|
|---|

Lee Josué 22: 1-8. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca del compromiso de los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés?
Josué afirma que las tribus del otro lado del Jordán habían cumplido plenamente las obligaciones establecidas por Moisés y por él mismo, lo que había significado una importante dedicación y sacrificio en favor de la causa común de Israel. Lucharon junto a sus hermanos durante «todo este tiempo», lo que en realidad significaba unos **seis o siete años** (comparar con Jos. 11: 18; 14: 10; Deut. 2: 14 ). Sus esposas e hijos permanecieron al este del Jordán y, aún así, ellos decidieron luchar lealmente junto a sus hermanos, afrontando la amenaza de las heridas y la muerte en la guerra.
Estos versículos subrayan indirectamente la importancia de la unidad de la nación y de la tierra. También preparan el camino para la historia posterior, que en última instancia se refiere a la unidad. ¿Permanecerían las tribus israelitas unidas a pesar de la frontera natural que el Jordán representaba entre ellas? ¿Permitirían que la geografía definiera su identidad nacional o dejarían que su culto común al único Dios los preservara como su nación elegida, unida y fuerte bajo su conducción teocrática?
Josué expuso la única manera en que tal fidelidad había sido posible: no sirvieron simplemente a sus compatriotas israelitas, sino al propio Dios, que les encargó su misión.
Encontramos este mismo principio en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo exhortó a los cristianos a prestar su servicio como si trabajaran para Dios y no solo para los seres humanos (ver Efe. 6: 7; Col. 3: 23; 1 Tes. 2: 4 ). ¿Qué vocación más elevada puede existir que la de trabajar para el Creador del universo?
A menudo enfrentamos desafíos y dificultades que pueden desanimarnos y tentarnos a abandonar la lucha. Sin embargo, podemos invocar el poder del Señor, quien promete estar con nosotros y nos capacita para hacer lo que nos pide. Si no perdemos de vista el propósito que Dios nos ha encomendado, podemos estar motivados para seguir adelante a pesar de los inevitables desafíos y desalientos que forman parte de nuestra existencia caída.
Josué 22: 5 y 6 dice que Josué exhortó a las tribus que regresaban a su territorio para que permanecieran fieles al Señor y las bendijo. ¿Cómo cambiarían nuestras relaciones en la iglesia si oráramos más unos por otros?
Hubo ángeles que fueron expulsados del cielo porque no quisieron obrar en armonía con Dios. Cayeron de su elevada condición porque querían exaltarse a sí mismos. Habían llegado a esa situación porque se olvidaron de que su hermosura física y de carácter provenían del Señor Jesús. El hecho que los ángeles [caídos] querían ocultar era que Cristo es el unigénito Hijo de Dios, y por eso llegaron a la conclusión de que no tenían por qué consultar a Jesús.
Un ángel comenzó el conflicto y lo fomentó hasta que hubo rebelión entre los ángeles en las cortes celestiales. Se exaltaron debido a su belleza.
Todos deberían aprender su lección de esto, en el sentido de que son **individualmente responsables ante Dios**. Si aman a Dios con todo el corazón, serán sabios para la salvación. Harán su voluntad y su luz siempre será su gloria y no se apagará porque reconocen, temen y sirven a su Señor. La solemne obra que recae sobre cada ser consiste en considerar que es siervo de Jesucristo, solemnemente comprometido por sus votos bautismales a vestirse de la justicia de Cristo. ¿Seguiremos el ejemplo viviente del Señor Jesucristo?
Se me ha instruido que cada creyente debe velar en oración, para que no fracase en la batalla de la vida cristiana. Cada alma debiera buscar diariamente al Señor con un ferviente propósito de mañana, de tarde y de noche, para que la mente se espacie en la Palabra de Dios, con el fin de comprender sus requerimientos.
El asunto más importante consiste en servir al Señor con corazón indiviso Es un corazón que da a Dios la devoción exclusiva que Él exige (Éxodo 20:5). No intenta servir a dos señores (Mateo 6:24).
Levante las normas, mi hermano, comenzando con una entrega completa, y continuando con la sencilla obediencia a todos los mandamientos del Señor, de acuerdo con sus directivas especiales. No se debe descuidar ninguna de las cosas importantes especificadas en su Palabra (Cada día con Dios, 29 de abril, p. 126).
n y la mente, propiedad del Señor. Todos los que acudan al Salvador en procura de consejo recibirán la ayuda que necesitan, si vienen humildemente, y se aferran con firmeza de esta promesa: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Mateo 7:7…Levante las normas, mi hermano, comenzando con una entrega completa, y continuando con la sencilla obediencia a todos los mandamientos del Señor, de acuerdo con sus directivas especiales. No se debe descuidar ninguna de las cosas importantes especificadas en su Palabra (Cada día con Dios, 29 de abril, p. 126).
Juan 8:54-58 |