PARA MEMORIZAR:
«Acuérdense de sus dirigentes que les hablaron la palabra de Dios; consideren el resultado de su vida e imiten su fe» (Heb. 13:7).
 

Lección 8 Para el Sábado, 22 de Noviembre

Gigantes de la fe : Josué y Caleb





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Miércoles, 19 de Noviembre

Un héroe humilde

Las listas de nombres de lugares que constituían los puntos de referencia en los límites de los territorios asignados a las tribus de Israel se completan con el informe de la asignación de tierras a Caleb y Josué, los dos héroes de la misión de reconocimiento previo. Caleb fue el primero en recibir su parte del territorio, mientras que Josué recibió la suya en último lugar, después de distribuir la tierra entre las tribus de Israel. Ahora era el momento de que el pueblo de Israel entregara a Josué la parte que le correspondía.

Lee Josué 19:49-51. ¿Qué implica el hecho de que el gran líder de Israel, quien repartió la tierra, recibiera su herencia en último lugar?

Josué recibió la ciudad de Timnath-serah, nombre compuesto por dos palabras. La primera, Timnath, deriva del verbo manah («contar» o «asignar») y significa «porción» o «territorio». La segunda palabra deriva tal vez del verbo hebreo seraj, que significa «exceso» o «sobrante» (comparar con Éxo. 26:12). El nombre de la ciudad de Josué puede traducirse como «la porción sobrante» o «el territorio restante».

El nombre de la ciudad que Josué eligió de entre lo que quedaba da testimonio de su noble carácter como líder de Israel. En primer lugar, esperó hasta que todo el pueblo recibiera su parte. Luego, no eligió como herencia uno de los territorios densamente poblados ni las ciudades más impresionantes, sino una ciudad modesta, o tal vez las ruinas de ella, para reconstruirla con arduo trabajo (comparar con Jos. 19:50).

Además, Timnath-serah estaba situada cerca de Silo, en las inmediaciones del Santuario, lo que demuestra dónde estaban las prioridades de Josué y hacia dónde se dirigía su corazón. Ciertamente, después de que la recién nacida nación de Israel fue conducida a la Tierra Prometida y el territorio correspondiente a cada tribu y familia quedó asegurado con la ayuda de Dios, no habría habido objeción a la demanda de Josué de una herencia más significativa. Sin embargo, él se contentó con vivir una vida sencilla centrada en lo más importante, encarnando así la oración expresada más tarde por David: «Una sola cosa he demandado al Señor, esta buscaré: que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor e inquirir en su templo» (Sal. 27:4).

¿Qué lecciones puedes aprender de la actitud de Josué y cómo podrías aplicarla a ti mismo ahora?


Comentarios Elena G. W.

Las guerras de conquista habían terminado, Josué se había retirado a su heredad en Timnat… El Señor había impresionado a su fiel servidor para que actuara como Moisés antes de él: recapitular la historia del pueblo y recordar las condiciones que el Señor había establecido con ellos cuando les otorgó su heredad.

Muchos años habían pasado desde que el pueblo se había asentado en aquella tierra y ya parecían estar brotando los mismos males que antes habían acarreado los juicios que cayeron sobre Israel. A medida que Josué sentía el peso de los años sobre él, su corazón se llenó de ansiedad por el futuro de su pueblo. Cuando se reunieron una vez más en derredor suyo, su preocupación por ellos superaba al simple cuidado paternal… Si bien los cananeos habían sido subyugados, aún poseían una considerable porción de la tierra prometida a Israel y Josué exhortó al pueblo a no contentarse con lo fácil, olvidando las órdenes que el Señor les había dado con respecto a despojar a estas naciones idólatras…

Josué apeló al pueblo poniéndolo como testigo y recordándole que, en la medida en que ellos habían cumplido fielmente con las condiciones, Dios había cumplido fielmente las promesas que les había hecho… Satanás engaña a muchos con la sugestiva teoría de un amor divino tan grande que excusará todos sus pecados y que si bien las advertencias de la Palabra de Dios estaban destinadas a cumplir cierto papel en su gobierno moral, nunca se habrían de cumplir en forma literal. Sin embargo, en la relación de Dios con sus criaturas el Señor siempre mantuvo los principios de justicia revelando así el verdadero carácter del pecado, demostrando que su consecuencia inevitablemente será la miseria y la muerte. Jamás se pronunció un perdón incondicional del pecado; y nunca lo habrá. Un perdón de esa magnitud implicaría el abandono de los principios de justicia que son el fundamento del gobierno de Dios…

Dios ha señalado fielmente los resultados del pecado y si estas advertencias no fueran genuinas, ¿cómo se podría creer que sus promesas habrían de cumplirse? La así llamada benevolencia, que hace a un lado la justicia, no es benevolencia, sino debilidad.

Después de presentar la bondad de Dios para con Israel, Josué pronunció un llamamiento al pueblo; una apelación en el nombre de Jehová, para que eligieran a quien habrían de servir… Josué deseaba orientarlos a servir a Dios, no por compulsión, sino voluntariamente. El amor a Dios es el fundamento de la religión. Comprometerse en su servicio por la mera esperanza del galardón o el temor al castigo no serviría de nada. La abierta apostasía no sería más ofensiva a Dios que la hipocresía y una adoración meramente formal.

(El Cristo triunfante, 12 de mayo, p. 141).


Juan 8:54-58   

Josué 19:49-51
49Y después que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus territorios, dieron los hijos de Israel heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos;
50según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él reedificó la ciudad y habitó en ella.
51Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar, y Josué hijo de Nun, y los cabezas de los padres, entregaron por suerte en posesión a las tribus de los hijos de Israel en Silo, delante de Jehová, a la entrada del tabernáculo de reunión; y acabaron de repartir la tierra.
2 Timoteo 1:5-7
5trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.
6Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Josué 5:10-12
10Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
11Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
12Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Josué 8:30-35
30Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal,
31como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz.
32También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.
33Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los extranjeros como los naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel.
34Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley.
35No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos.

Josué 18:1-2
1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida.
2 Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión.