PARA MEMORIZAR:
"Y le fue dado dominio, y gloria y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será destruido" (Dan. 7:14).
 

Lección 4: Para el 26 de abril de 2025

LAS NACIONES - PRIMERA PARTE





- Audio Lección -

Lección 4 | Lunes 21 de abril

EL LLAMADO DE ABRAHAM

Génesis 10    CB    dice que la humanidad se dividió en tierras, lenguas, familias y "naciones" (Gén. 10:5; ver también Apoc. 14:6). La palabra que se tradujo allí como "naciones" es goyim, que también designa a los gentiles, o paganos.

Casi inmediatamente después de la introducción de este concepto, Dios llamó a Abraham a salir de una de esas naciones para diferenciarse de ellas y de lo que representaban.

Lee Génesis 12:1 al 9.    CB    ¿Por qué llamó Dios a Abram (más tarde Abraham) a abandonar su nación de origen?

La intención de Dios era utilizar a Abraham para establecer una nación que contrastara con los reinos humanos. No debían tener otro rey que Dios mismo. El pueblo debía ejemplificar lo que sucedería si la raza humana regresaba a su Creador. Israel fue establecido con el propósito de que fuera una bendición para "todas las familias de la tierra" (Gén. 12:3). Dios había derramado sobre ellos luz y privilegios que no se habían visto en el mundo desde, quizás, antes del Diluvio.

Lee Deuteronomio 4:5 al 9.    CB    ¿Qué estaba diciendo el Señor a los hijos de Abraham, a la nación que se había convertido en el cumplimiento de la promesa hecha por Dios al patriarca?

El plan de Dios no era que solo un individuo diera testimonio en su entorno, sino que toda una nación obrara unida y, en cooperación con Dios, exhibiera la gloria de su carácter ante el mundo. Nota, además, que las "normas y preceptos" que Dios les había comunicado no eran lo que los hacía tan especiales, sino su adhesión a esas normas y preceptos, como resultado de lo cual las demás naciones exclamarían: "¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!" (Deut. 4:6). Por maravillosas que fueran las verdades dadas al pueblo, el hecho de que no vivieran de acuerdo con ellas y las desobedecieran acarrearía maldiciones en lugar de bendiciones, y muerte en lugar de vida.

■ ¿Cómo se aplica hoy a nosotros, los adventistas, el mismo principio, a saber, que es necesario obedecer la verdad además de conocerla?


Reavivados por su Palabra: Hoy, Génesis 5    CB   


Comentarios Elena G.W

Esta esperanza de redención por el advenimiento del Hijo de Dios como Salvador y Rey, no se extinguió nunca en los corazones de los hombres. Desde el principio hubo algunos cuya fe se extendió más allá de las sombras del presente hasta las realidades futuras. Mediante Adán, Set, Enoc, Matusalén, Noé, Sem, Abraham, Isaac, Jacob y otros notables, el Señor conservó las preciosas revelaciones de su voluntad. Y fue así como a los hijos de Israel, al pueblo escogido por medio del cual iba a darse al mundo el Mesías prometido, Dios hizo conocer los requerimientos de su ley y la salvación que se obtendría mediante el sacrificio expiatorio de su amado Hijo.

La esperanza de Israel se incorporó en la promesa hecha en el momento de llamarse a Abraham y fue repetida después vez tras vez a su posteridad: "Serán benditas en ti todas las familias de la tierra". Génesis 12:3. Al ser revelado a Abraham el propósito de Dios para la redención de la familia humana, el Sol de Justicia brilló en su corazón, y disipó sus tinieblas. Y cuando, al fin, el Salvador mismo anduvo entre los hijos de los hombres y habló con ellos, dio testimonio a los judíos acerca de la brillante esperanza de liberación que el patriarca tenía por la venida de un Redentor. Cristo declaró: "Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vio, y se gozó". Juan 8:56 (Profetas y reyes, p. 503).

El mensaje de Dios a Abraham era: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré". Vers. 1. A fin de que Dios pudiese capacitarlo para su gran obra como depositario de los sagrados oráculos, Abraham debía separarse de los compañeros de su niñez. La influencia de sus parientes y amigos impediría la educación que el Señor intentaba dar a su siervo. Ahora que Abraham estaba, en forma especial, unido con el cielo, debía morar entre extraños. Su carácter debía ser peculiar, diferente del de todo el mundo. Ni siquiera podía explicar su manera de obrar para que la entendiesen sus amigos. Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente, y sus motivos y acciones no eran comprendidos por sus parientes idólatras...

No fue una prueba ligera la que soportó Abraham, ni tampoco era pequeño el sacrificio que se requirió de él. Había fuertes vínculos que le ataban a su tierra, a sus parientes y a su hogar. Pero no vaciló en obedecer al llamamiento. Nada preguntó en cuanto a la tierra prometida. No averiguó si era feraz y de clima saludable, si los campos ofrecían paisajes agradables, o si habría oportunidad para acumular riquezas. Dios había hablado, y su siervo debía obedecer; el lugar más feliz de la tierra para él era dónde Dios quería que estuviese (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 118, 119


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Éxodo 33:15-22

 
  15 Entonces le dijo: Si tu presencia no ha de ir con nosotros, no nos saques de aquí. 16 ¿En qué, pues, se conocerá que
  yo y tu pueblo he hallado gracia ante tus ojos? ¿No será en que tú vayas con nosotros, para que yo y tu pueblo seamos
  distinguidos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra? 17 El Señor le respondió a Moisés: También
  haré esto que has dicho, porque has hallado gracia ante mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 Entonces Moisés le
  respondió: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y él respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y
  proclamaré el nombre del Señor delante de ti; tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré compasivo con el
  que seré compasivo. 20 Pero El le respondió: No puedes ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida. 21
  Entonces el Señor dijo: "He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás allí sobre la peña. 22 Cuando pase mi gloria, yo te
  pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
  

Oseas 14:1-4

1 Vuelve, oh Israel, al Señor tu Dios, porque has tropezado a causa de tu iniquidad. 2 Llevad con vosotros palabras y volveos al Señor, y decidle: Quita toda iniquidad, y recíbenos con misericordia, y ofreceremos el fruto de nuestros labios. 3 Asiria no nos salvará, ni montaremos a caballo, ni volveremos a decir: "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, porque en ti el huérfano hallará misericordia. 4 Yo sanaré su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos.

Apocalipsis 4:11

11 Señor y Dios nuestro, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Juan 17:24

24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Mateo 22:1-14

1 Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2 «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo. 3 Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a la boda, pero ellos no quisieron venir. 4 Volvió a enviar a otros siervos, diciendo: "Decid a los invitados: 'Mirad, ya he preparado mi comida; mis toros y animales engordados están todos muertos y todo está listo; venid a la boda'". 5 Pero ellos no hicieron caso y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio, 6 y los demás agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron. 7 Pero el rey se enfureció, y envió a sus ejércitos y destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8 Luego dijo a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a los caminos principales, y a cuantos encontréis por allí, llamadlos a la boda". 10 Los siervos salieron a las calles y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y la sala de bodas se llenó de invitados a la cena. 11 Pero cuando el rey entró para ver a los invitados a la cena, vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda, 12 y le dijo: "Amigo, ¿cómo entraste aquí sin vestido de boda?". Y el hombre se quedó sin habla. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle las manos y los pies, y echadle a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes". 14 Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.

Juan 10:17-18

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo la pongo por mi propia voluntad. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Oseas 14:4    CB   

4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Juan 7:30    CB   

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

Juan 8:20    CB   

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Juan 12:27    CB   

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.