El ministerio de Pablo en Corinto
Lección 1, para el 3 de julio

El ministerio de Pablo en Corinto

El gran misionero inglés William Carey solía decir que reparaba zapatos para pagar sus gastos, pero que su verdadera ocupación era ganar almas. Del mismo modo, Pablo fabricaba tiendas de campaña para ganarse la vida, pero su verdadera ocupación era, por supuesto, ganar personas para Cristo.

«Tengo mucho pueblo en esta ciudad»

Lección 1 — Miércoles
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Lee Hechos 18:4-8. ¿Cuáles fueron los resultados de la predicación de Pablo?

La labor de Pablo entre los judíos de Corinto no fue tan fructífera como él hubiera deseado. Tuvo que enfrentar cierta hostilidad y odio. La Biblia dice que «se opusieron y blasfemaron» (Hechos 18:6). Cuando el objeto del verbo griego _blasfēmeō_ (“blasfemar”) es un ser humano, significa «insultar» o «difamar». En otras palabras, pretendían manchar la reputación de Pablo e impedir que tuviera éxito en sus esfuerzos misioneros.

Afortunadamente, la labor de Pablo en la sinagoga de Corinto no fue en vano pues Dios estaba al mando de su misión. Él prometió: «Mi palabra que sale de mi boca [...] no volverá a mí vacía» (Isaías 55:11). Algunos judíos no esperaban que Crispo, el jefe de la sinagoga, y su familia aceptaran a Jesús como el Mesías y se bautizaran (Hechos 18:8). No solo ellos, sino que «muchos corintios, al oír, creyeron y fueron bautizados» (Hechos 18:8), probablemente también por la influencia de Crispo.

Lee Hechos 18:9, 10. ¿Qué podemos deducir acerca de los sentimientos de Pablo ante los desafíos que enfrentaba en Corinto? ¿Cómo animó Dios a su siervo?

Cuando salió de la sinagoga, Pablo tuvo una experiencia que lo animó. Cristo mismo se le apareció por la noche en una visión, con palabras que recuerdan Isaías 41:10: «No temas, que yo estoy contigo». De hecho, Pablo admite que estaba en Corinto «con debilidad, y mucho temor y temblor» (1 Corintios 2:3). Tuvo que partir de Berea a Atenas debido a la firme oposición enfrentada. Parece que pensó que tendría que abandonar Corinto por la misma razón. Pero no sería así esta vez. Jesús le dijo: «Tengo mucho pueblo en esta ciudad» (Hechos 18:10). Y Pablo fue su instrumento para comunicarles la buena noticia de la salvación.

Lee Isaías 41:10. ¿Qué maravillosas promesas se nos hacen en este breve pasaje? ¿Cómo deberían ellas incidir en tu vida de cada día?

Comentarios Elena G.W

Los ángeles de Dios están preparados y esperando para acompañar a hombres humildes que, con sus Biblias en la mano, vayan a aquellos que no tienen la luz a fin de leerles un “así dice el Señor”.

Se necesita a los que tienen el don del canto. La melodía de la alabanza es la atmósfera del cielo. A menudo, mediante las palabras de los himnos sagrados se han abierto los manantiales del arrepentimiento y la fe. El canto es uno de los medios más efectivos para impresionar la verdad espiritual sobre el corazón.

Salgan pequeños grupos de obreros como misioneros del Señor y hagan lo que Cristo ordenó a los primeros discípulos que hicieran. Vayan a los diferentes lugares de nuestras ciudades, de dos en dos, y den el mensaje de advertencia del Señor. Cuenten a la gente la historia de la creación, y cómo al finalizar su obra el Señor descansó en el día sábado y lo bendijo, colocándolo aparte como un monumento conmemorativo de su obra.

Los miembros de iglesia, tanto jóvenes como adultos, debieran ser educados para salir a proclamar este último mensaje al mundo. Si lo hacen con humildad, los ángeles de Dios irán con ellos, enseñándoles cómo elevar su voz en oración, cómo entonar himnos y cómo proclamar el mensaje angélico para este tiempo. No tenemos un solo momento que perder…

¿Quién aceptará la obra de enseñar la verdad bíblica a los ancianos y jóvenes? ¿Quién llevará el mensaje, siguiendo el plan de trabajo de Cristo?… Hay muchos en todas las ciudades que necesitan de los pastores evangélicos. Necesitamos hombres que lean la verdad, que practiquen la verdad y expliquen la verdad.

Mis hermanos, Cristo os llama. ¿Quién escuchará su voz? ¿Llegarán a ser sus mensajeros? ¿Buscarán las ovejas perdidas? ¿Estarán dispuestos a enseñar la Palabra con toda humildad y fervor a los que la escuchen?

Jóvenes y señoritas, acepten la obra para la cual Dios los llama. Cuenten la maravillosa historia de la cruz. Cristo los guiará y les enseñará a usar sus habilidades con buenos propósitos. En la medida en que reciban la influencia vivificante del Espíritu Santo, y busquen enseñar a otros, sus mentes serán refrescadas y estarán capacitados para presentar palabras que resultarán nuevas y extrañamente hermosas a sus oyentes. Oren, canten y hablen la Palabra…

Gozarán de libertad espiritual quienes se consagren sin reservas, y la gracia vivificante de Cristo proporcionará luz, paz y gozo. La influencia salvadora de la verdad santificará el alma del receptor (Alza tus ojos, 18 de marzo, p. 91).

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