Bendiciones de la palabra profética
Lección 13, para el 26 de diciembre

Bendiciones de la palabra profética

LA PROFECÍA COMO DETECTOR DIVINO DE LA VERDAD

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Algunos estudiosos estiman que existen más de 45 000 confesiones cristianas en el mundo. ¿Cómo es posible que una fe que comenzó con Jesucristo se haya ramificado en tantos credos distintos? La respuesta radica en las diferentes interpretaciones de las Escrituras surgidas a lo largo del tiempo. Es obvio que no todas pueden ser correctas, pues, en muchos casos, lo que enseña un grupo religioso es contrario a lo que enseñan otros.

La confusión ha sido desde el principio una de las principales estrategias de Satanás para alejar a los seres humanos de la verdad divina. Como hizo con Adán y Eva, Satanás combina la verdad con el error para poner bajo su control a hombres y mujeres (ver Gén. 2:16-17; 3:1-5). Él ha engañado al pueblo de Dios a lo largo de la historia (2 Crón. 36:14-16). Incluso intentó engañar a Jesús (Mat. 4:1-11), pero él le respondió con un claro «escrito está» (Mat. 4:4).

Lee 2 Timoteo 4:1-5. ¿Qué consejo importante dio Pablo a Timoteo respecto de la Palabra de Dios? ¿Por qué insistió tanto en que Timoteo estuviera espiritualmente preparado para lo que vendría?

Con un discernimiento profético, Pablo previó un tiempo cuando las personas no amarían la Palabra de Dios ni la obedecerían. Por el contrario, irían en busca de maestros espirituales que las complacieran con fábulas ingeniosamente creadas. Dios permitiría que fueran víctimas de un poder engañador que les haría creer la mentira que tanto anhelan. «Por eso Dios les envía un poderoso engaño, para que crean a la mentira; para que sean condenados todos los que no quisieron creer a la verdad, sino que más bien se complacieron en la maldad» (2 Tes. 2:11-12).

Pero Jesús prometió a quienes eran receptivos a la luz que conocerían la verdad (Juan 8:32). El don profético es el medio que Dios utiliza para separar la verdad del error, la luz de las tinieblas.

En cierto sentido, es posible conocer la verdad con bastante facilidad aun en medio de tantas confesiones religiosas diferentes. Si aceptas el cuarto mandamiento del Decálogo, que ordena respetar el sábado semanal o séptimo día como día de culto dedicado a Dios (algo firmemente bíblico), eliminas prácticamente el 99,5 % de las opciones, ya que la gran mayoría de las iglesias no guardan el cuarto mandamiento.

Si no crees en un alma que sale de las personas cuando mueren y va inmediatamente al cielo para estar con Jesús o al infierno para arder por la eternidad, dejas fuera el 99,5 % del 0,5 % restante. Entonces, ¿a dónde más podrías acudir sino a la Iglesia Adventista del Séptimo Día?

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