Primera y segunda a los Corintios
Una noche el Señor dijo a Pablo en una visión: «No temas; sigue hablando y no calles, porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque tengo mucho pueblo en esta ciudad» — Hechos 18:9-10
Introducción
Primera y Segunda a los Corintios
Escribir cartas es una actividad ancestral que no ha quedado obsoleta. Simplemente hemos cambiado la forma en que las escribimos. Sí, las redes sociales reemplazaron al papel. Sin embargo, en esencia, los correos electrónicos y otras formas de cartas electrónicas cumplen básicamente la misma función: conectan a las personas intercambiando información, sentimientos y pensamientos.
¿Por qué escriben cartas las personas? Una posible respuesta es que tienen algo que decir. Así fue con el apóstol Pablo. Aunque tenía mucho que decir, no siempre tenía la oportunidad de estar cara a cara con aquellos a quienes quería hablar.
Por eso, escribió cartas, como las dirigidas a los corintios, que contienen algunas de las verdades más profundas de las Escrituras. Entre ellas: «Me propuse no saber nada entre ustedes sino a Jesucristo, y a este crucificado» (1 Corintios 2:2), y «Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico, para que ustedes con su pobreza fueran enriquecidos» (2 Corintios 8:9). ¿Y qué decir del impresionante himno al amor en 1 Corintios 13?
Por otro lado, quien lee las cartas de Pablo a los corintios inevitablemente quedará perplejo, no solo por algunos problemas sustanciales dentro de la iglesia —como la inmoralidad sexual— sino también por las nimiedades resultantes del faccionalismo barato entre los miembros. Si crees que tu iglesia tiene problemas desafiantes, prepárate para ver la avalancha de disputas que Pablo tuvo que enfrentar en Corinto. ¡Quizás los problemas de tu iglesia local no sean tan significativos como imaginas! Muy probablemente, verás que las cosas en Corinto habían sido mucho peores.
Por muy perturbadores que fueran los problemas en Corinto, las cartas a los corintios capturan nuestra atención, no por los problemas sino por la notable manera en que Pablo los enfrenta. Al exhortar a los miembros de la iglesia a evaluarse a sí mismos, su comportamiento y la cultura circundante a la luz del evangelio de Jesucristo, exalta el mensaje de la Cruz. Para usar las palabras de Pablo en otro lugar, cualquier estándar inferior al mensaje del evangelio debe ser considerado «anatema» (Gálatas 1:8-9).
En los tiempos de Pablo, Corinto era famosa por su riqueza y fuerte comercio, todo gracias a su puerto, arquitectura, construcción naval y cerámica. La ciudad era un importante centro financiero. Sin embargo, también era conocida por su inmoralidad sexual, su cacofonía religiosa y sus santuarios dedicados a diversos dioses. De hecho, la vida cotidiana en Corinto estaba marcada por una idolatría flagrante. Este trasfondo histórico-cultural nos ayuda a comprender las principales preocupaciones de Pablo con respecto a los cristianos de esa ciudad y, en consecuencia, sus exhortaciones.
Este trimestre repasaremos las cartas de Pablo a los corintios. En estos dos notables libros del Nuevo Testamento, el apóstol presenta el mensaje del evangelio como la esencia de la vida y el testimonio cristiano, el lente a través del cual todo lo demás debe ser juzgado. No importa qué desafíos enfrente cada uno de nosotros individualmente o la iglesia en general en nuestro viaje al cielo, la respuesta a los problemas más desconcertantes en nuestra obra por Cristo es la misma que para los corintios: «Jesucristo, y a este crucificado» (1 Corintios 2:2).
Jesús viene pronto. Este es un tiempo para más unidad en Cristo, para una apertura al Espíritu Santo como nunca antes, para el uso diligente de los dones espirituales y para una experiencia más profunda con nuestro Señor resucitado. Es tiempo para un auténtico ministerio cristiano, compromiso en la mayordomía y la misión, guerra espiritual contra las falsas enseñanzas y crecimiento en gracia, amor y comunión. Este es un tiempo para aferrarnos y ser fieles al mensaje de la Cruz, y las cartas de Pablo a los corintios nos enseñan a hacer precisamente eso.
Invitación del autor
Adenilton T. de Aguiar presenta los 13 temas del trimestreLecciones del trimestre
El ministerio de Pablo en Corinto
27 de junio - 3 de julio
Leer lecciónEl mensaje de la cruz
4 - 10 de julio
Leer lecciónUnidad en Cristo
11 - 17 de julio
Leer lecciónEl pecado en la iglesia
18 - 24 de julio
Leer lección«Todo para la gloria de Dios»
25 - 31 de julio
Leer lecciónDones espirituales
1 - 7 de agosto
Leer lecciónUn retrato del amor
8 - 14 de agosto
Leer lecciónEl poder de la resurrección de Cristo
15 - 21 de agosto
Leer lecciónUn ministerio impulsado por el amor
22 - 28 de agosto
Leer lecciónEl ministerio cristiano auténtico
29 de agosto - 4 de septiembre
Leer lecciónMayordomía y misión
5 - 11 de septiembre
Leer lecciónCómo lidiar con falsos maestros
12 - 18 de septiembre
Leer lecciónGracia, amor y comunión
19 - 25 de septiembre
Leer lección