El ministerio de Pablo en Corinto
Lección 1, para el 3 de julio

El ministerio de Pablo en Corinto

El gran misionero inglés William Carey solía decir que reparaba zapatos para pagar sus gastos, pero que su verdadera ocupación era ganar almas. Del mismo modo, Pablo fabricaba tiendas de campaña para ganarse la vida, pero su verdadera ocupación era, por supuesto, ganar personas para Cristo.

Pablo, apóstol de Jesús llamado por Dios

Lección 1 — Domingo
0:00
0:00
Audio gentileza de audioescuelasabatica.com

Pablo comienza su carta a los corintios identificándose como apóstol de Jesús, llamado «por la voluntad de Dios» (1 Corintios 1:1; comparar con 2 Corintios 1:1). Su convicción acerca de quién es él en relación con Jesús es tan firme que, con pocas excepciones, así es como comienza todas sus cartas.

Lee 1 Corintios 1:1 y Romanos 1:1. ¿Qué dos elementos del ministerio de Pablo son destacados en estos textos? (Ver también Gálatas 1:1).

Pablo habla de su llamado y apostolado como el cumplimiento de la voluntad de Dios. Está convencido de que su llamado no proviene de los hombres, sino de Dios (Gálatas 1:1). Al igual que Jeremías (Jeremías 1:5), Pablo fue llamado por Dios desde el vientre de su madre como un acto de la gracia de Dios (Gálatas 1:15), y sucedió para que proclamara el evangelio de Cristo entre los gentiles.

En 1 Corintios 15:8, Pablo se incluye entre aquellos a quienes Cristo se apareció después de la resurrección (1 Corintios 15:5-7). Unos versículos más adelante, da a entender que su vocación como apóstol fue el resultado de ese encuentro con Jesús (1 Corintios 15:9-11).

El título «apóstol de Jesucristo» abarca una serie de conceptos. En primer lugar, transmite la idea de alguien enviado por Jesús. Sin embargo, Pablo también utiliza esta expresión para identificarse a sí mismo como siervo de Cristo (Romanos 1:1; Gálatas 1:10; Tito 1:1), así como predicador y maestro (1 Timoteo 2:7; 2 Timoteo 1:11). Cristo está siempre presente en su tarea como predicador y maestro. En resumen, Pablo es un apóstol de Jesús, quien es no solo el centro del apostolado de Pablo, sino de su vida. Los pensamientos y sentimientos del apóstol estaban llenos de la presencia de Jesús. Prueba de ello es que se refiere a él repetidamente en la introducción y en la sección de acción de gracias de 1 Corintios (nueve veces en nueve versículos). Pablo amaba tanto a Jesús que no podía dejar de pensar y hablar de él. Quería compartir a Jesús con aquellos que estaban bajo su cuidado para que la vida de ellos también estuviera centrada en Cristo. Mientras que él fue llamado a ser apóstol, ellos fueron llamados a ser fieles seguidores de Jesús en cualquier tarea a la que el Señor los llamara.

Pablo fue llamado a ser apóstol. ¿Cuál es tu llamado y cómo sabes que lo es? Si crees que no tienes ninguno, ¿qué podría estar fallando en tu experiencia con Dios?

Comentarios Elena G.W

La solemne comisión dada a Pablo, en ocasión de su entrevista con Ananías, descansaba con creciente peso sobre su corazón. Cuando, en respuesta a la invitación: “Hermano Saulo, recibe la vista”, Pablo miró por primera vez el rostro de este hombre devoto, Ananías, bajo la inspiración del Espíritu Santo, dijo: “El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”. Hechos 22:13-16.

Estas palabras estaban en armonía con las de Jesús mismo, quien, cuando detuvo a Saulo en el viaje a Damasco, declaró: “Para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”. Hechos 26:16-18.

Al meditar en estas cosas, Pablo comprendió más y más el significado de su llamamiento para ser “apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios”. Efesios 1:1. Este le había venido “no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre”. Gálatas 1:1. La grandeza de la tarea lo condujo a estudiar profundamente las Sagradas Escrituras, a fin de predicar el evangelio “no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo” (1 Corintios 1:17), “sino con demostración del Espíritu y de poder”, para que la fe de todos los que lo oyeran no estuviera fundada “en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” 1 Corintios 2:4, 5 (Recibiréis poder, 27 de septiembre, p. 281).

En la historia de aquellos que han obrado y sufrido por el nombre de Jesús, no hay ninguno que brille con un esplendor más puro y refulgente que el nombre de Pablo, el apóstol a los gentiles. El amor de Jesús, brillando en su corazón, lo hizo olvidarse de sí mismo y ser abnegado. Había visto al Cristo resucitado, y la imagen del Salvador se había impreso en su alma y brillaba en su vida. Con fe, valor y fortaleza, para no ser amedrentado por el peligro o retrasado por los obstáculos, anduvo de un país a otro difundiendo el conocimiento de la cruz (Dios nos cuida, 20 de abril, p. 119).

Escuela Sabática™ 2026 v2.0 Desarrollado por Raúl Medina & Julio Silva