El don de profecía
Temas del trimestre · Octubre - Diciembre 2026

El don de profecía

Introducción

El don de profecía

Los neurocientíficos han comenzado a comprender la maravillosa facilidad con la que los bebés humanos adquieren el lenguaje. A los 6 meses, un bebé puede comprender los sonidos que componen las palabras de cualquiera de los más de 7 000 idiomas hablados. Si se los expone a una segunda lengua, también pueden adquirirla. Durante este período se abre una misteriosa puerta mental que permite a los bebés distinguir los aproximadamente 40 sonidos que generalmente componen una lengua materna de los 800 sonidos diferentes que pueden percibir al nacer. Pero eso requiere hablarles, como si se tratara de clases de fonética para recién nacidos.

Dios no nos habría creado con esta maravillosa capacidad para el reconocimiento del habla y la adquisición del lenguaje si no hubiera tenido la intención de comunicarse con nosotros. En tal sentido, la Biblia declara: «En el pasado, Dios habló muchas veces y de muchas maneras a nuestros padres mediante los profetas; pero en estos últimos días nos habló por su Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por medio de quien hizo el universo» (Heb. 1:1-2).

Cuando el pecado interrumpió la comunión de Adán y Eva con Dios, él no se desentendió de ellos ni permitió que la pareja caída se autodestruyera, sino que vino a buscarlos y preguntó a Adán: «¿Dónde estás?» (Gén. 3:9). Luego les anunció el futuro nacimiento de aquel que salvaría al mundo del pecado (Gén. 3:15). Desde sus inicios, en el Edén mismo y después de la caída, la profecía ha exaltado a Jesús y ha llamado la atención de los pecadores hacia él, quien es la única esperanza para ellos.

Este trimestre estudiaremos el don de profecía, la ingeniosa innovación de Dios para comunicar su voluntad a los seres humanos caídos, que ya no pueden interactuar cara a cara con él. Este don especial del Espíritu Santo es mencionado de manera destacada en Romanos 12, 1 Corintios 12 y 14, y Efesios 4. El Espíritu Santo es el gran dispensador de este y todos los demás dones espirituales, ya que él es quien «reparte a cada uno en particular como él quiere» (1 Cor. 12:11). A lo largo del tiempo, los voceros de Dios espiritualmente dotados han transmitido sus mensajes para restaurar y renovar nuestra relación con él, tal como él lo hizo en el Edén después de la caída.

Aprenderemos cómo llama Dios a los profetas y cómo podemos comprobar su autenticidad. Veremos las similitudes y las diferencias entre los profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, y obtendremos una comprensión práctica de cómo funcionan la Revelación y la Inspiración en sus vidas. Mientras que algunos profetas comunicaban sus mensajes de manera oral, otros lo hacían por escrito, aunque algunos lo hacían de ambas maneras. Examinaremos estos y otros modos de comunicación divina, sus implicaciones y las bendiciones de obedecer los mensajes que los profetas transmitían.

Dios utiliza el don de la profecía con cinco propósitos cruciales:

1. Revelarse a sí mismo, su verdad y su voluntad para la humanidad caída.

2. Proveer información y consejo acerca de acontecimientos y sucesos importantes.

3. Equipar al cuerpo de Cristo, la iglesia, para la misión.

4. Animar espiritualmente a sus seguidores.

5. Hacer que los pecadores se den cuenta de su realidad espiritual y llamarlos al arrepentimiento.

Además, «el espíritu de profecía» es uno de los dos distintivos de la iglesia remanente de Dios en los últimos tiempos (Apoc. 12:17; 19:10).

Dios está tan comprometido con guiar a los perdidos de regreso a casa que ha provisto el don de profecía para los últimos días (Joel 2:28-31). Los adventistas del séptimo día creen, con muy buenas razones, que Elena G. de White, cofundadora de la Iglesia, fue una manifestación moderna del don profético. Por eso, junto con nuestro estudio del don de profecía en las Escrituras, cada viernes exploraremos la dinámica del llamado de Elena G. de White al ministerio profético. Se nos ha concedido, como Iglesia, este maravilloso don. ¿Cómo podemos obtener el mayor provecho de él?

Como hemos visto al principio, estamos programados desde la infancia para que nos hablen. ¡Cuán importante es, entonces, que escuchemos lo que los profetas de Dios nos dicen!

Patrimonio de Elena G. de White

Lecciones del trimestre

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