativa a Satanás y sus consecuencias en el Conflicto Cósmico, pero esto es temporal y está limitado a ciertas reglas de enfrentamiento.
Esas reglas del Conflicto no solo limitan las del Enemigo -el Diablo y sus acciones-, sino también la acción de Dios para eliminar o mitigar el mal que opera temporalmente en la jurisdicción del Enemigo. Puesto que el Señor siempre es fiel a sus promesas y ha aceptado conceder cierto dominio limitado y temporal al diablo, también ha limitado su propio curso de acción, sin que ello implique una disminución de su poder.
¿Qué enseñan estos textos acerca del gobierno del diablo en el mundo?
El Nuevo Testamento plantea un choque de reinos, el de la luz y el de las tinieblas, originado en Satanás y su rebelión. Parte de la misión de Cristo era derrotar el reino de Satanás: «Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo» ( 1 Juan 3: 8 CB ).
Sin embargo, hay «reglas» que limitan lo que Dios puede hacer a fin de permanecer fiel a
los principios de su gobierno. Estos límites incluyen al menos
(1) la concesión del libre albedrío a las
criaturas y
Tales
impedimentos y limitaciones a la acción divina tienen implicaciones significativas para la capacidad
moral de Dios de reducir y/o eliminar inmediatamente el mal en este mundo. Así, vemos que el mal y el
sufrimiento continúan, lo que de hecho puede hacer que muchas personas cuestionen la existencia de Dios
o su bondad. Sin embargo, una vez comprendido el trasfondo del Gran Conflicto y los límites que Dios se
ha impuesto para tratar con el mal, podemos hasta cierto punto entender mejor por qué las cosas son como
son, hasta el triunfo final de Dios sobre el mal.
(2) las reglas del Pacto en cuanto al conflicto, que desconocemos por el momento.
¿De qué manera el hecho de que Jesús llame a Satanás el «príncipe» de este mundo nos ayuda a entender la presencia del mal en nuestro planeta? ¡Qué reconfortante es saber que el dominio del mal es solo temporal!
Cuando Cristo vino a este mundo, descubrió que Satanás tenía todo como él quería. El adversario de Dios y del hombre pensaba que era sin duda el príncipe de la tierra; pero Jesús se aferró al mundo para arrancarlo del poder de Satanás. Vino a redimirlo de la maldición del pecado y del castigo de la transgresión, para que el transgresor pudiera ser perdonado. Plantó la cruz entre el cielo y la tierra, entre la divinidad y la humanidad; y cuando el Padre contempló la cruz, quedó satisfecho. En la cruz ven que "la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron" (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1112).
Cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado, fue llevado por el Espíritu de Dios. Élno invitó a la tentación. Fue al desierto para estar solo, para contemplar su misión y su obra. Por el ayuno y la oración, debía fortalecerse para andar en la senda manchada de sangre que iba a recorrer. Pero Satanás sabía que el Salvador había ido al desierto, y pensó que ésa era la mejor ocasión para atacarle.
Grandes eran para el mundo los resultados que estaban en juego en el conflicto entre el Príncipe de la Luz y el caudillo del reino de las tinieblas. Después de inducir al hombre a pecar, Satanás reclamó la tierra como suya, y se llamó príncipe de este mundo. Habiendo hecho conformar a su propia naturaleza al padre ya la madre de nuestra especie, pensó establecer aquí su imperio. Declaró que el hombre le había elegido como soberano suyo. Mediante su dominio de los hombres, dominaba el mundo. Cristo había venido para desmentir la pretensión de Satanás. Como Hijo del hombre, Cristo iba a permanecer leal a Dios. Así se demostraría que Satanás no había obtenido completo dominio de la especie humana, y que su pretensión al reino del mundo era falsa. Todos los que deseen liberación de su poder, podrían ser librados. El dominio que Adán había perdido por causa del pecado, sería recuperado (El Deseado de todas las gentes, p. 89).
Jesús... confió en esta palabra, y no dio a Satanás ventaja alguna. Cuando iba a dar los últimos pasos en su humillación, cuando estaba por rodear su alma la tristeza más profunda, dijo a sus discípulos: "Viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí". "El príncipe de este mundo es juzgado". Ahora será echado.
. Con ojo profético, Cristo vio las escenas que iban a desarrollarse en su último gran conflicto. Sabía que cuando exclamase: "Consumado es", todo el cielo triunfaría. Su oído percibió la música lejana y los gritos de victoria en los atrios celestiales. Él sabía que el toque de muerte del imperio de Satanás resonaría entonces, y que el nombre de Cristo sería pregonado de un mundo al otro por todo el universo (El Deseado de todas las gentes, pp. 678, 679).
Juan 8:54-58 |
1 Corintios 1:26-2926 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. |